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martes, 21 de agosto de 2012

Las patentes que Kodak se reserva dan pistas sobre su futuro


El quebrado gigante de las películas fotográficas retiene patentes que desarrollan tecnologías prometedoras.

Las patentes que Kodak está subastando para pagar a sus acreedores –y las que conserva- dan pistas sobre qué clase de empresa puede surgir de su quiebra.
En la actualidad Kodak no es más que el esqueleto del icono industrial que estuvo décadas a la cabeza del negocio de las películas y cámaras analógicas. A pesar de haberinventado la primera cámara digital en 1975, Kodak llegó tarde a ese mercado, e incluso entonces no le pareció un negocio fundamental, hasta mediados de la década de 2000.
Ahora la empresa está subastando 1.100 patentes, la mayoría relacionadas con la captura, manipulación y transmisión de imágenes digitales, aproximadamente el 10 por ciento de su cartera, en un esfuerzo por salir de la bancarrota.
Pero quienes conocen la cartera de patentes tecnológicas de Kodak afirman que sería un error dar por acabada a esta empresa con 132 años de historia. Kodak siempre fue una potencia en investigación y desarrollo y guarda un botín de propiedad intelectual del que aún podría surgir un negocio innovador. “Han construido una cartera de patentes sólida y muy valiosa, pero se están guardando las mejores”, sostiene Alexander Poltorak, director ejecutivo de la empresa de propiedad intelectual General Patent Corp.
Además, esta semana Kodak ha hecho público un plan de negocio cuya apuesta de futuro se basa en parte en “crear una nueva empresa” basada específicamente en ciencia de los materiales, imágenes digitales y tecnologías de deposición, así como en “monetizar agresivamente” su cartera de propiedad intelectual restante para recaudar hasta 400 millones de dólares al año (unos 320 millones de euros).
Dos mercados emergentes en los que Kodak espera tener un crecimiento crucial son la electrónica impresa y la impresión funcional, o en la producción de materiales para aplicaciones comerciales como el empaquetado y la biotecnología.
David Martin, jefe de M-CAM, una empresa de activos de innovación, afirma que Kodak posee propiedad intelectual importante en el área de los circuitos impresos, como por ejemplo, métodos para la dispersión del calor, algo que es cada vez más importante a medida que la electrónica se hace cada vez más pequeña. Y sus investigaciones en química y materiales han conducido a la empresa a lograr avances en tintas conductoras de electricidad -prometedoras para toda una variedad de productos electrónicos- y en finos barnices para películas y membranas de células solares y baterías. Kodak también ha desarrollado tecnologías de comparación de colores que Martin afirma que tienen “un valor incalculable” porque puede hacer coincidir exactamente los colores que se ven 'online' con los colores que se usan en un producto físico.
Según Martin, Kodak aún no ha aprovechado completamente el valor de muchas de estas tecnologías, ya que se dedicó a apostar por que su futuro estaba en un negocio en el que siempre fue por detrás: las imágenes digitales.
Los emprendedores de la ciudad de Rochester, en Nueva York (EE.UU.), donde se encuentra la sede de la empresa, también están explorando los sótanos polvorientos de Kodak con la esperanza de empezar nuevas empresas basándose en sus innovaciones.
High Tech Rochester, una organización local para el desarrollo económico ha identificado 12 familias de tecnologías, principalmente en materiales y óptica, que Kodak nunca desarrolló y que podrían ser valiosas. Estas tecnologías representan oportunidades de mercado que en su día pudieron ser demasiado pequeñas o tangenciales para Kodak, pero que podrían ser importantes para una start-up. La empresa espera poder trabajar con Kodak para licenciar patentes que sirvan para crear nuevas empresas en una región que es la que más ha sufrido los recortes de personal de la empresa, de 64.000 a 17.000 empleados en la última década.
High Tech Rochester ya ha usado esta estrategia para ayudar a lanzar una start-up, una empresa llamada Lumetrics, que ha comprado la licencia para una tecnología de Kodak para desarrollar formas más precisas de medir el espesor de materiales ultrafinos. “En muchos casos existen prototipos ya construidos y sabemos que la tecnología es fiable”, afirma James Sennall, presidente de High Tech Rochester. Sin embargo, sus conversaciones con ejecutivos de Kodak han ido más despacio desde que la empresa entró en concurso de acreedores.
Kodak esperaba que la subasta de patentes que se inició la semana pasada supusiera unos ingresos de más de 2.000 millones de dólares (unos 1.600 millones de euros), lo que la ayudaría a recuperar la solvencia. El periódico Wall Street Journal informó de que las primeras pujas, hechas por consorcios entre los que se están Google y sus fabricantes de aparatos por una parte, y Apple y Microsoft por otra, eran mucho menores de lo esperado y, en consecuencia, ayer lunes se amplió el plazo para pujar. Según Martin, uno de los problemas es que muchas de las patentes ya tienen muchas licencias concedidas, por lo menos a dos de los pujadores, Samsung y HTC, y muchas de las tecnologías ya son características omnipresentes en los aparatos móviles en la actualidad. Así que tienen un valor dudoso, más allá de ser munición extra en las guerras abiertas entre fabricantes de aparatos móviles.
“La pregunta que se hacen las empresas que pujan es: 'Si estas patentes están en manos de la competencia, ¿me denunciarán?'”, explica Martin. “Intentan comprar la confirmación de que sus pedidos no van a ser bloqueados”.
Copyright Technology Review 2012.

