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lunes, 10 de diciembre de 2012

Apple logra actualizar iTunes sin desafinarse

Apple
El nuevo iTunes ya está disponible en América Latina.









El iTunes de Apple es el software de computadora más popular para reproducir, administrar y comprar música, películas y programas de televisión. La empresa estima que la cantidad de copias en uso activo asciende a los varios cientos de millones.
Ahora, Apple ha realizado los mayores cambios en iTunes desde 2003, cuando el software —al que originalmente sólo podían acceder los usuarios de computadoras Mac— estuvo disponible para computadoras con el sistema operativo Windows y se incorporó la tienda iTunes.
Estuve probando esta importante actualización, llamada iTunes 11, que ya está disponible en América Latina, y la considero una mejoría significativa en el estilo, la sensación, la velocidad y la función del programa, que se había vuelto un poco inflado, lento y denso con el paso de los años, a medida que se añadieron funciones.
La versión nueva no dejará contentos a todos los usuarios de iTunes. Algunas prácticas comunes cambiaron y algunas funciones de larga data desaparecieron en el nombre de la simplificación. Las personas que solamente usan iTunes para organizar y reproducir música y videos, en lugar de comprarlos en Apple, encontrarán numerosos motivos más para tratar con condescendencia la nueva tienda de iTunes. También hay unas pocas fallitas que Apple promete arreglar pronto.
En general, encontré que es un placer usar el nuevo iTunes. El venerable programa es más brillante y colorido, con nuevas funciones inteligentes y agradables, y una búsqueda más rápida. Hay una interacción más estrecha entre la biblioteca de medios que reside en la computadora del usuario y los archivos guardados en iCloud, el servicio en línea de Apple. La reproducción en línea desde la nube se expandió y la tienda se ha vuelto más simple y fácil de usar.
Probé el iTunes 11 en cuatro computadoras: dos portátiles con el sistema operativo Windows, una con Windows 7 y otra con Windows 8; y dos Mac, una iMac de escritorio más antigua y un modelo nuevo de la laptop MacBook Air. El programa funcionó bien en las cuatro máquinas, nunca se congeló y reprodujo bien toda la música y los videos locales y desde la nube que pedí. Compré una variedad de nuevas canciones y videos y rápidamente estuvieron disponibles en todos mis aparatos, incluidas las cuatro computadoras, un iPhone y un iPad. También pude sincronizar sin inconvenientes un iPhone, un iPad y un iPod muy viejo.
Apple ha realizado muchas ligeras alteraciones en el programa, pero algunas sobresalen.
Adiós a la barra auxiliar
El cambio más notable es que iTunes ya no usa una larga barra de texto a la izquierda que se despliega hacia abajo para cambiar entre pantallas de los principales tipos de medios, como música, películas, programas de televisión y podcasts. En su lugar, se seleccionan al hacer clic en un botón desplegable en el borde superior izquierdo. Cuando elige un tipo de medio usando este botón, aparece una variedad de opciones en la parte superior. Por ejemplo, el modo de música brinda opciones como canciones, álbumes, artistas, géneros y listas de reproducción. Al seleccionar una alternativa, la pantalla principal cambia instantáneamente para reflejar tal decisión. La tienda iTunes ahora también se abre usando un botón ubicado en el extremo superior derecho. Una vez que se ingresa a la tienda, se vuelve a la biblioteca con un botón similar. Los que prefieran la antigua barra lateral la pueden recuperar y eliminar los nuevos botones principales.
