Mostrando entradas con la etiqueta Social Media. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Social Media. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de julio de 2014

Cómo corregir Google +: acentuar lo positivo

google-plus-1024x440
Por Wharton / www.knowledgeatwharton.com.es/article/como-corregir-google-acentuar-lo-positivo/
Hoy, aunque Google diga que su red social cuenta con 540 millones de usuarios, las informaciones sobre su desaparición surgen por todas partes. A principios de 2014, New York Times llamó a Google+ “ciudad fantasma”, ya que sus usuarios no son activos. Después, a finales de abril, Vic Gundotra, el ejecutivo al mando del desarrollo de Google+, anunció que dejaba la empresa después de ocho años en ella.
La salida de Gundotra, junto con el traslado de algunos profesionales del equipo de Google+ a la división Android, encendieron la especulación de lo que vendrá a continuación. TechCrunch llamó a Google+ “zombi” y previó que la red social cerrará las puertas o dejará de ser un producto discreto para transformarse en una plataforma de conexión de las cuentas de Google. La empresa negó cambios de estrategia después de la salida de Gundotra.
Independientemente de lo que suceda, los especialistas de Wharton concuerdan que Google+ no acabó con Facebook, tal y como la empresa esperaba inicialmente. “Creo que las personas tienen dificultad para comprender exactamente lo que Google+ se proponía ser”, dice Eric Bradlow, profesor de Marketing de Wharton. Según Kevin Werbach, profesor de Estudios jurídicos y de Ética en los negocios de Wharton, Google+ se puso como objetivo un desafío mayúsculo si esperaba hacer frente a Facebook. “Facebook es muy bueno en aquello que se propuso: ser Facebook. Además, consigue innovar a un ritmo impresionante para una empresa de su tamaño”, dice. “Para una red social competitiva, la cuestión es siempre saber qué nicho ocupa que las redes existentes no fueron capaces de ocupar. Los efectos de la red son simplemente demasiado fuertes a partir del momento en que un servicio como Facebook alcanza masa crítica”.
Google+ nunca fue capaz de generar el entusiasmo, el boca a boca o la tasa de crecimiento de que disfruta Facebook, resaltan Werbach y otros. Shawndra Hill, profesora de Gestión de las Operaciones y de la Información de Wharton, observa que “las redes sociales son más valoradas cuantas más personas las utilizan”. En los últimos tiempos, Google ganó más usuarios de medios sociales al requerir a los que tienen una cuenta en la popular web de videos YouTube, también de la empresa, que tuvieran también una cuenta de Google+ para poder subir comentarios. A los usuarios del servicio de correo de la empresa, Gmail, también se les creó perfiles en Google+. Los 540 millones de usuarios activos de Google+ incluyen lo que la empresa llama uso “in stream” en que, por ejemplo, un cliente de Gmail puede pulsar en un icono para ver el contenido de Google+ sin que para eso tenga que visitar la web de la red social.
Si no puede con ellos…
Cuando se lanzó, Google+ tenía algunas características que lo diferenciaban de otras empresas de medios sociales. Por ejemplo, las fotos eran mayores y el layout era más limpio que el de Facebook, que, sin embargo, cambió rápidamente para equipararse a la competencia. “Google fue inteligente al no convertir Google+ en un clon exacto de Facebook. Algunas cosas que hizo, como los hangouts [servicio de vídeo colaborativo], tuvieron mucho éxito”, dice Werbach. “Además, hay un número razonable de personas que usa de forma regular Google+ para conversaciones más profundas y más intensas que las que normalmente encontramos en Facebook”. Pero “eso no basta para impulsar un negocio que tiene el tamaño de Facebook y de Google”, añade.
Además, según observamos anteriormente, recursos que eran inicialmente exclusivos de Google+ fueron rápidamente copiados por los rivales, destacan los especialistas de Wharton. El ritmo de competición con que Facebook, Google, Twitter y otros imitan las respectivas funcionalidades parece cada vez más rápido. De forma reciente, Twitter lanzó una nueva página de perfil semejante a la de Facebook y de Google+.
Mientras, Facebook adoptó el sistema de hash tag de Twitter para destacar y organizar su contenido. “Todas esas empresas están intentando copiar recursos unas de las otras para garantizar que reciben toda la atención”, dice Hill. “Si esas empresas consiguieran mantener su base de usuarios fuerte, conseguirían al mismo tiempo más capital por parte de los anunciantes”.
En ese tipo de ambiente, no es una sorpresa que Google+ se esforzara para distinguirse de Facebook y de Twitter, observan Hill y otros. “No había motivación para cambiar”, dice Hill. “Nadie sabía a ciencia cierta lo que Google+ podía hacer mejor que Facebook o que Twitter. Google no reflexionó lo bastante sobre lo que podría ser emocionante y nuevo para animar a sus usuarios. Ese enfoque debería ser la estrategia, pero en lugar de eso Google acabó forzando a las personas a usar Google+”.
