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lunes, 16 de diciembre de 2013

¿Por qué Jeff Bezos marcó el 2013?


Considerado uno de los hombres más visionarios y hábiles en los negocios, este año sorprendió con una apuesta diferente.











Por AETecno

El fundador y CEO de Amazon, Jeff Bezos, se ha instaurado en el mundo tecnológico como uno de los hombres más visionarios y hábiles en el mundo de los negocios en la última década.
Desde su irrupción, Amazon revolucionó el comercio electrónico y con el Kindle marcó el ecosistema de la lectura. Pero este año se posicionó en boca de todos con la compra del emblemático diario Washington Post por 250 millones de dólares.
La adquisición despertó la curiosidad de los medios debido a que el hombre ha formado su fortuna a partir de un negocio digital y ahora apuesta por un negocio que va en decadencia: los diarios impresos.
Sin embargo, Wall Street y la opinión pública en general ha favorecido la nueva apuesta del visionario con la expectativa de saber cómo enfrentará el reto de impulsar al diario.
Y no es raro que haya contagiado ya su entusiasmo por revivir al Post, sobre todo cuando es difícil imaginar el comercio electrónico sin Amazon, empresa que supera los US$60.000 millones anuales y que ha contribuido a que su fundador amase una fortuna superior a los US$27.000 millones.
Por ello es considerado una de las personas más poderosas en el mundo (el número 15 para Forbes) y uno de los hombre más hábiles en los negocios (el número 6 para Fortune).
Pero la nostalgia demostrada al adquirir el Post se equilibra con sus incursiones futuristas.
Desde el año 2000 mantiene la empresa Blue Origin, una compañía de investigación y desarrollo de Texas que busca construir una nave espacial que pueda despegar y aterrizar verticalmente.
Además, en meses recientes, Amazon ha vuelto a acaparar la atención con su proyecto de drones para el envío de productos a domicilio, que llegarían a la casa de los compradores en media hora, algo que sin duda, hay que seguir de cerca.

miércoles, 7 de agosto de 2013

¿Será Bezos capaz de transformar la prensa con el libreto de Amazon?

    Por 
  • KEACH HAGEY
  •  y 
  • GREG BENSINGER
Como dueño de The Washington Post, Jeff Bezos tendrá una oportunidad para cambiar la forma en que el periódico, que hoy en día pierde dinero, genera ingresos en una industria que pide a gritos una transformación.
Aunque Bezos compró el emblemático diario como una operación personal, muchos expertos de la industria son optimistas de que el fundador de Amazon.com Inc. será capaz de aplicar al Post las mismas destrezas de desarrollo de software, recopilación de datos y técnicas de comercio electrónico que convirtieron su empresa en una potencia.
[image]Asa Mathat / AllThingsD.com
Jeff Bezos
"Construir audiencia, personalizar la oferta y, por supuesto, monetizar" son los puntos fuertes que han desarrollado Jeff Bezos y Amazon, dijo Alan Mutter, consultor de periódicos, y "es aquí donde reside la oportunidad" para el Post. "Cuanto más se interactúa con una persona vía su smartphone, más probable es poder calibrar su respuesta; cuanto más se sepa sobre una persona, más fácil será personalizar el contenido y la publicidad para ese usuario", agregó.
La fama de Amazon radica en el comercio electrónico y los expertos dicen que es allí donde Bezos podría beneficiar más al periódico.
"El éxito de Amazon ha trastornado profundamente muchas industrias, desde los libros hasta las ventas minoristas y el streaming de video, y Bezos ha estado al frente de eso", dijo Clark Fredricksen, subdirector de eMarketer. "Bezos sabe una cosa o dos sobre las ventas en línea; esa es definitivamente una opción de un nuevo canal para el Post y la industria".
Los especialistas concuerdan en que para verdaderamente capitalizar el potencial del Post en el comercio electrónico o la recolección de datos digitales bajo la dirección de Bezos, el periódico tendría que convertirse más en una plataforma nacional. Durante años, el diario ha sentido una disonancia entre su fama internacional como ícono de la era Watergate y su base de publicidad principalmente local.
Las intenciones de Bezos no son claras. Desde que anunció el lunes que compraría el periódico por US$250 millones, ha declinado ofrecer entrevistas, excepto al propio Washington Post. Bezos le dijo a la plantilla que no planea involucrarse en las operaciones diarias. Algunos detractores de la operación han especulado que el magnate podría simplemente querer un trofeo mediático, mientras que otras personas cercanas a él sugieren que podría haber comprado el periódico como un servicio público. Un vocero declinó ofrecer más detalles sobre la inversión de Bezos.
El Post ya ha experimentado con el comercio electrónico y Amazon en el pasado. Hace unos años empezó a incluir enlaces a Amazon en su sección de reseñas de libros, lo que le permitió al Post recibir una pequeña porción de los ingresos de libros vendidos a través de esos enlaces. Pero la cantidad de dinero de estas iniciativas nunca fue muy alta.
"Mezclar el comercio con el periodismo siempre está plagado de riesgos por el lado ético, así que probablemente nunca hicimos lo suficiente", dijo Jim Brady, ex editor ejecutivo de washingtonpost.com y actualmente editor en jefe de Digital First Media.
Aun así, analistas dicen que Bezos haría bien en analizar sitios europeos como el de noticias llamado Bild, de la compañía de multimedios alemana Axel Springer AG. Ahí, los lectores pueden comprar iPhones, relojes, uniformes de fútbol y libros de colección.
Muchos periódicos estadounidenses tienen filiales de comercio electrónico. New York Times Co. vende artículos de colección y paquetes de viajes, mientras que News Corp., propietario de The Wall Street Journal, ofrece vinos y otros productos. Los Angeles Times, de Tribune Co., incluso opera una tienda física en su sede donde vende camisetas y cuadernos con su marca.
Sin embargo, hasta el momento, la mayoría de las editoriales se ha concentrado en recortar costos y, más recientemente, ha tratado de elevar sus ingresos por suscripciones, aumentando los precios de sus ediciones impresas y limitando el acceso gratuito a sus artículos. Eso ha ayudado a algunas a incrementar su facturación por suscripciones digitales.
Una posibilidad para Bezos podría ser eliminar la publicación impresa o, como han hecho otros periódicos, reducirla. Otra opción más sencilla: Bezos podría invertir en el periódico, de la misma forma como hizo en Amazon durante años antes de que fuera una operación rentable.