jueves, 19 de enero de 2012

¿Pueden vivir para siempre las empresas gigantes?

Por Kim Gittleson / BBC

Kodak se acogió al Código de Bancarrota de EE.UU. mientras intenta recapitalizarse.
En los últimos años, el mundo ha visto el desmoronamiento de diferentes gigantes corporativos, desde empresas financieras como Lehman Brothers a fabricantes de automóviles como Saab. La crisis económica, las deudas y la competencia han llevado a la quiebra a emblemáticas marcas y a otras las ha puesto contra la pared.
La última es el gigante de la fotografía Kodak que acaba de acogerse al código de bancarrota de EE.UU. mientras intenta gestionar préstamos y vender miles de sus patentes para salir a la flote.
Y todavía no hay que dejar el luto por estos gigantes: el ritmo de funerales y descalabros de grandes empresas sólo ha comenzado.

El caso de Kodak

Eastman Kodak Co, el gigante de la fotografía que inventó la cámara de mano y que inmortalizó las primeras imágenes de la luna, se declaró en bancarrota este jueves después de un año de pérdidas constantes ante la feroz competencia de la fotografía digital, tecnología que irónicamente la misma empresa inventó a mediados de los años ochenta.
De esta manera el pionero de la fotografía (con 130 de antigüedad) se acoge al Código de Bancarrota de EE.UU. que le da un margen de maniobra para intentar vender más de 1.100 patentes y para gestionar préstamos bancarios cercanos a los US$ 1.000 millones.
Sus directivos aspirar remodelar el negocio sin dejar de pagar a sus 17.000 trabajadores, una cifra residual si le compara con los 140.000 empleados que tuvo Kodak en su momento de esplendor en los años ochenta cuando su logotipo podía verse en todas las atracciones turísticas.
Víctima de su propio invento

