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lunes, 29 de octubre de 2012

Por qué tu compañía debe tener un blog

Por Bárbara Pavan / Bitelia
Lo hemos escuchado largo y tendido: que los blogs han muerto, que mejor conviene tener una cuenta en redes sociales y listo, y muchas otras cosas más. Pero a la hora de administrar la presencia online de nuestra empresa o marca, tenemos que considerar también crear un blog para comentar nuestras novedades, conectar con nuestros usuarios, y, básicamente, darle el uso específico que le queramos dar a este medio. ¿Nos conviene tener un blog corporativo?
Yo creo que sí. No tenemos que confundir redes sociales con blogs –y sucede bastante- ni querer escatimar nuestra presencia online. Los blogs son un importante canal de comunicación que nos permiten llegar a nuestros usuarios y consumidores. Además, nos brindan otras posibilidades que nos abren un abanico deopciones de contenido e engagement.
¿Por qué tu compañía debe tener un blog?
  • Como canal de noticias: un blog es ideal para publicar las últimas novedades relacionadas con servicios, con productos, con actualizaciones… lo que sea que creamos que es novedoso y que vale la pena informar. También se pueden tener un acercamiento mucho más distendido y usarlo como una forma de comunicación entre el equipo de trabajo y el mundo, publicando fotos, historias y más.
  • Para detallar información: también se puede usar, por ejemplo, para publicar los términos y condiciones de una determinada promoción que estemos haciendo en redes sociales o en otra plataforma, para especificar algunas cosas, publicar tutoriales, y más; cosas obviamente no podemos publicar en redes sociales debido al detalle y la extensión.
  • Para involucrar a los miembros del equipo: los miembros del equipo también pueden sentirse más involucrados si creamos un blog en donde todos puedan participar, creando así una comunidad aún dentro de los propios redactores del blog.
  • Para indexar en Google: esto es obvio, si tenemos un blog dentro de nuestra web, Google priorizará mejor nuestro sitio dado que tenemos actualizaciones seguidas con contenido original y útil para los usuarios. Para esto, tenemos que tener una constancia a la hora de actualizar y realizar publicaciones.
  • Por la discusión en los comentarios: los comentarios en los blogs son una gran forma de acercarse a los usuarios que quieren dejar sugerencias, hacer una queja, o cantar alabanzas. Lo bueno es que los usuarios pueden ser mucho más detallados que en las redes sociales.
  • Para aumentar nuestra credibilidad en internet: al tener un blog nos estaremos posicionando como expertos de un tópico en particular, con lo cual el blog servirá como una forma de darle a conocer al mundo todo lo que sabemos sobre las cosas que hacemos.
  • Para generar nuestra voz como marca: finalmente, es importante que con el correr del tiempo desarrollemos una coherencia en el blog, con una clara línea estilística y temáticas propias que ayudarán a generar nuestra propia voz online. Solamente es una cuestión de tiempo para que todo decante y sepamos bien cuál es nuestra identidad online. Al mismo tiempo se darán cuenta los usuarios.
Así que ya lo tenemos: para crear un blog podemos usar plataformas tan simples como Blogger o WordPress –aunque por favor, usemos recursos de diseño para que tenga un feel más profesional- y crear virtualmente sin costo alguno una plataforma para fortalecer nuestras relaciones de equipo, con los clientes y con los usuarios. Solamente se puede ganar.

lunes, 17 de octubre de 2011

"Comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente": Arianna Huffington


Arianna Huffington, presidenta de 'The Huffington Post'
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Arianna Huffington



Una de las comunicadoras más influyentes de Estados Unidos está de gira europea. Es el inicio de la expansión global del medio que fundó en 2005, fruto del empuje de su unión hace siete meses con America Online. Tras Reino Unido, el próximo lanzamiento será en Francia


Por Borja Echavarría / El País

Una viñeta de la prestigiosa revista estadounidense The New Yorker mostraba a Arianna Huffington estrangulando a un hombre disfrazado de periódico. Era 2008. En los más de tres años transcurridos han pasado, y cambiado, muchas cosas. The Huffington Post, un proyecto periodístico nacido en y para Internet, se convirtió en un éxito de audiencia incomparable, se lo vendió a American Online (AOL) por 315 millones de dólares (227 millones de euros), y ella aparece inevitablemente al frente de todas las listas como una de las más influyentes comunicadoras americanas. Huffington acaba de iniciar una expansión global que quiere sustentar sobre alianzas con medios tradicionales -el primer paso lo ha dado con Le Monde en Francia-. Entretanto, hace cinco meses se incorporó al Consejo del diario EL PAÍS. Estos días carga con sus tres humeantes blackberrys por media Europa y, aunque en su país de residencia (nació en Grecia en 1950, pero vive entre Los Ángeles y Nueva York) es imposible que pase inadvertida por cualquier ciudad, en Madrid poca gente fuera del circuito periodístico conoce ese medio bautizado con el apellido de su exmarido. Arianna está dispuesta a que eso también cambie.