Google+ no aumentó su popularidad porque “no era necesario”, observa Eric Clemons, profesor de Gestión de las Operaciones y de la Información de Wharton. “Facebook ya tiene mucha mayor escala. Si yo quisiera tener seguidores, usaría Twitter. Si quisiera participar en una red de profesionales, usaría LinkedIn. Si quisiera una red de amigos, usaría Facebook”.
“A pesar de contar con muchos recursos superiores, no creo que Google+ tuviera una interfaz de usuario amigable y fuera tan atractivo como Facebook”, añade Bradlow. “Como el producto despegó más lentamente, comenzó a hundirse bajo su propio peso”.
Medir el éxito
Peter Fader, profesor de Marketing de Wharton, destaca que no es fan de Google+, pero dice que la medida del éxito de una nueva iniciativa no debe ser su capacidad de derrotar a Facebook. “Todos quieren ser el número 1, pero la cuestión no es esa. No hay que avergonzarse de ser pequeño, con tal de que proporcione retorno”.
Se puede decir que Google+ ya generó retornos para Google, dice Fader. Antes de Google+, Google no tenía una base de datos con los nombres y las identidades de sus usuarios, algo que Facebook tiene. Al conectar Google+ a otros servicios, Google pudo dirigirse e identificar mejor su base de clientes. Google+ en sí aún no es gran cosa, sin embargo, si se integrara en otras propiedades de la empresa sin ruptura alguna, el volumen de dividendos más adelante podrá ser mayor”, observa Fader. “En la medida en que Google+ sea parte de un ecosistema más vasto, podrá contribuir al porfolio de Google, aunque no sea visitado” por mucha gente.
Hill dice que Google+ podría ser una interfaz inicial para el acceso al correo y a la comunicación. “Google+ parece ser una excelente interfaz para cosas como consulta el correo, verificación del contenido y fotos”, dice Hill.
De hecho, los profesores de Wharton entrevistados para este artículo concuerdan, en general, que integración y comunicación —en lugar de replicar Facebook— debería ser el objetivo mayor de Google+. “Google+ [...] sirve de pegamento para la unión de los numerosos servicios de Internet de Google. Podría también servir como medio de apalancamiento para mantener a sus usuarios en su jardín amurallado. Esas dos cosas forman parte de un largo juego que es importante desde el punto de vista estratégico para la empresa”, dice Werbach. Pero, pensando en el consumidor, esa integración no sería necesariamente un buen desenlace, advierte Clemons. “Google es bueno para búsquedas y para el Gmail, pero el consumidor se ve penalizado de forma significativa en lo que se refiere a la privacidad. Las personas no tienen una idea correcta del mal que la integración puede causarles. Sin embargo, ellas están comenzando a temer el abuso de privacidad de Google”.
Cuando las partes son mayores que el todo
Werbach observa que Google+ podría tener otros beneficios intangibles para Google. “Google+ es técnicamente impresionante. Por ejemplo, lo que Google hace con una foto editándola sobre la marcha es impresionante. Es importante para Google poder dar salida a parte de su inmenso ingenio técnico, que no es invisible para los usuarios como infraestructura principal”, dice Werbach. “Google se puede dar el lujo de tener un negocio principal increíblemente rentable y al mismo tiempo cultivar una mentalidad de largo plazo de cambiar el mundo. Por lo tanto, hay muchas cosas en que la empresa invierte que no generan un retorno claro sobre la inversión hecha en un horizonte de tiempo de algunos años o más. No hay razón para desistir de Google+”.
Una estrategia consistiría en deconstruir la red social de Google+ en partes útiles, sugieren Fader y otros. Por ejemplo, Facebook ha desplazado recursos específicos separándolos en aplicaciones aisladas, como Facebook Messenger, además de comprar empresas como WhatsApp e Instagram, administrándolas de forma independiente. Google creó Google+ agregando herramientas como Blogger y Picasa. Pero el éxito de Google en la deconstrucción de Google+ dependerá, en gran medida, de la capacidad, o no, de la empresa de reposicionar su red social en un mercado diferente del cual Facebook no forma parte. Fader dice que una opción sería crear usos comerciales para herramientas como Google Hangouts, que surgió de Google+. “Google+ se beneficiaría del reparto natural resultante de la utilización de productos como búsqueda, Google Drive, Gmail y Maps, lo que las personas ya han estado haciendo de forma natural”.
Según Werbach, Google está muy bien si hay un cambio sísmico en el mercado de redes sociales en lo que se refiere a la manera por la cual los usuarios visitan su red. “La gran oportunidad de Google vendría de un cambio de la experiencia en las redes sociales de escritorio al medio móvil y a una experiencia ubicua. Google está construyendo cosas como Google Now [asistente personal inteligente], Google Glass y hasta coches que se mueven sin conductor, lo que promete seguir y anticipar nuestras actividades, en lugar de esperar a que nos sentemos y actualicemos nuestro estatus”, dice Werbach. “Si ese es el futuro, Google está en condiciones de usurpar el dominio de Facebook en las redes sociales. Yo convertiría Google+ en un tejido de conexiones de la próxima etapa de la tecnología de conexión, en lugar de intentar ganar de forma desesperada la última batalla”.