martes, 6 de agosto de 2013

La compra del 'Washington Post' por Jeff Bezos ilustra el nuevo orden editorial

Jeff Bezos, el presidente ejecutivo de Amazon.com Inc., AMZN -0.65% compró The Washington Post por US$250 millones en un sorpresivo acuerdo que ilustra el declive económico de la industria de los periódicos y el traspaso del poder de la prensa tradicional a las plataformas digitales.
El acuerdo coloca a uno de los diarios más emblemáticos de Estados Unidos, que destapó el famoso escándalo de Watergate que culminó con la renuncia del presidente Richard Nixon en los años 70, en manos de un empresario de Internet que ha ganado prominencia apenas en los últimos 20 años.
Bloomberg News
El acuerdo se produce en un momento en que los periódicos de todo el mundo pasan apuros por sobrevivir. Los ingresos publicitarios de los diarios impresos en EE.UU., por ejemplo, cayeron 55% entre 2007 y 2012, según la Asociación de Periódicos de Estados Unidos, a medida que anunciantes y lectores migran a la web. Los diarios se han visto obligados a reducir costos y en algunos casos declararse en bancarrota. Hace apenas tres días, New York TimesCo. NYT +0.55% vendió The Boston Globe por US$70 millones, frente a los US$1.100 millones que pagó en 1993.
Internet está "transformando cada aspecto del negocio de las noticias", dijo Bezos en una carta a empleados del Washington Post. "No hay un mapa y trazar un camino hacia adelante no será fácil. Necesitaremos inventar, lo que significa que necesitaremos experimentar", escribió Bezos.
El empresario añadió que no estará involucrado en la administración diaria del periódico.
En una entrevista el lunes, el presidente de la junta del Post, Don E. Graham, elogió la trayectoria de Bezos y lo calificó como un innovador bien conectado con la paciencia para hacer rentables los negocios difíciles, pero reconoció los desafíos.
"Jeff es una persona de negocios, no un mago. Tendrá que trabajar igual de duro que todos lo demás para solucionar el problema de las noticias. Pero aporta mucho", dijo Graham.
A principios del año, Graham trajo al banco de inversión Allen & Co. para comenzar a buscar a alguien que comprara el Washington Post. La decisión de vender había venido meses después de reflexión entre los miembros del directorio de la empresa, indicó una persona al tanto de la situación. Graham "no podía ver cómo expandir [el periódico] y comenzó a preguntarse si habría un mejor dueño", indicó esta persona.
Graham habló con muchos candidatos directamente, aprovechando su amplia red de contactos en Silicon Valley. Graham, que ha sido un asesor para el presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, ha dedicado años desarrollando relaciones con titanes de la tecnología, incluyendo Bezos, que le ayudó a hacer contrataciones importantes como el veterano de Amazon, Vijay Ravindran, el jefe de WaPo Labs.
Graham contactó personalmente a Bezos. Al principio, Bezos se echó atrás, mencionando la falta de tiempo para lidiar de forma adecuada con una transacción. Después, en julio, Jeff Bezos le escribió un e-mail a Graham en el que decía: "Si usted está interesado, yo también", cuenta esta fuente.