Pregunta. Llega a España después de visitar Francia, Italia y Turquía. Da la impresión de que está en una aventura global a la conquista del mundo. ¿Qué está buscando y qué expectativas tiene para The Huffington Post?
Respuesta. Este es un momento en el que muchas cosas se están juntando. Llevamos bastante tiempo viviendo en un mundo interconectado, pero en la crisis económica parece más interconectado que nunca y es un gran ocasión para que The Huffington Post se convierta en global. Era un sueño que ya tenía, pero solo me faltaban los recursos. Y una de las grandes oportunidades de la fusión con AOL -en marzo de este año- es que ahora disponemos de los recursos para acelerar esa estrategia.
P. ¿Y esa estrategia va ligada necesariamente a socios locales o, como en Reino Unido, se plantean también salir en solitario?
R. Cuando comenzamos a pensar en la expansión global no sabíamos si el camino sería uno o el otro, pero hace unos meses fui a París para iniciar conversaciones, y me di cuenta de que era obligatorio anclar el medio a las raíces de cada país, con la cultura del lugar y editado por periodistas locales. Nosotros aportaríamos la tecnología, el modelo, lo que hemos aprendido de cómo crear comunidades en internet y fidelizar a los lectores. Es la combinación de todo esto con equipos locales lo que va a hacer que funcione. En el caso de The Huffington Post para Reino Unidoel idioma es el mismo y eso lo hace más fácil.
P. ¿Cree que será sencillo transmitir la manera de trabajar de The Huffington Post a periodistas fuera de su órbita?
R. Nosotros lo que hacemos, incluso cuando contratamos a periodistas tradicionales en Estados Unidos, es asegurarnos de que son lo que llamamos anfibios, que puedan andar en tierra y nadar en el mar. Necesitamos ese tipo de periodistas anfibios para el futuro, porque queremos que abracen por un lado las grandes tradiciones del periodismo clásico, en cuanto a precisión, comprobación, ecuanimidad, búsqueda de la verdad o impacto informativo, y al mismo tiempo nos sentimos muy cómodos con las nuevas reglas del camino, el tiempo real, la tecnología que nos permite interactuar o la participación de los lectores. Y no todo el mundo está preparado para ambas facetas.
P. La semana pasada anunciaron un acuerdo conLe Monde. ¿Cuáles serán los siguientes?
R. Queremos que The Huffington Post esté en Brasil, Italia, Turquía y España. Estos proyectos serán los más inmediatos. Luego seguiremos en Alemania, Australia, Nueva Zelanda... Es un plan global.
P. En cualquier caso no le va a resultar fácil. Usted es una personalidad en Estados Unidos, pero no en países como España, y The Huffington Post lo conocen fundamentalmente los periodistas y no demasiada gente más.
R. Sí, y por eso se trata de llegar a acuerdos con marcas establecidas y al mismo tiempo crear una experiencia online adictiva. Eso es una mezcla de muchas cosas: un diseño magnético de la web y la capacidad de fidelizar. Todo para que nuestros lectores sepan que no somos solo un sitio solo para consumir noticias, sino para compartirlas, para aportar. Más que el final de la conversación, es el inicio.
P. ¿En estos más de seis años de vida, en qué ha cambiado el The Huffington Post?
R. Hemos aprendido mucho por el camino, entendiendo a nuestros lectores y escuchándoles. Nuestro proceso es muy iterativo, lo hacemos constantemente. No consideramos nada como un producto terminado. Algo fundamental es que nuestro equipo de tecnología se sienta junto a los editores. El director técnico está en mitad de la redacción y periodistas y desarrolladores/diseñadores interactúan permanentemente.
P. Llegar a alianzas con medios tradicionales les permitirá tener relevancia en menos tiempo, pero la realidad es que competirán por la publicidad.
R. Bueno, nosotros lo vemos de la siguiente manera: incluso webs de mucho éxito, como Le Monde, saben que tienen que ampliar su audiencia y The Huffington Post les dará la oportunidad de llegar a más gente. La combinación de The Huffington Post, una mezcla entre lo culto y lo popular, su capacidad para enganchar, y también de dar relevancia a otros contenidos agregándolos en nuestra web, tiene que llevar a estos medios a crecer. O te expandes o mueres. Además, podemos servir de laboratorio de pruebas para experimentar, y después aplicar ese conocimiento.
P. Supongo que sabrá que el ambiente en la mayoría de las redacciones tradicionalesno es precisamente optimista respecto al futuro. Algunos periodistas sienten su trabajo amenazado, otros pirateado, por productos como el suyo. ¿Qué les diría a esos periodistas?
R. Pues que las nuevas tecnologías han cambiado el terreno de juego en el que los periodistas compiten y como Heráclito aseguraba, no puedes entrar en el mismo río dos veces. Aunque miráramos hacia atrás, si creyéramos que hubo una edad dorada del periodismo, no es algo que se pueda recuperar en ese sentido. ¿Qué podemos hacer para mantener las virtudes del periodismo tradicional? Hay que entrar en el río y reconocer la nueva realidad. No se trata de abrazar fórmulas que no encajen con el periodismo tradicional. Yo no creo en una web incivilizada. Creo que la diferencia está entre el momento adolescente de la web y su etapa adulta. La primera era comer mucha comida basura, acostarse tarde y chillar mucho, y eso ha cambiado. Reconocemos la importancia de los editores, que serán más importantes que nunca, los que filtran en una cacofonía de voces, y más y más lectores quieren que lo que ocurre en el mundo les sea filtrado. Pero quieren que ese filtro se haga entre una multiplicidad de fuentes. No quieren escuchar solo a un grupo de periodistas autoproclamados como la voz de la autoridad. El lector también espera que se le filtren mensajes de Twitter, o de Facebook, ya sea en la Primavera Árabe, o en un terremoto.
