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martes, 11 de marzo de 2014

Las farmacéuticas cazan nuevas medicinas fuera de sus laboratorios

http://online.wsj.com/article/SB10001424052702304704504579431640890260458.html?dsk=y
Tres semanas después de sumarse a Johnson & Johnson, JNJ +0.13% Peter Lebowitz recibió su primera misión importante como director de investigación: volar a California y evaluar la relevancia de un prometedor medicamento experimental contra el cáncer.
Tras tres días de análisis, en su vuelo de regreso a la Costa Este de Estados Unidos, le envió un email a su jefe en el cual le dijo que la empresa debía hacer todo lo posible para incluir la píldora en su línea de productos en desarrollo antes de que lo hiciera un rival. Escribió: "Tenemos que conseguirla".
Al igual que los cazatalentos que intentan encontrar las estrellas deportivas del mañana en barrios deprimidos, Lebowitz y otros científicos de farmacéuticas como él están jugando un papel cada vez más importante como exploradores en busca de nuevas medicinas fuera de sus laboratorios para renovar sus ofertas al púbico.
Esta rivalidad puede ser feroz. Luego del viaje de Lebowitz en 2011, el ejecutivo y otros colegas de J&J visitaron California varias veces para cultivar lazos personales con el laboratorio local con el fin de facilitar un acuerdo. Para fin de año, J&J había ganado a rivales como Novartis AG NOVN.VX +0.41% para comprar los derechos del medicamento.
[image]Jeff Lautenberger for The Wall Street Journal
Peter Lebowitz, jefe de investigación y desarrollo de cáncer de J&J, busca medicinas prometedoras de otros laboratorios.
El fármaco contra el cáncer está entre las adquisiciones externas que ayudaron a J&J a revivir su portafolio. En noviembre de 2013, reguladores aprobaron su versión de la droga, que recibió el nombre comercial Imbruvica (ibrutinib), para un linfoma poco común. El mes pasado también aprobaron su uso para una variedad de leucemia. El medicamento podría ser un éxito de ventas: J.P. Morgan JPM -1.21%estima que generará US$1.300 millones en ingresos para J&J en 2017.
La forma en que la empresa y Lebowitz se concentraron en la oportunidad en California y reclutaron a su fabricante, Pharmacyclics Inc., PCYC +2.06% refleja un cambio en cómo las grandes farmacéuticas encuentran medicinas nuevas.
Antes, preferían desarrollar medicamentos por su cuenta. Pero atacar enfermedades complejas como la diabetes o el Alzheimer está resultando más difícil de lo pensado, lo que lleva a muchos fracasos costosos de medicamentos experimentales.
Por eso, los fabricantes de medicamentos están buscando más allá de sus laboratorios, con la esperanza de encontrar tratamientos viables con mayor rapidez. "Sin importar cuán buena es tu investigación ni cuán bueno eres, el mejor trabajo siempre se produce en otro lado", afirma Roger Perlmutter, jefe de investigación deMerck MRK -1.14% & Co.
Ese cambio ha creado una raza de científicos —negociadores como Lebowitz, ahora jefe de investigación y desarrollo para cáncer de J&J— cuyos trabajos consisten tanto en buscar moléculas prometedoras en otros lugares como en desarrollar medicamentos en los laboratorios propios.
En los últimos años, Novartis, Roche Holdings AG ROG.VX -0.08% y otras compañías convirtieron a científicos en cazadores de medicinas que atraviesan el mundo, analizando posibilidades y su desempeño en laboratorios y pruebas. Si algo les gusta, luego negocian acuerdos para obtener los derechos de licenciar un medicamento o comprar a su dueño.
Bristol-Myers Squibb Co. BMY -0.52% y Sanofi SA SAN.FR -1.40% cuentan con ese tipo de acuerdos para abastecer sus líneas de productos, mientras Merck está reorganizándose para incrementarlos. Entre los medicamentos que desarrollaron las 10 farmacéuticas más importantes en 2012, 33% fueron hallazgos externos, según Medtrack, una base de datos de desarrollos de medicinas. Esto significó un aumento desde el 16% de hace 10 años.
