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jueves, 12 de septiembre de 2013

Elizabeth Holmes: ¿La Steve Jobs de la medicina moderna?

Palo Alto, California
"La realidad dentro de nuestro sistema de salud hoy en día es que si un ser querido se enferma de gravedad, para el momento en que se sabe lo que tiene, a menudo es demasiado tarde para hacer algo al respecto. Te parte el corazón porque, en ese momento, no hay nada que no harías para cambiarlo y, con demasiada frecuencia, te sientes impotente", dice Elizabeth Holmes. "Estamos detectando el cáncer cuando ya hay un tumor o una enfermedad cardíaca porque se sufre un ataque al corazón", agrega. Holmes quiere cambiar este panorama.
La empresaria e ingeniera química y eléctrica de 29 años abandonó sus estudios en la Universidad de Stanford cuando era alumna de pregrado en 2003, después de fundar la empresa de biociencias Theranos.
Sus invenciones, que describe aquí en detalle por vez primera, podrían revolucionar la industria de las pruebas de laboratorio y cambiar la forma en que detectamos y tratamos las enfermedades.
Hace 10 años, Holmes trabajaba desde el sótano de una vivienda que compartía con estudiantes universitarios, nada que ver con sus actuales oficinas en un edificio industrial muy cerca de la Universidad de Stanford. Su sede era uno de los pocos datos sobre Theranos que conocía Silicon Valley, uno que dejaba en claro el potencial de la compañía: el mismo espacio había albergado las oficinas de FacebookFB 0.00% y, antes de eso, las de Hewlett-Packard HPQ -1.64% .
Fred Harper
El secreto que cientos de empleados están ahora refinando tiene que ver con dispositivos que automatizan y miniaturizan más de 1.000 exámenes de laboratorio, desde muestras de sangre de rutina a análisis genéticos avanzados.
Los procesos de Theranos son más veloces, más baratos y más precisos que los métodos convencionales y sólo exigen volúmenes microscópicos de sangre, no frascos y más frascos. La experiencia puede ser reveladora para cualquiera que esté al tanto de las prácticas actuales, que a menudo se parecen a la medicina como la descrita por Bram Stoker en sus novelas.
Un técnico de Theranos primero aumenta el flujo sanguíneo hacia la mano y luego extrae unas pocas gotas de sangre de los vasos capilares. La sangre llega a un tubo en un cartucho que Holmes denomina "nanotenedor", que guarda microlitros de una muestra, el equivalente a una gota de lluvia.
El nanotenedor luego pasa por los analizadores en el laboratorio de Theranos.
Normalmente, los resultados son enviados al médico que solicitó las pruebas, pero en mi caso, al momento de abandonar las oficinas de la compañía ya había recibido por correo electrónico un análisis detallado, con marcadores metabólicos e inmunológicos, conteo de células, etc. (Todo salió normal).
Es el tipo de servicio moderno e indoloro al que los estadounidenses no están acostumbrados en su sistema de salud.
Holmes lo describe de otra manera: "En Silicon Valley estamos en el corazón del mundo de la tecnología de consumo… y lo que creemos que estamos creando es la primera empresa tecnológica de salud orientada al consumidor. Los pacientes sienten el poder de acceder a su propia información de salud y de poseer sus propios datos".
Las clínicas de Theranos podrían masificarse pronto en Estados Unidos. La compañía anunció el lunes una alianza con Walgreens para instalar centros de recolección de muestras en los locales de la cadena de farmacias.
