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jueves, 4 de octubre de 2012

El diminuto chip wifi de Intel podría tener un gran impacto

Pequeña diferencia: Un procesador de Intel con capacidad inalámbrica conectado a una placa base. 
Fuente: Intel


La digitalización de las radios de comunicación podría crear dispositivos más baratos y de menor consumo energético.

El mes pasado, Intel dio a conocer una radio wifi hecha casi completamente con la misma clase de transistores usados en sus microprocesadores.
En el Foro de Desarrolladores de Intel en San Francisco (EE.UU.), Yorgis Palaskas, director de investigación para la integración de la radio en Intel, junto al director de tecnología de la empresa, Justin Rattner, mostró también un SoC (system-on-a-chip) con esta radio digital wifi junto a dos de sus procesadores Atom para dispositivos móviles.
Los anuncios dejaron claro que Intel cree que las radios wifi -tradicionalmente dispositivos relativamente grandes que operan principalmente fuera del chip- serán integradas en los propios chips en los próximos años. Esto podría significar tres cosas: los dispositivos electrónicos tendrán más capacidad para trabajar en red de forma inalámbrica; estos dispositivos podrían ser más eficientes energéticamente; y, en última instancia, podrían combinarse múltiples radios digitales en un solo chip, abaratando aparatos como por ejemplo los teléfonos móviles.
"Queremos trasladar muchas partes de la periferia, como por ejemplo el wifi, al propio chip", señala Jan Rabaey, profesor de ingeniería eléctrica y ciencias informáticas en la Universidad de California, Berkeley (EE.UU.). "Será bueno poder pasar el sistema inalámbrico a digital y miniaturizarlo al mismo ritmo que lo digital", añade.
Todas las radios, técnicamente llamadas transceptores, están hechas de una serie de componentes. Un transceptor se compone de un receptor que capta una señal del exterior y un transmisor que envía la señal al mundo. El receptor y el transmisor contienen otros componentes, como amplificadores para hacer que las señales pequeñas sean más grandes, filtros y mezcladores para seleccionar y ajustar la señal, y una banda de base para modular y demodular, codificar y decodificar los datos.
Durante años, los ingenieros han estado digitalizando lentamente estos componentes, por lo que ahora existen menos de ellos analógicos, que no funcionan bien cuando se miniaturizan. Las bandas de base, por ejemplo, llevan mucho tiempo siendo digitales.
Ya se han hecho demostraciones de radios bluetooth casi completamente digitales. Y la propia Intel ha digitalizado componentes importantes de radio para el funcionamiento de la red 3G. No obstante, las radios como el wifi, que operan en un amplio rango de frecuencias, han sido más difíciles de convertir de analógico a digital.
Aunque no se han producido anuncios públicos por parte de otras compañías sobre radios wifi digitales, es probable que ARM y Qualcomm también estén enfrentándose a este desafío, señala Rabaey. "Me apuesto lo que sea a que también están creando estructuras digitales", señala. "Es una tendencia dentro de toda la industria".
Al crear radios usando el mismo proceso utilizado para los microprocesadores, Intel está simplificando la fabricación, además de facilitando y abaratando el agregar radio wifi a cualquier chip.
"Ser capaz de agregar esta funcionalidad digital significa que podemos agregar una radio a casi cualquier cosa que deseemos", afirma Peter Cooney, analista de ABI Research. Esto podría permitir a cualquier cosa comunicarse con un chip, desde tarjetas SD y lavavajillas, hasta aparatos de televisión y el coche familiar.
A medida que los chips se hagan más pequeños, las radios wifi van a experimentar los mismos beneficios que los procesadores miniaturizados, entre ellos una reducción en el consumo de energía.
Palaskas, desde Intel, explica que una radio digital wifi, que ocupa 1,2 milímetros de espacio, consume 50 milivatios de potencia. El mismo diseño de radio comprimido en un área de 0,3 milímetros (fabricado con los llamados procesos de 32 nanómetros) solo consume 21 milivatios. Esto es comparable a las mejores radios fabricadas en su mayoría con componentes analógicos, indica Palaskas.
Sin embargo, es difícil de predecir la vida de la batería de los propios dispositivos, asegura Rabaey, y la eficiencia energética obtenida reduciendo los transistores no puede traducirse directamente en un menor número de cargas del teléfono. En gran medida esto depende de los estándares que dicten el diseño de las radios. Por ejemplo, las radios que envíen señales constantemente cuando no estén siendo utilizadas de forma directa agotarán la batería, sin importar cuántos componentes digitales contengan.
Sin embargo, quizás la aplicación más convincente de la radio digital wifi es que apunta a un futuro en el que un mayor número de radios puedan programarse con software y cambien su funcionalidad sobre la marcha. Una actualización simple de software en un dispositivo con una radio digital podría mejorar su rendimiento. "Lo digital es fundamentalmente más programable que lo analógico", señala Palaskas.
Rabaey sugiere que en el futuro, múltiples radios digitales podrían combinarse en una sola, lo que podría reducir el coste de fabricación de los teléfonos móviles. En lugar de componentes separados para 3G, 4G, wifi, bluetooth, y otras radios, un solo chip podría contenerlos todos. El dispositivo podría cambiar los tipos de radio mediante el uso de software. "Podrían pasar entre cinco y diez años antes de que tengamos una radio verdaderamente programable", asegura Rabaey. "Pero todo el mundo ve el valor económico en ello", concluye.
Copyright Technology Review 2012.