Pantalla completa
Mi función nueva favorita se llama Pantalla completa. Ahora se puede hacer clic sobre la tapa de cualquier álbum y la imagen se expande para convertirse en un panel rico y colorido que muestra todas las canciones del álbum. El panel tiene el color dominante de la tapa del disco y muestra una hermosa imagen que se mezcla con el fondo de color del panel.Esta característica también funciona para películas y programas de TV, al mostrar información relevante sobre los filmes y listas de episodios en el caso de los shows de televisión.
Una pequeña flecha al lado de cada canción, álbum, película o programa de TV permite realizar acciones como agregar un ítem a una lista de reproducción, pasar a la página del artista en la biblioteca o ir al ítem en la tienda.
A continuación
Otra función útil se llama A continuación. Reemplaza la función llamada DJ y, esencialmente, es una lista de las canciones que vienen después. Se coloca cualquier canción en lo más alto de la lista, para que se reproduzca a continuación y, además, aparece un historial de lo que se reprodujo previamente. Si el usuario así lo desea, puede reproducir cualquier canción en estas listas de inmediato.
Reproducción en línea
Durante años, iTunes se utilizó principalmente para descargar música o video, no para reproducir en línea desde la nube. Eso cambia con iTunes 11, que está mejor integrado con el servicio iCloud de Apple, que almacena música y videos comprados a Apple o, si tiene el servicio pago iTunes Match, cualquier canción, la haya comprado de Apple o no.
Al igual que antes, íconos pequeños de la nube indican si un álbum, película o programa de TV, o cualquier canción o episodio, está almacenado en iCloud y no en su computadora. Como antes, se puede hacer clic en ellos para descargarlos. Ahora, sin embargo, iTunes permite reproducir en línea una canción, película o programa sin descargarlo. Antes, reproducir en vivo desde la nube sólo estaba disponible para los usuarios pagos del servicio iTunes Match y sólo se podía hacer con canciones.
Mini reproductor
El programa tiene desde hace tiempo una opción de Mini reproductor, que esconde la ventana principal para mostrar un reproductor pequeño que coexiste mejor con otras ventanas abiertas en la computadora. Ahora, a este pequeño reproductor se le han añadido funciones como búsqueda y A continuación.
Desventajas
Los seguidores de iTunes notarán algunas fallas y omisiones. El mentado carrusel Cover Flow que muestra tapas de álbumes fue dejado de lado. Apple dice que halló que muy pocos usuarios lo consideraron útil. Falta una función que encuentre archivos duplicados. La empresa afirma que pronto será restaurado en una actualización menor del programa.
En mis pruebas, las tapas de algunos álbumes no aparecieron en la pantalla de álbum. Apple indica que este es un problema poco frecuente, pero lo ha solucionado y pronto incorporará el arreglo en una actualización menor. Otro problema que la empresa promete remediar en breve impide que dueños de aparatos de Apple TV reproduzcan en línea de forma inalámbrica películas desde la nube a sus televisores.
Además, para ver la biografía de un artista, hay que ir a la tienda. Me gustaría que se pudiera acceder desde la biblioteca, pero Apple no tiene planes de cambiarlo.
En resumen
Apple mejoró iTunes, simplificó su uso y los usuarios veteranos del sistema que lo adopten saldrán beneficiados con las nuevas funciones, si se toman el tiempo de acostumbrarse a ellas.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Los jóvenes escuchan cada vez más música en línea en lugar de descargarla

