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lunes, 13 de febrero de 2012

Por qué Internet y los derechos de autor no se llevan bien: Aaron Swartz

Compártelo: El programador y activista político Aaron Swartz se dirige al público en un mitin en Manhattan para oponerse a la legislación contra la piratería en Internet. 
Fuente: Daniel Sieradski


Un guerrillero digital nos explica los problemas de las leyes contra la piratería, por qué Internet y los derechos de autor no se llevan bien, y cómo se metió en política.

Para Aaron Swartz, compartir archivos en Internet no es solo divertido y provechoso. Es algo existencial.
El programador, de 25 años de edad, se enfrenta a denuncias por haber entrado en el sistema informático del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Estados Unidos) y descargar 4,8 millones de artículos de revistas con la intención de publicarlos en línea. Se declaró inocente, aunque según un manifiesto escrito por él en 2008 se necesitan precisamente esos actos de desobediencia civil en línea para llevar el intercambio desenfrenado de archivos de Internet "a la luz" y desafiar "leyes injustas".
Incluso antes de su detención, Swartz era conocido por sus contribuciones al código que hace funcionar Internet: de adolescente, fue coautor de la especificación RSS 1.0, que organiza las fuentes de noticias en línea. También ayudó a crear la página web Reddit, un sitio para compartir noticias, ideas y fotos que en la actualidad registra dos millones de páginas vistas al mes.
El caso de la piratería ha ayudado a convertir a Swartz en un símbolo político para una generación de jóvenes que consideran la descarga, remezcla e intercambio de archivos en Internet como su segunda naturaleza, aunque a veces violen las leyes de derechos de autor. Aunque su ideología pueda parecer extrema (escribió en su manifiesto que "tenemos que tomar la información, dondequiera que se almacene, hacer nuestras copias y compartirlas con el mundo") su punto de vista es que esa conducta ya está generalizada y en su mayor parte beneficia a la sociedad.
La tensión entre el uso compartido de Internet y los derechos de autor estalló de nuevo este mes de enero gracias a la Ley para Detener la Piratería en Internet, también conocida por sus siglas en inglés, SOPA, un proyecto de ley que habría facilitado a los estudios de Hollywood cerrar sitios web dedicados a distribuir películas piratas, por ejemplo evitando que los motores de búsqueda muestren sus vínculos. La legislación podría haber afectado a muchos sitios de Internet, como YouTube, los agregadores de noticias y otros miles donde los usuarios periódicamente suben textos e imágenes con derechos de autor.
El proyecto de ley fue archivado después de que fuera objeto de una campaña de publicidad masiva por parte de compañías de Internet y activistas. A lo largo de todo un día en enero, sitios web como Wikipedia bloquearon sus contenidos en señal de protesta. No es de extrañar que Swartz tuviera algo que ver con las protestas de Internet. Durante la misma semana en septiembre de 2010 durante la que, según los fiscales, estuvo desviando la base de datos JSTOR a un ordenador portátil escondido en un armario de la red del campus, Swartz también estuvo haciendo circular la primera petición en línea para aumentar el conocimiento público de la polémica ley contra la piratería.
Technology Review entrevistó a Swartz por teléfono. Su abogado, Martin Weinberg, permitió a Swartz ser entrevistado a condición de que no hablara sobre su denuncia pendiente o su manifiesto de 2008.
TR: ¿Qué papel jugaste en la lucha por detener la ley SOPA?
Swartz: Tuve conocimiento del proyecto de ley por primera vez poco después de que fuera presentado en septiembre de 2010. Por aquel entonces se llamaba de otra forma. Cambiaban el nombre una y otra vez. Supe de su existencia y rápidamente monté un sitio web, que terminó por convertirse en Demand Progress, para tratar de hacer que la gente fuera consciente de los problemas. Su plan consistía en acelerar una votación antes de que nadie pudiera tener la oportunidad de formular objeciones.
Muy pronto nuestra protesta empezó a convertirse en algo viral. Varios cientos de miles de personas firmaron la petición y la votación se retrasó. Y eso fue lo que inició esta larga lucha. Desde entonces, he pasado por momentos de mayor y menor actividad. He tenido que dedicarme a otras cosas, pero he tratado de ser un catalizador en los momentos clave. Lo más importante fue la construcción de una comunidad increíble. Eso fue lo que lo detuvo finalmente.
¿Por qué te opones a la legislación?
El proyecto de ley censuraría Internet, algo [la censura] que no solo no existe en EE.UU., sino que previamente había sido considerado como una especie de locura. Ese es el tipo de cosas que sucede en China o Irán. En un país con una Primera Enmienda nunca me habría esperado que el Gobierno intentara decidir qué sitios web pueden ver los estadounidenses.
Uno de los problemas era una cuestión relativa al proceso. Si se produce un crimen, se encuentra a la persona responsable, se la lleva a los tribunales, se produce un juicio y se tienen en cuenta las pruebas. Solo se puede hacer una condena a partir de ese momento. Sin embargo, con SOPA no se hubiesen producido juicios acusatorios, solo una audienciaex parte ante un juez. Para cerrar un sitio web, ni siquiera debían mostrarse pruebas de haber cometido un delito, solo parecer poseer material con derechos de autor.
¿Qué lecciones deberían aprender los empresarios sobre la lucha por la aplicación de los derechos de autor?
Creo que a menudo el asunto se retrata como algo entre artistas y piratas. Eso no es del todo exacto. La industria discográfica y la del cine son famosas por robar dinero a los artistas. Quiero decir, la frase 'la contabilidad de Hollywood' es un cliché. Y una de las formas en que los artistas han logrado escapar de ello es dirigiéndose directamente a sus fans en Internet. Eso resulta una gran amenaza para aquellos intermediarios que han estado robando parte del dinero. Creo que una de las razones por la que los estudios de cine quieren tener más control sobre Internet es para bloquearlo como mecanismo alternativo de distribución, para volver al método de antaño en el que pueden sacar su tajada.
¿Se te ocurre alguien en la industria del cine que esté haciendo una transición hacia el modo de hacer las cosas en Internet?
Los sindicatos de Hollywood estaban a favor de SOPA, pero uno estaba en contra, y era el Gremio de Escritores de América. Durante la huelga de guionistas de un par de años atrás, los escritores dejaron de trabajar en películas de Hollywood para comenzar a hacer cosas directamente en Internet. Mucha gente se planteó hacer programas de televisión o cortometrajes. Eso logró subir el perfil de los escritores y que consiguieran un público independiente de los estudios. La huelga les ayudó a entender el valor de Internet y espero que se lo puedan explicar al resto de Hollywood.