A veces, el reclutador de un laboratorio rival se queda con un negocio. Y otras veces, los proyectos adquiridos de terceros fracasan, o la empresa decide abandonarlos a mitad de camino por falta de progreso.
El cambio en J&J se remonta a 2009, cuando Paul Stoffels, actual director general científico, lanzó un plan para reclutar proyectos cuando la empresa necesitaba renovar su línea de medicinas, especialmente porque estaba próxima a perder varias patentes de sus productos de más venta.
El plan se centró en un puñado de enfermedades como diabetes, Alzheimer, artritis reumatoide, hepatitis C y algunos tipos de cáncer. J&J contrató más expertos en estas enfermedades y alentó a sus investigadores a profundizar su conocimiento sobre los medicamentos en desarrollo.
La empresa comenzó a llevar la cuenta de distintos proyectos de medicinas en otras firmas y en qué etapa de desarrollo se encontraban con respecto a los propios. Científicos de J&J comenzaron a conocer a los colegas en otras empresas, y a desarrollar relaciones con ellos.
Una de las áreas investigadas eran tipos de cáncer de sangre, como leucemia y linfoma. Había 25 potenciales medicamentos entre los que se destaca la píldora de Pharmacyclics. Era tan nueva que no tenía nombre, aunque sus perspectivas eran buenas.
J&J llamó a Pharmacyclics en 2010 para tantear su interés en un acuerdo, pero carecía de la experiencia en cáncer que la firma californiana buscaba en un socio.
Aun así, Pharmacyclics quería apoyo para costosas pruebas clínicas.
J&J, en tanto, buscaba tentar a Lebowitz, quien entonces trabajaba enGlaxoSmithKline GSK.LN +0.09% PLC, para que se sumara a su equipo, y terminó convenciéndolo.
De inmediato, recibió una tarea urgente: Pharmacyclics finalmente había acordado reunirse con J&J. Pero comenzaba en desventaja: rivales con mucho efectivo ya habían estado hablando con la empresa.
Lebowitz viajó enseguida con científicos y negociadores a California, donde se instaló tres días para analizar documentos en las oficinas de Pharmacyclics. Tras una revisión positiva, el ejecutivo estaba más ansioso que nunca por actuar antes de que un rival le quitara el acuerdo.
Cortejar personalmente a los potenciales blancos de adquisición es una parte clave del proceso de reclutamiento, dice J&J. Los contactos de alto nivel se hicieron cada vez más frecuentes y las perspectivas eran alentadoras.
Pero Lebowitz seguía advirtiéndoles a los ejecutivos de J&J que probablemente aún había rivales en la carrera. El ejecutivo siguió visitando Pharmacyclics y altos gerentes de J&J, incluido su presidente ejecutivo, continuaron conversando con sus pares de la firma de California durante los meses siguientes.
En cambio, Pharmacyclics se reunió solo con los líderes del equipo de cáncer de Novartis, otra de las farmacéuticas interesadas. La empresa de California asegura que eso marcó la diferencia, ya que conocían a todo el equipo de J&J y creció una confianza entre ellos.
Un vocero de Novartis prefirió no hacer comentarios sobre el tema.
J&J y Pharmacyclics anunciaron un acuerdo en diciembre de 2011, por el cual J&J le pagaría hasta US$975 millones a lo largo de los años. Cada empresa vendería el medicamento y se quedaría con la mitad de las ganancias. Luego de más pruebas la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) aprobó el fármaco, Imbruvica, en noviembre pasado para linfoma y en febrero para leucemia.
J&J afirma que alrededor de la mitad de su línea de desarrollo de fármacos es externa, frente a 20% en 2002. Seis de sus nueve medicamentos aprobados desde 2011 vinieron de afuera.
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martes, 5 de marzo de 2013