martes, 1 de julio de 2014

Es hora de hablar seriamente del enorme poder de Facebook

Updated July 1, 2014 9:29 a.m. ET
http://online.wsj.com/news/articles/SB10001424052702304120204580001791244442332?tesla=y&tesla=y&mg=reno64-wsj&url=http://online.wsj.com/article/SB10001424052702304120204580001791244442332.html
En silencio, Facebook FB +1.16% ha estado experimentando con su poder para influenciar desde la forma en que expresamos nuestras emociones hasta nuestra probabilidad de que votemos, y el mundo finalmente lo ha notado. Ahora, al parecer, es hora de tener un debate que debía haber sucedido hace mucho: ¿cuáles son las obligaciones de empresas como Facebook y Google, GOOGL +1.05% que tienen el poder de moldear nuestra realidad colectiva?
Este fin de semana estalló en Internet la ira por un experimento que condujo Facebook en 2012. El estudio, que duró una semana, halló que ver cosas más alegres en la red social hace que la gente sea más propensa a publicar algo alegre en el sitio y que lo mismo ocurría con cosas tristes. Los investigadores no encontraron evidencia —y ha habido numerosos informes erróneos al respecto— de que Facebook haya cambiado realmente el estado emocional de alguien.
Dejando de lado las cuestiones éticas de este experimento —algunos lo consideran horroroso mientras que a otros no les molesta mucho— sus resultados demuestran algo importante: tal vez no haya otra empresa en la historia con tanto poder para influir en lo que pensamos y sentimos como Facebook.
Facebook es grande y tiene un mayor alcance que cualquier medio en la historia. Asimismo, podría, si quisiera, deducir incontables cosas sobre uno más allá de que decida revelarlas o no, incluyendo su orientación sexual, estado civil, propensión a consumir drogas, coeficiente intelectual, orientación política, etc.
La pregunta es: ¿qué pasaría si Facebook decidiera hacer algo con todos estos datos? No sólo venderlos a los anunciantes, sino también usarlos para influenciar su estado de ánimo para alcanzar algún fin en particular.
Por ejemplo, ¿qué tal si hubiera una mezcla óptima de contenido positivo y negativo en su muro de noticias que lo llevara a usar Facebook durante la mayor cantidad de minutos al día? Con este experimento, Facebook ya ha revelado que tiene el poder de moldear lo que lee exactamente de esta forma. Conectar ese poder al número de minutos que uno pasa en el sitio es un ejercicio de estadística trivial.
Facebook sería tonta si no utilizara esta información para manipular nuestras emociones con el fin de mantenernos el mayor tiempo posible en el sitio, y debido a que los algoritmos que emplea para determinar lo que aparece en su muro de noticias no son de conocimiento público, no hay ninguna manera en que cualquiera de nosotros pueda saber cómo lo lograron. Tampoco hay regulaciones que prohíban a la empresa hacer esto. (Le pregunté a Facebook si algo como esto ya forma parte de su algoritmo, pero aún no me ha contestado.)
He aquí otro ejemplo del poder de Facebook: en 2010, la red social demostró que puede aumentar la participación de los votantes en una elección en Estados Unidos, al mostrar el tipo de mensaje apropiado a los usuarios. Dada la demografía de Facebook, que era más joven y conocedora de la tecnología en 2010 de lo que es hoy, vale la pena preguntarse si Facebook logró influenciar, sin darse cuenta, las elecciones legislativas de ese año.
Los algoritmos que configuran las noticias en Facebook —y los resultados de búsquedas que vemos en Google, las publicaciones que aparecen en la pestaña de "descubre" en Twitter, TWTR +3.16% etc.— son todos cajas negras. No tenemos casi ninguna idea de cómo Facebook ha decidido influenciar a las 1.200 millones de personas que usan el sitio de forma regular.
Si, en su vejez, Mark Zuckerberg decidiera convertirse en un magnate de los medios al estilo de William Randolph Hearst, quien utilizó activamente las noticias para perseguir sus propios fines, no habría nada que lo detuviera. En ciertos aspectos, esto hace que Facebook sea una empresa de medios como cualquier otra en la historia. La diferencia es que, con sus infinitas fuentes de datos y la capacidad de microdirigir cambios en su algoritmo para cada uno de los usuarios, en algunas formas Facebook tiene más poder que cualquier magnate de los medios de ataño.
También es importante preguntarse si Facebook tiene la obligación moral de usar sus datos para el bien.
Si la empresa puede deducir nuestro ánimo según nuestras publicaciones, ¿debería intentar desarrollar un algoritmo para determinar cuáles usuarios son más propensos a cometer un acto de violencia, o suicidarse? ¿Tiene Facebook —de forma similar a la que algunos argumentan que deberíamos poner antidepresivos en el suministro de agua— la obligación de mostrar a sus usuarios más tristes sólo el tipo de publicaciones que podría animarlos?