¿Crees que existe un choque de generaciones en Internet?
Hubo una gran audiencia en relación a SOPA, donde una gran cantidad de miembros del Congreso básicamente admitieron que no entendían muy bien cómo funciona eso de Internet y no lo usaban personalmente. Su personal tuvo que explicárselo. Creo que una gran cantidad de jóvenes lo encontraron bastante ridículo.
Así que se produjo una gran indignación al ver que Internet estaba siendo regulado por personas que ni siquiera sabían cómo usarlo. Si utilizas YouTube y Facebook normalmente, te das cuenta de por qué no es correcto pedir a estas empresas que tengan a personas dedicadas a supervisar todo lo que se publica, cada vídeo. Es totalmente comprensible para una persona joven que haya un sitio web con un puñado de empleados que reciban 24 horas de vídeo cada minuto. Mientras que creo que los miembros del Congreso provienen de una época en la que ... en fin, que ningún estudio de cine puede producir 24 horas de imágenes en un minuto, ¿correcto? Para ellos, es totalmente razonable que un estudio tenga que ver cada película que hacen, y conseguir la aprobación de ciertas personas.
Internet es una parte crucial de la vida de los jóvenes, es un lugar donde pasar el rato con tus amigos, donde ver las noticias. Lo que tocó la fibra sensible fue la noción de que se lo podrían quitar. Las empresas de Internet como YouTube podría ser bloqueadas y ajusticiadas sin ni siquiera haber sido declaradas culpables de ningún delito.
Eso suena un poco exagerado. Lo de "Salvemos Internet", ¿se está convirtiendo en algo como el aborto o el control de armas? ¿En una forma de unir a la gente a un nivel emocional e irracional?
Para respaldar ese aspecto específico, según la forma en que fue escrito el proyecto de ley original, cualquier sitio con una cantidad significativa de contenido infractor estaría sujeto a una orden de derribo. El Gobierno siempre decía que "nunca iría a por YouTube". Y quizá sea verdad. YouTube es probablemente una empresa demasiado grande y poderosa en este momento. No obstante, resulta muy fácil ver que cuando YouTube estaba comenzando podrían haber sido bloqueados y jamás haber crecido hasta el punto donde están ahora. Hubieran sido derrotados en su infancia.
Los estudios de cine se quejan de que es una lucha injusta, porque las empresas que controlan los sitios de Internet en realidad utilizaron esos medios para luchar contra el proyecto de ley. ¿Qué piensas sobre ello?
Esto es lo que solía conocerse como relaciones públicas, ¿no? Propaganda. La diferencia hoy día es que los grupos de ciudadanos comunes y corrientes pueden hacerlo. Creo que eso es una gran parte de lo que observamos con la lucha contra SOPA. No se trataba de una estrategia legal o de grupos de presión. Se trataba de cómo poder utilizar estas técnicas para llamar la atención de la gente. Wikipedia bloqueó sus contenidos durante un día, Tumblr pidió a todos sus bloggers llamar al Congreso (creo que hicieron más de 86.000 llamadas en un día). Hubo alguien que construyó una herramienta que automáticamente marcaba el teléfono de cada miembro del Congreso y el del jefe de la Motion Picture Association of America (MPAA). Si deseabas informar a todo el mundo de tu posición, él podía hacerlo con un par de clics. Lo que resulta diferente de esta lucha es que toda una comunidad hizo suya esa bandera y ha tratado de llamar la atención, y que todo está organizado a través de Internet.
¿Qué puedes decirme acerca de tu educación?
Crecí en un suburbio de Chicago, ya sabes, muy solo. No había una ciudad. No veía mucha gente a mi alrededor, así que terminé haciendo un montón de amigos por Internet y participando en cosas. Aprendí a programar y cuando estaba en sexto o séptimo grado me involucré en la creación de estándares web y comencé a trabajar con Tim Berners-Lee, creador de la Web.
Tuve la oportunidad de ver las cosas desde dentro y comprender cómo funciona la tecnología. Después de eso fundé Reddit, un sitio web de noticias en línea que se hubiese visto amenazado por estos proyectos de ley. Yo tenía claro que nadie más iba a ser capaz de ver o explicar estas cuestiones como yo, de entender cómo afectaba a la tecnología, cómo iba a afectar a los negocios, y también tener alguna idea sobre la forma de detenerlo políticamente.
¿Tus creencias están condicionadas por el propio Internet, por cosas que lees? ¿Cuáles fueron tus influencias más fuertes?
Me resulta un poco difícil decir cuáles fueron mis influencias. Mis padres no son particularmente políticos. Yo diría que están ligeramente a la izquierda del centro. Mi padre era empresario de software, así que tuvimos Internet muy pronto. Yo tuve un ordenador desde el día en que nací. Fue parte de mi vida mientras crecía. Durante la cena hablábamos y teníamos debates sobre cultura. Vengo de una familia que se enorgullecía de hablar y de tomar diferentes posiciones, ya que ello obliga a la gente a pensar.
Cuando navegaba por Internet, y aún hoy día, la comunidad relacionada con la tecnología poseía una visión muy 'tecnolibertaria': "Si nos limitamos a quitarnos al Gobierno de encima y dejar que todo el mundo escriba software, las cosas irán bien". He leído mucho acerca de ese tema, aunque nunca me persuadió. Estoy bastante lejos de ser un libertario. Más que nada, el hecho de tener un increíble sentimiento de empatía por la gente es un rasgo de mi personalidad. Sabía que tenía que ayudar a la gente. Creo que la comunidad tecnológica a menudo carece de un sentido de empatía.
¿Sientes empatía hacia los intermediarios de Hollywood a los que Internet está dejando sin trabajo?
Sé que tiene que ser duro y siento una empatía total por ellos como personas. Pero la empatía tiene que sentirse con un sentido de perspectiva por proporcionar un bien mayor para la mayoría de la gente. Es una lógica que dice, vale, sí, hay un puñado de gente rica que va a pasarlo mal, y resulta lamentable. Creo que Internet es lo que va a cambiar su industria y es demasiado tarde para detenerlo ahora.
¿Cuáles son tus metas para 2012 y más allá?
Hemos visto esta enorme sensación entre las personas, una sensación de ser capaces de marcar una diferencia a través de Internet. Creo que ese sentimiento de eficacia colectiva es increíblemente poderoso. Lo que estoy haciendo ahora es explorar diferentes maneras de sacar provecho de eso con estructuras sociales y herramientas tecnológicas para ayudar a la gente a organizarse.
El resto de mi vida consiste en descubrir qué puede construirse para dar a la gente formas de cambiar el modo en que sus vidas están estructuradas. Creo que hay un consenso entre la mayoría de personas en todas partes del mundo acerca del cómo quieren que sean las cosas. Quieren que acabe el cambio climático, que la gente salga de la pobreza y terminar con la corrupción. Y creo que Internet es una forma de que esto suceda.
Copyright Technology Review 2012.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Post-SOPA: El próximo desafío de la protección de derechos de autor en Internet