P. Entonces, ¿considera que existió una época dorada para el periodismo?
R. Realmente no. De hecho, creo que el nuevo periodismo va a tener un impacto más saludable en nuestra democracia. Por dos razones: una, si mira a los medios generalistas en Estados Unidos, y no sé cómo será en España, en las dos grandes historias de nuestro tiempo fallaron. La primera fue la ausencia de armas de destrucción masiva, algo por lo que se ha pagado un precio muy alto en el peor desastre de la política exterior estadounidense, la invasión de Irak. La mayoría, incluido The New York Times, se convirtió en cheerleaders (animadoras) de la Administración. Los periodistas no estuvieron a la altura y los medios facilitaron que se produjera la invasión. Pienso que si volviéramos hacia atrás, a 2002, con la blogosfera y los nuevos medios en el punto de madurez actual, tendríamos la oportunidad de romper el monopolio de voces y cambiar el consenso público. Es difícil de saber, pero al menos habría existido esa oportunidad. Y la segunda historia es la crisis financiera. También hubo muchos cheerleaders que taparon a los verdaderos responsables del colapso. El otro gran problema es el acceso de los periodistas a los políticos, un proceso en el que básicamente se han ganado su complicidad. Incluso le pasó a Bob Woodward con sus dos primeros libros sobre la Administración Bush. Tuvo que escribir un tercer libro para rectificar los dos primeros.
P. Sobre su modelo también llueven algunas críticas, dos fundamentalmente: que está basado en parte en la agregación de contenidos de otros y que no paga a los blogueros que escriben para The Huffington Post.
R. Tenemos que tener en cuenta que The Huffington Post y otras compañías de nuevos medios son una combinación de dos cosas. Por un lado somos empresas periodísticas con profesionales -en nuestro caso, incluyendo las webs locales de Patch, tenemos a 1.400 periodistas, aproximadamente, bastante bien pagados-, y por el otro también somos una plataforma en la que ofrecemos distribución a miles de personas que superen un listón de calidad. No se la dejamos a cualquiera. Pero si tienes ese nivel, seas o no conocido, puedes estar en la plataforma de The Huffington Post. Así puedes llegar a una gran audiencia, en nuestro caso enorme gracias a la unión con AOL. Los comentarios son moderados previamente, con lo que entras en una conversación de calidad. Si quieren o no bloguear es su opción. Nadie va a llamarles para decirles que blogueen, no se crean expectativas, no hay plazos. Hay mucha gente que no lo entiende porque es un nuevo modelo, no comprenden por qué hay personas que bloguean gratis, o por qué actualizan la Wikipedia sin cobrar, o su muro de Facebook. Comunicar es el nuevo entretenimiento de la gente. Es una nueva fuente de autorrealización. Nadie se pregunta por qué hay gente que se pasa horas viendo mala televisión gratis. Todavía no nos hemos ajustado a la nueva realidad de cómo la gente quiere vivir sus vidas. En cuanto a la agregación, aunque tuviera un presupuesto ilimitado seguiría haciéndolo. Es un servicio a mis lectores. Si mi compromiso es mostrar lo mejor, algunas historias las produciremos nosotros y otras las escogeremos, las filtraremos de otros sitios.
P. Tengo la impresión de que los modelos opuestos cada vez se acercan más para confluir en un punto medio. Los medios tradicionales se sumergen en la cultura del enlace, de ocupar espacios más centrales en la conversación de la red, y los nuevos medios buscan su hueco creando contenidos originales.
R. Sin duda. Nosotros acabamos de lanzar un proyecto de historias de soldados que regresan del campo de batalla de Afganistán o Irak con terribles lesiones. Se llamaBeyond the battlefield (Más allá del campo de batalla) y un reportero, David Wood, ha estado trabajando en esto seis meses. Pero la diferencia es que solo es el inicio de la conversación, y a partir de ahí nos han llegado cientos de historias, de otros soldados, de otras familias. Aquí tienes lo mejor de los dos mundos. Una investigación increíble, bien escrita, con lo mejor del periodismo tradicional, y lectores que mandan sus propias historias. Esa es una gran diferencia con el viejo mundo, donde se escribía una historia, se publicaba, y a otra cosa. La conversación empieza aquí, ese es nuestro lema.
P. ¿Cuál es la proporción del cóctel entre contenido original, blogueros y agregación?
R. Cambia cada día. No hay un porcentaje concreto, pero según crezcamos y ganemos dinero podremos contratar más editores y reporteros. Con la expansión internacional uno de nuestros objetivos es traer el mundo a América, con mejores contenidos, y también acercar América al resto del mundo.
P. Entre los grandes medios, ¿quién cree que está haciendo un trabajo especialmente bueno para adaptarse a los nuevos tiempos?
R. The Guardian, sobre todo. Reconocen cómo es este mundo, los cambios y además lo llevan a la práctica. The New York Times también está dando grandes pasos y tienen periodistas completamente anfibios.
P. Pero al mismo tiempo sabemos que The Guardian pierde más de 34 millones de euros al año. ¿Cómo se maneja la ecuación?
R. Lo primero que hay que reconocer es que los medios con una edición impresa tienen que superar obstáculos más altos en cuanto a costes, y también es verdad que todavía los ingresos les llegan muy mayoritariamente de la publicidad en el papel. Aunque los ingresos se están trasladando al universo digital, no lo hacen al ritmo necesario. Hay que reinventar la publicidad, y nosotros estamos haciendo un trabajo importante en este sentido. Creo que con las métricas podemos probar que la publicidad en Internet funciona, no como un anuncio en una revista, que lo pones y no sabes realmente el efecto.