Bristol-Myers Squibb se encuentra en una encrucijada


http://online.wsj.com/article/SB10001424127887323494504578340920861586646.html?mod=WSJS_inicio_MiddleThird
Luego de que el año pasado la patente de su anticoagulante Plavix (clopidogrel) expirara en Estados Unidos, versiones genéricas han capturado la mayoría de las ventas (US$7.100 millones globalmente en 2011), que alguna vez representaron un tercio de los ingresos de Bristol.
Como parte de su plan de contingencia, la empresa protagonizó una de las mayores reestructuraciones de la industria. Se deshizo de sus divisiones de leche para bebé, máquinas de ultrasonido y gasas quirúrgicas. Ahora, tiene un equipo que es un tercio menor y la mitad de las plantas de producción comparado con los niveles de hace siete años. Incluso la cafetería que tenía en su sede central en Nueva York fue cerrada.
Bloomberg News
Hoy en día, Bristol se ha reducido a una empresa mediana y exclusivamente farmacéutica, concentrada en el lanzamiento de nuevos medicamentos, incluyendo una nueva generación de anticoagulantes llamada Eliquis (apixaban), y una serie de medicinas que se encuentra en etapa avanzada de pruebas para tratar cáncer, diabetes y hepatitis C.
"Tenemos por delante un futuro muy brillante", dijo el director general de finanzas, Charles Bancroft, en una entrevista con The Wall Street Journal.
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Pero no está claro si las nuevas drogas serán suficiente para reactivar el crecimiento. El año pasado, Bristol registró US$17.600 millones en ventas, un descenso de 17% frente a los US$21.200 millones que la empresa facturó el año previo cuando la patente estadounidense de Plavix estaba vigente. Se estima que las ventas de Bristol en 2013 estén a la par de las de 2012.
Si las medicinas que están en etapa de prueba no tienen éxito, Bristol podría verse obligada a implementar cambios incluso mayores. La empresa ha sido considerada en Wall Street como un blanco de compra. O puede que necesite sumar productos de otra compañía a través del tipo de acuerdos de gran escala que ha evitado durante su plan de reducción. Bristol, ya ha evaluado, aunque de forma preliminar, una gran adquisición, de acuerdo con personas al tanto de los planes de la empresa. A fines de 2012, la farmacéutica tenía US$6.400 millones en efectivo y equivalentes.
En meses recientes, Bristol ha estudiado una posible adquisición de Biogen Idec Inc.,BIIB +1.54% una firma de biotecnología con una capitalización de mercado de US$39.000 millones que produce medicamentos para tratar enfermedades neurológicas como esclerosis múltiple, dijeron personas al tanto. El año pasado, Bristol también les pidió a asesores que estudiaran una posible compra de ShireSHPG -0.19% PLC, una firma británica de biotecnología cuyas medicinas tratan el déficit de atención y trastornos hiperactivos, dijeron otras fuentes al tanto del asunto. Shire tiene una capitalización de mercado de casi US$18.000 millones.
En 2011, Bristol coqueteó con la idea de comprar Pharmasset Inc., fabricante de un medicamento contra la hepatitis C que Gilead Sciences Inc. GILD +2.76% compró por US$11.000 millones.
Bristol declinó revelar detalles de compras o adquisiciones. Biogen y Shire no quisieron hacer comentarios para este artículo.
El éxito o fracaso de Bristol podría ser un catalizador para otras farmacéuticas que han tenido que simplificar sus negocios de cara al vencimiento de sus patentes.Pfizer Inc. PFE +1.30% —cuya patente estadounidense para Lipitor (atorvastatina), su medicamento más vendido, venció en 2011—, ha vendido sus divisiones de leche en polvo para bebés y de salud animal. Abbott Laboratories, ABT +0.76%preocupada por la dependencia de su tratamiento para la artritis reumatoide, Humira (adalimumab), se dividió en dos empresas, una de equipos médicos y otra puramente farmacéutica
Estos esfuerzos han provocado un alza en los precios de las acciones de las empresas. Wall Street está pendiente si las medicinas en etapa de prueba de Bristol pueden justificar estas altas cotizaciones, dicen analistas. La compañía tiene actualmente una capitalización de mercado de más de US$60.000 millones.
Un acuerdo de gran escala representaría un cambio de rumbo para Bristol, conocida por sus compras pequeñas y medianas. Después de un esfuerzo fallido por defender la patente de Plavix de la competencia genérica, Bristol nombró en 2007 a James Cornelius como presidente ejecutivo y anunció planes de reducir su tamaño y usar las firmas que había adquirido para reabastecer su línea de producción. En 2010, Lamberto Andreotti se convirtió en presidente ejecutivo.
Elliott Sigal, jefe de investigación y desarrollo de Bristol, dijo que la empresa siempre ha sido "agnóstica" ante el tamaño de los acuerdos o su estructura. Lo que busca, señaló, es ganar medicamentos prometedores que complementen su portafolio de tratamientos para enfermedades virales como el sida, trastornos neurológicos y otras condiciones, sin gastar en exceso o asumir grandes riesgos.
Para el crecimiento a corto plazo, Bristol cuenta con Eliquis (apixaban), la pastilla para prevenir derrames cerebrales aprobada en EE.UU. el año pasado y que venderá en alianza con Pfizer. Algunos analistas creen que las ventas podrían alcanzar US$5.000 millones al año. La empresa también está apostando a un tratamiento contra el cáncer que usa el sistema inmunológico humano, llamado Yervoy y que fue aprobado en 2011.