Bezos, que lanzó Amazon en 1995, vale unos US$26.000 millones, cortesía de su participación en el gigante de comercio electrónico. Como parte de una venta de acciones programada, Bezos se embolsó US$185 millones este mes, representando menos de 1% de sus activos. Forbes lo colocó en el puesto número 19 en la lista de las personas más ricas del mundo, por delante de Larry Page, de Google Inc.GOOG -0.81%
Bezos no estuvo disponible para una entrevista.
Al negociar un posible acuerdo, Graham y Bezos mantuvieron dos conversaciones de tres horas cada una en persona en la costa oeste de EE.UU., antes de que Bezos enviara su equipo personal a Washington. El equipo no estaba asociado a Amazon.
En ese momento, la compañía conversaba con otros interesados, un pequeño grupo de empresarios, como Bezos, y algunas compañías estratégicas.
A la luz de la venta, Post Co. cambiará de nombre, aunque no ha revelado a cuál. La empresa, que conservará sus activos educativos y televisivos, retendrá sus propiedades inmobiliarias y unos cuantos negocios de periodismo, incluyendo el sitio web Slate.com y la revista Foreign Policy.
En los últimos diez años, la circulación diaria del Post se ha reducido de 769.000 en 2002 a 472.000 en 2012, según documentos oficiales del diario. Sus ingresos han descendido 31% a US$582 millones en el mismo lapso de tiempo. Mientras tanto, su ingreso operativo cayó de una ganancia de US$109 millones en 2002 a una pérdida de US$53,7 millones en 2012.
Para combatir las pérdidas, el Post ha realizado varias rondas de recortes. Este año reemplazó al editor del diario, Marcus Brauchli.
El Post ya vendió Newsweek en 2010 después de un acusado declive en el semanario. Mientras que el periódico bandera representaba sólo una pequeña parte de la compañía –que también tiene sistemas de cable, estaciones de TV y el negocio educativo de Kaplan—, los problemas en Kaplan empeoraron la salud financiera de la compañía.
Graham, cuyo abuelo Eugene Meyer adquirió el periódico en 1933, dijo en una carta al personal que "a medida que el negocio de los periódicos continúa planteando interrogantes para las que no tenemos respuestas", él y la editora, Katherine Weymouth, su sobrina, empezaron a plantearse "si nuestra pequeña compañía de capital abierto seguía siendo la mejor casa para el periódico".
Los ingresos del Post, subrayó, "habían caído durante siete años consecutivos", y añadió que "nuestra respuesta tenían que ser los recortes de costos y sabíamos que había un límite para eso".
Graham insistió en que Bezos mantenga a Weymouth como presidenta ejecutiva y editora, así como a Stephen P. Hills como presidente y gerente general.
En otra carta independiente, Weymouth describió el día de la venta como uno que "mi familia no se esperaba que llegara nunca"
—Greg Bensinger, Stu Woo, Evelyn Rusli y Jeffrey A. Trachtenberg contribuyeron a este artículo.

lunes, 8 de octubre de 2012

La CIA y Jeff Bezos apuestan por la computación cuántica

Entrelazado: Esta parte de la estructura enfría y protege el procesador de D-Wave para que (aparentemente) pueda llevar a cabo sus cálculos cuánticos. 
Fuente: D-Wave Systems


Gracias a financiación del fundador de Amazon y el brazo inversor de la CIA, la empresa canadiense D-Wave gana tracción para su revolucionario enfoque sobre computación.