Por Wharton


La piratería en Internet es un problema que ha polarizado las opiniones de las personas y que ha provocado mucho debate, pero pocas soluciones. La cuestión ha alcanzado su punto álgido como consecuencia de las leyes Stop Online Piracy Act (SOPA) y Protect IP Act (PIPA), cuyo objetivo es coartar el tráfico ilegal online de contenido con derecho de autor y de productos falsificados. Después de que varios sitios webs, inclusive Wikipedia, protestaran con un "apagón", se archivaron ambas leyes. Mientras, los defensores de los dos anteproyectos —entre ellos, Rupert Murdoch, consejero delegado de News Corp.— salieron en busca de apoyo.

Pero los principales problemas tratados en los anteproyectos continúan sin solución. El fondo de la cuestión es cómo regular Internet de tal manera que la propiedad intelectual quede protegida, pero eso sin violar las libertades individuales y sin reprimir la innovación o la creación de empleos. Los "productores de contenido", entre ellos los estudios de cine y las discográficas, apoyaron SOPA y PIPA porque, según ellos, la piratería online merma sus ingresos, asfixia la innovación y arriesga los puestos de trabajo en EEUU. Ellos solicitaron también un control policial más riguroso en Internet ante el temor de posibles actividades terroristas. Sin embargo, los "intermediarios de contenido", como Google, Wikipedia y Facebook, dicen que una Internet "cerrada" amenaza las libertades individuales y sería mucho más perjudicial para la innovación y la generación de empleos.

Los defensores de SOPA/PIPA pidieron que hubiera un debate más amplio de la cuestión por parte de la opinión pública. Kevin Werbach, profesor de Estudios jurídicos y de Ética en los negocios de Wharton, prevé que el próximo choque tendrá lugar en torno a cuestiones mucho más específicas. "Las leyes de SOPA/PIPA pueden estar muertas, pero la presión para que se encuentren nuevas formas de perseguir la violación de los derechos de autor online continúa". Por ejemplo, la reacción de enfado por parte de Motion Picture Association of America cuando algunos legisladores retiraron el apoyo a SOPA "indica que Hollywood pretende jugar la carta política, en vez de buscar soluciones más adecuadas para su modelo de negocios", dice.

