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lunes, 2 de noviembre de 2015

Por qué los emprendedores deben vender negocios, no ideas

Luis Martín Cabiedes, autor de ¿Tienes una startup?, refiere sobre dónde deben poner atención los emprendedores a la hora de desarrollar su proyecto.

Source: http://mba.americaeconomia.com/articulos/reportajes/por-que-los-emprendedores-deben-vender-negocios-no-ideas

Toda empresa comienza con una idea, pero ésta no basta para construir un negocio, Luis Martín Cabiedes, autor de ¿Tienes una startup?, dice que “el verdadero emprendedor no es alguien que sueña, sino alguien que hace”.
A diario encontramos millones de personas con grandes ideas, pero muy pocas llegan a concretarse, el principal inconveniente es la falta de financiamiento, pero los emprendedores no se dan cuentan que con un plan de negocios concreto y sólido la historia puede cambiar; se les olvida que “nosotros los inversionistas evaluamos proyectos empresariales, no ideas”, explica el filósofo de carrera.
Esta es la historia de la mayoría de los emprendedores alrededor del mundo. Las entidades están tirando una importante cantidad de dinero en startups que no están lo suficientemente preparadas para competir en el mercado. “Durante un tiempo hemos pensado que cualquiera podría ser emprendedor” y no es así, menciona Luis Martín Cabiedes.
La búsqueda de personas que le apuesten a una idea no es fácil. Empero, lo primero que debe quedar claro, es que para el inversionista el proyecto no es tan importante como para el emprendedor, lo que él busca es una empresa que le haga ganar; pondrá el dinero y luego lo sacará con toda la rentabilidad posible.
El también académico expone que él no invierte en ganadores de concursos, sino en empresarios. Si el proyecto no se ajusta a las expectativas del inversionista, es muy difícil que logre avanzar a otro nivel. “Si tu proyecto no puedes resumirlo en la superficie de una servilleta, quizá no merezca la pena contarlo”, agrega.
“Esto es como la Fórmula 1”, -detalla el autor de ¿Tienes una startup?-, “el emprendedor debe saber conducir el coche mejor que nadie. El inversionista vigila la evolución de la carrera y decide si el coche debe continuar o entrar en boxes”.
Innovación no es sinónimo de éxito
La dificultad para conseguir capital también se debe a la carencia de preparación para la gestión empresarial y de conocimientos sobre el negocio y el mercado, así como a la definición errónea de conceptos como la innovación.
En el ecosistema emprendedor debe quedar claro que “ser innovador no es sinónimo de éxito, sólo es una posibilidad; emprender e innovar no tiene nada que ver”. El inversionista aclara que él no busca compañías innovadoras, sino buenas startups invertibles: “a los emprendedores les digo que copien sin parar hasta que no puedan más. Y cuando hayan copiado todo lo copiable, que lo mejoren (…) Antes de innovar, hay que saber muy bien en que negocio estás”.
No hay que olvidar que lo mejor que le puede pasar a una idea es que la copien, esto significa que es buena; el problema no está en el hurto, sino en la ejecución. Además, cuanto antes dejes que otras personas conozcan lo que haces y te ayuden, más probabilidad tendrás de no cometer un error fatal.
“Recuerda que hay mucho emprendimiento, pero poco emprendedor de verdad. Por consiguiente, si quieres que tu negocio obtenga el financiamiento que necesita, conviértete en uno de ellos”, finaliza Luis Martín Cabiedes.

lunes, 11 de marzo de 2013

Las aplicaciones crean nuevos empleos y servicios


http://online.wsj.com/article/SB10001424127887324735304578352330547031350.html?mod=WSJS_inicio_MiddleThird