El primer centro se instalará en una tienda de Walgreens en Palo Alto y el programa luego se expandirá a California y otros estados. La meta a largo plazo de Holmes es ofrecer los servicios de Theranos "en un radio de 13 kilómetros de cada hogar estadounidense".
Pruebas simultáneas
Mientras más de cerca se examina el mercado de las pruebas de diagnóstico en el sistema de salud de EE.UU. más irracional parece.
Los exámenes representan entre 2% y 2,5% del gasto en salud, pero Holmes subraya que las pruebas son el factor principal en 8 de cada diez decisiones clínicas tomadas por los médicos. Alrededor de 6.800 millones de pruebas de laboratorio se realizan en el país al año.
"El arte de la flebotomía se originó con la sangría en el 1.400 A.C. y el laboratorio clínico moderno surgió en los años 60 y no ha tenido una evolución fundamental desde entonces", dice la empresaria.
Los miles de millones de pruebas siguen el mismo ritual: en un hospital o una clínica "uno ingresa, se sienta, le aplican un torniquete en el brazo, lo pinchan con una aguja, sacan estos tubos y tubos de sangre", señala Holmes.
Los especímenes luego son enviados a un laboratorio central, donde se sacan manualmente de los tubos y son combinados con un reactivo químico o analizados por instrumentos como una centrífuga o espectrómetro de masas. Tras una espera que puede durar días o semanas, el doctor finalmente recibe los resultados.
Uno de los mayores problemas, reconoce Holmes, es que los médicos raramente disponen de "la mejor información para hacer los mejores diagnósticos posibles en el momento indicado", manifiesta.
Posteriormente, Holmes presenta el caso hipotético de una paciente cuyo doctor solicita una prueba y descubre una concentración muy baja de hemoglobina en la sangre, de modo que le receta un medicamento contra la anemia.
El doctor tiene que pedir otro examen para hallar el tipo de anemia que padece la paciente y, días después, descubre que se trata más bien de una simple deficiencia de hierro. El tratamiento más adecuado, al final de cuentas, era "tomar algunas pastillas de hierro o comer más espinaca", afirma Holmes.
La tecnología de Theranos elimina necesidad de hacer múltiples viajes al laboratorio porque puede "realizar cualquier combinación de pruebas, incluyendo pruebas de seguimiento" al mismo tiempo, rápidamente y de una misma micromuestra. Holmes estima que médicos y pacientes recibirán los resultados en "un mínimo de dos horas" y pueden incluso obtenerlos antes de que concluya su visita al doctor, dependiendo de la recomendación del médico.
Apenas 62% de las pruebas solicitadas por los doctores se realiza en EE.UU., según la firma de consultoría de salud Lewin Group. Un motivo es la falta de sangre. Varios estudios han documentado que, para asegurar que los laboratorios no rechacen las muestras, las entidades médicas a veces sacan 45 veces más sangre de los pacientes que lo que exigen las pruebas.
Por fortuna, la sangre es un recurso renovable. De todos modos, el modesto tamaño de las muestras de Theranos es un avance importante para los pacientes de la tercera edad, para quienes las pruebas de sangre pueden ser una agonía debido a la ruptura de sus venas.
También es una buena noticia para los niños que le temen a las agujas y para los pacientes de oncología, cuya sangre es examinada de manera constante.
Error humano
Otro avance de Theranos es la precisión de sus pruebas.