En vista de que el debate no perderá visibilidad pública, Werbach cita el Acuerdo Comercial contra Falsificación (Anti-Counterfeiting Trade Agreement), que crea patrones internacionales obligatorios en lo que se refiere a los derechos de propiedad intelectual, y que se presentará al Senado americano en algún momento para su ratificación. (La Unión Europea suscribió el pacto en octubre del año pasado). Además, la Ley OPEN (Protección online y aplicación al comercio digital), propuesta como alternativa a SOPA/PIPA, todavía tiene que ser debatida en el Congreso. Los defensores del proyecto de ley dicen que la ley OPEN protege los derechos de los artistas, tal y como pretendían hacer SOPA/PIPA, pero evita que se apele a la creación de nuevas fuerzas de competencia policial online y protege la innovación y los negocios legítimos en Internet.

Según Kartik Hosanagar, profesor de Gestión de las operaciones y de la información de Wharton, tanto las empresas de Internet como los dueños de derecho de autor tienen la culpa de la situación actual en torno al debate sobre cuál es la mejor forma de combatir la piratería online. Él cita como ejemplo una experiencia que hizo en el verano de 2009. Dos alumnos subieron algunos archivos protegidos con derecho de autor a varias webs de reparto de vídeos de Internet para analizar las tasas de detección de infracción del derecho de autor y comparar la variación de esas tasas en las diferentes webs. Después de conseguir subirlos con éxito, los alumnos borraban el material una semana después para evitar las descargas o visualizaciones del contenido. En las cuatro webs más populares de reparto de vídeo con que trabajaron, las tasas de detección (basadas en el número de veces en que los archivos cargados de forma ilegal fueron identificados y retirados) se situaron entre un 32% y un 87%.

"Algunas empresas han puesto el máximo esfuerzo posible en detectar las infracciones", evalúa Hosanagar. Él constató también que la web con la tasa más elevada de detección es propiedad de una "gran empresa de medios con una biblioteca de contenido bastante significativa", lo que, según el profesor, explica por qué su grado de detección fue más riguroso que el resto de empresas. "Algunas webs, especialmente las que tuvieron tasas inferiores a un 50%, están en la retaguardia del sector y parecen no invertir lo suficiente en la mejora de la tecnología de filtración y en el fingerprinting [identificación] digital", añade. "Es comprensible que los propietarios de contenido estén molestos".

Muchos de los que defienden la legislación son empresas consolidadas que compiten con nuevos modelos de negocio basados en tecnologías avanzadas y que no existían hace 25 años, creando con eso una "batalla de generaciones", dice Andrea Matwyshyn, profesora de Estudios jurídicos y de Ética en los negocios de Wharton. Los partidarios de SOPA dicen que la regulación permisiva de la piratería online perjudica la creación de empleos, sin embargo Matwyshyn dice que empresas de tecnología de "nueva generación", como Google y Facebook, están contribuyendo a la generación de empleos como mínimo tanto como la generación más antigua de empresas favorables a SOPA, como Sony, NBC y News Corp. "En realidad, yo diría que el empleo está siguiendo el camino de las empresas de la nueva economía", dice ella. "A medida que nos desplazamos a la economía del conocimiento, solamente mediante la innovación y la creación de servicios que el público ni siquiera conoce, aunque necesita, se generarán nuevas líneas de ingresos y nuevas fuentes de empleo".

Cuestiones de regulación de la Web que no se resolvieron

Las leyes SOPA/PIPA tienen sus raíces en las deficiencias de la Digital Millenium Copyright Act (DMCA), ley creada en 1998, en la era pre-Web 2.0. La ley protege a los proveedores de servicios de Internet y otros por medio de cláusulas conocidas como "puerto seguro", las cuales, básicamente, limitan la responsabilidad de una de las partes según la premisa de que actuó de buena fe o en conformidad con las normas. Cuando la DMCA entró en vigor, sus formuladores no tomaron en cuenta la llegada de contenidos generados por el usuario y las webs de reparto de vídeos que surgirían más tarde, resalta Hosanagar. Muchas webs con contenido generado por el usuario recurrieron a DMCA para esquivar algunas demandas judiciales de antipiratería de que fueron objeto. Hay muchos productores de contenido que se sienten poco protegidos por el DMCA, lo que llevó a la reivindicación de otras leyes.

Pero las leyes de PIPA/SOPA tenían "un alcance demasiado amplio y conferían un poder exagerado a las empresas de medios que podían reivindicar infracciones o actos de piratería y cerrar webs en un abrir y cerrar de ojos", dice Hosanagar. Si el proyecto se hubiera convertido en ley, las webs que contienen contenido pirateado podrían haber sido apartados del sistema de dominios y de los índices de los motores de búsqueda. "Aunque esas webs pudieran continuar existiendo, el usuario tendría muchas dificultades para encontrarlos debido a PIPA/SOPA", añade. "Sería injusto con los proveedores de contenido que, en la práctica, serían considerados culpables hasta probar su inocencia".

Las nuevas leyes propuestas también pueden ser injustas con webs cuyo funcionamiento depende del contenido generado por el usuario, como es el caso de Wikipedia y de YouTube, dice Hosanagar. "Por mucho que haya mejorado el software de filtración, el resultado nunca es un 100% preciso, por eso siempre habrá una u otra infracción de contenido". Además, SOPA permitiría una regulación tal de los motores de búsqueda y de los proveedores de servicio de Internet que un órgano regulador tendría poderes para determinar qué webs podrían ser indexadas, añade Hosanagar.