Dentro de un edificio convencional en las afueras de Vancouver (Canadá), enfrente de un triste McDonald’s, hay un sitio en el que hace más frío que en cualquier otro lugar del universo. En él hay un procesador de ordenador que el fundador de Amazon, Jeff Bezos, y el brazo de inversiones de la CIA, In-Q-Tel, creen que es capaz de aprovechar las singularidades de la mecánica cuántica y desatar más poder computacional que cualquier chip de ordenador corriente. Bezos e In-Q-Tel son dos de los miembros de un grupo de inversores que han apostado 30 millones de dólares (unos 23 millones de euros) a esta posibilidad. 
Si la apuesta funciona, algunos de los problemas computacionales más espinosos del mundo, como la búsqueda de nuevos medicamentos o los esfuerzos por crear inteligencia artificial, serán un reto significativamente menor. El logro también limpiaría la reputación manchada de D-Wave Systems, la start-up cuyo esfuerzo desde hace 8 años por crear un ordenador cuántico no se ha ganado mucho más que escepticismo rozando el ridículo por parte de reconocidos físicos.
El procesador superenfriado de D-Wave está diseñado para manejar lo que los ingenieros de software denominan problemas de “optimización”, es decir, problemas que están en el centro de dilemas como el de averiguar cuál es la ruta de suministro más eficiente o cómo se moverán los átomos dentro de una proteína cuando esta se encuentra con el compuesto de un medicamento. “Prácticamente todo tiene que ver con la optimización y es la base fundacional del aprendizaje automático, que subyace en prácticamente toda la creación de riqueza en Internet”, explica Geordie Rose, fundador y director de tecnología de D-Wave. En el aprendizaje automático, una rama de la inteligencia artificial, el software examina información sobre el mundo y plantea una manera adecuada de comportarse en el futuro. Es la base para tecnologías como el reconocimiento de voz y la recomendación de productos, y es una prioridad de investigación para empresas como Google o Amazon, que dependen de los grandes datos. 
“Nuestros clientes del campo de la inteligencia tienen muchos problemas complejos que ponen a prueba la arquitectura clásica de la comparación”, afirmaba Robert Ames, vicepresidente de tecnologías de información y comunicación en In-Q-Tel, en un comunicado presentado el viernes pasado. El principal cliente de In-Q-Tel es la CIA. La Agencia Nacional de Seguridad es otro. Se sabe que ambos están invirtiendo mucho en recogida y análisis automatizados de información.
Rose, un canadiense seguro de sí mismo que tiene una guitarra y una espada de samurái decorando su despacho sin ventanas, ha estado haciendo grandes declaraciones a los periodistas desde 2007, cuando presentó el primer procesador de muestra de D-Wave en un evento de alto nivel en el Museo de Historia de la Computación en Mountain View, California (EE.UU.). Los asistentes vieron un procesador de D-Wave resolver (aparentemente) sudokus y encontrar una pareja para una molécula de un medicamento en concreto dentro de una mezcla de otros compuestos. Pero en las semanas, meses y años que siguieron, la empresa sufrió el escepticismo y las acusaciones de fraude de expertos académicos en computación cuántica. Las predicciones iniciales de Rose respecto a la rapidez con la que empresa haría crecer el tamaño y las capacidades de sus chips fueron abandonadas, y la empresa, a pesar de seguir contando con una buena financiación, se mantuvo silenciosa en lo que respecta a sus declaraciones públicas.
Contar con el apoyo de Bezos e In-Q-Tel –los inversores más destacados de la empresa hasta la fecha- es el último de una serie de hechos que sugieren que D-Wave cree que finalmente está preparada para responder a sus críticos. En mayo de 2011, la empresapublicó un artículo en la prestigiosa revista Nature del que los críticos académicos afirman que es el primero en demostrar que los chips de D-Wave tienen algunas de las propiedades cuánticas necesarias para respaldar las afirmaciones de Rose. Los investigadores en inteligencia artificial de Google se introducen regularmente en un ordenador de D-Wave a través de Internet para probarlo, y en 2011 la empresa también ha conseguido su primer cliente. Lockheed Martin, contratista del Departamento de Defensa, ha pagado 10 millones de dólares (unos 7,7 millones de euros) por un ordenador con el que investigar la detección automática de errores de programación en proyectos complejos como el del caza F-35 (ver “Aprovechando los efectos cuánticos para un tipo de software capaz de aprender”). Aún quedan dudas sobre cómo funciona exactamente su tecnología, pero D-Wave afirma que llegarán nuevas pruebas. Está preparando un procesador mejorado al que Rose considera el primer producto real de la empresa y no solo un equipo de investigación. Se espera que D-Wave anuncie más clientes importantes a lo largo de los próximos meses.