P. ¿Cree entonces en un modelo sustentado en la publicidad?
R. Sí. Soy una gran creyente en la economía del enlace, en un Internet libre basado en la experiencia del usuario y en su fidelización y compromiso. El comercio electrónico está en sus inicios y empezamos a explorarlo. También será importante.
P. He leído que opina que los diarios impresos sobrevivirán mucho tiempo. ¿Trata de ser amable o cree de verdad que en 10 años tendremos periódicos?
R. No. Sinceramente, pienso que el modelo híbrido sobrevivirá, que tendremos unos cuantos periódicos, que algo en nuestro ADN hace que nos guste leerlos.
P. Cuando vemos el panorama de los medios estadounidenses, constatamos que de repente algunas mujeres ocupan los puestos más altos en la dirección de medios importantes -ella misma, Tina Brown en Newsweek y Jill Abramson en The New York Times-. ¿Está cambiando algo o es una casualidad? ¿Y el reflejo en la política?
R. Bueno, yo creo que Hillary podría haber sido perfectamente presidenta, al menos hasta que Obama tocó en el punto sensible de la gente que quería un cambio después de Bush. En los medios las barreras siempre han sido más pequeñas. Partiendo de que generalizar en términos de sexo es muy delicado, vivimos un momento en el que tener empatía con el público es importante. Para cubrir lo que ocurre, para contar historias sobre la crisis, no sé si eso es algo más apropiado para las mujeres, pero sí sé que estoy muy comprometida en llevar a la gente historias personales más allá de los números, del puro dato. Quizá es un estereotipo que las mujeres son más de historias y los hombres de números, pero yo al menos soy más de historias y trato de que nuestros periodistas cuenten lo que se esconde detrás de los números.
P. ¿Entonces, tiene más que ver con su personalidad que con una cuestión de sexo?
R. Desde pequeña, por el influjo de mi madre, todo giraba alrededor de la conversación. Probablemente los mediterráneos somos así. Vas a un café y los clientes hablan sin parar, pero vas a un Starbucks en Estados Unidos y la mayoría están inmersos en sus portátiles. Es una cultura diferente, más interactiva, y para mí es natural el elemento social.
P. Dice habitualmente que su postura favorita de yoga es trikonasana, porque haces tres cosas al mismo tiempo. ¿No tiene miedo de tanta multitarea?
R. Sí, es algo contra lo que lucho. Recuerdo la última vez que mi madre se enfadó conmigo, antes de que muriera, precisamente por consultar mi correo mientras hablaba al mismo tiempo con mis hijas. Es verdad que cuando nos centramos en una cosa, y le damos el 100%, existe un poder enorme en realizar una sola tarea.
P. En el célebre discurso de Steve Jobs en Stanford, impelía a los jóvenes, al auditorio universitario, a que no tuvieran miedo, a que vivieran y tomaran decisiones como si el mundo se acabara mañana. Usted, desde un viaje iniciático a la India cuando era joven, ha reflexionado bastante sobre estos asuntos.
R. Esa ausencia de miedo del que habla Jobs le epitomiza. Sobre todo cuando lo hace de la muerte, y de que no olvidemos que en cualquier caso va a ocurrir, lo que debe llevar a que desaparezcan algunos de los miedos terrenales. Y siempre me he recordado a mí misma que los griegos, que Sócrates decía: "practica la muerte diariamente". No lo decía en un sentido morboso, sino para que pusiéramos nuestras vidas en contexto y recordáramos que vamos a morir. O los romanos con su 'Memento mori' inscrito en estatuas o árboles. Nuestra cultura, sobre todo la americana, ha tendido a esconder la muerte debajo de las alfombras.
P. La expansión de The Huffington Post llega en un momento en el que hay una gran historia global: la crisis financiera mundial, con dramáticas repercusiones sobre la clase media y los jóvenes, entre otros. Usted publicó hace algo más de un año un libro que habla de eso (Third world America: how our politicians are abandoning the middle class and betraying the american dream, o cómo los políticos abandonaron la clase media, traicionando el sueño americano y llevando a su país al tercer mundo).
R. El título es dramático, porque quería llamar la atención sobre un hecho que aun podemos evitar. No existe un plan contra el desempleo y sin él no sé cómo vamos a recuperarnos. Si no tomamos medidas, y la clase media se hunde, podemos llegar a esa situación. Las expectativas ya no existen para muchos millones.
P. ¿Es Obama más una solución o un problema?
R. La realidad es que ha pasado de ser la esperanza de la clase media a una decepción. Su mayor problema es la tasa de desempleo y la ventaja es la oposición que tiene. Obama infravaloró la crisis y su administración tardó mucho en abordar el alto nivel de paro. Los candidatos republicanos, por otra parte, han permitido que los peores instintos de la gente salgan a relucir. Otra de las cosas que hizo mal es pretender que las cosas cambien con los mismos que estaban antes. Y eso ocurrió, recuperó a algunos de épocas anteriores. Se convirtió en cautivo de un sistema roto. Al final ha resultado que no era tanto un hombre del cambio.
P. ¿Movimientos como el 15-M son parte de esa solución?
R. Era inevitable. Gente que está siendo excluida se ha unido para expresar su frustración y atraer la atención de un problema urgente. Es muy interesante el papel de las redes sociales y cómo han trasladado esa conexión de internet a la calle, mientras que algunos medios en todo el mundo, en Estados Unidos también, se centraban en lo anecdótico, en los grupos anarquistas o en la mujer en top-less. Pero en cuanto te ibas a los lugares, como yo hice este verano en la plaza de Sintagma en Atenas, te encontrabas algo muy diferente.