Kodak no solo anticipó el cambio que se avecinaba con la fotografía digital, sino que en muchos sentidos fue pionera en este campo.
La empresa creó el primer sensor de megapíxeles en 1986 y la cámara QuickTake lanzada por Apple en 1994 había sido desarrollada en gran medida por Kodak. La cámara se parecía a unos prismáticos, almacenaba 32 fotos y podía conectarse a un computador portátil.
El limitado rendimiento de la cámara y el alto costo de la innovadora tecnología (una cámara pequeña costaba unos US$ 800 mientras que una de fotoperiodismo podía dispararse a los US$ 15.000), reducía el mercado a unos cuantos aficionados.
Kodak se dedicó de llenó a su principal negocio: las películas para cine y cámaras analógicas. Sin embargo, cuando el negocio comenzó a dar signos de declive, las nacientes empresas de fotografía digital ya habían rebasado al gigante.
Y a pesar de que Kodak transformó sus productos a la fotografía digital y abrió nuevos mercados en sectores como la salud, la alarma saltó el año pasado cuando sus directivos anunciaron que necesitaban US$500 millones para seguir operando en 2012.
El promedio de vida de una sociedad que cotiza en el índice S&P 500 de las principales empresas de EE.UU. se ha reducido en más de 50 años en un siglo. Si en 1920 una gran empresa podía vivir hasta 67 años, ahora su esperanza de vida es de 15 años, explica Richard Foster de la Univesidad de Yale.
"La tasa de cambio actual más rápida que nunca", señala.
El profesor Foster estima que para el año 2020 más de tres cuartas partes de los S&P 500 serán empresas de las que todavía no se sabe nada.
Así que en un mundo donde el ex titán General Motors fue puesto de rodillas hace un par de años, requiriendo una inyección de dinero del gobierno para escapar de la quiebra, parece conveniente preguntarse: ¿Cuánto tiempo puede sobrevivir una empresa?

Japón y sus empresas centenarias

No es sorprendente que el país donde la gente vive más tiempo es también el hogar de algunas de las empresas más antiguas del mundo.
En Japón hay más de 20.000 empresas con más de 100 años de edad y un puñado que incluso tiene más de 1.000 años de antigüedad, según la agencia de calificación Shoko Research.
La lista incluye a Nissiyama Keiunkan Onsen, un hotel fundado en el año 705, considerado por algunos como la empresa más antigua del mundo.
Incluso existe una palabra en japonés para las compañías longevas: shinise.
Entonces, ¿cuál es la clave de su longevidad?
"Las compañías japonesas han podido sobrevivir durante tanto tiempo", según el profesor Makoto Kanda de la Universidad Meiji Gakuin, "porque son pequeñas, sobre todo familiares, y porque se enfocan en el principio o credo de que no están vinculadas exclusivamente a obtener ganancias".
Los factores locales también podrían ser otra clave de su éxito, detalla Kanda.
Las Shinise se centran principalmente en el mercado japonés, desde productos sofisticados hasta insumos para la elaboración de sake. Las organizaciones se benefician de una cultura empresarial que siempre ha evitado las fusiones y adquisiciones que son comunes entre sus colegas occidentales.
"Esas condiciones deberían mantenerse", dice el profesor Kanda. "De lo contrario, será un poco difícil para ellas mantenerse vivas durante mucho tiempo".

Predecir el futuro

Pero, por supuesto, las condiciones cambian. ¿Y después qué?
Aunque hay excepciones a la regla, el factor más importante para la supervivencia de una empresa es el énfasis en la innovación y la reinvención.
Nokia era un fabricante de pulpa de madera antes de que se dedicará al negocio de la electricidad y posteriormente a lo teléfonos móviles. Incluso, en algún momento su marca se utilizó para vender botas de goma.
Nokia, el gigante de la telefonía móvil, comenzó produciendo pulpa de madera.
O Berkshire Hathaway (la multinacional controlada por Warren Buffet) que comenzó como una fábrica textil en Rhode Island.
Sin embargo, la innovación por la innovación no es el objetivo, señala Vicki TenHaken, profesor de gestión en el Hope College.
Es una innovación dirigida a "apuestas pequeñas" que ayudan a las empresas a crecer y mantenerse al día con la competencia, subraya.
De hecho, la corporación de responsabilidad limitada más antigua del mundo, la papelera finlandesa Stora Enso, comenzó como una compañía de explotación de cobre en 1288.
Ahora la compañía está estudiando expandirse al sector de las energías renovables y a los materiales de construcción que respetan el medio ambiente, áreas que la firma explotó durante años para su crecimiento.
"Los próximos 40 años lucen muy diferentes de los 700 años que hay detrás de nosotros", dice Jonas Nordlund, portavoz de Stora Enso.
La compañía busca expandirse fuera de Europa (Brasil, China y Uruguay), así como invertir en la producción de madera laminada, un material que atrapa el dióxido de carbono.