Punto frío
Al entrar en la planta baja de las oficinas de D-Wave te encuentras con una serie de salas de reuniones, despachos y cubículos anodinos. Pero si abres la puerta adecuada en el pasillo principal, entras en un laboratorio blanco brillante dominado por cuatro monolitos negros: los ordenadores de D-Wave. Con forma de cubo y unos 3 metros de arista, emiten un sonido rítmico agudo mientras los gases superenfriados circulan por su interior. Cada una de las máquinas tiene una puerta en un lateral y están casi vacías, ocupadas únicamente por lo que parece un arma láser que desciende del techo, una pila espaciada de cinco discos de metal de tamaño decreciente sujetos por cables y tubos chapados en oro y cobre. En realidad es una pistola de frío: su estructura está a una temperatura heladora de -135ºC en el extremo más ancho y a unas milésimas de grado por encima del cero absoluto en su punta, donde se encuentra el chip cuadrado de 2,5 centímetros de lado de D-Wave. Ni siquiera en las profundidades del espacio hace este frío, ni se está tan resguardado de los campos magnéticos como está este chip, que se graba en una planta de Silicon Valley en una aleación de niobio que se convierte en superconductora a temperaturas muy bajas.
Los procesadores de todos los ordenadores que hayas usado están hechos de silicio y llevan transistores que crean puertas lógicas, interruptores que están encendidos (representados por un uno en la programación del ordenador) o apagados (un cero). Los procesadores de D-Wave también están formados por elementos que cambian de uno a cero, pero son bucles de aleación de niobio. El procesador más reciente contiene 512 de ellos. Estos bucles se conocen como qubits y son capaces de atrapar la corriente eléctrica, que circula dentro de los bucles bien en el sentido de las agujas del reloj (un cero) o en el sentido contrario a las agujas del reloj (un uno). Unos bucles superconductores más pequeños llamados enlazadores unen los qubits para que puedan interactuar e incluso influir en los demás para pasar de uno a cero y viceversa.
Este delicado montaje está diseñado para que la distribución de qubits se corresponda con un algoritmo que resuelve un problema de optimización concreto que se encuentra en el centro de muchas tareas difíciles de solucionar para un procesador convencional. Es como una máquina especializada de una fábrica que es capaz de hacer una cosa muy bien sobre un tipo de materia prima concreta. Llevar a cabo un cálculo en el chip de D-Wave requiere proporcionar esa materia prima, en forma de números que se alimentan su algoritmo de código duro. Se hace colocando los qubits en un patrón de unos y ceros, y afinando cómo permiten los enlazadores que interactúen los qubits. Después de menos de un segundo de espera, los qubits se instalan en nuevos valores que representan un estado de energía menor para el procesador y revelan una solución potencial para el problema original.
Lo que sucede durante ese segundo de espera crucial es una especie de discusión de mecánica cuántica. Los qubits entran en un extraño estado cuántico en el que son simultáneamente uno y cero, como el gato de Schrödinger que estaba a la vez vivo y muerto, y se enzarzan en una extraña sincronía conocida como enlazamiento, un fenómeno que Einstein describió como “espeluznante”. Eso permite al sistema de qubits explorar todas las configuraciones finales posibles en un instante, antes de escoger la más sencilla o una muy cercana a ella.
Por lo menos eso es lo que afirman los científicos de D-Wave. Quedan muchas dudas sobre lo que realmente pasa dentro de los chips de la empresa, muchas de ellas en las mentes de los propios físicos, ingenieros e informáticos de la misma. “Estamos construyendo este sistema empíricamente, no solo siguiendo la teoría”, explica Jeremy Hilton, el vicepresidente de D-Wave que dirige el desarrollo del procesador. Él y los demás ingenieros de la empresa no saben con certeza qué sucede dentro del chip, pero mientras cada diseño genere respuestas a los problemas propuestos, los detalles de la física cuántica que tiene lugar dentro de él pueden esperar a una validación retrospectiva.