sábado, 1 de octubre de 2011

¿Qué tan grande es la blogósfera?

Por Editorial TICBeat


wordpress
Los blogs son uno de los motores más importantes de la actividad online. Empezaron siendo un medio novedoso que permitía la expresión personal de muchos usuarios. Ahora la red está llena de estas bitácoras. De 3 millones en 2004 han pasado a 164 millones en 2011. Esta infografíaindica las características de las webs que conforman la blogosfera a nivel global.
La blogosfera está constituida por alrededor de 164 millones de blogs según cifras de julio de este año. La siguiente infografía, elaborada porConversion Rate Optimization, muestra las características comunes de estas bitácoras, así como algunos rasgos que identifican a sus autores. Datos segmentados por regiones y por demografía, así como las fuentes de tráfico más comunes o las plataformas más utilizadas, son algunos de los detalles que se ofrecen.


lunes, 21 de febrero de 2011

¿Con Facebook y Twitter tener un blog pierde sentido?

Los blogs supieron ser el lugar preferido para los que querían expresarse en la web. Con la aparición de Facebook y Twitter, sin embargo, están perdiendo su atractivo, especialmente ante los más jóvenes.

En una investigación realizada en Estados Unidos entre 2006 y 2009 por el Pew Research Center, se descubrió que el blogueo entre adolescentes de 12 a 17 años había caído a la mitad; ahora, sólo 14& de los jóvenes en ese rango de edades tiene blog. También cayó el blogueo entre los que tienen entre 18 y 22 años de edad.

Los antiguos blogueros dicen que están demasiado ocupados para escribir largos textos y que se les pasó el entusiasmo ante los escasos lectores que conseguían. Otros dijeron que no tienen más interés en crear un blog porque las redes sociales los mantienen muy bien conectados con familiares y amigos.

El blogueo comenzó en rápido ascenso hace unos diez años. Tanta gente comenzó a hacerlo – para compartir información, opinions políticas o cualquier tema de interés -- que “blog” fue catalogada en 2004 la palabra del año.

Es difícil definer un blog, pero mucha gente lo identifica como un sitio web en el cual la gente publica periódicamente entradas en orden cronológico inverso y piden a sus relaciones que dejen comentarios.

No tuvieron competencia hasta que apareció Facebook, que modificó la conducta de los usuarios al convertirse en un centro para la publicación de todo lo que interesa a los grupos de amigos. Twitter, que permite mensajes de no más de 140 caracteres, también contribuyó a la revolución. Los usuarios de Internet ya no necesitaron un blog para conectarse con el mundo. Ahora podían postear actualizaciones de sus opinions, para linquear artículos que los enfurecían o que les gustaba, o para comentar noticias o acontecimientos, compartir fotos o promover buenas causas. O sea, todas las cosas que hacían con un blog.

lunes, 7 de febrero de 2011

Huffington Post: el blog de los US$315 millones

Arianna Huffington

Arianna Huffington inició el sitio digital como un blog de opinión política.