martes, 24 de junio de 2014

Las empresas miran con lupa a las redes sociales

June 24, 2014 12:02 a.m. ET
http://online.wsj.com/news/articles/SB10001424052702303549304579643040815082868?tesla=y&tesla=y&mg=reno64-wsj&url=http://online.wsj.com/article/SB10001424052702303549304579643040815082868.html


Las firmas de EE.UU. empiezan a valorar más la calidad que la cantidad en Facebook

En mayo de 2013, Ritz-Carlton Hotel Co. compró espacio publicitario para promocionar su página comercial en Facebook. FB +1.12% Unos días después, ejecutivos descontentos suspendieron la campaña. ¿La razón? El problema no era que no estuvieran sumando suficientes fans, sino que estaban consiguiendo demasiados seguidores y demasiado rápido.
"Temimos que nuestra relación y conexión con nuestra comunidad bajara" mientras la base de fans estaba creciendo, dijo Allison Sitch, vicepresidente de relaciones públicas globales de la cadena de hoteles.
Hoy, Ritz-Carlton tiene alrededor de 498.000 fans en Facebook; algunos de sus competidores tienen muchísimos más. Pero en lugar de preocuparse por igualarlos, la compañía invierte tiempo en analizar sus conversaciones en redes sociales para determinar qué les gusta a los clientes y qué no. También busca llegar a aquellas personas que nunca se han alojado en sus hoteles y que lo perciben como demasiado caro.
Ritz-Carlton ilustra un cambio en las estrategias corporativas en las redes. Tras años de cortejar a fans y seguidores en Facebook y Twitter, TWTR -0.73% muchas compañías ahora se preocupan más por la calidad que la cantidad. Están siguiendo de cerca las menciones de su marca, para luego utilizar la información para fortalecer su negocio.
"Contar fans y seguidores es cosa del pasado. Ahora lo importante es lo que las redes sociales hacen por ti y los objetivos reales de tu negocio", dice Jan Rezab, presidente ejecutivo de Socialbakers AS, una empresa de medidas de redes sociales con sede en Praga, República Checa.
Cuando muchas compañías abrieron páginas en Facebook a finales de la década de 2000, las usaban simplemente como otro sitio web de su marca donde compartían enlaces, información de contacto y monitoreaban las quejas de los clientes. Luego, cayeron en el juego de los números, e intentaron acumular masas de fans y seguidores con la idea de que así estaban construyendo un canal de marketing sólido. Pero ese no fue siempre el caso.
"Las redes sociales no son la fuerza de marketing poderosa y persuasiva que muchas compañías esperaban que fuera", concluye Gallup Inc., que el lunes publicó un informe que analiza el tema.
Gallup señala que 62% de los más de 18.000 consumidores estadounidenses que encuestó dijeron que las redes sociales no tenían ninguna influencia sobre sus decisiones de compra. Otro 30% dijo que tenía cierta influencia. Las compañías estadounidenses gastaron US$5.100 millones en publicidad en redes sociales en 2013, pero Gallup dice que los "consumidores son expertos en desestimar el contenido relacionado a una marca en Facebook y Twitter". El sondeo de Gallup fue realizado vía Internet y por correo entre diciembre de 2012 y enero de 2013. La encuesta tiene un margen de error de más o menos 1 punto porcentual.