Holmes cree que la cadena de custodia tradicional de los laboratorios presenta demasiadas oportunidades para cometer errores, "que básicamente ocurren en cualquier punto en el que estén involucrados los humanos".
La integridad de los especímenes de laboratorio se puede contaminar si pasan mucho tiempo sin ser analizados, si son procesados en forma errónea por un asistente o por la temperatura u otros motivos.
Un análisis realizado en 2002 por la revista especializada Clinical Chemistry halló errores de estimación que variaban de uno en cada 33-50 pruebas a uno en cada 8.300, aunque las cifras han mejorado desde entonces.
La misma muestra, enviada a dos laboratorios diferentes puede arrojar dos resultados diferentes y el mismo laboratorio analizando la misma muestra también puede entregar resultados diferentes.
Esto se debe a que la precisión de los instrumentos de laboratorio y sus rangos de referencia varían de fabricante a fabricante. Los laboratorios compran a diferentes proveedores y a menudo no calibran las máquinas con respecto a las otras.
Algunas pruebas pueden ser entregadas con márgenes de error bastante amplios, como un más o menos 30% de error permisible para la prueba HDL de colesterol. Holmes asegura que una medición que esencialmente tiene un rango de error de 60% no es muy útil, especialmente con el transcurrir del tiempo, ya que la enfermedad misma es una progresión en el tiempo.
La tecnología de Theranos es automatizada, estandarizada e intenta eliminar el error humano del proceso. Por ende, puede alcanzar rangos de variación mucho más bajos para un examen determinado. Holmes indica que sus pruebas tienen objetivos de "error permisible" inferiores a 10%.
La promesa médica de esta velocidad y mejor información significa que se puede detectar una enfermedad en sus etapas preliminares, antes de que aparezcan los síntomas. Las herramientas analíticas de la compañía también podrían ayudar a hacer realidad la posibilidad de una medicina verdaderamente personalizada, conforme los científicos obtienen un mejor entendimiento de la heterogeneidad de la enfermedad y de cómo tratar a cada paciente según sus propios organismos, no grandes promedios.
Las herramientas de Theranos también podrían contribuir a que los doctores analicen información en forma "longitudinal" y observar tendencias y tasas de cambio que ahora no pueden detectar.
Holmes se niega a hablar sobre los planes de Theranos, aunque uno podría especular. Podría, por ejemplo, haber usos militares en el campo de batalla.
La otra realidad obvia de la tecnología es que los aparatos se siguen reduciendo y, en los últimos años, Theranos ha obtenido varias patentes para un sistema de diagnóstico portátil. Una de ellas dice relación con un dispositivo de diagnóstico portátil que se adhiere al cuerpo con micro agujas de silicio del tamaño de "un cabello humano".
La mayor interrogante es si Holmes ha logrado una de esas innovaciones disruptivas diseñadas para reducir costos y mejorar la calidad.
En una conversación que sostuve hace un año con el ex secretario de Estado de EE.UU., George Schultz, quien es un miembro de la junta directiva de Theranos, dijo que Holmes podría ser "la próxima Steve Jobs o Bill Gates".
Cuando le saco el tema a colación en una reciente visita, Schultz sonríe y responde que "esto no es lo último que ella va a inventar o crear".
— Joseph Rago es miembro de la junta editorial de The Wall Street Journal.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Un avance que ofrece una forma mejor de fabricar medicamentos