Inició como un pequeño blog de opinión política, para convertirse en todo un fenómeno de las noticias online gracias a su enfoque innovador.

Y ahora el diario digital Huffington Post será comprado por AOL -una de las principales compañías de internet de Estados Unidos- por US$315 millones.

El acuerdo que creará un gigante de medios con 270 millones de usuarios en la red.

Con el negocio, AOL espera generar ingresos por publicidad que compensen por la disminución de entradas por su servicio de internet por teléfono y tras su desastrosa fusión con Time-Warner, la que se disolvió en 2009.

clicLea: Time-Warner y AOL anuncian su separación

Y Arianna Huffington, la actual editora del diario digital, también pasará a dirigir toda la división de contenido de la empresa, que incluye los sitios de AOL de ciencia y tecnología como Engadget y TechCrunch.

Por lo pronto, Huffington también prometió que su diario -caracterizado por una cobertura concentrada en temas variados, incluyendo el mundo de la celebridad, y por sus columnas de opinión con tendencia centro-izquierda- no cambiará.

"El Huffington Post continuará el mismo rumbo que ha seguido durante los últimos seis años -pero ahora a la velocidad de la luz- al combinarse con AOL", declaró la señora Huffington en un comunicado conjunto.

La receta del éxito

El acuerdo se interpreta como un gran triunfo para Arianna Huffington, su socio cofundador, Kenneth Lerer, y el pequeño grupo de accionistas que iniciaron el blog con un pequeño presupuesto en 2005.

"LA BLOGGER MÁS PODEROSA DEL MUNDO"

La cara más visible del Huffington Post es Arianna Huffington, una escritora, periodista y comentarista estadounidense de origen griego. Nacida Stassinopoulous, Arianna heredó el apellido -y algunos millones- de su matrimonio con el congresista republicano Michael Huffington, de quien se divorció en 1997. Y a finales de la década de los 90s, la señora Huffington también abandonó sus posiciones conservadoras para convertirse en una abanderada de la causa liberal. Se postuló como candidata independiente para gobernadora del estado de California en 2003 y en 2005 fundó el Huffington Post. Cuatro años después, la revista Forbes ya la había incluido en su lista de mujeres más influyentes en los medios.

Inicialmente el Huffington Post fue concebido como un sitio de opinión política liberal, pero después expandió su cobertura a numerosos otros temas, desde farándula y chismes hasta temas culinarios y libros, pasando por noticias y análisis de la actualidad.

Su contenido es alimentado por una vasta red de blogeros y vlogeros (realizadores de videos) de todos los ámbitos y lugares del mundo, quienes contribuyen con el sitio gratuitamente.

Y el alto perfil de muchos de ellos, ha sido una de las claves de su rápida popularidad.

Así, entre las personalidades que han contribuído con el Huffington Post se encuentran el presidente de EE.UU., Barack Obama, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, Madonna y muchas otras figuras políticas, sociales y culturales.

Otra estrategia exitosa ha sido el lanzamiento de páginas dedicadas a ciudades específicas, muchas de estas en Estados Unidos.

Y este año el sitio anunció que estaría lanzando secciones internacionales empezando con Brasil.

Con estos y otros métodos innovadores el HuffPo -como se le conoce popularmente- logra atraer a unos 25 millones de usuarios, convirtiéndose rápidamente en uno de los más grandes medios digitales en Estados Unidos, sobrepasando empresas establecidas como el Washigton Post.

Esto también le valió a Arianna Huffington el título de "la blogger más poderosa del mundo", otorgado por el diario británico The Observer.

"Nuevo universo mediático"

En su página principal del lunes, el Huffington Post declaró la creación de un "nuevo universo mediático".

Ariana Huffington

El Huffington Post anuncia en su portada el acuerdo con AOL.

Pero aunque se proyecta que los millones de usuarios del Huffington Post generen millones de dólares en publicidad, algunos analistas sostienen que es una jugada arriesgada para AOL.

Uno de estos es Steve Case, cofundador del otrora máximo proveedor de internet en EE.UU.

En un mensaje de Twitter, Case recordó la amarga experiencia de la unión con el conglomerado Time-Warner en 2000 que, en su momento, fue elogiada como "la fusión del siglo" y que finalmente se vino abajo en 2009.

Se espera que el acuerdo entre AOL y el Huffington Post se cierre entre marzo y abril, una vez reciba la aprobación de los entes reguladores en Estados Unidos.