lunes, 11 de febrero de 2013

Las farmacéuticas ven potencial en las enfermedades raras



Las enfermedades raras solían ser pasadas por alto por las farmacéuticas, que priorizaban los remedios que pudieran vender a millones de pacientes. Ahora, sin embargo, eso ha empezado a cambiar.
Un medicamento de Sanofi SA se convirtió recientemente en el segundo tratamiento en ser aprobado en Estados Unidos, en igual número de meses, para un trastorno del colesterol hereditario que a menudo es mortal. La medicina inyectable Kynamro ahora competirá con Juxtapid, una pastilla de Aegerion Pharmaceuticals Inc. que recibió luz verde a finales de diciembre para tratar una condición que solamente afecta a unos cuantos miles de pacientes en EE.UU.
Christian Jacobs
Christian Jacobs, uno de los beneficiarios del interés de los laboratorios por las enfermedades raras.
Pfizer Inc. y GlaxoSmithKline PLC son dos de los laboratorios que estudian tratamientos para la distrofia muscular de Duchenne, un trastorno hereditario que aqueja a uno de cada 3.600 niños varones. En tanto, Shire PLC y BioMarin Pharmaceutical Inc. buscan tratamientos para un inusual desorden metabólico llamado Síndrome de Sanfilippo que afecta a 1 de cada 70.000 nacimientos.
Esta competencia para tratar dolencias inusuales subraya la forma en que los cambios en las dinámicas comerciales y los avances en la comprensión de las raíces moleculares de las enfermedades están impulsando a las farmacéuticas en nuevas direcciones.
Los incentivos que ofrece la Dirección de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) para desarrollar las denominadas medicinas "huérfanas" podrían traducirse en un proceso de aprobación más rápido, beneficios tributarios para el laboratorio y siete años de protección de la competencia, frente a los cinco que reciben normalmente las drogas convencionales.
Las organizaciones de pacientes han recaudado cientos de millones de dólares para que los laboratorios desarrollen medicinas huérfanas, que se definen como tratamientos experimentales para males que afligen a menos de 200.000 personas en un momento determinado.
Pero tal vez la razón más poderosa detrás del fenómeno es que las propias farmacéuticas se han percatado de que pueden cobrar precios altos por estos medicamentos, que a menudo tratan condiciones letales para las que hay pocas opciones o ninguna.
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Las grandes farmacéuticas "pensaban que las medicinas huérfanas eran cosas pequeñas y diminutas que no merecían su atención", señala Angus Russell, presidente ejecutivo de Shire. Los fármacos que combaten trastornos inusuales en las enzimas figuran entre los productos de mayor venta de la compañía. Los grandes laboratorios han visto cómo Shire y otras firmas han desarrollado medicinas cuyas ventas superan los cientos de millones, y puede que los miles de millones, de dólares, y han seguido su ejemplo, indica el ejecutivo.
No obstante, el precio que a menudo asciende a los cientos de miles de dólares por paciente pone en duda si los costos de las farmacéuticas serán sostenibles. Kynamro, la droga para el colesterol, tendrá un precio más bajo en EE.UU. que su competencia, Juxtapid. Pero Kynamro seguirá costando US$176.000 al año, de acuerdo a la división Genzyme de Sanofi, que desarrolló el medicamento junto conIsis Pharmaceuticals Inc. Un año de tratamiento con Juxtapid cuesta en EE.UU. entre US$235.000 y US$295.000, indica Marc Beer, presidente ejecutivo de Aegerion.
Francois Nader, presidente ejecutivo de NPS Pharmaceuticals Inc., señala que el cambio de rumbo en la ciencia y la economía ha conferido viabilidad a este mercado. Los investigadores pueden identificar por adelantado a "los pacientes que se beneficiarán de un medicamento en particular".
Christian Jacobs, un estudiante de 21 años de Ohio, podría ser uno de ellos. A los dos años se le diagnosticó un nivel de colesterol LDL de 957 miligramos por decilitro. Toma seis medicamentos al día, tiene stents que mantienen abiertas siete arterias bloqueadas y maneja dos horas cada dos semanas para que una máquina filtre el colesterol de su sangre.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Un avance que ofrece una forma mejor de fabricar medicamentos

Una colaboración entre el MIT y Novartis podría suponer el impulso necesario para la fabricación conocida como 'de flujo continuo'.