Para los más jóvenes el 'streaming' de música es más atractivo que comprarla en una tienda o en iTunes (Getty Images).
Para los más jóvenes el 'streaming' de música es más atractivo que comprarla en una tienda o en iTunes (Getty Images).

Por Jareen Imam / CNN

(CNN) — Para Camille Kim, la música es vida.
En un día típico, la estudiante de la Universidad Emory, en Estados Unidos, pasa varias horas en su laptop buscando en internet lo último en música. Utiliza un sitio que agrega recomendaciones musicales de blogs para descubrir nuevos artistas y canciones, las transmite en línea y luego comparte sus descubrimientos con sus amigos en un grupo de Facebook.
Pero rara vez compra canciones o discos.
“Si realmente amo a un artista y quiero apoyarlo, compraré su música”, dijo Kim, de 21 años. “Puedes encontrar [música] en la radio y la televisión, pero esas canciones son seleccionadas para ti. Internet te permite encontrar tu propia música. Es más personal”.
Los melómanos jóvenes como Kim representan un cambio radical en la industria de la música, que inició desde la era Napster, a finales de la década de 1990. Hace cinco años, los consumidores de música tenían que escoger entre comprar un CD o descargar el álbum. Ahora, gracias al auge de servicios de streaming (transmisión en línea) de música, como Pandora y Spotify, las opciones se están moviendo hacia descargar música o hacer un streaming en línea.
Los jóvenes fanáticos de la música prefieren, cada vez más, transferir música en lugar de descargarla. Después de todo, ¿por qué pagar por música cuando puedes reproducir casi cualquier canción que quieras, en cualquier momento, gratuitamente?
Y el crecimiento de aplicaciones de música, canales de radio en línea, y plataformas de streaming de música plantea una pregunta aún más grande: ¿realmente necesitamos ‘poseer’ música?
“La última vez que compré un CD probablemente fue en la secundaria, y no puedo recordar cuál era”, dijo Sean Wilson, de 21 años. “El 90 % de mis amigos reproduce música en línea. Para ser honesto, no he visto a alguien utilizar iTunes en mucho tiempo”.
En cinco años, Wilson cree que “el streaming será la norma. Es más práctico y más conveniente que comprar música y cargarla en algúngadget. Y la mejor parte es que es gratis”.
Pandora, Spotify y 8tracks
La popularidad de escuchar música en línea puede ser directamente vinculada al surgimiento de sitios de streaming como Spotify, Pandora y The Hype Machine, que han crecido sustancialmente en el último año. Estos y otros muchos sitios ahora ofrecen a las personas la habilidad de escuchar música sin pagar. Y están cambiando la forma en que las personas consumen música, dice Paul Resnikoff, editor en jefe de Digital Music News.
“Ya estamos viendo una tendencia hacia la falta de propiedad de música”, dijo Resnikoff, quien cree que la diferencia entre una descarga y una reproducción comienza a borrarse. “Si puedo obtener una canción de Katy Perry en cualquier lugar y en cualquier momento, ¿cuál es la diferencia?”.
Los sitios de streaming son un gran paso lejos del modelo de negocios de iTunes, de Apple, que permite a los usuarios descargar una canción o álbum en un iPod, iPhone o cualquier otro dispositivo portátil.
Spotify ofrece a sus usuarios una base de datos de más de 16 millones de canciones gratuitamente, aunque el servicio limita el número de horas de música que un usuario puede transmitir en un mes sin tener una suscripción de paga.
Los usuarios pueden escuchar cualquier canción en la base de datos de Spotify, o crear listas personalizadas. El sitio fue lanzado en 2008 en Europa, pero apenas en 2011 estuvo disponible para Estados Unidos. Ahora afirma tener más de 20 millones de usuarios activos. No está disponible en México.
Pandora actúa como una estación de radio en línea, transmitiendo música gratuita 24 horas al día en una mezcla que los usuarios pueden personalizar, usando algoritmos de Pandora basados en sus gustos. Sin embargo, a diferencia de Spotify, los miembros no pueden solicitar canciones específicas. Pandora dice tener más de 150 millones de usuarios solo en Estados Unidos. No está disponible en México.
La aplicación de Pandora es una de las más descargadas para iPhones y iPads, demostrando que el streaming está convirtiéndose en una de las principales formas de escuchar música en dispositivos móviles. Pandora ahora está disponible en más de 400 tipos de dispositivos.