Una colaboración entre el MIT y Novartis podría suponer el impulso necesario para la fabricación conocida como 'de flujo continuo'.

A pesar de la inmensa cantidad de dinero que invierte la industria farmacéutica en el descubrimiento de nuevos medicamentos, ésta es célebre por tener procesos de fabricación muy anticuados. La mayoría de los medicamentos se hacen por lotes, en los que los ingredientes, muy a menudo polvos, se añaden en pasos sucesivos y a veces desconectados entre sí. El proceso se parece más a un horno de pastelería que a un moderno laboratorio químico. Pero puede que esto esté a punto de cambiar.
Mejor química: Para producir medicamentos siguiendo un método de fabricación continua, los ingenieros del MIT tuvieron que desarrollar varios equipos nuevos, incluyendo este reactor, que permite reacciones más rápidas y elimina la necesidad de usar un disolvente tóxico.
El pasado verano, un equipo de investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos, y la empresa farmacéutica suiza Novartis mostraron que una línea de producción continua que integrara varios procesos químicos novedosos y equipos especialmente diseñados para el proyecto podía hacer un medicamento de mayor calidad más rápido y con menos desperdicio. Este método más ágil también puede crear más oportunidades para las primeras fases de investigación de medicamentos. En el proceso de fabricación continua las materias primas se suministran a una serie de calentadores, centrifugadoras, extractores y sensores que hacen pasar el producto intermedio por distintas reacciones químicas. Al final, se obtienen pastillas redondas recubiertas.
A principios de este año, el director ejecutivo de Novartis, Joseph Jimenez, afirmó que su empresa planea construir una instalación de fabricación continua para 2015. Otras empresas farmacéuticas, incluida Pfizer, que es la más grande del mundo, han invertido en investigación para desarrollar sus propias tecnologías de fabricación continua. Pero el éxito de la colaboración con el MIT sugiere que Novartis puede ser la primera empresa en usarla para producción.
Pasar del método por lotes al continuo requiere nuevos tipos de reacciones y nuevo equipo. Mientras que algunas partes de la fabricación por lotes pueden describirse como continuas porque están en funcionamiento constante, lo rompedor de la colaboración MIT-Novartis es que cada paso del proceso está plenamente integrado. Los productos de una reacción fluyen hacia la siguiente, normalmente a través de tubos de pequeño volumen. Esto permite a los fabricantes usar determinado tipo de reacciones químicas que no son factibles en las grandes cubas que se usan en la fabricación por lotes, por ejemplo las que necesitan de temperaturas elevadas o las que son muy rápidas. El método podría servir para llevar nuevos tipos de moléculas al descubrimiento de medicamentos.
Hacer el cambio de la producción por lotes a una producción continua plenamente integrada implicaba cambiar incluso la manera de formar la pastilla. El sistema experimental construido en el MIT consistía en un montón de cables, calentadores, filtros, mezcladoras y tubos metidos en una caja de plástico transparente de seis por tres metros. Producía un medicamento que normalmente habría que hacer en varias instalaciones. En algunos puntos, los técnicos podían entrar y ajustar el equipo o añadir materia prima, pero en su mayor parte el sistema estaba controlado por software que recibía detalles sobre temperatura, presión y otros parámetros de las reacciones, provenientes de los numerosos sensores que vigilaban de cerca las reacciones químicas que se estaban produciendo. El sistema del MIT se diseñó para producir un medicamento específico, pero los investigadores afirman que es adaptable y se podría cambiar una maquinaria por otra para crear un producto final distinto.
Ahora, la planta experimental del MIT se ha desmantelado, y la tecnología se sigue estudiando en la sede de Novartis en Basilea (Suiza) con la esperanza de que el método de fabricación continua sea más eficaz en términos de costes. Una de sus ventajas podría ser que hubiera un lapso de tiempo significativamente menor desde que se da una orden de fabricación hasta que se tiene el medicamento terminado entre las manos. Algo que sería especialmente útil durante los ensayos clínicos, en los que las empresas tienen que equilibrar las necesidades de crear una cantidad suficiente de medicamento para las siguientes fases de los ensayos con el riesgo de que la mayoría de esos medicamentos fracasen. Los tiempos de producción acortados que promete el método continuo –al menos 10 veces más rápido en la instalación experimental del MIT- y la escala de producción menor son mucho más adecuados para la naturaleza incierta del desarrollo de medicamentos.