Hace un año, Ashley Diedrich, una madre de 27 años, trabajaba turnos de 12 horas en un hospital psiquiátrico en Arkansas. Ganaba entre US$1.700 y US$2.000 al mes. Ahora, su ingreso mensual llega a US$3.000 vendiendo ropa y accesorios desde su casa.
Su cambio de carrera fue inspirado por una aplicación del iPhone llamada Poshmark. Desarrollado por una compañía de Silicon Valley del mismo nombre, el programa conecta a compradores y vendedores de prendas de diseñador vía sus teléfonos inteligentes. Poshmark se queda con 20% de cada transacción y ayuda a facilitar los envíos.
Dero Sanford para The Wall Street Journal
Ashley Diedrich dejó su empleo como enfermera y ahora vende ropa y accesorios desde su casa gracias a Poshmark.
"Ahora gano más dinero más rápido", dice Diedrich, que dejó su trabajo como enfermera en mayo y ahora pasa las noches, después de que sus hijos se han ido a la cama, sacando fotos de blusas y suéteres en un maniquí al que ha bautizado "Barbie".
Diedrich forma parte de un grupo cada vez mayor de personas afectadas por la reciente expansión del negocio de las aplicaciones más allá de los desarrolladores clásicos de software y gigantes de la tecnología como Apple Inc. AAPL +1.42% y Google Inc.GOOG +0.40% Las aplicaciones móviles han provocado la aparición de nuevos empleos que los estadounidenses están desempeñando sin un título de ingeniería de sistemas.
Aspirantes a taxistas se están ganando la vida con aplicaciones de transporte que permiten compartir trayectos en auto, como Lyft y Uber. Otros trabajan como mensajeros usando aplicaciones como Postmates, o alquilan las rampas de estacionamiento de sus casas en Parking Panda.
De hecho, los teléfonos inteligentes y tabletas —que suelen incorporar cámaras, conexión a Internet y sistemas de posicionamiento global— hacen que prácticamente cualquiera pueda convertirse en un minorista o mensajero. La proliferación de trabajos ligados a aplicaciones móviles evocan los comienzos de Internet en los años 90, cuando los navegantes se dieron cuenta de que podían vender bienes a consumidores desde sus computadoras a través de sitios como eBay Inc.EBAY -0.70% y Yahoo! YHOO -1.31% Auctions.
Si bien los datos sobre el tamaño del mercado de las aplicaciones que no están desarrolladas por profesionales en sistemas son escasos, inversionistas de capital de riesgo aseguran que el interés por el nicho está creciendo.
El presidente ejecutivo de Poshmark, Manish Chandra, asegura que se centró en los usuarios que podían usar la aplicación como un medio para ganar dinero. "Existe una conexión emocional con su teléfono", opina. "Creo que nuestros usuarios se dan cuenta de eso".
Las aplicaciones rinden de diferentes maneras. Por ejemplo, los mensajeros de Postmates reciben entre 70% y 80% del pago de las entregas, que va de US$5 a US$20, pero la compañía no toca las propinas. Los conductores de Lyft se quedan con al menos 80% de las tarifas que cobran.
Por ahora, pocos de los trabajos creados por aplicaciones móviles son puestos de tiempo completo. Tiffany Jackson, de Texas, recurre a sus días libres en la empresa donde trabaja como asistente tecnológica para ganar dinero extra utilizando una aplicación llamada EasyShift, creada por Quri Inc. El programa paga a gente para que usen sus teléfonos para documentar inventarios, colocación de productos en estanterías y otros datos de marketing para grandes fabricantes.
Otros están sustituyendo los sitios web que usaban antes por aplicaciones móviles. Brenden Mulligan, un desarrollador de aplicaciones de 32 años en San Francisco, ha vendido electrónicos, incluyendo una laptop MacBook Air, vía una aplicación llamada Yardsale, que conecta a vecinos que tratan de vender sus cosas a compradores que quieren evitarse los inconvenientes de los envíos por correo. Yardsale no se queda con un porcentaje de las ventas mientras sigue cortejando nuevos usuarios.
Chris Mok, de 47 años, dice que gana en torno a US$60.000 al año en San Francisco con la aplicación TaskRabbit, que conecta a trabajadores independientes con tareas a cambio de una comisión de 20%. A través de la aplicación, los trabajadores interesados hacen una oferta por una tarea determinada. Mok asegura que trabaja casi siete días a la semana en tareas como armar clósets a medida, pintar paredes y ensamblar muebles. "Trabajar desde una aplicación es sencillamente más eficiente", opina.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Una dinastía de Silicon Valley se adapta a las start-ups rápidas y baratas

 
Fuente: Draper Jr: Draper Richards; Tim Draper: DFJ; Draper III and Adam Draper: Jessica Leber | Technology Review

Adam Draper forma parte de la familia más importante en el mundo del capital riesgo. ¿Será capaz de encontrar su lugar en el cambiante panorama de la financiación en Silicon Valley?