Luego está 8tracks, una estación de radio en línea que ofrece una experiencia de música más social para sus usuarios. Nombrado como uno de los 50 mejores sitios web por la revista Time en 2011, 8tracks ofrece a su audiencia música gratuita seleccionada cuidadosamente por otros usuarios del sitio conocidos como “DJs”.
“La programación está hecha por personas, en lugar de por algoritmos”, dijo David Porter, presidente ejecutivo y fundador del sitio, quien ha visto un aumento drástico en usuarios.
Los usuarios de 8track pueden subir canciones de su colección personal o utilizar música de Sound Cloud, un sitio que hace énfasis en artistas de disqueras independientes. Aunque es relativamente nuevo, 8tracks ya tiene más de 5 millones de usuarios activos.
“Si quieres una canción con mucha demanda, YouTube es el lugar, pero si quieres descubrir música, deberías de ir a Pandora o 8tracks”, dijo. Como Spotify y otros servicios, 8tracks también ofrece una aplicación móvil que permite a los usuarios reproducir música en sus teléfonos.
Poseer música es “mucho trabajo”
iTunes, de Apple, sigue siendo el vendedor de música más popular, con más de 225 millones de cuentas (incluyendo la de Bruce Willis). Una razón por la que la transmisión de música está imponiéndose es el surgimiento de aplicaciones relacionadas con grandes proveedores de música, como Apple, que ya ha asegurado derechos de autor sobre las canciones, dice Eliot Van Buskirk, editor y jefe de Evolver.fm, una publicación independiente de música.
“Ahora puedes construir aplicaciones sobre aplicaciones, y todo es legal y nadie es demandado. En términos de entusiastas de la música, es un poco confuso porque hay muchas opciones”, dijo. “Creo que la descarga provino de un momento cuando nuestros reproductores mp3 no tenían conexiones wi-fi y nuestras computadoras no se conectaban tan rápido”.
Pero Van Buskirk también sugiere otra razón para el streaming: no adquirir música. Es liberador. “Hay un cierto alivio con no tener que poseer música. Es mucho trabajo”, dijo. “Así que el reto ahora es sentir que todavía estás construyendo una colección [de música]”.
La portabilidad de la música es otro gran problema para muchos consumidores. La recién graduada de la Universidad Georgia Tech en Estados Unidos, McCall King, de 23 años, dice que necesita que su música sea accesible todo el tiempo.
“Si yo pudiera, de forma confiable, transmitir música gratuitamente en todos mis dispositivos portátiles, usaría exclusivamente sitios destreaming”, dijo.
King dice que prefiere transmitirla porque le permite acceder a una gran variedad de música.
“Descubrí She and Him, la banda de Zoey Deschanel, antes de que fuera ridículamente famosa, y nunca la hubiera descubierto por mi cuenta”, dijo.
Porter dice que la manera en que la gente posee música está transformándose. Cree que el modelo de la nube es hacia donde se dirige el estado de la música, y para muchas personas la propiedad no es esencial.
“Creo que la propiedad es el acceso, no tienes que tener música en tu disco duro para que sea tuya”, dijo.
Los viejos medios se quedan
Si escuchas a algunos jóvenes, podrías creer que muy pocas personas en el futuro querrán poseer música. Pero Peter DiCola, profesor de Economía y Derecho en la Universidad Northwestern, en Estados Unidos, está en desacuerdo.
DiCola cree que la transición musical de los consumidores hacia un modelo completo de streaming será más lenta de lo que la gente piensa.
“Los viejos medios se quedan”, dijo. “La radio FM sigue aquí, y sólo porque la tecnología es nueva no significa que es mejor en todas las dimensiones”. Cita a los vehículos como un área donde la transferencia de música será lenta para hacerse un hueco.
“Piensa en Napster”, dijo. “Cuando salió, las personas decían que las disqueras desaparecerían, pero no lo hicieron”.
Hay mucho más interés en poseer música que simplemente la conveniencia que los medios digitales ofrecen. Algunos consumidores todavía quieren tener un recuerdo físico de un artista que aman, ya sea un CD con arte y notas o algunas pistas digitales en su smartphone.
Quizá es por eso que las ventas de vinilos han estado aumentando en años recientes. Resnikoff dice que es porque la necesidad de poseer música también está influenciada por la psicología humana.
“Los fanáticos de la música nunca dejan de sorprenderme”, dijo. “Si me hubieras dicho hace cinco años que habría un boom en la venta de vinilos, me hubiera reído. Pero la gente está comprándolos, y creo que hay algunas personas que seguirán comprando música [y no sólo transfiriéndola]”.