A pesar de la inmensa cantidad de dinero que invierte la industria farmacéutica en el descubrimiento de nuevos medicamentos, ésta es célebre por tener procesos de fabricación muy anticuados. La mayoría de los medicamentos se hacen por lotes, en los que los ingredientes, muy a menudo polvos, se añaden en pasos sucesivos y a veces desconectados entre sí. El proceso se parece más a un horno de pastelería que a un moderno laboratorio químico. Pero puede que esto esté a punto de cambiar.
Mejor química: Para producir medicamentos siguiendo un método de fabricación continua, los ingenieros del MIT tuvieron que desarrollar varios equipos nuevos, incluyendo este reactor, que permite reacciones más rápidas y elimina la necesidad de usar un disolvente tóxico.
El pasado verano, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, y la empresa farmacéutica suiza Novartis mostraron que una línea de producción continua que integrara varios procesos químicos novedosos y equipos especialmente diseñados para el proyecto podía hacer un medicamento de mayor calidad más rápido y con menos desperdicio. Este método más ágil también puede crear más oportunidades para las primeras fases de investigación de medicamentos. En el proceso de fabricación continua las materias primas se suministran a una serie de calentadores, centrifugadoras, extractores y sensores que hacen pasar el producto intermedio por distintas reacciones químicas. Al final, se obtienen pastillas redondas recubiertas.
A principios de este año, el director ejecutivo de Novartis, Joseph Jimenez, afirmó que su empresa planea construir una instalación de fabricación continua para 2015. Otras empresas farmacéuticas, incluida Pfizer, que es la más grande del mundo, han invertido en investigación para desarrollar sus propias tecnologías de fabricación continua. Pero el éxito de la colaboración con el MIT sugiere que Novartis puede ser la primera empresa en usarla para producción.
Pasar del método por lotes al continuo requiere nuevos tipos de reacciones y nuevo equipo. Mientras que algunas partes de la fabricación por lotes pueden describirse como continuas porque están en funcionamiento constante, lo rompedor de la colaboración MIT-Novartis es que cada paso del proceso está plenamente integrado. Los productos de una reacción fluyen hacia la siguiente, normalmente a través de tubos de pequeño volumen. Esto permite a los fabricantes usar determinado tipo de reacciones químicas que no son factibles en las grandes cubas que se usan en la fabricación por lotes, por ejemplo las que necesitan de temperaturas elevadas o las que son muy rápidas. El método podría servir para llevar nuevos tipos de moléculas al descubrimiento de medicamentos.
Hacer el cambio de la producción por lotes a una producción continua plenamente integrada implicaba cambiar incluso la manera de formar la pastilla. El sistema experimental construido en el MIT consistía en un montón de cables, calentadores, filtros, mezcladoras y tubos metidos en una caja de plástico transparente de seis por tres metros. Producía un medicamento que normalmente habría que hacer en varias instalaciones. En algunos puntos, los técnicos podían entrar y ajustar el equipo o añadir materia prima, pero en su mayor parte el sistema estaba controlado por software que recibía detalles sobre temperatura, presión y otros parámetros de las reacciones, provenientes de los numerosos sensores que vigilaban de cerca las reacciones químicas que se estaban produciendo. El sistema del MIT se diseñó para producir un medicamento específico, pero los investigadores afirman que es adaptable y se podría cambiar una maquinaria por otra para crear un producto final distinto.
Ahora, la planta experimental del MIT se ha desmantelado, y la tecnología se sigue estudiando en la sede de Novartis en Basilea (Suiza) con la esperanza de que el método de fabricación continua sea más eficaz en términos de costes. Una de sus ventajas podría ser que hubiera un lapso de tiempo significativamente menor desde que se da una orden de fabricación hasta que se tiene el medicamento terminado entre las manos. Algo que sería especialmente útil durante los ensayos clínicos, en los que las empresas tienen que equilibrar las necesidades de crear una cantidad suficiente de medicamento para las siguientes fases de los ensayos con el riesgo de que la mayoría de esos medicamentos fracasen. Los tiempos de producción acortados que promete el método continuo –al menos 10 veces más rápido en la instalación experimental del MIT- y la escala de producción menor son mucho más adecuados para la naturaleza incierta del desarrollo de medicamentos.
Una mayor rapidez en la fabricación también podría servir para reducir el riesgo al que se enfrentan numerosas farmacéuticas al sacar un nuevo medicamento al mercado. “Cuando lanzas un nuevo medicamento suele haber mucha incertidumbre respecto a la demanda. En este negocio hacer previsiones es muy difícil”, afirma Gary Pisano,  profesor de la facultad de negocios de la Universidad de Harvard (EE.UU.), especializado en fabricación asociada a ciencias de la salud. “Si tienes una producción muy pequeña y la venta del medicamento se dispara, te quedas corto y costará reaccionar para cubrir la demanda. Pero si tienes una gran planta funcionando para ese medicamento y no tiene éxito, te quedas tirado”, afirma.