Si existe sangre azul en Silicon Valley, corre por las venas de Adam Draper. Como miembro de la cuarta generación de la dinastía más importante del capital riesgo, tiene un currículo que incluye haber sido amparado por inversores de leyenda, como William Henry Draper III, su abuelo.
Adam tiene ahora 26 años, ha dejado la universidad en el último año y forma parte de una nueva generación de emprendedores para quienes todo va un poco más rápido y es un poco menos rígido. Eso explica por qué cuando estaba a punto de darle a 'enviar' a una historia sobre su último emprendimiento -un reto fascinante para la industria del capital riesgo que su familia ayudó a construir- dio un giro de 180 grados.
Ya no iba a montar ese negocio. Iba a hacer otra cosa.
“Lo siento”, me escribía en su correo electrónico. “Esto se ha movido rápido”.
Cuando me reuní por primera vez con Draper hace un mes en la cafetería Red Rock Coffee de Mountain View (Estados Unidos), era para hablar sobre BoostFunder, la plataforma en línea que había cofundado este año para casar start-ups con inversores. Partía de la idea de que las start-ups Web y de móviles ya son tan baratas de lanzar que no necesitan la ayuda del capital riesgo, por lo menos no al principio. Su sitio web, que sería una especie de directorio en línea, permitiría a los inversores con dinero estudiar una lista de jóvenes empresas.
Las historia resultaba atractiva, tanto por sus edípicas dimensiones familiares, como por las lecciones que encerraba sobre la industria del capital riesgo. Draper me dijo: “Me encantaría que se me conociera por democratizar la financiación de start-ups, haciendo que sea tan barato empezar una empresa que cualquiera pueda hacerlo. En cierto sentido, si funciona, se carga el modelo creado por mi abuelo y mi padre, pero creo que es algo bueno para el futuro del emprendimiento”.
A lo largo de la pasada década, los beneficios obtenidos por los inversores de capital riesgo han sido bastante bajos y parece que los emprendedores cada vez necesitan menos capital riesgo. Hay quien habla abiertamente de la muerte de la industria. BoostFunder iba a unirse a otros sitios como AnfelList (ver “Business Impact: Cambios dentro del sector del capital riesgo”) para hacer que las empresas de capital riesgo desaparecieran de la ecuación, por lo menos en las primeras fases de inversión, cuando las necesidades de financiación son menores. La start-up de Adam parecía el ejemplo perfecto. Había invertido menos de 50.000 dólares (unos 38.000 euros) en ella.
La familia Draper ha convertido en tradición el ir por delante de las tendencias de la industria. El bisabuelo de Adam fundó la primera empresa de capital riesgo de la costa oeste de Estados Unidos en 1959, cuando las inversiones en tecnología se seguían considerando 'casos especiales'. Su abuelo, Bill Draper, hizo su fortuna siendo de los primeros en invertir en telefonía en Internet y desfibriladores cardiacos. Su padre, Tom, es el fundador de Fisher Jurvetson, una empresa de capital riesgo entre cuyas hazañas se incluye establecer una red de inversión en China, India y Brasil cuando la mayoría de las empresas de capital riesgo aún hacían caso omiso de los mercados emergentes.
Los Draper más mayores no son ajenos a la transformación de su industria. Ahora hay más competencia para conseguir acuerdos, especialmente de primeras fases. Cada vez es más difícil multiplicar por mil tus inversiones, como consiguió Bill Draper cuando se puso a hacer un seguimiento a unos programadores estonios a los que presentó un cheque (la empresa era Skype). Ahora Draper Fisher Jurvetson se esfuerza por destacar en un panorama abarrotado. Hace poco la empresa contrató a su primer director demarketing y subió a bordo a un socio a tiempo completo cuyo trabajo es ayudar a las empresas de carteras de inversión a reclutar empleados, según me contó Josh Stein.