En un estudio del año pasado, Nielsen Holdings NLSN 0.00% NV encontró que consumidores de todo el mundo confiaban en anuncios en televisión, prensa escrita, radio, carteles en las calles y en los avances en las películas en el cine más que en la publicidad en redes sociales.
Gallup dice que las marcas supusieron equivocadamente que los consumidores las recibirían con los brazos abiertos en sus vidas sociales. Luego, promocionaron un producto o servicio que no caló en el público y eso ahuyentó a mucha gente.
Cambios recientes en la manera en que Facebook administra los muros de notificaciones de los usuarios han reducido la capacidad de las marcas para llegar a sus fans. En lugar de un flujo cronológico de notificaciones, Facebook ahora despliega por defecto las noticias de la manera en la que la red cree que los usuarios quieren verla.
El resultado: las marcas llegaron a 6,5% de sus fans con sus publicaciones en Facebook en marzo, frente a 16% en febrero de 2012, según EdgeRank Checker, una firma de análisis de redes sociales recientemente adquirida por Socialbakers.
Indian Road Cafe, en Nueva York, estima que gastó alrededor de US$5.000 en anuncios en Facebook, y su página ahora tiene alrededor de 13.000 fans. "Pero el resultado es realmente decepcionante", dice el copropietario Jason Minter. "A menos de que pagues para impulsar una publicación, sólo llegas a 300 o 400 personas. Definitivamente he notado la pérdida del alcance orgánico. Inviertes mucho tiempo, y desafortunadamente no hay retorno".
Minter señala que su restaurante sigue usando Facebook, pero de una manera más focalizada, y está pensando en un nuevo sitio web y otras estrategias de marketing digital en vez de aumentar su audiencia en Facebook.
Un vocero de Facebook Inc. dice que las compañías necesitan ajustar sus prioridades. "La manera en que las marcas deben pensar está cambiando", dijo. "Los fans deberían ser el medio para lograr resultados corporativos positivos, no el fin en sí mismos". El vocero dijo que Facebook ha sido honesto con las empresas sobre el menor alcance de sus publicaciones.
Las compañías llegan a más personas que no son sus fans que a sus propios seguidores en Facebook, gracias a que los amigos comparten contenido, lo que eleva la jerarquía de las publicaciones en el sistema de ranking de Facebook, según Socialbakers. Eso le da más peso a la conversación, en lugar de sólo publicar contenido.
Otra razón por la que las empresas están mirando más allá de sus números de fans es que las cifras son fácilmente alterables. Los investigadores dicen que muchos fans son cuentas falsas, o automatizadas, diseñadas para inflar cifras.
Mientras las empresas ajustan sus estrategias de redes sociales, no dejan de colocar publicidad en Facebook. La ganancia neta del primer trimestre de la empresa casi se triplicó sobre un aumento de 72% en su ingreso.
Twitter Inc. dice que las compañías pueden tener un gran número de seguidores así como conversaciones significativas con los usuarios. "El involucramiento es clave y es algo que a su vez puede elevar su audiencia", dice Ross Hoffman, director de estrategia de marca de Twitter. "La responsabilidad de un buen contenido recae en el anunciante, y estamos trabajando con marcas y agencias para que pulan esta habilidad".

miércoles, 28 de mayo de 2014

¿Deben las empresas revisar los medios sociales de sus empleados?