Es una actitud que parece haber funcionado bien con los inversores, pero aún irrita a los académicos. “A nivel de ingeniería han hecho un montaje impresionante en varios sentidos”, afirma Scott Aaronson, profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (en Estados Unidos) que estudia los límites de la computación cuántica. “Pero en términos de demostrar que están resolviendo problemas usando mecánica cuántica más rápido de lo que se lograría siguiendo la vía clásica, creo que aún no han llegado”. Feroz crítico de D-Wave en los años que siguieron a su demostración de 2007, Aaronson suavizó su postura el año pasado, después del artículo que la empresa publicó en la revista Nature en el que demostraba efectos cuánticos. “En el pasado había una brecha enorme entre las afirmaciones de marketing y la ciencia, y esa brecha se ha reducido pero sigue existiendo”, afirma Aaronson, quien visitó los laboratorios de la empresa en febrero. “Aún cargan con el peso de la demostración, todavía no lo han soltado”.
La mayor pega que pone Aaronson al diseño es que es posible que el sistema de D-Wave resuelva los problemas sin efectos cuánticos, en cuyo caso sería simplemente un ordenador convencional con un aspecto muy raro. Él y otros críticos afirman que a la empresa aún le queda por demostrar dos cosas: que sus qubits realmente introducen superposiciones y se enlazan, y que el chip proporciona una 'aceleración cuántica' en comparación con un ordenador clásico trabajando en el mismo problema. Por el momento la empresa no ha presentado pruebas de ninguna de las dos cosas en un foro profesional.
Rose afirma que D-Wave se encuentra trabajando en proporcionar pruebas del entrelazamiento y que tests recientes en los que se enfrentan a ordenadores clásicos demuestran que va por delante en la clase de problemas computacionales que está diseñado para resolver.
Aaronson también afirma que dado que el procesador de D-Wave está programado con código duro para un tipo concreto de problema, esto limitará la gama de problemas que podrá resolver. Además, el número relativamente pequeño de qubits que hay en el procesador en la actualidad significa que solo puede manejar series diminutas de datos. Usar trucos matemáticos para traducir un problema en la mejor forma para lidiar con esas limitaciones y revertir el proceso una vez que el chip de D-Wave haya proporcionado su respuesta podría producir retrasos significativos, sostiene Aaronson. Rose responde que un procesador cuántico será lo suficientemente rápido como para superar cualquier penalización de ese tipo y afirma que tiene a ingenieros trabajando en formas de traducir automáticamente el código de programación normal a lo que un chip de D-Wave necesita.
Que D-Wave satisfaga o no a Aaronson y a otros escépticos no importa necesariamente a inversores y empresas tecnológicas. Y es así porque en muchas áreas de los negocios, el poder de computación es crucial para mantener la ventaja competitiva, afirma Steve Jurvetson, socio de la firma de capital riesgo Draper Fisher Jurvetson, que ha invertido en D-Wave dos veces y lo denomina “la tecnología transformadora más singular” que haya financiado nunca. “Su campo de aplicación es cualquier aspecto en el que hayamos tenido que recurrir a la heurística [manera de buscar la solución de un problema mediante métodos no rigurosos] para resolver un asunto: agentes financieros, modelos moleculares, cualquiera en el comercio electrónico y los Googles y Microsofts del mundo”, continúa Jurvetson. Empresas como Lockheeed, Amazon y las grandes farmacéuticas son las más familiarizadas con los límites de los ordenadores personales y serán los primeros a la cola, afirma Jurvetson, pero los diseñadores de un nuevo coche o una nueva tienda electrónica también se podrían beneficiar de ello.
Las empresas y las agencias gubernamentales tienen otra motivación quizá más urgente para apostar por una start-up que tiene una idea atractiva pero algunos cabos sueltos preocupantes. Hay buenas razones para creer que el crecimiento exponencial de la potencia en computación al que hemos asistido en las últimas décadas se está acabando, afirma Bob Lucas, que dirige investigaciones sobre supercomputación o computación cuántica en la Universidad de Sur de California (EE.UU.), donde está instalado el ordenador D-Wave de Lockheed. Muchos de los avances en potencia de computación han procedido de que las conexiones en los chips no han parado de reducirse en tamaño año tras año. Intel, el principal fabricante de chips, está intentando hacerlos ahora de tan solo 14 nanómetros de anchura, pero las cosas no pueden ser mucho más pequeñas. “Estamos asistiendo a los 10 últimos años de crecimiento exponencial de la potencia clásica de computación y las alternativas a eso resultarán cada vez más interesantes”, sostiene Lucas. Añade que a través de sus experimentos en el sistema D-Wave de Lockheed ha pasado de ser “muy escéptico a cautamente optimista” sobre esta tecnología.
Copyright Technology Review 2012.