Innovación vs accionistas

Innovar no siempre es fácil, especialmente para las empresas que cotizan en bolsa que deben encontrar un equilibrio entre las preocupaciones de los mercados de capitales y los accionistas, que demandan ganancias trimestrales y que no necesariamente están interesados en proyectos de investigación que pueden durar décadas.
"La investigación y el desarrollo es siempre un delicado equilibrio entre mantener una visión a largo plazo y una a corto plazo centrada en los objetivos financieros", señala Marcos Vergnano, vicepresidente ejecutivo de innovación de DuPont.
Vergnano comenta, como prueba del compromiso de DuPont con la innovación, que la compañía guarda un "tesoro" de 37.000 patentes de sus primeros años como fabricante de pólvora. No obstante, reconoce que las invenciones no son suficientes para mantener la empresa que opera día a día.
DuPont implementó una regla en 2010 que ordenaba que el 30% de los ingresos debían provenir de las innovaciones que la compañía había creado en los últimos cuatro años.
El movimiento tranquilizó a los inversores, que se resistían a invertir US$ 2.000 millones de la empresa en investigación para el desarrollo.

Problemas de una empresa 'inmortal'

A pesar de las ventajas de la innovación, si una empresa puede renovarse y su situación sigue siendo favorable, la inmortalidad tiene sus desventajas.
Por ejemplo, no hay ninguna prueba real de que la antigüedad de una empresa la haga más rentable que una más joven. Por el contrario, los resultados de la bolsa de valores sugieren que la edad podría ser un obstáculo.
De las 74 compañías que han permanecido en el S&P 500 por más de 40 años, sólo una docena ha logrado vencer a la media, según un estudio de la consultora McKinsey.
De hecho, si se hiciera un listado del S&P 500 sólo con las empresas que formaban parte del índice en 1957, el rendimiento general habría sido un 20% peor.
"Cuando una empresa ha agotado su ciclo, es comprada", dice el profesor Foster.
"Es un buen paso porque si la economía se detiene, la productividad se iría a otro lado", detalla.
"A todas las compañías les gusta pensar que van a ser el Matusalén del mundo empresarial, pero no lo son", subraya.

¿Un buen momento para morir?

La señora TenHaken, una habitante de Michigan en EE.UU, un estado que ha visto morir muchas empresas, hace hincapié en las consecuencias que tienen las muertes no planeadas de empresas o repentinas en las comunidades vecinas.
Kodak, pionera en la fotografía digital, fue rebasada por empresas más ágiles y jóvenes.
Desde su ventana ha visto muchos funerales empresariales.
"No creo que sea necesario decir que las empresas deban vivir para siempre", señala.
"Creo que la tragedia es la muerte prematura de empresas. Si una empresa muere demasiado pronto tenemos que preguntarnos: ¿qué falló?".
A medida que más empresas parecen que van a llegar al final de su ciclo, la verdadera pregunta para las que quedan no puede ser cómo sobrevivir, sino cuando morir.