martes, 4 de septiembre de 2012

¿Se uniría a la batalla de Bruce Willis contra Apple?

Por Anahí Aradas / BBC Mundo

Bruce Willis
La esposa del actor desmintió vía Twitter que el actor vaya a iniciar acciones legales contra Apple.
La prensa británica informó recientemente que la estrella de Hollywood Bruce Willis, quien en la pantalla ha lidiado épicas batallas, tiene una nueva: dar pelea al gigante de Apple para reclamar la propiedad de su extensa colección de música de iTunes y dejarla en herencia a sus hijas una vez exhalado su último suspiro.
Según estas informaciones, el actor está considerando la posibilidad de iniciar acciones legales contra la multinacional de equipos electrónicos y software y así calentar una campaña en defensa de los derechos de los internautas que descargan contenidos de archivos previo pago de internet.
El asunto quedó en duda después de que la esposa de Bruce Willis, Emma Heming-Willis, dijera que "la historia no es cierta" desde su cuenta de Twitter.
Sin embargo, la historia no carece de valor y lo cierto es que muchos lectores quizás se sorprendan de una cosa: cuando se le paga a iTunes o Amazon por un archivo no se adquiere una copia, sino una licencia personal para poder disfrutar del producto sin derecho a compartirlo ni mucho menos legárselo a seres queridos.
Así lo dejan claro los términos y condiciones de compra de una canción en páginas como iTunes, en donde el usuario acepta que "el servicio, incluyendo productos, gráficas, interfase del usuario, clips de audio, clips de video y contenido editorial contiene información y material propiedad de Apple y/o sus licenciatarios".

No se compra, se alquila

Tal y como observa Paul Wellis de la publicación especializada Digital Journal, si los consumidores están pagando para que Apple les "preste" un producto, entonces no se trata de una venta sino de un alquiler.
Si "compras un producto", dice Wellis, "tienes derechos" y, en ese caso, quizás el hipotético reclamo de Bruce Willis tendría argumentos en su defensa. Pero en el mundo de los productos digitales el asunto no es tan claro.
Si el usuario pudiera comprar el producto, que en el caso de los archivos digitales sería la copia del original, en legislaciones como la española aplicaría como una adquisición de copia de uso privado, le aseguró a BBC Mundo Víctor Domingo, presidente de la asociación de internautas en España.
"Ese archivo sería propiedad de quien lo ha comprado y esa persona puede escucharlo en el ámbito privado, lo puede compartir y se lo puede dejar a sus hijos. (Con iTunes) estamos yendo más allá de una supuesta protección a la propiedad intelectual", apuntó.
"Esto es un llamamiento a las administraciones públicas porque en esas condiciones nadie puede comprarlos".

Derechos de autor vs. derechos del consumidor

iTunes
El derecho todavía no se pone de acuerdo a la hora de regular la venta de productos digitales.
En la última década, la venta de contenidos de entretenimiento en la red ha pasado de la distribución de copias a la distribución de derechos de uso.
La razón fue la necesidad de la industria de adaptarse a un mundo de tecnología barata y a internet, donde miles de copias de un mismo archivo pueden distribuirse fácilmente en cuestión de minutos, lo que ocasiona un gran impacto en los beneficios de autores y empresas distribuidoras.
Sin embargo, la legislación vigente no ha evolucionado al mismo ritmo que el mercado y la propia tecnología. ¿Cómo lograr un equilibrio entre los derechos de autor y los derechos del consumidor?
Porque para una nueva generación digital puede ser difícil de entender que toda la cultura acumulada (y bien pagada) a lo largo de su vida no pueda ser legada a su descendencia. Y con ello no hablamos sólo de archivos culturales, sino también de nuestra información en Facebook y demás enseres de nuestra vida digital.
Abogados como el estadounidense David Goldman, en Estados Unidos, han ideado recursos como el programa llamado DapTrust para que el usuario pueda "meter" su existencia y pasarla a su descendencia. Sin embargo, Goldman desconoce si su ingenio podría salir airoso en una batalla legal contra estas grandes compañías de servicios digitales.
Pero mientras el sector evoluciona, planteamientos como estos, aunque inspirados por la rumorología, ponen un tema sobre la mesa que tarde o temprano tendrá que someterse a debate.

viernes, 17 de agosto de 2012

Una start-up se pregunta por qué no puedes revender tus canciones digitales

Fuente: Maximilian Bode


ReDigi tiene la tecnología para trasferir la posesión de archivos digitales, pero la industria discográfica ya les ha demandado.