May 25, 2014 11:13 a.m. ET
http://online.wsj.com/news/articles/SB10001424052702303468704579569961628643366?tesla=y&tesla=y&mg=reno64-wsj&url=http://online.wsj.com/article/SB10001424052702303468704579569961628643366.html
John Weber
Esta se está convirtiendo en una pregunta cada vez más importante. La cantidad de empleados despedidos por publicaciones en las redes sociales está en alza y muchos empleadores observan de cerca el perfil en Internet de un candidato para un puesto antes de tomar una decisión.
Una encuesta de 2013 de CareerBuilder, que ayuda a las compañías a identificar y atraer empleados, halló que 39% de los empleadores accede a las páginas sociales de los postulantes, mientras que 43% indicó que habían encontrado algo que los llevó a descartar a un candidato, como publicar información o fotos indebidas, o criticar a un ex jefe.
Por otra parte, 19% señaló que encontró información que los convenció sobre los méritos del candidato, como destrezas de comunicación o una imagen profesional.
Algunas personas dicen que las empresas deberían estar haciendo incluso más de lo que hacen ahora para monitorear las redes sociales: deberían seguir los tuits y las actualizaciones de los empleados todo el día. Los promotores de la privacidad y de los trabajadores indican que eso no es necesario. La mayoría de lo que las personas publican no tiene nada que ver con el trabajo, afirman, y no debería ser seguido de cerca a menos que haya un motivo claro de sospechar de la existencia de actividades ilícitas.
Nancy Flynn, fundadora y directora ejecutiva del ePolicy Institute, presenta el argumento a favor de un monitoreo potente por parte de los empleadores.
En cambio, Lewis Maltby, presidente del National Work-rights Institute, sostiene que eso es contraproducente e innecesario.
Nancy Flynn: Sí: estar pendiente de los trabajadores ayuda a los empleadores a protegerse
La gerencia de una empresa tiene el derecho y la responsabilidad de monitorear la manera en que los empleados usan las redes sociales en todo momento. Si los empleadores no prestan atención, podrían terminar afrontando una cantidad de problemas graves.
Es demasiado fácil para los trabajadores insatisfechos ingresar a los medios sociales y criticar a clientes, hostigar a subalternos o simplemente portarse mal. En ocasiones, pueden causar tensiones y quejas en el trabajo o dañar la reputación de la empresa, y a veces pueden incluso generar demandas o medidas regulatorias. Al igual que los e-mails, los registros de las redes sociales pueden ser solicitados por tribunales y utilizados como evidencia.
Nancy Flynn ePolicy Institute
Algunos críticos dicen que esto es una exageración, que la mayoría de lo que la gente publica en las redes sociales es privado e inofensivo, y que no influye en su trabajo. En realidad, una cantidad significativa de empleados reconoce que publica información que no debería. Tome en cuenta los resultados de una encuesta de 2009 de la American Management Association y el ePolicy Institute. En el sondeo, 14% de los empleados confesó haber enviado por e-mail información confidencial de la empresa a terceros; 6% mandó datos de tarjeta de crédito de clientes y otro 6% transmitió información electrónica médica.
Algunos de los ejemplos con los que me he topado muestran la severidad que pueden tener este tipo de errores. Los empleados de hospitales han sido criticados o despedidos por hablar sobre sus pacientes en Facebook. FB +3.47% Un funcionario municipal colocó accidentalmente información privada de algunos empleados municipales en un sitio web público y después publicó un enlace al sitio en Twitter,TWTR +0.03% lo cual expone a los trabajadores a un posible robo de identidad y deja a la ciudad vulnerable a medidas regulatorias, publicidad negativa y querellas. En muchos otros casos, los empleados se han quejado en Internet de las compañías en que trabajan o han publicado videos que las presentan de manera negativa.
Un monitoreo estricto permite a las empresas identificar potenciales problemas con antelación, sacar la información de Internet lo antes posible y disciplinar a los empleados involucrados. Las empresas también deberían solicitar acceso a las cuentas de Facebook y otras redes sociales privadas de sus empleados.
Algunos críticos expresan que no es justo que las empresas usen los medios sociales como un factor para tomar decisiones de empleo. Afirman que podrían excluir a candidatos idóneos que han hecho algunas cosas que la compañía no comparte, pero que no están relacionadas al trabajo.