miércoles, 20 de junio de 2012

Las invenciones del fundador de Amazon.com

Jeff Bezos revolucionó el comercio electrónico con Amazon.com Inc. y transformó la forma en que muchos leemos, con su lector electrónico Kindle.
No contento con esto, el fundador de Amazon.com tiene algunas otras ideas con las que busca alterar la forma en que vivimos. Por ejemplo, en una solicitud de patente hecha pública en agosto de 2011, Bezos figura como uno de los dos inventores de un "sistema y método para la protección de dispositivos contra daños por impacto".
En otras palabras, un airbag para teléfonos celulares.
[kindlefire]Getty Images
Jeff Bezos
Un boceto en la solicitud muestra que el sistema podría detectar cuándo un aparato está cayendo y desplegar la bolsa de aire antes de tocar el suelo.
"El sistema de protección", se lee en la solicitud de la patente, "hace que el dispositivo sea reorientado y despliega una bolsa de aire de tal manera que sea ésta la que toque primero la superficie al momento del impacto".
El famosamente reservado Bezos reconoció que su nombre aparece en la solicitud de la patente, pero declinó dar más detalles. "No puedo hablar del futuro de la hoja de ruta. Lo siento", dijo en una entrevista. "Ni siquiera quiero decir si estamos o no trabajando en ello".
Algunos de los más grandes innovadores de la historia han estado entre los más idiosincráticos y Bezos muestra signos de encajar en ese molde. Es el más reciente hombre de negocios en usar su fortuna para financiar ambiciosos, y lo que algunos podrían considerar exagerados, planes.
Después de ganar una buena reputación haciendo películas en los años 20 y 30, Howard Hughes se dedicó a desarrollar y probar personalmente los aviones más rápidos del mundo. El fundador de Virgin Group, Richard Branson, ha tratado de establecer récords en el mar y en el aire. A su vez, Larry Ellison, fundador de Oracle Corp., compitió para el equipo de vela de la Copa América que él mismo patrocina.
David Risher, ex ejecutivo de Amazon, dice que su otrora jefe piensa en décadas y siglos... a diferencia de la mayoría de nosotros. "Jeff está íntimamente conectado con el largo plazo", señala.
[BEZOS]Blue Origin
Una nave de Blue Origin, de Bezos, fracasó en su vuelo de prueba.
Bezos ya ha ganado cierta fama con su proyecto de viajes espaciales Blue Origin. Sin embargo, el ejecutivo de 48 años de edad y con un patrimonio calculado en US$20.000 millones, invierte discretamente tiempo y dinero en algunos proyectos secundarios menos públicos que tienen poco o nada que ver con las compras en línea.
Aunque se negó a hablar del airbag para teléfonos móviles, estuvo un poco más dispuesto a comentar sobre su proyecto de construir un reloj de 60 metros diseñado para durar milenios. Ha financiado a un grupo, Long Now Foundation, que construye lo que él llama "el reloj de los 10.000 años" en el interior de una montaña cercana a su casa en el oeste de Texas, no muy lejos de su plataforma de lanzamiento de cohetes.
Es como un reloj de pie a mayor escala, explica Bezos. Cuando esté terminado, producirá una elaborada secuencia al estilo del cucú para el aniversario de cada año, década, siglo, milenio y 10 milenios.
"La razón por la que estoy haciéndolo es que es un símbolo del pensamiento a largo plazo, y es una idea de responsabilidad a largo plazo", dice Bezos, que ha gastado al menos US$42 millones en el proyecto. "Los humanos nos hemos vuelto tecnológicamente tan sofisticados que de alguna manera somos peligrosos para nosotros mismos. Va a ser cada vez más importante para la humanidad, a lo largo del tiempo, tener una visión a largo plazo de su futuro".
No todos los intereses de Bezos al margen de Amazon tienen que ver con la tecnología. Hace cuatro años, invirtió en una empresa llamada Glassybaby, que sopla copas de cristal hechas a mano para sostener velas. La dueña de Glassybaby, Lee Rhodes, dijo que el asistente de Bezos la llamó un día inesperadamente para pedirle una reunión. El ejecutivo convenció a la empresaria que le vendiera 20% de la compañía.
Las mayores ambiciones de Bezos son astronómicas. El año pasado, contrató a expertos submarinos para explorar el fondo del océano y buscar los enormes motores que impulsaron al espacio el Apollo XI. En marzo, escribió en su sitio web que el equipo había tenido éxito.
El fundador de Amazon dijo que esperaba recuperar algunos de los cinco motores, usando dinero privado, y devolverlos a la NASA, una de las instituciones que señala como fuente de inspiración.
Al menos uno de sus proyectos no ha despegado, literalmente. Su compañía de viajes espaciales Blue Origin, que trabaja en un vehículo para transportar astronautas a la estación espacial internacional, sufrió un revés en agosto pasado cuando un vuelo de prueba se descontroló y la nave tuvo que ser destruida. Bezos asegura que ya están trabajando en una nueva nave.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Amazon hace una apuesta ganadora al perder dinero con "Prime"