El método también podría servir para reducir costes, porque las plantas con fabricación continua pueden ser mucho más pequeñas y necesitar menos energía y materias primas. Además, el hecho de que se usen cantidades más pequeñas de materia prima exige un mayor control sobre las reacciones, lo que, a la larga, puede asegurar un producto final de mayor calidad. Si estás llevando a cabo un proceso por lotes que dura bastante, hay pasos en los que puedes encontrarte trabajando con cientos o miles de litros de un producto químico, y en cierto sentido, puedes “diluir tus errores”, explica el ingeniero químico del MIT Richard Braatz. Pero los pequeños volúmenes y las reacciones rápidas que suelen darse en la fabricación farmacéutica continua requieren que al diseñar el sistema de control se incluyan mayores exigencias de calidad para los productos. 
Sin embargo, y a pesar de todos sus beneficios, quizá resulte difícil generalizar el uso de este nuevo método de fabricación de medicamentos.“Se ha hablado mucho de la idea de fabricación continua en la industria farmacéutica, pero no se han hecho grandes progresos“, afirma Pisano. “Muchas empresas son muy conservadoras respecto a la posibilidad de probar algo radicalmente distinto en sus procesos de fabricación”, sostiene. El método por lotes, aunque tiene defectos, está más que probado. “Encontrar una forma más eficiente y eficaz de fabricar no está en los primeros puesto de su lista de prioridades”, según Pisano.
Esta resistencia al cambio también se debe a la ausencia de presión financiera. “Durante décadas estas ineficiencias de la fabricación por lotes se han encubierto gracias a los grandes márgenes que dejan los medicamentos estrella, pero ahora el modelo de negocio farmacéutico está cambiando”, afirma Salvatore Mascia, director de proyecto del Centro Novartis-MIT de Fabricación Continua. “La combinación de nuestras nuevas tecnologías con una estrategia de integración de principio a fin permitirá la producción de medicamentos bajo demanda, con beneficios en términos de rapidez, calidad y coste”, explica. Mientras los ingresos de muchas empresas siguen cayendo y estas se mueven hacia terapias más dirigidas con mercados más pequeños, los productores empiezan a mostrar interés por la fabricación continua.
Allan Myerson, profesor de ingeniería química del MIT, afirma que los ingenieros de la industria del medicamento entienden desde hace mucho la eficiencia potencial de la fabricación continua, pero nunca se la han tomado en serio por la escala relativamente pequeña a la que se producen los medicamentos. “La diferencia en las farmacéuticas es que fabrican muchas clases de productos distintos”, explica Myerson. “Pero ahora hay mucha más presión económica sobre ellas para reducir los costes de fabricación”. La colaboración MIT-Novartis demuestra que las empresas podrían usar las técnicas de fabricación continua incluso con apenas una pequeña instalación. “Hay muchos beneficios potenciales, tanto financieros como medioambientales”, afirma.
Además de suponer un ahorro de costes, la fabricación continua también podría proporcionar beneficios a la hora de manipular la química. Tomemos por ejemplo la capacidad de usar reacciones dependientes de la luz, que permitirían a los químicos más opciones de estructuras moleculares para usar a la hora de crear medicamentos candidatos. En el procesado por lotes, la luz no consigue brillar eficazmente sobre los grandes volúmenes de materia que se usa, afirma Tim Jamison, químico del MIT. Por el contrario, los volúmenes de productos químicos usados en el sistema continuo del equipo son más pequeños y fluyen por tubos que permiten una exposición a la luz más uniforme. Otros tipos de reacciones, como las que generan productos químicos intermedios peligrosos o las que se dan muy rápido, también son más dóciles en la fabricación continua. “Uno de los aspectos más emocionantes es que esto podría abrir la puerta a nuevas familias de estructuras químicas que no son viables en la actualidad, y por lo tanto, ampliar los tratamientos que tenemos disponibles para varias enfermedades", afirma Jamison.
La planta piloto se construyó para producir un compuesto concreto. Ahora, los 11 grupos del MIT involucrados en el proyecto siguen buscando nuevas reacciones y herramientas para que otros medicamentos se puedan producir de forma automatizada y continua. “Tradicionalmente la industria no se ha centrado en la fabricación, pero ahora mismo hay mucha inercia”, explica el director del proyecto e ingeniero químico del MIT Bernhardt Trout. “Comprendemos que debemos adquirir un compromiso a largo plazo para que esto arranque”.
Copyright Technology Review 2012.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