Sin duda, es importante que las empresas no utilicen las redes sociales para discriminar en cuanto a edad, etnia o religión. Pero cuando revisan las redes sociales de posibles contrataciones, normalmente están buscando evidencia legítima para retirar o reconsiderar una oferta de trabajo, como referencias a drogas u otras actividades ilegales, comentarios discriminatorios o acosadores, o señales de que el postulante ha mentido sobre su historial laboral y sus destrezas.
No están metiendo sus narices solo para ver si hay fotos vergonzosas que ofenden los sentimientos del departamento de recursos humanos. Decir que los profesionales de recursos humanos monitorean los medios sociales para eliminar actividades privadas que personalmente desaprueban equivaldría a restarles importancia a los verdaderos peligros legales y regulatorios.
Lewis Maltby: No: a menudo se convierte en una investigación de asuntos que no están relacionados al trabajo
Los empleadores no necesitan realizar revisiones a fondo de las actividades de sus trabajadores en los medios sociales para proteger sus intereses legítimos.
Los empleadores tienen un derecho legal de monitorear la conducta de los empleados en las computadoras del trabajo. Pero el único momento en que las empresas tienen el deber legal de monitorear las comunicaciones de empleados es cuando tienen motivos para creer que el trabajador está cometiendo actos ilegales.
En efecto, la gran mayoría de lo que los empleados hacen en Internet no tiene nada que ver con el trabajo, ocurre en su vida privada y en sus computadoras personales. Los empleadores deberían meterse en la vida privada de sus empleados solo cuando hay motivos fundados para sospechar de su conducta.
Es demasiado fácil convertir las búsquedas en medios sociales en expediciones que buscan cualquier cosa. Los empleadores son humanos y no pueden evitar sentirse ofendidos por la conducta privada de sus empleados que va en contra de sus valores. La experiencia muestra que los empleadores despiden a personas por motivos que no tienen nada que ver con el trabajo. La gente ha perdido su empleo por sus opiniones políticas, creencias religiosas o fotos reveladoras.
Cerca de 77% de los empleadores que participaron en una encuesta reciente indicó que realiza búsquedas en Internet de candidatos laborales y más de un tercio (35%) ha rechazado a solicitantes a causa de información que hallaron.
Negarse a contratar personas por su conducta privada no vinculada al trabajo no solo es injusto, sino que perjudica al empleador. En una economía competitiva, las compañías necesitan contratar a los candidatos más cualificados. Cuando los profesionales de recursos humanos rechazan a los mejores candidatos porque critican su vida privada, la empresa también pierde.
A menudo no hay tiempo de hablar con todos los empleadores previos o verificar los antecedentes académicos del candidato. Quitarle tiempo a estas medidas cruciales para entrar a esas expediciones en Internet deteriora la calidad del proceso de contratación.
Las búsquedas en Internet también ponen en riesgo a los empleadores. Una empresa que descubre que un postulante es homosexual, musulmán o discapacitado, o mayor de 40 años, y después contrata a otra persona podría enfrentar cargos de discriminación. Es mucho más seguro no obtener esa información.
Hay instancias en las que la actividad en Internet del solicitante tiene una relevancia legítima para el empleador.
Un departamento de policía debería pensar dos veces antes de contratar a alguien que pertenece a grupos racistas. Alguien que visita sitios de pornografía infantil no debería ser contratado para trabajar con niños. Un postulante con problemas de alcoholismo tal vez no sea el candidato incorrecto para conducir un camión. En estos casos, los empleadores deberían contratar a una empresa especializada para hacer la investigación.
Uno no puede culpar a los empleadores por querer saber más sobre los postulantes antes de contratarlos. Existen circunstancias en que Internet podría contener información relevante. Pero enviar a los profesionales de recursos humanos a rastrear de manera indiscriminada en los medios sociales es injusto y causa más problemas de los que soluciona.
—Maltby es presidente del National Workrights Institute, una organización de investigación y defensa enfocada en temas de derechos humanos en el trabajo.
—Flynn es fundadora y directora ejecutiva del ePolicy Institute, una firma de capacitación y consultoría.