Isaac Mao: "La censura genera mucho temor en la población"

Isaac Mao, primer bloguero chino: La mitad de los internautas en China "se comunican mediante blogs o sistemas de microblog parecidos a Twitter"

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Por María Trullàs para El País
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Isaac Mao fue el primer bloguero en China. Escribió su primer post en 2002 y se ha convertido en un referente en la lucha contra la censura que el gobierno de su país aplica sobre la información. En 2007 escribió una carta abierta a Google, criticando la estrategia que la empresa aplicaba a sus resultados de búsqueda y filtrado de palabras clave en China. Mao es autor del libro Sharismo: Una revolución de la mente, donde habla sobre los beneficios de compartir información y trata conceptos relacionados con la inteligencia colectiva. Entre otros cargos, es director de la Social Brain Foundation, que tiene como objetivo promover los medios de comunicación social y la cultura libre en su país mediante el libre acceso a la información. Recientemente ha sido nominado al premio periodístico Index of Censorship, concedido en Gran Bretaña, que galardona a quienes trabajan activamente a favor de la libertad de expresión. Mañana charlará enCaixaForum (Barcelona) sobre el papel de las nuevas tecnologías en el turismo asiático, invitado por Casa Àsia.

Pregunta: ¿Cómo lo hace el gobierno chino para censurar el contenido en Internet?

Respuesta: El gobierno chino destina millones de dólares en su infraestructura de censura, que intenta rastrear y monitorizar toda la información de la Red. Existen dos niveles: por un lado se bloquean contenidos creados fuera de China y por otro se restringe la información creada dentro del país. Ése es el principal problema porque toda la información creada y publicada por los ciudadanos es susceptible de ser bloqueada, pero no sólo eso: los informáticos del gobierno pueden acceder al origen de la información y si el gobierno lo considera oportuno, cualquier persona puede ser arrestada debido a que ha creado contenido considerado inoportuno. Eso realmente genera mucho temor entre la población.

P: ¿Qué tipo de información es la más susceptible de ser censurada?

R: Principalmente toda aquella información que hable de política, democracia, libertad, etcétera. Nosotros llamamos a la censura El Gran Cortafuegos, una referencia a la Gran Muralla, pero en Internet . Hay muchas palabras clave censuradas, que a día de hoy están afectando incluso a las nuevas tecnologías y al avance informático. Por ejemplo, el número 64, o 6.4, está censurado en las búsquedas porque el gobierno considera que la gente lo puede relacionar con los hechos de la plaza de Tianenmen, ocurridos el 4 de junio de 1989 (el número 6 corresponde en el calendario al mes de junio). Recientemente, un programa informático lanzó su versión 6.4. Inmediatamente, su página fue bloqueada por este motivo.

P: ¿La población es consciente de estas restricciones en la información?

R: El nivel de conocimiento es muy superior desde las Olimpiadas de Pekín en 2008. El gobierno levantó la censura durante el tiempo que duraron los Juegos Olímpicos. De repente, la gente tenía acceso a páginas en Internet que jamás antes había visto. Cuando los Juegos acabaron, la censura volvió. A día de hoy, cerca de un 80% de la población sabe que el gobierno aplica la censura sobre los contenidos, y un 10% de la ciudadanía lucha activamente en contra de ella. El término Fan Qiang, que podría traducirse como "escapar de la censura", es cada vez más común entre los creadores de contenidos de Internet. La gente intenta aplicar el Fan Qiang.

P: ¿Cómo se puede escapar de la censura en ese contexto?

R: Realmente no existe una lista de palabras o conceptos que estén abiertamente censurados, con lo cual es complicado poder escapar de la censura. De todos modos, hay temas, como la política, que todos saben que mejor no abordarlos abiertamente. Pero claro, algo como lo del 64, ¿quién se podía imaginar que el gobierno había aplicado la censura sobre este número? Hay una gran confusión en realidad. Ese es el gran problema de la censura: nadie sabe a ciencia cierta qué y por qué se censura según qué contenido y no otro.

P: Usted fue el primer bloguero en China. ¿Cómo se encuentra la blogosfera en el país actualmente?

R: En 2002 todos los blogueros nos conocíamos. Éramos muy poquitos. Dos años después, los blogs empezaron a ser algo popular y había como medio millón de personas con uno propio. A día de hoy, es muy difícil decir el número exacto de blogueros, pero debe de haber como unos 60 millones activos. Si contamos también los microbloggers, entonces el número crece exponencialmente. Seguramente la mitad de los internautas en China se comunican mediante blogs o sistemas de microblog parecidos a Twitter.

P: ¿Qué pasa con los blogs y los blogueros que el gobierno bloquea por censura?

R: Depende de quién haya detrás del blog. Recientemente, la esposa de un importante activista político en China tuvo que alojar su blog fuera del país y pudo seguir publicando. En otros casos los informáticos del gobierno consiguen bloquearlos antes de que estos lleguen a alojarse fuera de nuestras fronteras. Estos blogs que se encuentran fuera de China suelen ser accesibles dentro del propio país, porque el sistema de censura tampoco es infalible.

P: ¿Cuál es la situación para las redes sociales como Facebook?