¿Hay vida para las farmacéuticas después de Lipitor?

LOS ÁNGELES—Un grupo de compañías farmacéuticas apuestan que en la batalla contra el colesterol, hay vida después de Lipitor.
Amgen Inc., AMGN -2.23% Pfizer Inc., PFE -1.31% Sanofi SA SAN.FR -3.23% y su socia Regeneron Pharmaceuticals Inc. REGN -4.27% se encuentran entre los laboratorios que avanzan agentes experimentales que afectan los niveles de LDL, o colesterol malo, en el cuerpo, vía mecanismos distintos a los fármacos basados en las estatinas como Lipitor.
Este auge en la actividad se produce un año después de que Lipitor, el medicamento más vendido en la historia de la industria farmacéutica, perdiera su patente, lo que convirtió a la multimillonaria gallina de los huevos de oro de Pfizer en un medicamento genérico de US$10 al mes. También coincide con un momento especialmente árido en que el sector pasa apuros para desarrollar medicamentos cardiovasculares que puedan conseguir beneficios significativos más allá de los obtenidos con las estatinas.
Bloomberg News
El medicamento contra el colesterol Lipitor ha sido el más vendido en toda la industria.
Gran parte del interés se centra en una proteína llamada PCSK9, que interfiere con la capacidad del cuerpo para eliminar LDL, el colesterol malo. En varios pequeños estudios en fase media presentados recientemente en la reunión anual de la Asociación Estadounidense del Corazón, los inhibidores PCSK9 desarrollados por Amgen y Pfizer redujeron el colesterol LDL en aproximadamente 50%, incluyendo pruebas en que fueron administrados además de altas dosis de estatinas.
Los hallazgos son consistentes con estudios previos del agente Sanofi-Regeneron. Todas estas drogas son anticuerpos y generalmente son desarrolladas para que sean administradas vía inyecciones cada dos a cuatro semanas.
El camino está lleno de desafíos. Pese a las reducciones de LDL, los agentes tienen que ser probados en más pacientes antes de ser declarados seguros. Además, no hay pruebas clínicas que muestren que reducen el riesgo de ataques al corazón y otras serias consecuencias de las enfermedades cardiovasculares.
Sanofi y Regeneron llevan la delantera con el desarrollo de su medicamento, al anunciar esta semana que empezaron a citar a pacientes a una prueba avanzada, de fase III, con 18.000 participantes, para ver si el tratamiento disminuye el riesgo de ataque al corazón y otros problemas graves. La respuesta, que probablemente se demorará años, determinará si la droga llegará al mercado. Amgen planea iniciar pruebas clínicas de gran escala el año que viene, mientras que Pfizer espera datos adicionales de pruebas más pequeñas para decidir cómo proceder. Ganar en el mercado podría depender no sólo de quién llegue primero, sino también de otros factores, como si el agente resulta ser más poderoso o más fácil de administrar.
Debido a que los nuevos agentes son anticuerpos y no pastillas, serán caros de producir y, al ser inyectables, complicados de usar para los pacientes. Incluso si llegan al mercado, hay incógnitas sobre cómo serían aceptados y utilizados.
"La pregunta es: ¿es realmente mejor?", plantea Clyde Yancy, jefe de cardiología de la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad de Northwestern, en Chicago. "¿Podemos demostrar que el impacto en (el LDL) está realmente vinculado al impacto en la enfermedad"?
Estos esfuerzos parten de un descubrimiento de hace casi una década de los científicos de la Universidad de Texas, que encontraron que pacientes con una mutación genética que limitaba su producción del PCSK9 tenían niveles de LDL significativamente menores que aquellos con un gen PCSK9 normal, y un riesgo mucho menor de sufrir enfermedades coronarias.
"Hay muchas compañías interesadas en este tipo de terapia", dijo Sean Harper, vicepresidente ejecutivo y director de investigación y desarrollo en Amgen. "El objetivo es muy atractivo".