viernes, 23 de mayo de 2014

Por qué no estamos al borde de otro estallido de la burbuja tecnológica

Por Shira Ovidep / WSJ
http://online.wsj.com/news/articles/SB10001424052702304198504579574413759638746?tesla=y&tesla=y&mg=reno64-wsj&url=http://online.wsj.com/article/SB10001424052702304198504579574413759638746.html


Las acciones de Twitter han caído, pero no corre el riesgo de quedarse sin dinero. AFP/Getty Images

El declive que han sufrido las acciones de empresas tecnológicas en los últimos dos meses ha traído recuerdos del estallido de la burbuja puntocom. Esta vez, sin embargo, al menos uno de los heraldos de los problemas venideros ha estado ausente: firmas del sector al borde del colapso.
Un análisis de The Wall Street Journal de 148 compañías de tecnología de Estados Unidos que recientemente han salido a bolsa o que se han registrado para hacerlo indica que ninguna se encamina a agotar su efectivo dentro de un año, basado en su ritmo de gasto en 2013. Eso contrasta con la pobre salud que tenían las empresas jóvenes del sector durante el último auge de las acciones tecnológicas de EE.UU., que tocó techo en marzo de 2000.
Ahora en Silicon Valley, ha surgido un debate acerca de otro posible colapso de la industria. Las compañías que debutaron en la bolsa en 2013 y comienzos de 2014 son, en promedio, financieramente más débiles que las que realizaron ofertas públicas iniciales en 2011 y 2012. A principios de marzo, las empresas tecnológicas jóvenes tenían la valuación más alta desde 2000. Desde entonces, algunas que volaban alto han bajado a la tierra: las acciones del servicio de microblogueo Twitter Inc., TWTR -1.81%el fabricante de software empresarial Workday Inc. WDAY +1.42% y la firma de ciberseguridad FireEye Inc., FEYE +3.29% entre otras, han caído entre 30% y 70%.
No obstante, hay diferencias importantes con respecto a 15 años atrás. Sólo alrededor de 10% de las empresas tecnológicas están vendiendo acciones por primera vez y las salidas a bolsa actuales son más maduras. Las compañías de tecnología que han abierto su capital este año son, en promedio, casi tres veces más antiguas que las firmas que salieron a bolsa en 1999, según datos compilados por Jay Ritter, profesor de finanzas de la Universidad de Florida. Las recientes ofertas públicas iniciales son también más grandes y más saludables, con ventas medias de cerca de seis veces las de sus contrapartes durante la era puntocom, en términos reales, y una mayor probabilidad de obtener ganancias.
El análisis de WSJ sugiere que incluso si las acciones tecnológicas colapsan, es menos probable que las consecuencias produzcan una devastación como que la que se vio tras el estallido de la burbuja puntocom. Usando datos de S&P Capital IQ, WSJ examinó compañías que realizaron ofertas públicas iniciales, o que han presentado documentos para salir a bolsa, entre enero de 2010 y el 12 de mayo de 2014. El sondeo incluyó empresas de varias categorías de tecnología, como firmas de comercio electrónico, medios sociales y fabricantes de software y equipos informáticos.
Los resultados son mucho menos graves que a principios de 2000. El WSJ también analizó empresas que salieron a bolsa entre 1996 y 1999, usando la misma metodología, y halló que cerca de 67% de las 525 empresas tecnológicas estaban gastando más efectivo de lo que estaban generando. Alrededor de 16% se encaminaban a quedarse sin efectivo en el plazo de un año, según sus balances de dinero y el ritmo de gasto a fines de 1999. Muchas de estas terminaron quebrando o fueron vendidas a precios de ganga.
En cambio, 43 empresas en el reciente análisis, o 29%, usaron en 2013 más efectivo en sus operaciones de lo que ganaron.
Un vistazo a una de estas compañías de cada era, eToys Inc. y Marketo Inc.,MKTO +0.16% pone de relieve las diferencias entre entonces y ahora, pero también algunas similitudes.
El sitio de Internet eToys salió a bolsa en mayo de 1999, menos de tres años después de su fundación y cerca de 19 meses de haber empezado a vender juguetes, videojuegos y otros artículos para niños.
En el año que cerró el 31 de marzo, eToys registró unos US$41 millones en ingresos y US$28 millones en efectivo. En los 12 meses previos, había gastado US$33 millones más en efectivo en sus operaciones de lo que había obtenido. (Todas las cifras están ajustadas por inflación.)
Marketo tenía siete años cuando salió a bolsa en mayo de 2013. El fabricante de software de marketing obtuvo ingresos de US$58,4 millones en 2012 y sus operaciones consumieron US$24 millones más de lo que generaron. Terminó 2012 con US$44 millones en efectivo en sus libros.
En su salida a bolsa, Marketo levantó US$70 millones, después de gastos, lo que le dio suficiente capital, al 31 de diciembre de 2013, para 10 años de operaciones a sus niveles de ingresos y gastos de entonces.
De todos modos, los inversionistas han castigado a Marketo y a muchos de sus pares porque están gastando mucho en ventas y marketing. En 2013, usó casi 65 centavos de cada dólar que facturó en gastos como publicidad y personal de ventas. Los analistas no esperan que la empresa se vuelva rentable hasta 2018, según datos de Capital IQ. Sus acciones han caído 46% desde su máximo, alcanzado el 11 de febrero.
Un vocero dijo que Marketo genera US$120 millones al año en ingresos previsibles de empresas que están renovando contratos a tasas muy altas. "Es una señal de una compañía real que genera valor real, a diferencia de las historias de burbujas de hace 15 años que eran puro bombo y nada de ingresos", afirmó.
En su salida a bolsa, eToys recaudó US$176 millones en efectivo, o más de siete años de operaciones basado en la trayectoria financiera de la empresa. Sin embargo, en el plazo de dos años, cerró su sitio web y tuvo que acogerse a la ley de bancarrota.
Enhanced by Zemanta