En la tienda iTunes, el éxito de Adele “Someone like you” se vende por 1,29 dólares (unos 1,05 euros). Si te pasas por ReDigi, un mercado en línea donde la gente puede revender los archivos de música que ha comprado, la canción cuesta 59 centavos de dólar (unos 48 céntimos de euro).
Es la misma canción llena de sentimiento. La diferencia es que ReDigi etiqueta la copia de su sitio como 'usada' o 'reciclada' (originalmente se vendió en iTunes). Estos términos suelen aplicarse a bienes físicos como novelas gastadas o CDs que acumulan polvo, no al creciente volumen de canciones, libros y juegos hechos de bits eternos y fáciles de compartir. Los planes de ReDigi –y el debate legal que han generado- abordan la naturaleza cambiante de la propiedad en una era cada vez más digital.
Esta start-up con sede en Massachusetts (EE.UU.) está aplicando un concepto de propiedad arraigado en la ley estadounidense: que quien compra un trabajo creativo puede revender la copia que compró originalmente. “Si lo compras, lo posees, deberías poder venderlo”, afirma el director de tecnología de ReDigi, Larry Rudolph, quien también es investigador de informática en excedencia del Instituto Tecnológico de Massachusetts. “Si lo robas, no deberías poder venderlo. Es muy sencillo”.
Pero Capitol Records, una división de EMI, el gigante de la música, ha denunciado a ReDigi, acusándola de ser una “central para la violación de los derechos de autor”. La Asociación de la Industria de la Música de América también les ha mandado una orden para que detengan toda su actividad. “Aunque ReDigi venda su servicio como el equivalente de una tienda de discos de segunda mano, esa analogía no es válida: las tiendas de discos de segunda mano no crean copias para llenar sus estantes”, según afirma la denuncia de Capitol.
Este es el primer caso en Estados Unidos que se enfrenta a la cuestión de si los archivos digitales adquiridos legalmente se pueden revender y golpea en “el corazón de los futuros modelos de negocio de las industrias de la creación”, explica Jason Schultz, experto en derechos de autor digitales en la facultad de derecho de la Universidad de California, en Berkeley (EE.UU.). Al contrario que otras empresas como Napster que han sido objeto de la ira de la industria musical, Schultz cree que ReDigi tiene buenas posibilidades de ganar en los tribunales.
El juicio está previsto para octubre y Schultz afirma que el resultado afectará a grandes empresas que venden archivos u ofrecen servicios de almacenaje en nube a los consumidores, como Google, Apple y Amazon. El juez de distrito Richard Sullivan rechazó la solicitud de Google de ofrecer su opinión al tribunal.
ReDigi lanzó su servicio en otoño del año pasado. El usuario descarga su software para determinar cuáles de sus archivos musicales pueden ser revendidos. La empresa usa análisis forense digital para verificar que la persona posee legalmente el archivo (y no que lo haya grabado de un CD o descargado ilegalmente): Su 'motor de verificación' examina los datos asociados con el archivo para determinar cuál es la fuente original, quién lo compró y cuándo. Y si ha pasado de un ordenador a otro. Y según John Ossenmacher, director general de ReDigi, suelen pecar de precavidos eliminando cualquier canción cuyo registro sea ambiguo. A continuación la empresa borra todas las copias existentes en los aparatos sincronizados del usuario al mismo tiempo que trasfiere el original a sus propios servidores en nube. Una firma digital añadida al archivo hace que a su servicio le resulte fácil, igual que a un programa antivirus, detectar una copia del archivo en los aparatos sincronizados de alguien después de subírselo.