jueves, 5 de enero de 2012

Kodak, la caída del gigante de la fotografía

Sede de Kodak en Nueva York. La compañía con 131 años de existencia se enfrenta a una posible bancarrota y a su propia supervivencia.
Por BBC Mundo
Sus cámaras y películas han captado el nacimiento de tres siglos, los rincones de conflictos armados y el vertiginoso avance de la tecnología que ahora podría firmar su epitafio. Kodak, el gigante de la fotografía de 131 años, está al borde la quiebra.
Las acciones de Eastman Kodak cayeron 18 centavos de dólar a un mínimo de 47 centavos, una caída del 28% que presagia lo peor para la centenaria compañía.
La dramática situación de la empresa que sentó las bases de la fotografía con la invención del carrete en 1888, se acentuó después de que The Wall Street Journal publicara un informe que señala que Kodak se está preparando para acogerse al Capítulo 11 del Código de Bancarrota de EE.UU.
Después del liderar el mercado durante un siglo, la empresa comenzó a ser rebasada por firmas nuevas que se adaptaron más rápidamente a la fotografía digital.
Y a pesar de que Kodak transformó sus productos y abrió nuevos mercados en sectores como la salud (la compañía elabora la mayoría de las películas para imágenes médicas), la alarma saltó el año pasado cuando sus directivos anunciaron que necesitaban recaudar US$500 millones para seguir operando en 2012.

La construcción de una leyenda

Después de que George Eastman inventara la palabra Kodak, una adaptación del sonido que producía su primera cámara, la empresa comenzó a crecer rápidamente al punto de ser conocida como El gigante amarillo.
En la última década Kodak tuvo que descontinuar algunos productos emblemáticos como la película de color Kodachrome con casi 80 años de historia.
Su evolución iba al ritmo del siglo XX: en 1900 presentó su primera cámara hecha de metal, la Folding Pocket, al precio de US$1; en 1957 la Brownie Star, una minicámara pionera de las digitales de la actualidad y la emblemática Instamatic de la que se vendieron más de 50 millones de unidades.
Luego llegó la fotografía digital. La empresa se iba transformando pero la competencia era cada vez más feroz.
En el 2005 Kodak anunció que dejaba de fabricar película en blanco y negro y en 2009 hizo lo propio con su película en color más famosa, la Kodachrome, tras 74 años de producción.
La situación se agravó el año pasado. En el tercer trimestre de 2011 la compañía reportó una pérdida de US$222 millones, su novena caída trimestral en los últimos tres años.

Estrategias de supervivencia

Kodak, con cerca de 25.000 empleados, ha tratado de ahuyentar el fantasma de la bancarrota vendiendo alrededor de 1.100 patentes, aproximadamente el 10% de su portafolio.
Así mismo negocia con los bancos un préstamo de US$1.000 millones para mantenerla a flote cuando se acoja al Capítulo 11 de Bancarrota, señala The Wall Street Journal.
Analistas económicos creen que la clave para la supervivencia del gigante es que la compañía logre encontrar un comprador para sus patentes, valoradas entre US$2.000 millones y US$3.000 millones.
La firma, subraya, que a pesar de los malos tiempos hay productos que han crecido hasta un 44% en ventas como su gama de impresoras o en escáneres para hospitales.
La crisis económica de la empresa, no obstante, es evidente. La organización de los premios Oscar que, durante la última década se han entregado en el Teatro Kodak de Los Ángeles, estudia abandonar el recinto en 2013 por los problemas de la empresa.
Kodak acordó pagar US$75 millones durante 20 años para tener su nombre en el teatro y recuperar el esplendor de su imagen. Sin embargo, su situación se recrudece y se venderán los derechos a otra empresa.