Antes de aprobar una nueva ley, Matwyshyn dice que los gestores de políticas necesitan evaluar la eficacia de las leyes actualmente a su disposición. Ellos deberían también investigar si regulaciones, como las que gobiernan los bancos, pueden ser aplicadas para conseguir el efecto deseado, principalmente para retirar el crédito a webs sospechosas de piratería. "Algunos países no están interesados en poner en práctica nuestra interpretación de las leyes de IP", dice ella. "Pero cuando el flujo de capital se vea amenazado, tan solo es suficiente con la cooperación de un sólo eslabón en toda la [...] cadena para que el flujo de dinero sea interrumpido".

Se podrían hacer muchas cosas tapando los agujeros de leyes ya existentes, como la DMCA, dice Matwyshyn. La profesora encuentra deficiente, por ejemplo, una cláusula que criminaliza no el acto de copiar, sino el de retirar la protección de copyright que posibilita la copia. "Siempre que se penaliza criminalmente la conducta, es preciso hacerlo con mucho cuidado, sobre todo cuando está en juego un posible perjuicio financiero", dice ella. Matwyshyn añade que el aviso dado por el DMCA y las cláusulas para desmontar las webs son "usadas, a veces, de manera demasiado agresiva y de formas no necesariamente equilibradas". No es raro que se retire el contenido de una web simplemente porque el servidor donde se hospeda no quiere involucrarse en disputas jurídicas.

Cómo las empresas pueden detener la piratería

Werbach dice que la DMCA debería ser más flexible, y no al contrario. "Su efecto sobre la innovación es de confusión y desánimo", destaca el profesor. El principal desafío hoy en día consiste en crear un concepto de "puerto seguro" para la DMCA de carácter más decididamente internacional, añade. "La DMCA y la Ley de Comunicaciones de EEUU traen consigo un acuerdo importante: es responsabilidad de las webs lidiar con la información de material ilegal que les es comunicada; en cambio, no se hacen responsables con la misión imposible de monitorizar todo o de cargar con las responsabilidades legales", dice. "Ese modelo aún no se recoge en la legislación de ningún país".

Las leyes de protección de la propiedad intelectual y de control de la piratería en la Web ya existentes parecen funcionar bien en muchos casos, dice Werbach. Él cita como ejemplo dos hechos ocurridos cuando la batalla en torno a SOPA/ PIPA se volvía cada vez más acalorada: primero, un día antes de la retirada de los proyectos de ley, el Gobierno americano cerró Megaupload, web de reparto de archivos con sede en Hong-Kong, por obtener beneficios derivados de la difusión de grandes cantidades de música, películas y software que viola el derecho de propiedad. Megaupload era uno de las mayores webs extranjeras sospechosas de piratería que los defensores de SOPA/PIPA decían que era necesario combatir, observa Werbach. El segundo evento fue el anuncio de los espectaculares beneficios trimestrales de Apple por valor de US$ 13.100 millones, que para Werbach es prueba de que las leyes de copyright están funcionando. "Tres cuartos de los negocios de Apple están concentrados actualmente en el iPhone y en el iPad, basados totalmente en la distribución legal de contenido digital: música, vídeo y aplicaciones de software".

En vez de una regulación severa y recursos legales, "cambios simples en el modelo de negocios" se podrían usar para reprimir la piratería digital, dice Hosanagar. Amenazada por el ascenso del reparto de material pirateado en webs de punto a punto (peer-to-peer) como Napster, la asociación de las discográficas americanas (Recording Industry Association of America) hizo una campaña exhaustiva a través de acciones judiciales contra las webs y sus usuarios. "La tabla de salvación de la industria no fueron las acciones judiciales, sino la introducción, por fin, de nuevos servicios que atendieron mejor a las necesidades del usuario, como iTunes y Spotify", señala Hosanagar.

El profesor de Wharton dice que es preciso hacer un esfuerzo para que se llegue a una "solución más flexible", y especifica de cómo eso podría suceder. El meollo de la cuestión entre las webs de contenido generado por el usuario y el de propietarios de contenido es que el empeño de las webs en filtrar el contenido y la calidad de su software de detección [fingerprinting] constituye información privada, dice. "La mayor parte de las empresas de medios cree que las webs de reparto de vídeos no están esforzándose como deberían, y la mayoría de ellos dice que hace lo que puede". Si la industria consiguiera llegar a un consenso mínimo de patrones de detección, las webs podrían entonces compartir anualmente detalles de su rendimiento y someterlo a la auditoría independiente, explica Hosanagar. En ese escenario, el auditor analizaría el software de detección de la web de reparto de vídeo y haría, inclusive, pruebas aleatorias no previstas para verificar si el software está siendo usado en toda su capacidad. A continuación, el auditor emitiría un informe anual atestiguando el empeño de la web en evitar violaciones de copyright. "El proceso de auditoría ha fallado en algunos casos, pero el sistema funciona bien en general y permite que los mercados financieros sobrevivan", dice Hosanagar.

Una cuestión más amplia que cualquier regulación "es el esfuerzo de creación de un nuevo régimen de gobernación para Internet que dé a los gobiernos mayores poderes", dice Werbach. Él observa que algunos propietarios de contenido son favorables a la idea porque creen que permitirá que se introduzcan controles más rigurosos contra las violaciones de copyright. "Pero las mismas técnicas, si son exigidas por los gobiernos e incorporadas a la tecnología básica de Internet, podrían ser usadas para restringir la libre expresión y limitar las oportunidades de innovación", dice Werbach. "Es posible que asistamos a la emergencia de una alianza nada inocente entre ciertos intereses privados y gobiernos más cerrados que acabe por anular la apertura que hace que Internet sea algo tan extraordinario".