Mientras Amazon.com Inc. compite con minoristas como Wal-Mart Stores Inc. y rivales digitales como la tienda iTunes de Apple Inc., la empresa está aumentando su apuesta al programa de lealtad de clientes Amazon Prime.
Prime es tan crucial para la empresa estadounidense que está dispuesta a perder cientos de millones de dólares al año con el programa, según las estimaciones de algunos analistas. Hasta este año, Prime ofrecía sólo envíos rápidos por US$79 al año. Pero el minorista en línea agregó servicios a Prime mientras mantuvo el precio sin cambios como una forma de que los clientes sigan siendo fieles a las operaciones más rentables de Amazon. El servicio se encuentra disponible en Estados Unidos y algunos lugares de Europa.
Associated press
Jeff Bezos, presidente ejecutivo de Amazon
El costo de Prime pone de manifiesto la predisposición del presidente ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, de desembolsar dinero mientras continúa con la transición de la empresa desde un minorista en línea de libros de papel, a un mega centro comercial por Internet que vende una variedad de productos de varias empresas, a un vendedor de bienes digitales e incluso sus propios aparatos, como la computadora tableta Kindle Fire. Forrester Research estimó que alrededor de cinco millones de tabletas Fire, que comenzó a enviarse el 15 de noviembre, se venderán para fines de enero. Amazon prefirió no revelar las ventas de Fire.
Este mes, Amazon anunció un servicio de préstamo de libros digitales para clientes de Prime que también posean la tableta o aparatos de lectura Kindle. Un cliente puede conservar un título durante un período ilimitado pero puede pedir sólo un libro por vez, una vez al mes.
Amazon está pagando tarifas planas a algunas casas editoriales por los derechos para prestar libros, pero en el caso de algunos títulos la empresa compra una copia digital cada vez que un cliente pide prestado un libro. La serie de bestseller "Hunger Games" —con un precio mayorista de alrededor de US$8, o la mitad de su valor minorista, para cada título de la trilogía— son algunos de los títulos que Amazon comprará para quienes lo tomen prestado. Analistas estimaron que hay varios millones de suscriptores de Prime que poseen un Kindle, lo que significa que el servicio de préstamos podría costarle a Amazon decenas de millones de dólares si los clientes eligen masivamente las novelas que Amazon compra. Amazon afirmó que el servicio de préstamos tiene unos 5.000 títulos hasta ahora.
Este año, Amazon sumó servicios de video digital para clientes Prime. El catálogo de videos, que ahora incluye más de 13.000 películas y capítulos de series de TV, requería que el minorista alcanzara acuerdos con estudios y le ha costado a Amazon unos US$350 millones este año, afirmó el analista de Piper Jaffray Gene Munster.
Parecía que Amazon trataba de mantener pequeño el tamaño de los catálogos de préstamos de videos y libros para evitar canibalizar las ventas del sitio web de Amazon, indicó Fiona Dias, vicepresidente de Shoprunner Inc., que tiene un programa de envíos similar a Prime para minoristas entre los que se encuentran Toys 'R' Us Inc. y American Eagle Outfitters Inc.
"Avanzan (con Prime) con la teoría de que su pueden lograr que (los clientes) sean más fieles, pueden obtener mas ganancias, incluso si tienen que subsidiar", señaló David Selinger, un ex ejecutivo de Amazon que no trabajó directamente en Prime.
Es poco probable que Amazon aumente el precio de Prime porque el servicio aumenta los negocios del minorista, afirmó el analista de Forrester Brian Walker, quien también es ex ejecutivo de Amazon.
Amazon prefirió no realizar comentarios sobre su estrategia o divulgar cifras sobre Prime; sólo dijo que tiene "millones" de suscriptores.
Munster calcula que Amazon gasta más de US$90 al año por cada cliente de Prime, y pierde US$11 al año por cada suscriptor. De los US$90, US$55 provienen de costos de envío y US$35 de compras de contenidos digitales de video. El servicio de préstamos de libros aumenta aún más esos costos. Amazon también pierde dinero en otras áreas. Munster estimó que Amazon vende cada modelo de Kindle con una pérdida de US$10 a US$15.
Ese tipo de gastos ha reducido las ganancias de Amazon. La empresa afirmó que su margen operativo general se redujo a 0,7% en el tercer trimestre desde 3,5% un año antes, mientras los gastos operativos aumentaron 48% a US$10.800 millones.
"Los inversionistas se cansan de esto y podría terminar implosionando la participación de mercado (de Amazon)" de US$99.000 millones, sostuvo Munster. Las acciones de Amazon aumentaron 21% desde comienzos de año, luego de subir US$6,60, o 3,1%, el viernes para cerrar a US$217,39 en Nasdaq.
De todos modos, los analistas afirmaron que Amazon puede compensar esas pérdidas debido a sus empresas altamente rentables, como las comisiones que recibe de otros vendedores que venden a través del sitio web de Amazon y al vender almacenamiento y capacidad de procesamiento computacional a otras empresas.
Perder dinero en Prime vale la pena para Amazon debido a que el servicio crea lealtad a la compañía. Munster estima que el servicio tendrá 10 millones de suscriptores para finales del año. Prime fue lanzado en 2005, ofreciendo a los clientes envíos ilimitados de dos días. Amazon corrió el riesgo de que los clientes usaran el servicios para comprar frecuentemente objetos baratos como crema dental de US$2, elevando los costos de envío de la empresa.
Eso no sucedió, dijo Dias. En cambio, ella calculó que después de suscribirse a Prime, los miembros triplicaron la cantidad de dinero que gastaron en Amazon a US$1.500 al año. Ella calcula que cerca de 40% de los ingresos en EE.UU. de Amazon, que sumaron US$18.700 millones en 2010, provienen de miembros de Prime.