viernes, 9 de septiembre de 2011

La venta de patentes de Kodak podría generar poco furor


Algunos inversionistas esperan que la anunciada venta de patentes de Eastman Kodak Co. provoque la misma fiebre desatada hace algunas semanas por Nortel Networks, la empresa de telecomunicaciones canadiense.
Sin embargo, algunos especialistas advierten que un furor de esas características podría no ser algo muy factible, ya que las patentes de imágenes de Kodak están al margen de la tecnología móvil y en gran medida ya licenciadas.
Bloomberg News
Antonio Pérez
"Los activos aquí no tienen la misma importancia estratégica que en Nortel", expresó James Malackowski, director ejecutivo de Ocean Tomo LLC, una empresa de corretaje y consultoría sobre propiedad intelectual con sede en Chicago. "Esos portafolios tienen poco que ver el uno con el otro", añadió.
En medio de la guerra de ofertas de las últimas semanas estaban las patentes relacionadas con las comunicaciones móviles, incluyendo la tecnología utilizada en teléfonos inteligentes y computadoras estilo tableta. Los nuevos participantes en estos mercados buscan armarse de patentes con fines estratégicos, debido a que cuentan con muy pocas de las propias.
En julio, Nortel vendió un tesoro de patentes inalámbricas a un grupo de compradores, incluyendo a Apple Inc. y Microsoft Corp. por US$4.500 millones. Google Inc., que perdió la subasta, compró más tarde cientos de patentes tecnológicas a International Business Machines Corp. (IBM), para defenderse de demandas. En tanto en agosto, la empresa con sede en Mountain View, California, pagó US$12.500 millones por Motorola Mobility Holdings Inc., en gran medida para hacerse de sus patentes.
Sin embargo, los expertos en patentes son escépticos sobre el valor que les queda a las patentes de Kodak, dado el peso de sus licencias. La patente más fuerte es una que ha probado lo que vale en litigios judiciales, pero el exceso de licencias sobre una patente puede disminuir su valor. Kodak ha entregado licencias a más de 30 empresas.
"No vamos a especular sobre el valor final de ninguna transacción más allá de decir que creemos que este portafolio tienen un valor significativo", dijo un portavoz de Kodak.
La empresa siempre había confiado en la licencia de sus patentes para financiar la reestructuración de la empresa. Entre 2008 y 2010, la compañía con sede en Rochester, Nueva York, cosechó US$1.900 millones a partir de licencias de su propiedad intelectual y litigios. Algunos acuerdos sobre las patentes que Kodak tiene ahora a la venta representaron ingresos por US$550 millones de Samsung Electronics Co. y US$400 millones de LG Electronics Inc., por ejemplo.
Su decisión de vender 1.100 patentes, incluyendo algunas de las que fueron rentables, tiene lugar luego de que intentos por llegar a nuevos acuerdos para autorizar el uso de su propiedad intelectual se estancaron este año. El presidente ejecutivo Antonio Pérez también tenía deseos de probar el clima existente para la venta de patentes.
Kodak ha perseguido en especial a los fabricantes de teléfonos inteligentes. Aún así, la cartera podría orientarse también a otros dispositivos con cámaras, como las computadoras estilo tableta.

martes, 23 de agosto de 2011

El difícil momento de Kodak

La icónica compañía lucha por sobrevivir tras décadas de reestructuraciones


ROCHESTER, Nueva York—Después de varias reorganizaciones a lo largo de tres décadas, Eastman Kodak Co. no encuentra su foco.

Rivales acabaron con gran parte del negocio de rollos fotográficos de la compañía estadounidense de 131 años, que luego no supo hacer la transición a las cámaras digitales. Ahora, en un esfuerzo por reinventarse como una empresa que vende impresoras y tinta, se está quedando sin efectivo.

Kodak acumula cinco trimestres consecutivos de pérdidas. Su deuda, con una calificación de "basura", se vence en dos años y ha descendido por debajo de los 80 centavos por dólar, lo que indica que el mercado ve un riesgo de cese de pagos. En tanto, sus golpeadas acciones se cotizan en apenas alrededor de US$3.

Mark Ovaska for The Wall Street Journal

Antonio Perez, presidente ejecutivo de Kodak.

La empresa había estado recaudado dinero con demandas a compañías por violación de patentes, incluida la de vista previa de imágenes. Pero el flujo de acuerdos se ha detenido este año, llevando a Kodak a buscar compradores para los derechos, según una fuente al tanto. El banco de inversión Lazard Ltd. ya empezó a contactar a potenciales interesados.