Europa protesta contra el tratado antipiratería

 

Los opositores aseguran que el acuerdo ACTA restringiría la libertad en Internet.
Usuarios de Internet y miembros del Gobierno en muchos países europeos han estado protestando, cada vez con mayor intensidad, contra un tratado sobre piratería en Internet y propiedad intelectual conocido como Acuerdo Comercial Antifalsificación (ACTA, por sus siglas en inglés).
ACTA establecería un marco para luchar contra la infracción de los derechos de autor a través de fronteras internacionales, ya sean físicas o digitales. Sus oponentes señalan que su alcance es demasiado amplio y advierten que podría dar lugar a la toma de medidas enérgicas contra la piratería digital a pequeña escala y tener consecuencias no deseadas para los medicamentos genéricos, que se clasifican junto a los falsos. A los críticos también les preocupa que dependa de cada país decidir lo que constituye piratería a nivel "comercial" y afirman que se han llevado a cabo pocas consultas públicas para redactar el tratado.
Las protestas están teniendo lugar tras una reacción online sin precedentes provocada por dos proyectos de ley contra la piratería en EE.UU. el mes pasado. Varios de los sitios web más importantes, como Google y Wikipedia, bloquearon contenidos y millones de usuarios de Internet firmaron peticiones para protestar contra los dos proyectos: la Ley para Detener la Piratería en Línea (SOPA, por sus siglas en inglés) y la Ley de Protección de las IP (PIPA), obligando a muchos legisladores a retirar su apoyo a la legislación propuesta.
Según afirman abogados especializados en tecnología, académicos y activistas, se ha combinado una serie de eventos que han conseguido alimentar una renovada defensa entre los usuarios comunes de Internet. Al margen de SOPA y PIPA, también cabe destacar lo ocurrido con Wikileaks del año pasado, además del asalto coordinado a nivel mundial contra el sitio web de intercambio de archivos Megaupload.
"Creo que muchos ciudadanos en todo el mundo han sido conscientes del asunto gracias al nivel de atención provocado por SOPA/PIPA y Megaupload", señala Jeremie Zimmerman, jefe del grupo francés de defensa de Internet La Quadrature du Net. "Ha arrojado luz sobre ACTA, que irónicamente fue redactado mucho antes y ha servido de modelo para SOPA/PIPA".
El viernes pasado, el presidente polaco Donald Tusk señaló que su Gobierno iba a suspender el proceso de ratificación después de grandes protestas callejeras en su país. Mientras tanto, el representante de Eslovenia en el tratado se disculpó por su apoyo, al mismo tiempo que Anonymous atacaba la página web de un banco importante de dicho país. Miembros del Parlamento búlgaro se pusieron las máscaras de Guy Fawkes asociadas con Anonymous, como símbolo de protesta, tras la firma de ACTA por parte del Gobierno. Se han programado más protestas contra ACTA en varias ciudades europeas el 11 de febrero.
Estados Unidos, Canadá, Corea del Sur, Japón, Marruecos, México, Singapur, la Unión Europea y muchos otros países son parte del acuerdo, que entrará en vigor si es ratificado por al menos seis miembros. Hasta ahora, ninguno lo ha ratificado. Sus críticos señalan que reprimiría la libertad de expresión en Internet.
Los grupos comerciales, como la Motion Picture Association of America (MPAA), la Recording Industry Association of America, y la Pharmaceutical Research and Manufacturers of America, han participado activamente en el desarrollo del acuerdo y han prometido su apoyo.
En septiembre de 2011, Christopher Dodd, exsenador de Connecticut y actual jefe de la MPAA, elogió el nuevo acuerdo. "El robo de propiedad intelectual a una escala mundial sin precedentes está privando a los creadores y titulares de derechos de autor de los ingresos que merecen tras sus enormes inversiones de creatividad, experiencia y trabajo duro, lo que socava el sector creativo en todos los países", indicó.
A finales de enero, Kader Arif, miembro francés del Parlamento Europeo, renunció a su cargo en calidad de ponente Europeo de ACTA y denunció el tratado "de la manera más contundente posible" por no "incluir organizaciones de la sociedad civil y no poseer transparencia desde el inicio de las negociaciones".
"Esta repentina erupción en Polonia, en mi opinión, era una especie de reacción paradójica a un periodo más largo de silencio", indica Katarzyna Szymielewicz, cofundadora de la Fundación Panoptykon, un grupo activista de la privacidad en Polonia. "La sociedad, e incluyo a usuarios de Internet jóvenes y educados, solía ser muy pasiva en cuanto a su participación en debates mundiales relacionados con Internet, como por ejemplo la retención de datos o el bloqueo de Internet. De pronto, ha 'descubierto' que su Gobierno está a punto de concluir un acuerdo muy controvertido a sus espaldas y que dicho acuerdo puede afectar a su vida diaria. La respuesta ha sido rabiosa, un poco como cuando abres una lata de refresco después de agitarla".
Algunos activistas creen que ACTA podría incluso ser mal utilizado con fines políticos, y observan un paralelismo con la forma en que Wikileaks sufrió presión financiera tras hacer pública una enorme cantidad de comunicaciones del Gobierno de EE.UU. el año pasado. "Imaginemos un mundo donde nuestros negocios pudieran ver su existencia amenazada por medidas tomadas por vigilantes, promovidos por su propio Gobierno o por otros extranjeros, tales como nuestro proveedor de alojamiento, el registrador o el registro de nombres de dominio, la red de publicidad o el proveedor de servicios de pago", señala Joe McNamee, director de European Digital Rights, un grupo de defensa de Internet con sede en Bruselas. "La amenaza no es teórica, tal y como demuestra Wikileaks".
Copyright Technology Review 2012.

lunes, 30 de enero de 2012

Clay Shirky: ¿Por qué #SOPA es una mala idea?