El resultado del caso de ReDigi puede acabar basándose en un detalle técnico: si la empresa está haciendo una copia de la canción al pasar el archivo a sus servidores, en cuyo caso estaría violando una ley de derechos de autor aprobada en la década de 1970. 
La empresa, que planea expandir su servicio de almacenaje y mercado de música a los libros electrónicos y los juegos, espera que la tecnología pueda resolver ese problema. Si bien no puede trasladar literalmente los bits digitales de un sitio a otro, ha adoptado métodos desarrollados por la industria bancaria para asegurarse de que una canción digital o un libro, igual que el dinero digital, nunca está en dos sitios al mismo tiempo. Cuando alguien compra el archivo del usuario, ReDigi trasfiere la licencia y la borra de sus servidores. Sin embargo, la tecnología no puede asegurarse de que alguien haya guardado una copia en otra parte.
Igual que cualquier vendedor de segunda mano, ReDigi solo ofrece el número de copias que tiene en stock de sus usuarios y las últimas novedades pueden no estar disponibles. Cuando una canción no está disponible, ReDigi permite que la gente use el crédito obtenido por vender sus canciones para comprar canciones nuevas en iTunes. Por el momento ReDigi solo acepta archivos comprados en iTunes, cuyos términos de compra dan al comprador una propiedad más clara del archivo que los de Amazon, explica Schultz.
La empresa se queda con un porcentaje de cada venta y hace poco empezó un programa para ofrecer una parte a los artistas, que normalmente no se beneficiarían de los mercados de segunda mano de discos o libros. Ossenmacher afirma que las discográficas también podrían acabar quedándose con una parte. “No lo estamos haciendo a hurtadillas”, afirma. “Hemos estudiado la ley y la tecnología. Queremos hacerlo correctamente”.
En la actualidad poseemos, de media, unos 500 dólares (unos 400 euros) de valor en archivos digitales adquiridos, según Ossenmacher. Que esta cifra aumente o disminuya es un interrogante abierto ahora que los servicios de suscripción o los de streaming son cada vez más populares. Y a veces no queda claro qué modelo de propiedad se puede aplicar en cada caso. Las bibliotecas, por ejemplo, se han mostrado reacias a aceptar la exigencia de las editoriales de que vuelvan a comprar un libro electrónico después de realizar un número determinado de préstamos. 
Schultz cree que el asunto de quién posee el archivo, que es lo que se está evaluando en este caso, puede ayudar a resolver este tipo de disputas. “Es lo que está en juego en realidad”, afirma. “¿Estamos yendo hacia un mundo en el que cada vez que quieras usar algún contenido sujeto a derechos de autor tienes que pagar, como en una autopista de peaje? ¿O realmente posees algo y tú decides cómo quieres usarlo?”, se pregunta este experto.
Copyright Technology Review 2012.