En una señal de la profundidad de la caída de Kodak, los analistas creen que el valor de su cartera de patentes supera hoy a la misma capitalización de mercado de la empresa, que ha descendido por debajo de los US$600 millones.

Luego de que un banquero le comunicara a la empresa a fines de julio el interés de una firma de inversión de capital privado en comprar una importante participación en Kodak, el presidente ejecutivo, Antonio Pérez, convocó a la junta directiva a una teleconferencia. En la reunión, la junta aprobó una medida para impedir una adquisición hostil, permitiéndoles a los accionistas comprar títulos con descuento si un inversionista externo adquiere una participación importante.

Algunos ex ejecutivos afirman que probablemente la compañía debería haberse dividido y vendido en partes. Pérez, un español nacionalizado estadounidense, rechaza tal idea. En cambio, la junta directiva podría ser más flexible. Rick Braddock, quien preside la junta, señaló que la ruptura no es consecuente con el compromiso de la empresa a reorganizarse. No obstante, el director independiente agregó que él no va a descartar nada.

Pérez afirmó que mantiene su confianza en el plan de transición. Destacó que Kodak cerrará el año con al menos US$1.600 millones en efectivo, por encima de los US$957 millones de la actualidad, debido a que espera que los ingresos por derechos de propiedad intelectual, venta de activos —que podrían incluir patentes— y ventas de productos repunten en el segundo semestre.

"Alguien puede dudar del nivel de efectividad del plan, pero no de que vaya a funcionar", dijo el ejecutivo en una entrevista en una sala especial de la sede central de la compañía, rodeado de nuevas impresoras y cámaras digitales Kodak, y artículos de los días de gloria de la empresa.

Pérez explica que el gran desgaste de efectivo este año es consecuencia de las contribuciones a los planes de pensiones y los acuerdos de propiedad intelectual, y no un problema empresarial subyacente. Agrega que las impresoras de Kodak no han tardado en ganar participación de mercado, y el negocio será altamente rentable una vez que se haya establecido una red de usuarios y Kodak pueda empezar a generar ganancias de las ventas de tinta.

Por otra parte, Kodak tuvo un respiro a principios de este mes, cuando un juez que había inicialmente fallado en contra de la empresa en un juicio de patentes contra Apple Inc. y Research In Motion Ltd. (RIM), el fabricante del BlackBerry, renunció antes de completar una segunda revisión del caso. Kodak afirma que las funciones de las cámaras en los teléfonos de Apple y RIM violan su patente de vista previa de imágenes. El caso será ahora asignado a un nuevo juez y Pérez prevé que la demanda podría dejarle US$1.000 millones a la empresa. Apple y RIM declinaron hacer comentarios.

Con la mira en las impresoras

Wall Street sigue preocupado por el desempeño de la compañía. "Ha sido un trimestre decepcionante en cuanto a liquidez, crecimiento de ganancias y crecimiento en general", indicó Chris Whitmore, analista de Deutsche Bank. "Están vendiendo la vajilla de plata para no quedarse sin luz".

Pérez, de 65 años, es el quinto jefe de Kodak en tres décadas con la misión de frenar la caída de la compañía. Sus propuestas no han carecido de creatividad. El gigante de los rollos de fotos intentó diversificarse en fármacos, productos de limpieza de baños y aparatos para pruebas médicas. Nada funcionó.

El presidente ejecutivo, tras una carrera de 25 años en Hewlett-Packard Co., donde dirigió el negocio de impresoras de inyección de tinta, pone sus fichas en las impresoras. El plan lo coloca en competencia con gigantes como H-P, Canon Inc. y Seiko Epson Corp., que en conjunto controlan cerca de tres cuartos del mercado, según la firma de información tecnológica IDC.