¿Qué significan las leyes PIPA y SOPA en nuestro actual mundo "compartible"? Clay Shirky nos presenta un llamado a defender nuestra libertad para crear, discutir, enlazar y compartir, en lugar de ser un consumidor pasivo.

Internet gana poder de lobby en Washington

En diciembre, Google ofreció una gran fiesta en la terraza de un edificio con vista al Capitolio para trabajadores del Congreso estadounidense y otras figuras clave de Washington.
La fiesta no era diferente a otras que realizan empresas importantes en la capital de Estados Unidos a fin de año, pero los legisladores no tardaron en darse cuenta de que las compañías de Internet tienen una herramienta que las demás usualmente no poseen. Hace unos días, cibernautas inundaron el Congreso con mensajes de protesta en contra de un proyecto de ley que apunta a combatir la piratería, obligando a quienes lo respaldaban a abandonar la llamada ley SOPA rápidamente.
Con Google a la cabeza, las empresas de Internet han empezado a levantar un poderoso aparato de lobby en Washington, complementado con el apoyo de millones de usuarios de sitios web. Lo que resulta peculiar es que las inquietudes de estas han encontrado oídos receptores tanto en la Casa Blanca demócrata como entre los republicanos, que nunca están de acuerdo con el presidente Barack Obama.
Virginia Mayo/AP Photo
"No cabe duda que la influencia de la comunidad cibernética está en su cúspide", dice Leslie Harris, directora ejecutiva del Centro para la Democracia y la Tecnología, una organización sin fines de lucro con sede en Washington que es respaldada en parte por firmas tecnológicas como Google y Facebook Inc.
Esto no quiere decir que los medios tradicionales han abandonado sus esfuerzos de lobby en el Congreso. Según el Centro para Política Receptiva, las compañías de televisión, Hollywood y la industria de la música gastaron más de US$91 millones para ese fin hasta el tercer trimestre de 2011.
Durante el festival de cine de Sundance, que concluye por estos días en Utah, el presidente de la junta directiva de la Asociación Cinematográfica de EE.UU., Chriss Dood, culpó de los problemas de la industria del cine en parte a la capacidad de las compañías tecnológicas de hacer lobby directamente al público. "Tenemos que reducir el nivel de sentimentalismo", dijo.
La asociación ha dedicado años a combatir la piratería en Washington y ha ofrecido proyecciones privadas de películas por estrenarse para personal del Capitolio. Hasta hace unos años, las compañías de Internet no podían ni siquiera soñar con esa clase de acceso.
Sin embargo, el año pasado Google gastó US$9,68 millones en lobby, frente a los US$1,52 millones que invirtió cuatro años antes. Facebook, por su parte, dedicó US$1,35 millones a sus esfuerzos.
Según documentos públicos, Google ha contratado al menos 13 firmas de lobby y comunicaciones desde mayo de 2011, cuando el gobierno empezó a investigar a la empresa por supuesto monopolio.
Como resultado de este tipo de esfuerzos, hace poco la Casa Blanca emitió un comunicado en el que coincidía con Google acerca de sus temores sobre una excesiva regulación de Internet.
Silicon Valley también se ha convertido en una fuente importante de las contribuciones a las campañas políticas. Hasta septiembre de 2011, los empleados de Microsoft fueron los principales contribuyentes de la campaña de reelección de Obama y los de Google quintos. Los de Time Warner Inc., la mayor compañía de medios, se ubicaron en décimo puesto.
"La gente mira lo que Google ha gastado en lobby y se pregunta '¿podemos igualar eso?'", dice un ejecutivo de una empresa de medios. "Tiene que ser una gran inversión", agrega.

viernes, 20 de enero de 2012

¿Llegó la primera guerra digital?

Manifestantes
El apagón digital y el cierre de Megaupload son síntomas de una guerra hasta ahora llevada en silencio.
 Por Anahi Aradas
 / BBC Mundo Tecnología

El cierre de Megaupload y la huelga digital de esta semana no son más que síntomas de una guerra ya no tan silenciosa que hace una década tiene lugar en el mundo por el control de internet.
El World War Web (la guerra mundial de Internet), como la califican ya muchos en las redes sociales, es una fiera batalla que mantienen dos bandos bien definidos, los que defienden la llamada "neutralidad de internet" y los que no, es decir, entre los que quieren mantener su estado actual y los que quieren regularla.
Un conflicto que se desarrolla tanto a nivel político, legislativo como económico y cuyas víctimas, como en toda guerra, son los ciudadanos de a pie, como hemos podido comprobar con los usuarios de Megaupload que en estos momentos deben estar preguntándose cómo van a recuperar el dinero de sus suscripciones o los contenidos que subieron a la página.

¿Por qué ahora?