Esto no quiere decir que no hubiera algunas dudas respecto a BoostFunder. Se podía ver, al analizar las ciento y pico empresas que había en el sitio, que estas start-ups eran una mezcla de proyectos divertidos y ligeros con una pizca de innovación seria. Una de las empresas que buscaban la atención de los inversores era Dareme.to, una especie de Kickstarter para 'retos', cuya aplicación para teléfono móvil permitiría a la gente reunir dinero para animar a sus amigos a hacer locuras.
Cuando le pregunté a Bill Draper -que a sus 83 años es el decano de los Draper y sigue siendo socio de su empresa Draper Richards- qué le parecía el sitio de su nieto, dio un rodeo por respuesta. “Es muy bueno. Bueno, la verdad es que aún no puedo decir que sea muy bueno. Pero es muy prometedor”.
Además estaba el asunto de cómo conseguiría ingresos BoostFunder. El servicio era completamente gratuito. Me di cuenta un poco tarde de que esto podía suponer un problema. Fue al preguntarle a Adam por su modelo de negocio cuando me enteré del cambio.
Draper afirmaba que BoostFunder no iba a funcionar porque para ganar dinero con las transacciones necesitaría una licencia financiera, una pesadilla legal a la que no se quería enfrentar y que implicaría “hacer sacrificios respecto al producto”. Pero había tenido una nueva idea y había ido al despacho de su padre en Draper Fisher Jurvetson a finales de agosto para hablar sobre ella. “Llamé a mi padre. Él dijo: 'Me encanta, vamos a quedar'. Y lo estuvimos hablando”, afirma Draper. Lo decidieron allí mismo y después llamó a su abuelo para venderle la idea. Y no hubo más que hablar. A partir de entonces BoostFunder sería una incubadora de start-ups.
“Me di cuenta de que mi verdadero valor es la capacidad para ayudar a las start-ups a arrancar, y me encanta ese aspecto del negocio. En pocas palabras, empezaré una incubadora usando BoostFunder como nombre y aprovechando el tirón de las tres generaciones de Draper que han ayudado a crear empresas”, me explicó Draper en un correo electrónico.
El nuevo modelo se parece mucho a la exitosa incubadora Y-Combinator (ver “Business impact: El hombre que susurraba a las start-ups”). El negocio de Draper piensa comprar acciones de unas 10 o 15 empresas jóvenes a cambio de proporcionarles conocimiento, conexiones y de 10.000 a 20.000 dólares de financiación (unos 7.600 a 15.000 euros), dinero que saldrá de los “amigos y familia” de Draper. Quiere que la incubadora se convierta en el siguiente paso lógico para las start-ups que salen de los programas de emprendimiento de las universidades, una especie de conexión entre los miembros de su generación y los inversores de capital riesgo, lo que él denomina “un puente hacia Silicon Valley”. (El propio Draper se encuentra en una encrucijada parecida, acaba de terminar su última clase en la universidad de California, Los Ángeles, y está a punto de conseguir su título).
Draper acababa de demostrarme por qué los inversores de capital riesgo –aunque sean tus parientes- siguen teniendo un papel que jugar. No es fácil echarse atrás o dar un giro de 180 grados sin tener quien te aconseje. Existen numerosas pruebas de que a las empresas que tienen inversores con un nombre conocido, como Tim Draper, les va mejor. Ahora entiendo por qué. Adam Draper afirma que su “sueño es extender el emprendimiento”. Incluso en un mundo de start-ups rápidas y baratas, eso se sigue haciendo a la antigua: con dinero y contactos.
Copyright Technology Review 2012.