Una mayor rapidez en la fabricación también podría servir para reducir el riesgo al que se enfrentan numerosas farmacéuticas al sacar un nuevo medicamento al mercado. “Cuando lanzas un nuevo medicamento suele haber mucha incertidumbre respecto a la demanda. En este negocio hacer previsiones es muy difícil”, afirma Gary Pisano,  profesor de la facultad de negocios de la Universidad de Harvard (EE.UU.), especializado en fabricación asociada a ciencias de la salud. “Si tienes una producción muy pequeña y la venta del medicamento se dispara, te quedas corto y costará reaccionar para cubrir la demanda. Pero si tienes una gran planta funcionando para ese medicamento y no tiene éxito, te quedas tirado”, afirma.
El método también podría servir para reducir costes, porque las plantas con fabricación continua pueden ser mucho más pequeñas y necesitar menos energía y materias primas. Además, el hecho de que se usen cantidades más pequeñas de materia prima exige un mayor control sobre las reacciones, lo que, a la larga, puede asegurar un producto final de mayor calidad. Si estás llevando a cabo un proceso por lotes que dura bastante, hay pasos en los que puedes encontrarte trabajando con cientos o miles de litros de un producto químico, y en cierto sentido, puedes “diluir tus errores”, explica el ingeniero químico del MIT Richard Braatz. Pero los pequeños volúmenes y las reacciones rápidas que suelen darse en la fabricación farmacéutica continua requieren que al diseñar el sistema de control se incluyan mayores exigencias de calidad para los productos. 
Sin embargo, y a pesar de todos sus beneficios, quizá resulte difícil generalizar el uso de este nuevo método de fabricación de medicamentos.“Se ha hablado mucho de la idea de fabricación continua en la industria farmacéutica, pero no se han hecho grandes progresos“, afirma Pisano. “Muchas empresas son muy conservadoras respecto a la posibilidad de probar algo radicalmente distinto en sus procesos de fabricación”, sostiene. El método por lotes, aunque tiene defectos, está más que probado. “Encontrar una forma más eficiente y eficaz de fabricar no está en los primeros puesto de su lista de prioridades”, según Pisano.
Esta resistencia al cambio también se debe a la ausencia de presión financiera. “Durante décadas estas ineficiencias de la fabricación por lotes se han encubierto gracias a los grandes márgenes que dejan los medicamentos estrella, pero ahora el modelo de negocio farmacéutico está cambiando”, afirma Salvatore Mascia, director de proyecto del Centro Novartis-MIT de Fabricación Continua. “La combinación de nuestras nuevas tecnologías con una estrategia de integración de principio a fin permitirá la producción de medicamentos bajo demanda, con beneficios en términos de rapidez, calidad y coste”, explica. Mientras los ingresos de muchas empresas siguen cayendo y estas se mueven hacia terapias más dirigidas con mercados más pequeños, los productores empiezan a mostrar interés por la fabricación continua.
Allan Myerson, profesor de ingeniería química del MIT, afirma que los ingenieros de la industria del medicamento entienden desde hace mucho la eficiencia potencial de la fabricación continua, pero nunca se la han tomado en serio por la escala relativamente pequeña a la que se producen los medicamentos. “La diferencia en las farmacéuticas es que fabrican muchas clases de productos distintos”, explica Myerson. “Pero ahora hay mucha más presión económica sobre ellas para reducir los costes de fabricación”. La colaboración MIT-Novartis demuestra que las empresas podrían usar las técnicas de fabricación continua incluso con apenas una pequeña instalación. “Hay muchos beneficios potenciales, tanto financieros como medioambientales”, afirma.
Además de suponer un ahorro de costes, la fabricación continua también podría proporcionar beneficios a la hora de manipular la química. Tomemos por ejemplo la capacidad de usar reacciones dependientes de la luz, que permitirían a los químicos más opciones de estructuras moleculares para usar a la hora de crear medicamentos candidatos. En el procesado por lotes, la luz no consigue brillar eficazmente sobre los grandes volúmenes de materia que se usa, afirma Tim Jamison, químico del MIT. Por el contrario, los volúmenes de productos químicos usados en el sistema continuo del equipo son más pequeños y fluyen por tubos que permiten una exposición a la luz más uniforme. Otros tipos de reacciones, como las que generan productos químicos intermedios peligrosos o las que se dan muy rápido, también son más dóciles en la fabricación continua. “Uno de los aspectos más emocionantes es que esto podría abrir la puerta a nuevas familias de estructuras químicas que no son viables en la actualidad, y por lo tanto, ampliar los tratamientos que tenemos disponibles para varias enfermedades", afirma Jamison.
La planta piloto se construyó para producir un compuesto concreto. Ahora, los 11 grupos del MIT involucrados en el proyecto siguen buscando nuevas reacciones y herramientas para que otros medicamentos se puedan producir de forma automatizada y continua. “Tradicionalmente la industria no se ha centrado en la fabricación, pero ahora mismo hay mucha inercia”, explica el director del proyecto e ingeniero químico del MIT Bernhardt Trout. “Comprendemos que debemos adquirir un compromiso a largo plazo para que esto arranque”.
Copyright Technology Review 2012.