Kodak empezó a vender impresoras a los consumidores en 2007. Su estrategia fue cambiar la oferta de la industria con la de una impresora más cara, pero con tinta más barata.

En 2010, la compañía poseía 3% del mercado mundial de impresoras de inyección de tinta, según IDC, frente a 1% en 2008. La estrategia de Kodak es subsidiar el costo de las impresoras hasta que su base de consumidores sea lo suficientemente grande para generar altas ventas de tinta.

Sin dejar de reconocer que Pérez ha heredado un negocio con dificultades, la gente al interior de la empresa afirma que ciertos errores han retrasado la transformación de Kodak. Las antiguas versiones de sus impresoras tenían muchos problemas, como fallas en el equipo que obligaban a Kodak a costear reemplazos. Cuando se resolvieron esas complicaciones, la recesión ya había comenzado.

La junta directiva respalda a Pérez y su estrategia. En septiembre de 2009, lo disuadió de que se retirase y renovó su contrato hasta 2013. El salto de Kodak hacia una nueva estrategia "es una de las transiciones más difíciles que he visto", dijo Braddock.

La transición

Durante generaciones, Kodak cosechó ganancias con los rollos de fotos. Con el lema, "Presione un botón, nosotros hacemos el resto", sus asequibles rollos y cámaras hicieron que la fotografía dejase de ser un ejercicio que requería grandes cualidades para convertirse en un pasatiempo para cualquier persona.

En los años 80, los problemas se amontonaron con la aparición de rivales y de tecnologías digitales. Kodak asegura que inventó la primera cámara digital del mundo en 1975 y que gastó cientos de millones de dólares en tecnología digital. Pero el miedo de canibalizar sus ventas de películas paralizó a la compañía cuando llegó el momento de salir al mercado.

Los problemas de Kodak se han dejado sentir en sus filas. En 2004, tenía una fuerza laboral mundial de 54.800 personas. En 2010, eran 18.800.

La cultura insular de la compañía, influenciada por el aislamiento de su ciudad sede, es bastante responsable de su fracaso para adaptarse, según afirman antiguos empleados.

Antes de dejar H-P, Pérez lideró un esfuerzo para adquirir Kodak, proceso durante el cual se vio fascinado por la propiedad intelectual de la empresa, según afirma él mismo. Cuando dejó H-P, luego de que Carly Fiorina lo venció en la carrera por la presidencia ejecutiva, Pérez se llevó a Kodak su conocimiento y experiencia en el negocio de las impresoras.

El español llegó a Kodak en 2003 con tres objetivos: reducir el negocio de rollos de fotografías, crear una nueva empresa digital y administrar los costos de seguro médico y pensiones de los jubilados. Cada proceso es extremadamente caro. La empresa afirma que solamente la reestructuración de las películas costó US$3.400 millones a lo largo de cuatro años, y sus operaciones no generan suficiente efectivo para cubrir todos los gastos.

La empresa ha registrado más de 11.000 patentes y obtuvo US$1.900 millones entre 2008 y 2010 de licencias y demandas por propiedad intelectual. Ahora, ante una reducción de ingresos por ese rubro, Kodak evalúa vender patentes y hasta vender o alquilar parte del espacio de Kodak Park, su mayor centro manufacturero en Rochester.

Ahora, el futuro de la empresa recae principalmente en la impresión. Aun así, hay dudas de que Kodak alcance su meta de emparejar ingresos y costos del negocio este año. Además, la fuerte competencia ha reducido los precios de las impresoras, lo que complica aun más la rentabilidad.

Pérez, que se ha rodeado de ex ejecutivos de H-P, insiste en la impresión. Para mantener alta la moral de los empleados, recuerda su experiencia de corredor. Cuando corría carreras de 10.000 metros, los últimos dos kilómetros eran siempre los más difíciles, dice. "Al mismo tiempo, estamos en el momento en el que uno puede perder la carrera", reconoce. "Así que hay que seguir corriendo".