lunes, 17 de septiembre de 2012

El regreso de los gemelos Winklevoss

Los gemelos Winklevoss, conocidos por perder su batalla legal contra Mark Zuckerberg por la creación de Facebook, están de regreso, esta vez con una red social para inversionistas profesionales.
Armados con al menos US$65 millones que recibieron como indemnización en el acuerdo legal con Zuckerberg y Facebook Inc., Tyler y Cameron Winklevoss están respaldando a su compañero de Harvard Divya Narendra, su aliado en la lucha contra Facebook, con una inversión en el sitio web. Los Winklevoss han inyectado US$ 1 millón en SumZero, red fundada en 2008 por Narendra y Aalap Mahadevia, también de Harvard.
"El grupo se ha vuelto a reunir", dijo Tyler Winklevoss durante un almuerzo reciente en Nueva York con su hermano Cameron y Narendra.
Los hermanos Winklevoss y Narendra se hicieron famosos como consecuencia de la película de 2010 'Red Social' que gira en torno a la fundación de Facebook y las disputas legales entre Zuckerberg y sus primeros colaboradores.
En persona, los gemelos son más afables que los personajes que fueron creados para la película. A menudo, un hermano terminaba las frases del otro, mientras ambos comían hamburguesas de cordero.
En diciembre de 2002, los gemelos y Narendra se reunieron en un dormitorio de una residencia estudiantil durante su tercer año de universidad para discutir Harvard Connection, una idea para una red social. El nombre luego cambió a ConnectU y a fines de 2003 Zuckerberg fue contratado para ayudarlo a diseñar. A principios de 2004, Zuckerberg creó Facebook y posteriormente se separó del grupo. Esto desató una batalla legal sobre los derechos de propiedad de lo que hoy es un gigante de los medios sociales.
Hasta el año pasado, los gemelos se dedicaron casi completamente al litigio y a otro tipo de batalla: la búsqueda de la victoria en la competencia olímpica de remo.
Ambos esfuerzos llegaron a su fin el año pasado. En diciembre de 2011, los hermanos decidieron no intentar clasificarse para los Juegos Olímpicos de Londres. También llegaron a un acuerdo final que incluyó efectivo y acciones en Facebook. Supuestamente el acuerdo concedió a los gemelos US$20 millones en efectivo y US$45 millones en acciones privadas de la empresa en un momento en que estaba valorada en US$15.000 millones. (Hoy en día, Facebook tiene una capitalización de mercado de US$ 47.100 millones. Incluyendo acciones restringidas y opciones sobre acciones otorgadas a los empleados, su capitalización de mercado es de US$60.300 millones, menos de los US$104.000 millones que se calcularon en el momento de su salida a bolsa). Los gemelos se rehusaron a revelar los términos del acuerdo.
Philip Montgomery para The Wall Street Journal
De Izquierda a derecha: Cameron Winklevoss, Tyler Winklevoss (los dos de 31 años), y su socio Divya Narendra en Nueva York.
En febrero, los hermanos formaron Winklevoss Capital como un vehículo para invertir su riqueza personal. Su primera inversión en junio fue SumZero, que reúne a inversionistas para compartir ideas comerciales e investigación.
SumZero.com guarda un parecido con las primeras versiones de Facebook. Por un lado, Narendra cree que la clave para asegurar la alta calidad de las ideas es la exclusividad. El sitio sólo permite que se hagan miembros los inversionistas que trabajan en el "lado de las compras". SumZero define a ese grupo como profesionales de la inversión en fondos de cobertura, fondos de inversión y firmas de private equity. Los analistas del "lado de las ventas", tales como los bancos de Wall Street, no pueden unirse a la red.
El sitio ofrece un boletín de noticias semanal disponible para cualquier persona, pero solicita el permiso de los usuarios antes de publicar el material.
El atractivo para los miembros está en la oportunidad de leer las ideas de otros inversionistas, pero también para difundir las inversiones que ya tienen.
El sitio, fundado hace cuatro años, cuenta con unos 7.500 miembros. Narendra asegura que sigue revisando cada solicitud personalmente y suele rechazar 75% de ellas. Incluso los gemelos Winklevoss no tuvieron acceso al sitio antes de que se convirtieran en inversionistas del mismo.
Tyler compara el concepto a los primeros días de Facebook, cuando sólo las personas con el sufijo ".edu" en sus direcciones de correo electrónico de determinadas universidades eran candidatos a poder inscribirse. "Es el mismo chequeo", dice.
El sitio también requiere que los miembros compartan regularmente ideas de estrategias de inversión para mantener el acceso al material publicado por otros. Los miembros que no presentan una idea durante seis meses pierde acceso a la base de datos, pero pueden recuperarlo si publican una nueva. El portal también permite que los usuarios se sigan entre sí y configuren alertas sobre el material publicado de las acciones que siguen.
Aunque estos miembros utilizan el sitio de manera gratuita, SumZero vende acceso limitado a los inversionistas externos, que pagan US$129 al mes por una pequeña cantidad de ideas de inversión que Narendra elige después de obtener el permiso de sus autores.
Narendra dijo que el sitio probó con la publicidad, pero que concluyó que abarata la experiencia del usuario.
Los Winklevoss planean ser más que inversionistas pasivos. SumZero se trasladará a su nueva sede en Manhattan cerca del parque Madison Square, cuando se abra en octubre, lo que les permitirá trabajar frecuentemente con Narendra. "Realmente queremos ser parte de esto", dijo Tyler Winklevoss.
"Siempre nos vimos en una carreras como empresarios o inversionistas ángeles", dijo Cameron. "Mi juguete favorito cuando era niño eran los Legos. Me encantaba construir cosas y eso es lo que estamos haciendo con SumZero".