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Puede una supercomputadora diagnosticar mejor que un médico?




This is how it looks: IBM Watson System

Por BBC Mundo
 

La supercomputadora Watson responde a preguntas complejas usando su sistema de inteligencia artificial.

Watson, la supercomputadora que saltó a la fama por vencer a humanos en el concurso televisivo estadounidense Jeopardy, participará en el entrenamiento de galenos en la escuela médica de Cleveland, Estados Unidos.

En realidad el entrenamiento será mutuo, ya que por un lado Watson utilizará su potente cerebro electrónico para ofrecer diagnósticos a los estudiantes, mientras que estos responderán a sus preguntas y corregirán sus errores, para que éste "aprenda" y pueda asistir en un futuro a médicos en ejercicio.

La idea es que con este entrenamiento Watson sea capaz de aprobar el examen de licencia que todo futuro aspirante a médico debe pasar para ejercer en el país.

No obstante, expertos del sector ponen en duda su efectividad, alegando la falta de fiabilidad de las información médica que alimentará al sistema.

Una computadora que entiende

Watson es una computadora diseñada para "entender" el lenguaje natural y por ende preguntas complejas. Para ello accede a vastas cantidades de información y así identifica la mejor respuesta a una pregunta.

En un entorno como la medicina, el robot tendrá que analizar tanto el historial del paciente como la literatura médica, y para ello sus programadores han diseñado a Watson para que sea capaz de crear listas de respuestas potenciales a preguntas de los médicos, clasificándolas en orden de preferencia.

Una vez finalizado este proceso el robot presenta las soluciones más plausibles, así como información sobre cuán confiable es su respuesta.

Reducción de costos
Watson venció en 2011 a otros dos concursantes humanos en una edición especial del programa televisivo estadounidense Jeopary. Desde entonces sus desarrolladores trabajan para darle utilidad en un entorno real como la medicina, donde la compañía ve posibilidades de negocio.

La iniciativa de Cleveland no es la primera incursión de Watson en el mundo de la salud. De hecho, ya está involucrado en otro proyecto en el Centro de tratamiento del cáncer Sloan-Kettering de Nueva York, y la firma de seguros de salud Wellpoint lo está usando para evaluar tratamientos y formularios de reclamo de sus asegurados.

Un reporte reciente de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE) destacó que Estados Unidos invirtió más de US$2,6 billones en salud, lo que representa el 17,6% del producto interno bruto del país.

IBM asegura que uno de cada cinco diagnósticos en Estados Unidos son incorrectos o incompletos, lo que daría lugar a 1,5 millones de errores en medicación anualmente.

Por otra parte, la compañía argumenta que el volumen de nueva información médica se duplica cada cinco años, lo que dificulta que los médicos puedan estar al tanto de los últimos avances.

En este contexto, varias empresas de tecnología tratan de introducir sistemas de inteligencia artificial semejantes en el sector de la salud del país.

Por ejemplo, el equipo de decisiones clínicas del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ensaya la aplicación de sistemas de inteligencia artificial haciendo uso de programas como Dxplain e Isabel, que ya están ayudando a equipos médicos en la formulación de diagnóstico.

Escasa fiabilidad

Sin embargo, especialistas en tecnología de la salud sugieren que todavía faltan al menos 30 años para que este tipo de computadoras sean fiables a la hora de elaborar diagnósticos.

Fred Trotter, director de tecnología en Cautios Patient Foundation, cree que parte del problema es que una gran cantidad de la información que alimenta a los sistemas de inteligencia artificial es incorrecta.

"Simplemente no importa cuán bueno sea el algoritmo de inteligencia artificial si los datos médicos son incorrectos y descritos con ontología médica defectuosa", ha escrito Trotter al respecto.

"¿Mi experiencia personal con los datos médicos a gran escala? Es como mantener una conversación con un mentiroso habitual con impedimento en el habla".