Según Javier de la Cueva, abogado experto en derecho de internet, las polémicas leyes Sopa y Pipa en Estados Unidos, son ejemplos de ofensivas legislativas que esconden, no sólo intereses económicos sino el renovado afán político por controlar la red.
"Wikileaks, los disturbios en el norte de África... El poder político se ha aliado con la industria del entretenimiento porque tiene el mismo interés de controlar el internet", explicó de la Cueva.
"La ley Sinde española le concede al gobierno la potestad de controlar internet, quitándole a los jueces esta potestad, y es lo que se está tratando de implantar en Estados Unidos", aclaró.
Y a nivel económico no hay nada nuevo bajo el sol, dice, ya que la "tensión existente está describiendo el ciclo histórico que vivimos, el que existe entre la propiedad intelectual colectiva, representada por Wikipedia y Linux y una privativa, que es la de la industria del contenido".

Antecedentes

Ya en 2005, J.D Lasica, periodista, bloguero y consultor sobre medios sociales hablaba sobre este fenómeno en su libro "La guerra de Hollywood contra la generación digital", basado en entrevistas realizadas a actores de la industria del entretenimiento, del mundo tecnológico, periodistas y políticos.
En esta obra, profetizaba el intento de la industria de bloquear los contenidos de internet, así como la habilidad de los ciudadanos de generar y compartir contenido.
"Las tecnologías participativas online y "many to many" pueden desplazar el núcleo de la esfera de influencia mediática desde un reducido número de poderosos propietarios de medios de comunicación hasta la población entera", citaba el libro.
Pero lo cierto, es que más allá de perder influencia como único medio de difusión de información y entretenimiento, es que internet está arrasando al sector.
Según Motion Pictures Association of America (MPAA) la industria pierde anualmente cerca de US$6.000 millones debido a las copias ilegales.
No sólo eso, a medida que internet se convierte en el medio favorito para disfrutar de este tipo de contenidos, en detrimento de la televisión o el cine, la industria ve peligrar cada vez más sus dividendos en beneficio de las empresas de internet que lo manejan, por lo que no es raro que emplee todos sus medios para recuperar terreno.

La ley como arma

En este sentido, leyes como la Sinde recientemente aprobada en España, la ley Lleras discutida y rechazada en Colombia, la ley Doring planteada en México, son como la Sopa y la Pipa: armas con las que la industria cuenta para retomar el control de sus contenidos.
"Buena parte de estas legislaciones lo que buscan es controlar los derechos de la propiedad intelectual y tiene como repercusión que el gobierno pueda controlar los contenidos de la red", comenta Joel Gómez, especialista en derecho informático del despacho Lex informática abogados de México.
Una de las legislaciones más ambiciosas en este sentido, apuntó Gómez, es el Acuerdo comercial antifalsificación (ACTA), un marco legal internacional que se extiende a contenidos distribuidos en internet y al que los países pueden adherirse y cuyas negociaciones son secretas.

La batalla de cabilderos

Barack Obama
La Casa Blanca vive una batalla de lobbys entre la industria de internet y la industria del entretenimiento.
Pero este tipo de regulaciones choca de frente con los intereses de una industria global, con fuerte presencia en Estados Unidos.
La industria de internet encarnada por los colosos de Silicon Valley ha pasado de ser un pequeño actor político en 1999 a uno de los mayores contribuyentes a la compaña de Obama en 2008.
Según datos de la Federal Election Comission, ese año Obama logró recaudar US$9,2 millones de la industria de internet, tres veces más de lo recaudado por cualquier otro político a lo largo de su carrera.
Se trataba de la primera vez que este sector superaba a la industria del entretenimiento.
Aún así Hollywood es un tradicional aliado del Partido Demócrata que Obama está lejos de querer perder.
Tras su retirada de apoyo de la ley Sopa, Hollywood reaccionó con amenazas de paralizar los fondos a su partido, lo que podría poner en riesgo su campaña presidencial en 2012
Algunos ven el cierre de Megaupload como un oportuno guiño de Obama a su tradicional aliado, ensombrecido no obstante por la decisión del senado de aplazar la discusión sobre la ley Pipa debido a las protestas.
Una victoria también mínima para Hollywood, dicen algunos, considerando que desaparecida Megaupload todavía existen decenas de recursos donde los usuarios pueden seguir compartiendo contenidos.

Anonymous

Paralelamente a este enfrentamiento entre titanes tenemos al grupo internacional de piratas informáticos Anonymous, que en respuesta al cierre de Megaupload bloqueó seis importantes páginas de internet, entre ellas las del Departamento de Justicia estadounidense y la de Universal Music Group.
Pero algunos consideran que sus actividades juegan un papel secundario en esta trama.
"Anonymous es una cosa muy efímera", afirma de la Cueva, "tiene una importancia mediática efectiva, pero tan sólo supone dejar una página sin funcionar durante ocho horas. Su huella es muy nula".

Daños colaterales

Censura
Algunos creen que leyes como Sopa o Pipa podrían censurar internet e impedir el acceso de los ciudadanos a la cultura.
Como en toda guerra, los daños colaterales impactarán en el ciudadano de a pie dicen los expertos.
"Hay usuarios que usan de manera positiva estas herramientas y se van a ver afectados", admite Gómez.
"Quieren intervenir las comunicaciones y fundamentalmente lo que nos están haciendo es impidiendo el acceso a la cultura", dice por su parte de la Cueva.
No obstante, este último se muestra escéptico ante la posibilidad de un escenario en donde resulte imposible compartir archivos a través de la red.
"Continuamente hablamos de redadas contra la piratería, así seguiremos durante mucho tiempo. Pero internet se diseñó para resistir un ataque nuclear. La única forma en la que lograrán que no nos pasemos archivos por internet es desconectándolo todo".