América Latina, una potencia tecnológica emergente

En edificios envejecidos, escondidos en calles que pasan desapercibidas en los barrios bohemios de Condesa y Roma en Ciudad de México, está ocurriendo una especie de revolución. Veinteañeros en camisetas trabajan en sus laptops, escribiendo códigos y diseñando interfaces de usuario para portales en Internet de nuevas empresas tecnológicas.
Junto con debates sobre diseño, la metodología Lean Startup (una filosofía que busca cambiar la forma en que se forman compañías y se lanzan productos) es un tema de conversación frecuente entre juegos de ping pong. Si no fuera por el hecho de que el grupo habla en español, las escenas que tienen lugar en estas oficinas serían indistinguibles de las que ocurren en Palo Alto, Mountain View, Sunnyvale o cualquiera de los suburbios del sur de la Bahía de San Francisco que forman parte de Silicon Valley. Pero esto no es Sunnyvale.
En momentos en que Europa tiene que lidiar con su crisis financiera y Asia se prepara para una inminente desaceleración, América Latina está experimentando una expansión sin precedentes de su economía tecnológica. Durante mucho tiempo considerada una región rezagada, rica en minerales, recursos naturales y dictaduras, Latinoamérica en 2012 está cultivando silenciosamente una cultura de emprendimiento tecnológico prácticamente sin precedentes en otras economías emergentes.
Desde Chile hasta México, focos de entusiastas de nuevas empresas tecnológicas que han trabajado en la oscuridad están llamando la atención de un pequeño pero creciente grupo de inversionistas y otros emprendedores de Estados Unidos y más allá. Y el interés en compañías nuevas de Internet, que nunca ha sido particularmente notorio en el radar de los graduados de las mejores universidades de América Latina, está en alza. Las escuelas de negocios a lo largo de la región organizan con regularidad competencias de propuestas y 'hackathons' (una especie de maratón donde programadores colaboraran para desarrollar software), alentando a la próxima generación de líderes empresariales a que adopte el concepto de la economía del conocimiento.
Varios puntos a tener en cuenta:
• Startup Weekend, una organización con sede en EE.UU. y financiada por la Fundación Kauffman que impulsa 'start-ups', tiene ahora 13 sedes en México, más que en cualquier país fuera de EE.UU.; se planean más sucursales en el futuro cercano.
• Startup Chile, un programa patrocinado por el gobierno concebido para atraer nuevas compañías tecnológicas al país, lanzó hace poco su quinta edición, en la que recibió 1.500 solicitudes de 37 países, por 101 plazas disponibles.
• La firma de capital de riesgo del inversionista Dave McClure, 500 Startups, una importante fuerza en Silicon Valley, adquirió hace poco Mexican.vc, una pequeña empresa con un portafolio de compañías mexicanas. McClure ha indicado que espera hacer inversiones adicionales en la región.
• Primera vez, firmas de Argentina, Brasil, Chile y México tendrán una representación importante en TechCrunch Disrupt San Francisco, la conferencia anual para nuevas empresas tecnológicas e inversionistas.
• Hace poco, dos aceleradoras de 'start-ups', NXTP Labs (Argentina) y 21212.com (Brasil) "invadieron" Silicon Valley acompañadas de dos decenas de nuevas empresas. Han organizado un concurso de propuestas ante inversionistas estadounidenses, un importante logro para las compañías de la región.
• Dos veces en las últimas semanas, empresas tecnológicas de América Latina adquirieron competidores con el fin de ampliar su penetración en el mercado. Aunque esto es común en EE.UU., está lejos de ser la norma en América Latina, e ilustra cómo está madurando el mercado. Además, en ambos casos, todas las empresas involucradas fueron producto de programas de aceleradoras e inversionistas locales.
• Un fondo de capital de riesgo de EE.UU. y México con sede en Monterrey, Alta Ventures, completó hace poco la recaudación para un fondo de capital de riesgo de US$70 millones, posiblemente el más grande de este tipo en la historia de México; el fondo invertirá principalmente en nuevas empresas mexicanas del sector tecnológico. Otro aspecto prácticamente sin precedentes de este acuerdo es que la mayor parte del dinero provino de inversionistas mexicanos.
A la región, por supuesto, no le faltan problemas. México continúa luchando contra narcotraficantes, aunque principalmente en el norte del país. Brasil necesita desarrollar su infraestructura de respaldo para las pequeñas empresas y la actual burocracia puede ser sofocante para los emprendedores (por ej., puede demorar más de 100 días establecer una empresa en Brasil, comparado con nueve en México). La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se está volviendo cada vez más errática a medida que su país se desacelera. Y algunos líderes en América Latina, entre ellos el venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales, continúan despertando sentimientos anticapitalistas y antiestadounidenses en el resto de la región. Estos factores pueden inhibir el interés de los inversionistas estadounidenses.
América Latina, sin embargo, también tiene condiciones de mercado fuertes y con potencial de mejorar, lo que sugiere que será un terreno cada vez más fértil para el comercio tecnológico. Por ejemplo, los habitantes de la región son increíblemente "sociales". La mitad de los 10 principales mercados del mundo, según el tiempo que pasan en sitios de redes sociales como Facebook y Twitter, están en América Latina. Se estima que las ventas de comercio electrónico en Latinoamérica ronden los US$69.000 millones en 2013, más de 50 veces el total de hace una década. Se espera que la penetración de los teléfonos móviles en México exceda 100% para 2013; más de 20 millones de mexicanos —cerca de uno de cada cinco— ya poseen teléfonos inteligentes. Y se prevé que el gasto publicitario en línea en América Latina se duplique frente a los niveles de 2010, a más de US$4.000 millones en 2014.
Entre los programadores y diseñadores de Condesa y Roma existe la sensación de que son los pioneros tecnológicos de América Latina. Ellos y sus colegas en otras partes de la región han adoptado el espíritu de Silicon Valley, pero lo han adaptado a sus propias comunidades. En lugar de pedir ayuda a sus vecinos al norte, les interesa más colaborar con programadores de Silicon Valley para producir tecnologías que cambien el mundo. Sienten que ha llegado la hora de Latinoamérica, y están ansiosos por aprovechar este día.
—M. Christopher Johnson es un experimentado consultor de estrategia, emprendedor, inversionista y escritor. Es editor de Latin America Startup Blog y reside en Ciudad de México.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Los emprendedores tecnológicos reciben ayuda para encontrar socios