jueves, 8 de marzo de 2012

¿El fin del ecosistema dominante de Apple?

Finalmente hemos estado recibiendo algo de apoyo para la tesis de que Apple, por más impresionante que haya sido su crecimiento, no crecerá hasta el cielo al imposibilitar el acceso a oportunidades por parte de otros fabricantes de software móvil.
Pero no es suficiente señalar, como lo han hecho varios analistas, que podría surgir otro participante de forma tan imprevista como lo hicieron Apple y Google para desplazar a líderes del mercado como Palm, BlackBerry y Windows.
No es suficiente señalar, como también lo han hecho muchos, que los amplios márgenes de Apple inevitablemente serán erosionados en la competencia por los próximos mil millones de clientes de teléfonos inteligentes. Incluso ahora que la empresa acaba de presentar la versión más reciente y destacada de su popular iPad, cuestionarlo debe ser el lema del ecosistema.
Getty Images
La idea de ecosistema implica que los usuarios quedan atrapados dentro de un solo sistema de aparatos, prendados de la misma red patentada de aplicaciones y contenido. Google podría tener una posibilidad de crear una alternativa duradera al universo Apple, según el escenario, pero nadie más puede alcanzarla, sin importar cuánto gasten para subsidiar a diseñadores de aplicaciones y proveedores de contenidos para crear sus propias versiones de la App Store y el iTunes de Apple.
"Cada vez que un usuario descarga una aplicación nativa a su teléfono inteligente o pone sus datos en el servicio de nube de una plataforma, se comprometen con un ecosistema particular y reducen las posibilidades de cambiar a una nueva plataforma", explicó un analista de Gartner hace alrededor de un año.
Esta visión le da una sabiduría absoluta a la idea táctica de Steve Jobs para mantener el universo de Apple principalmente cerrado. Pero abierto y cerrado no son sinónimos de bueno y malo, y en las últimas décadas se han visto oscilaciones violentas casi de la noche a la mañana en respuesta a factores del mercado. Macintosh era cerrado, Windows abierto. AOL cerrado, la web totalmente abierta. El iPhone cerrado, el Android menos cerrado. Y hay buenos motivos por los que la próxima ola regresará, de cierto modo, al navegador universal. Importará mucho menos qué sistema operativo móvil se use.
Toquemos brevemente algunos temas.
Hasta ahora, los aparatos móviles han sido como la tecnología médica: no hay que ahorrar en gastos, el desempeño es todo. Eso está cambiando a medida que más funciones se reducen a un solo chip, y cuando la competencia de precios se recalienta. A la vez, la capacidad se está desplazando a la nube, que además ayuda a que el aparato sea más barato, incluso descartable.
Todo esto significa que la bonanza de Apple —vender aparatos de US$600 a telefónicas y sus clientes con una ganancia de US$300— terminará. Apple estará tentada a buscar una mayor parte de sus ganancias en los servicios. La nube de Apple, como la de cualquiera, debería pagar su derecho de piso, lo que significa abrirla a aparatos rivales.
Además, con cualquier servicio de nube que no involucre un usuario que paga por "poseer" de forma permanente derechos a cierto contenido digital, que implica pagar una suscripción o por uso, desaparece el problema. Y en la era de Pandora u otros sitios de música en línea, ¿quién quiere seguir pasando horas administrando una colección de música? Eso es necesariamente menos verdadero cuando se trata del e-mail, las fotos u otros documentos personales. Pero es difícil ver cómo Apple o cualquier otra empresa logrará que sea rentable un sistema cerrado. Los clientes ya obtienen esos servicios de forma gratuita en la web.
Un factor clave es el ascenso de HTML5, un estándar web que les dará a los navegadores móviles la capacidad de funciones parecidas a las aplicaciones. Mozilla anunció un nuevo proyecto, Boost to Gecko, para volver a poner al navegador en un lugar central en la experiencia web. Qualcomm está diseñando sus chips móviles para navegación rápida.
Facebook y Twitter actualmente brindan sus servicios a usuarios móviles a través de navegadores incorporados. ¿Piensa que Facebook y Twitter no usarán las nuevas capacidades para entregar servicios que compitan con aplicaciones y iTunes?
Incluso Steve Jobs vendió muchos más iPhones y iPods al permitir que iTunes estuviera disponible en Windows. Ahora que iTunes se está convirtiendo en un servicio en la nube, Apple aún necesita a Windows. La versión de iTunes para la nube funciona con Vista y con Windows 7.
Pero observe algo más: tanto Apple como Microsoft trabajan para unificar sus sistemas operativos en distintos aparatos, grandes y pequeños. ¿Significa que una tableta o teléfono con Windows pronto podrá usar el iTunes?
Sabemos lo que podría decir Apple hoy, pero mañana será diferente. Considere la próxima Apple TV: para pagar por contenido de Hollywood, sin dudas deberá funcionar con aparatos de televisión que no sean de marca Apple.
No espere encontrar una recomendación bursátil aquí. Apple vendió 37 millones de iPhones el trimestre pasado, casi el doble que su máximo anterior. La incógnita urgente para los analistas no es si sus ventas pueden seguir creciendo. Es si Apple puede seguir obteniendo magníficas ganancias por cada aparato. De ser así, Apple, que hoy tiene una capitalización de mercado de US$508.000 millones, pronto podría valer US$1 billón (millones de millones), US$2 billones...
Un escenario realista, sin embargo, es que sus márgenes comenzarán a bajar marcadamente y el ecosistema, resultará menos formidable de lo que se asumió. En el futuro, elegir un aparato no significará encerrarse en un ecosistema. Eso no significa que BlackBerry tenga una segunda oportunidad ni que Apple no continúe creciendo con rapidez. Sugeriremos, sin embargo, que en un mundo así Microsoft será un jugador interesante para observar.