R: Están totalmente prohibidas. Hay muchas personas que consiguen acceder a estos sitios mediante el uso de la técnica, pero siguen siendo una minoría. En China existen redes sociales del país, al igual que sitios de microblogging tipo Twitter. En este caso existe Sina, que es una réplica de Twitter. La única diferencia es que Sina tiene 700 contratados que filtran todo el contenido. De esa manera, colaboran con el gobierno. ¿Se imagina a Twitter haciendo eso? ¡No! Por eso Twitter no puede ni estar ni competir en China.

P: En cuanto a los buscadores en China, ¿cómo interactúan empresas como Google en ese mercado?

R: En el caso de Google, la empresa opera en el país, pero el año pasado retiró sus servidores en China para llevarlos a Hong Kong. Eso conlleva problemas como la lentitud de la conexión con el servidor o problemas relacionados con la censura. Se supone que en Hong Kong la censura no existe pero aún así, hay gran cantidad de contenido bloqueado para las búsquedas en Google que se realizan desde China. Por ejemplo, si usted escribe el apellido de cualquier mandatario del gobierno chino en Google, conectándose desde China, no importa que el servidor esté en Hong Kong: el contenido sigue bloqueado. El gobierno se ocupa de ello.

P: ¿Las empresas que operan en Internet reciben instrucciones del gobierno?

R: Sí, Google ha recibido llamadas constantemente del gobierno chino, obligándoles a bloquear contenidos específicos y palabras clave. Google debería seguir sus principios, que se basan en la libre circulación de información, y no sucumbir a los deseos ocultos de mi gobierno. La población está confundida con los pasos que ha dado Google en nuestro mercado, porque no ha sido clara con su estrategia. La gente prefiere seguir usando el buscador más popular, Baidu, a pesar de que se sepa que bloquea también muchas informaciones.

P: ¿Por qué la gente prefiere usar Baidu, un buscador con el sesgo de la censura, apoyado por el gobierno, y con su domicilio fiscal en las Islas Caiman? ¿Los internautas son conscientes de eso?

R: Sí, yo diría que muchos internautas saben esta situación de Baidu. Lo siguen prefiriendo por varios motivos. Uno de ellos es la campaña que el gobierno hizo en contra de Google: decían que Google era un buscador lleno de contenido pornográfico y pervertido. El gobierno es muy influyente en la mente de muchos chinos. Podría decir que existe un lavado de cerebro colectivo, y la ciudadanía sigue las instrucciones que recibe sin apenas pensar. Pero la diferencia clave entre Baidu y Google es que Baidu provee contenidos que Google no puede ofrecer a sus clientes, porque Google se rige por las leyes y normas norteamericanas y Baidu por las chinas. Así, Baidu ofrece la posibilidad de descargarse material y ficheros, como música que tiene copyright en otros países, de manera gratuita, sin recibir ningún castigo gubernamental. Eso es impensable para Google, va en contra de su política global y en contra de las leyes de su país, Estados Unidos.

P: ¿Cambiaría algo del contenido de la carta que usted escribió a Google en 2007?

R: Sí, les pediría que cuiden a sus usuarios. Son todavía varios millones de personas que usan Google, que no usan Baidu ni lo usarán nunca, justamente porque están en contra de toda esa violación de los derechos de propiedad intelectual. Aconsejaría a Google que siguiera diseñado nuevos productos tecnológicos para el mercado chino que ayudaran a esquivar la censura de alguna manera. Tecnológicamente es posible, y eso aseguraría a Google poder seguir los principios en los que se basan sus resultados de búsqueda en otros países.

P: Usted aboga por la filosofía de compartir. ¿Cómo convive su filosofía, que se basa en que quien más comparte, más recibe, en un país donde no existen leyes que regulen la propiedad intelectual?

R: Intento explicarle a la gente la idea de compartir, a la vez que estoy a favor de que existan leyes que protejan la propiedad intelectual. Pero el gobierno permite la copia desmesurada porque quieren que el país tenga la mejor tecnología, aunque no sea creada ni inventada por ellos. El sharismo lo que propone es que si la información y los contenidos se comparten libremente, cualquier persona podrá señalar con el dedo a quien copie la idea de otro, porque siempre podrán atribuir nombre y apellidos a quien lo creó por primera vez. Quien comparte, pone a la luz su conocimiento, y obviamente es técnicamente posible saber quién lo creo primero. A día de hoy los internautas que han entendido el concepto ya protegen entre ellos el copyright de sus contenidos.

P: ¿Ve un final para la censura en Internetl?

R: A pesar de que hay información que sigue sin llegar, por ejemplo los conflictos en Oriente Medio, China está cambiando mucho internamente. Digamos que existe un cambio pasivo, porque las audiencias se transforman. La gente joven cada vez está más conectada con el mundo. Aparecen nuevas tecnologías, nuevos medios internacionales. La gente viaja y conoce. Además, los jóvenes no le temen tanto al gobierno. Quiero ser optimista y pensar que las cosas cambiarán mucho los próximos tres años. Seguirán creciendo las maneras de saltar la censura, y aunque ésta sigue existiendo e incluso endureciéndose, ya no tendrá sentido.