En 2009, cuando David Hegarty se mudó de Seattle a San Francisco para poner en marcha una empresa, tenía un problema: no conocía a nadie con quien pudiera asociarse.
Ahora de 34 años, Hegarty era un hombre de negocios que sabía gestionar ventas, cerrar acuerdos y formar sociedades. Lo que necesitaba era un ingeniero.
Por mero capricho, se registró como usuario en FounderDating, un sitio web que busca ayudar a las personas a encontrar un socio para verter juntos sangre, sudor y lágrimas en pos de una empresa nueva.
Jason Henry para The Wall Street Journal
David Hegarty (izq.), fundador de Signature Labs, encontró a su socio, Traun Leyden, usando FounderDating.com.
A diferencia de una cita destinada a entablar relaciones afectivas "encontrar alguien para iniciar una empresa no es un proceso bien entendido", dice Jessica Alter, que hace tres años fundó en San Francisco el sitio FounderDating, junto con Saar Gur, socio en Charles River Ventures.
FounderDating es sólo una entre la creciente cantidad de empresas y servicios que intenta reunir a fundadores de empresas de tecnología. Entre sus competidores se encuentran desde CoFoundersLab, con sede en Maryland, hasta importantes empresas de capital de riesgo como Sequoia Capital, que financió compañías como Google Inc. y LinkedIn Corp., entre otras.
Sequoia, que pone en contacto a emprendedores desde hace cuatro décadas, dice que mantiene una lista de posibles cofundadores que la empresa podría presentar entre sí.
"Por lo general, hacemos presentaciones múltiples antes de que los fundadores encuentren a su socio indicado", dice Greg McAdoo, socio de Sequoia. Entre las sociedades formadas por la firma se encuentra la de Nir Zuk y Rajiv Batra, cofundadores de Palo Alto Networks Inc., con sede en Santa Clara, California, una empresa de tecnología de seguridad que recientemente salió a bolsa.
El mercado para FounderDating y otros servicios por el estilo ha crecido en los últimos años, ya que las empresas nuevas de Silicon Valley se han multiplicado y los inversionistas y otros analizan cada vez más los equipos fundadores para asegurarse de que los emprendimientos no se disuelvan debido a las diferencias interpersonales.
Jason Henry para The Wall Street Journal
Jessica Alter, fundadora de FounderDating.com.
"He visto a muchas compañías venirse abajo porque los socios no encajaban", dice Tom Leung, que a principios de año fundó Studio6 Inc., con sede en Seattle, junto con Ian Shafer. Leung conoció a Shafer cuando ambos asistieron a un evento organizado por FounderDating en Seattle, en marzo pasado. Leung recién había dejado su empleo, mientras que Shafer trabajaba como ingeniero en un sitio de compras sociales. En mayo decidieron asociarse para lanzar un producto llamado Yabbly, que alienta a los consumidores a dar consejos a otros sobre diversos productos.
FounderDating cobra a la gente US$50 por registrarse y exige a los postulantes enlazar al sitio su currículum vitae de LinkedIn y proporcionar más información, como su filosofía de trabajo y los tipos de proyectos en los que estarían interesados en involucrarse. "Nos dicen qué es lo que quieren hacer a continuación", explica Alter.
A diferencia de LinkedIn, FounderDating prescinde de los reclutadores, manteniendo el servicio enfocado en la gente que está interesada en poner en marcha nuevas empresas.
FounderDating incluye gente de ciudades puntuales sólo luego de que al menos 50 personas de la misma ciudad se hayan registrado. El sitio está creciendo a una tasa de cerca de una ciudad por semana, dice Alter. Sin embargo, se niega a revelar las ventas de la empresa de capital cerrado, y afirma que FounderDating no ha recaudado capital institucional. La empresa tiene unos cuatro empleados, sin contar uno o dos gerentes de medio tiempo en cada ciudad.
El servicio ha ganado muchos seguidores, y los emprendedores representan entre 30% y 50% de su red. También ha llamado la atención de importantes capitalistas de riesgo, como Greylock Partners, que dice que ha recomendado el servicio a una decena de personas.
CoFundersLab, que trabaja en gran medida de la misma forma que FounderDating, dice que ha ayudado a generar una docena de compañías desde que coordinó su primer encuentro, hace dos años. En la actualidad ofrece sus servicios de forma gratuita, que incluyen un algoritmo de sugerencia de combinaciones, pero está desarrollando herramientas y funciones por las que espera cobrar y que ayudarán a los emprendedores a lanzar sus propias compañías.
En cuanto a Hegarty, hace dos años conoció a Traun Leyden a través de FounderDating, luego de reunirse con cerca de diez personas con la ayuda del sitio web. Después de algunas sesiones de reflexión y esfuerzos para agrupar pequeños proyectos, ambos decidieron hacer negocios juntos.
Hoy en día dirigen Signature, una aplicación ayuda a los minoristas como Neiman Marcus Group Inc. a estar en contacto con sus clientes. Su compañía con sede en San Francisco, Signature Labs Inc., cuenta con unos 10 empleados y el respaldo de inversionistas como las firmas de capital de riesgo Draper Fisher Jurvetson y NEA.
A pesar de que ya no necesita ayuda de FounderDating, Hegarty dice que aún se mantiene en contacto con algunas de las personas que conoció gracias al sitio. "Aquí todo se trata de redes de contactos y de encontrar gente con la que te lleves bien", opina.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Dinero en busca de ideas