"Les vaticino que seremos antes capaces de resolver el problema de la inteligencia artificial que disponer de información médica lo suficientemente fiable como para entrenarlo. Imaginen cómo se habría manejado Watson en Jeopardy si hubiera sido entrenado con El señor de los anillos y El Gato con Botas en lugar de enciclopedias".

viernes, 17 de agosto de 2012

iRobot pone la telemedicina en piloto automático




"El robot del doctor le verá ahora” podrá ser la nueva frase en los hospitales.
Por MARTIN LAMONICA
Redefiniendo la atención al paciente: El RP-VITA para telemedicina se está probando en tres hospitales.
Crédito: iRobot

Ni siquiera los médicos a los que les gusta la tecnología se pasarían media hora o más aprendiendo a manejar un robot con un joystick. Un nuevo robot de InTouch Health e iRobot está diseñado para hacer que la telemedicina sea tan fácil como tocar la pantalla de un iPad.
Llamado RP-VITA, el robot usa un iPad como interfaz de usuario principal para que los médicos puedan diagnosticar a distancia y tratar a pacientes en el hospital. Sus fabricantes esperan que el manejo más sencillo amplíe la utilidad de los robots para la telemedicina, igual que la interfaz gráfica de usuario puso el turbo al uso de los ordenadores personales.
RP-VITA se presentó el viernes en la conferencia anual de InTouch y la empresa espera que la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA en sus siglas en inglés) apruebe su sistema de telenavegación en el cuarto trimestre de este año. El robot, que mide 1,62 metros, pesa 63 kilos y se mueve sobre tres ruedas, puede girar automáticamente para que la pantalla de videoconferencia se dirija hacia las voces. La máquina, que recuerda a un pedestal, tiene puertos para aparatos médicos, como un estetoscopio y un ecógrafo.
La especialidad de InTouch son los robots controlados a distancia para cuidados intensivos, permitiendo que los pacientes sean atendidos por médicos antes que si tuvieran que estar en el mismo espacio físico que el doctor. Conseguir que un especialista atienda a una víctima de infarto en menos de tres horas desde que éste se produce para que la diagnostique y trate, puede suponer una gran diferencia para el paciente. Igualmente, los especialistas pueden tratar apacientes de las unidades de cuidados intensivos sin tener que estar presentes físicamente, lo que debería reducir el gasto sanitario y mejorar los cuidados ofrecidos.
Hoy el robot RP7 de InTouch requiere que haya alguien manejándolo con un joystick desde el lugar donde está el médico. El RP-VITA, que sustituirá al RP7 permite que un enfermero o un médico manden al robot de habitación en habitación simplemente señalándola en un plano del edificio. Puede parecer una mejora incremental, pero el consejero delegado de InTouch Health Yulun Wang espera que sea una mejora sustancial.
"Elimina la necesidad de que el médico piense ni un minuto en la tecnología", afirma. "Ese es el objetivo: hacer que el cien por cien de la capacidad mental del médico se centre en cómo tratar al paciente".
El robot, basado en la plataforma Ava de iRobot, va equipado con todo un arsenal de sensores para navegar por pasillos atestados sin tener que ir acompañado de una persona. La empresa ha incluido la capacidad de que Ava vaya creando un mapa interno para poder moverse a solas por un edificio. InTouch planea alquilar el robot y los servicios asociados por una tarifa que iría de los 4.000 a los 6.000 dólares al mes (de 3.200 a 4.800 euros).
El año pasado iRobot invirtió 6 millones de dólares en InTouch Health (unos 4,8 millones de euros) y codesarrolló el RP-VITA con la empresa como forma de poner un pie en el mercado de la salud. Habiendo "reforzado" la plataforma Ava para el cuidado de la salud, iRobot pretende vender versiones modificadas de la máquina a otras industrias, como las audio y videoconferencias en empresas y la seguridad de edificios o la vigilancia, afirma el consejero de iRobot Glen Weinstein.