miércoles, 10 de octubre de 2012

Nobel de Química por trabajo clave para el futuro de los medicamentos

Brian Kobilka y Robert Lefkovitz, galardonados con el Premio Nobel de Química 2012
El trabajo de Koblinka (izq.) y Lefkovitz podría llevar a medicamentos más efectivos.
Los estadounidenses Robert Lefkowitz y Brian Kobilka fueron galardonados con el Premio Nobel de Química 2012.
Por BBC Mundo
La Real Academia Sueca de Ciencias explicó que los dos investigadores se destacaron por su trabajo sobre cómo una familia de receptores permiten a las miles de milones de células de nuestro cuerpo percibir su entorno.
Se trata de un mecanismo tan crucial, que cerca de la mitad de los medicamentos producidos por la industria farmacéutica funcionan interactuando precisamente con esos receptores, llamados receptores acoplados a proteínas G (G protein linked receptors, GPLR). La Academia señaló que el trabajo de Lefkowitz y Kobilka podría llevar a medicamentos más efectivos y con menos efectos secundarios.
Receptores acoplados a proteínas G Imagen SPL
Los receptores acoplados a proteínas G traducen los cambios fuera de la célula en información que genera respuestas.
Los receptores acoplados a proteínas G se encuentran en la membrana exterior de las células. Cuando hay cambios, por ejemplo, en los niveles de adrenalina o neurotransmisores como la serotonina, los receptores son los que perciben estas moléculas fuera de la célula activando la comunicación con el interior de la misma y finalmente su respuesta.
Los cruciales GPLR son los que permiten que medicamentos para la presión alta, el mal de Parkinson, la migraña o problemas psiquiátricos entre otros tengan efecto.
Sven Lidin, de la Academia Sueca, inició el anuncio con un grito frente a los periodistas reunidos en la sala. "La descarga de adrenalina que se obtiene cuando uno se asusta", explicó, "es sólo una manifestación de esta vasta red de receptores que comunica una señal química a través de miles de millones de células, traspasando membranas celulares de otro modo impenetrables".
Explicando la concesión del galardón, una de las científicas de Academia pidió una taza de café, diciendo a continuación a la prensa internacional: "sin esos receptores cruciales no podría ver, oler ni saborear este café".
Existen más de 1.000 GPLR, que fueron comparados por científicos de la Academia a recepcionistas que hablan en diferentes idiomas, respondiendo a diferentes hormonas o neurotransmisores y causando respuestas en las células.

"Emocionado"

Lefkovitz y Kobilka trabajaron juntos en el Instituto Médico Howard Hughes en Maryland. Kobilka se encuentra actualmente en la Universidad de Stanford.
Momentos después del anuncio, Lefkovitz recibió una llamada que fue transmitida en vivo. El científico señaló que los GPLR se encuentran "posicionados en forma crucial para regular cada uno de los procesos fisiológicos de los seres humanos".
Dibujo para ilustrar el funcionamiento de los receptores acoplados a proteínas G
Los receptores GPLR fueron equiparados a recepcionistas de las células que hablan diferentes idiomas.
"Me siento muy emocionado", dijo el investigador.
"Estaba profundamente dormido y como duermo con tapones en los oídos no escuché el llamado, pero mi esposa me dio un codazo. Recibir el premio fue un shock y una gran sorpresa. Sólo he alcanzado a hablar por Skype con Brian", dijo Lefkovitz, refiriéndose al otro galardonado.
El premio está dotado con ocho millones de coronas suecas, cerca de US$1,2 millones.
El anuncio del Premio Nobel de Química sigue al de los galardones en Medicina, en lunes, y Física, el martes. El premio de Medicina fue concedido al británico John B. Gurdon y al japonés Shinya Yamanaka por sus investigaciones en el campo de las células madre, que han "revolucionado" la comprensión científica de cómo "se desarrollan las células y los organismos".
El Nobel de física fue otorgado a los expertos en física cuántica Serge Haroche, de Francia, y David J. Wineland, de Estados Unidos, por sus trabajos sobre la interacción entre la luz y la materia que podría llevar a la creación de computadoras superrápidas.