Fuente: Oliver Munday


Las empresas están adaptando su gasto en I+D a la idea de que la innovación puede venir de cualquier parte.

¿De dónde viene la innovación? Como posible respuesta, tengamos en cuenta el trabajo del profesor del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts, EE.UU.) Eric von Hippel, que ha calculado que los consumidores estadounidenses corrientes gastan 20.000 millones de dólares (18.000 millones de euros) en tiempo y dinero tratando de mejorar productos para uso doméstico, por ejemplo modificando un cuenco de comida para perros para que no se deslice en el suelo. Von Hippel estima que estos Edison a pequeña escala invierten colectivamente más en sus esfuerzos de lo que invierte en I+D la corporación más grande en cualquier otra parte.
Puede que anteriormente las soluciones de baja tecnología de los consumidores tuvieran poco impacto. Pero una compañía, Procter & Gamble, ha encontrado una forma de sacarles algo de provecho, y en la actualidad consigue muchos de sus nuevos Swiffers (un híbrido entre una escoba un una fregona) y tubos de pasta de dientes del público en general. Una de las formas en que ha logrado hacerlo es con la ayuda de InnoCentive, una empresa de Waltham, Massachusetts, que se especializa en la organización de concursos con premios a través de Internet. Los "solucionadores" voluntarios pueden intentar ganar entre 500 y un millón de dólares (397 euros y 793.000 euros) enviando respuestas a los problemas de la empresa.
Nos gusta el ejemplo de Procter & Gamble porque la empresa ha descubierto una manera creativa y sistemática de pagar por ideas originadas fuera de sus laboratorios de desarrollo. Ha hecho una innovación en la financiación de la innovación, y ese el tema de los informes de negocios de Technology Review este mes.
Cómo pagar por la innovación es una cuestión que surge, en parte, por el estado de la asediada industria de capital de riesgo. A largo plazo, es el sistema que más a menudo ha conseguido descubrir cuáles son los incentivos económicos adecuados. Tengamos en cuenta que a pesar de que menos de dos de cada 1.000 nuevas empresas estadounidenses poseen capital de riesgo, estas representan el 11 por ciento de las empresas públicas y el 6 por ciento del empleo en EE.UU., según indica el profesor de la Escuela de Negocios de Harvard Josh Lerner. (Muchas de esas compañías, aunque no todas, han tenido éxito porque han llevado nueva tecnología al mercado).
Sin embargo, las pérdidas desde el boom de las punto com a finales de la década de los 90 han tenido un impacto negativo. En agosto, el mayor fondo público de pensiones, el Sistema de Jubilación de Empleados Públicos de California, aseguró que, básicamente, dejaría de invertir en fondos de riesgo del estado, citando beneficios de un 0,0 por cientodurante más de una década.
La crisis tiene que ver en parte con el tamaño de los fondos de riesgo: 1.000 millones de dólares (793 millones de euros) no son algo poco común. Esto significa que necesitan grandes partidas de dinero en un momento en que los empresarios caminan exactamente en dirección contraria. En Internet, nunca ha sido más barato iniciar una empresa. Se puede externalizar el desarrollo de software, alquilar un millar de servidores y comprar diseños de hardware de China. Esto resulta importante porque a menudo los fundadores de empresas pueden conseguir el dinero que necesitan de aceleradores de semillas, inversores ángeles, o mecanismos de financiación basados ​​en Internet como Kickstarter.
"Estamos en un período de cambio increíble en el modo de financiar la innovación, especialmente la innovación empresarial", indica Ethan Mollick, profesor de ciencias de la administración en la Escuela Wharton. Ve lo que está sucediendo como una especie de democratización: las apuestas son cada vez más pequeñas, pero también más dispersas y numerosas. Piensa que esto podría ser algo bueno. "Una de las maneras en que obtenemos una mayor innovación es generando más atracción", indica.
Como ejemplo de los cambios que se avecinan, Mollick cita los planes de la SEC (U.S. Securities and Exchange Commission) para permitir el crowdfunding (financiación colectiva), dando oportunidad a las empresas de recaudar 1 millón de dólares (793.000 euros) o menos directamente del público, cada año, a través de Internet. (Esta actividad había sido anteriormente considerada como un riesgo para los inversores crédulos). La financiación colectiva puede dar lugar a un gran malestar en el modo en que las invenciones obtienen financiamiento, especialmente aquellas con atractivo popular y modestos requisitos de financiación, como los diseños de nuevos dispositivos.
Las multitudes tienen menos que ofrecer en dominios con grandes necesidades de capital tales como la manufactura, la industria farmacéutica y la energía. La innovación en estos sectores exige inversiones en el rango de las decenas y cientos de millones de dólares. Es más, el tiempo para recuperar la inversión se mide a menudo en décadas y no en meses. Sin embargo, la financiación de I+D en estos sectores también está en transición. Los fabricantes, por ejemplo, están aunando recursos con ayuda gubernamental para tratar de obtener una ventaja en I+D dentro de nuevas áreas tales como la impresión en 3D.
Por tanto, ¿qué es lo que está en juego en todo esto? El caso de la industria farmacéutica es instructivo. En 2010, la mitad de las 10 mayores cifras de gasto corporativo en I+D, entre ellas las 3 primeras, fueron de compañías farmacéuticas. Sin embargo, a pesar de los grandes presupuestos (en algunos casos hasta 9.000 millones de dólares, o 7.141 millones de euros), la industria está hambrienta de nuevos productos. No consigue que la I+D amortice la inversión. El año pasado, el jefe de estrategia del fabricante de medicamentos GlaxoSmithKline advirtió que si los problemas de innovación no se solucionan, esto podría marcar "la última generación de I+D" para las compañías farmacéuticas grandes. Es decir, las gigantes divisiones de investigación farmacéutica están en peligro de ser recortadas y fracturadas.
La respuesta de la industria farmacéutica también pasa por tratar de descentralizar su gasto. Glaxo está poniendo casi la mitad de su I+D en manos de académicos y empresas de biotecnología, con la esperanza de que tengan la perspicacia o intuición que ellos no tienen. Otras compañías farmacéuticas están haciendo lo mismo, pero la magnitud del gasto en investigación es tan grande que el cambio va a prologarse durante años. Dada la importancia de la investigación de fármacos para el bienestar humano, todos debemos esperar que encuentren las innovaciones que están buscando.
Copyright Technology Review 2012.