lunes, 23 de mayo de 2011

El hombre que inventó el microprocesador

Por Iain Mackenzie /

BBC


Ted Hoff

Marcian Edward "Ted" Hoff es una de las personas que ayudó a crear el mundo en el que vivimos.


De cierta forma, Ted Hoff salvó su propia vida.

En lo profundo del cuerpo de este hombre de 73 años de edad hay un microprocesador: una diminuta computadora que controla su marcapasos y, éste, a su vez, su corazón.

Él está consciente de esta curiosa coincidencia.

"Se siente bien", dice.

Los microprocesadores fueron inventados por un reducido grupo de visionarios dirigidos por Hoff en una startup del Silicon Valley llamada Intel.

Robert Noyce

Para cuando se conocieron, Noyce ya había patentado el chip de silicio.



Memoria
En 1967, Marcian Edward Hoff decidió dejar el mundo académico, tras haber completado su PhD en ingeniería eléctrica.

Un empleo temporal de verano, desarrollando sistemas de señalización para trenes, lo había introducido en el mundo laboral y le había gustado.

Llegó entonces la llamada telefónica que le cambiaría la vida.

"Había visto al tipo sólo una vez antes. Su nombre era Bob Noyce. Me dijo que estaba reclutando empleados para una compañía y me preguntó si yo consideraría trabajar con él", cuenta Hoff.

Seis años antes, Robert Noyce, el fundador de Fairchild Semiconductor, había patentado el chip de silicio.

Ahora su ambición era otra, y estaba buscando los integrantes de un equipo que pudiera hacerla realidad.

"La entrevista fue en su casa y él no me dijo a que se dedicaría su nueva compañía", recuerda Hoff.

"Sin embargo, me preguntó su yo tenía alguna idea de cuál sería el próximo paso para los circuitos integrados, y le contesté: 'Memoria'".

En el clavo
Lo había adivinado. El plan de Noyce era hacer chips de memoria para grandes computadoras.

microprocesador.

1. m. Fís. Circuito constituido por millares de transistores integrados en un chip, que realiza alguna determinada función de los computadores electrónicos digitales.

Real Academía Española

Contrató a Hoff, quien se convirtió en el empleado número 12 de Intel.

En 1969, Busicom, una empresa de productos electrónicos japonesa, los contactó, pues estaba en pos de nuevos chips.

Quería algo que hiciera funcionar a una nueva línea de calculadoras y requería un sistema que usara 12 circuitos integrados distintos.

Hoff le apostó a mejorar la idea acomodando la mayoría de las funciones en una sola unidad procesadora central.

El resultado fue un sistema de cuatro chips, basado en el microprocesador 4004 de Intel.

Escépticos

El trabajo de Intel fue recibido inicialmente con escepticismo, señala Hoff.

El consenso favorecía el uso de muchos circuitos integrados simples en chips separados. Aquéllos podían ser producidos en masa y organizados en configuraciones distintas de acuerdo a las necesidades de los fabricantes de computadoras.

Y el sistema entero ofrecía las economías de escala.

Los microprocesadores, en contraste, eran considerados como altamente especializados, diseñados a un alto costo para que los usaran unos pocos manufactureros en un puñado de máquinas.

El tiempo demostró que los escépticos estaban 100% errados.

El precio de los caracteres
Intel enfrentaba otro problema.

Así la producción masiva hiciera que bajara el precio de los microprocesadores al punto que fueran más baratos que sus rivales de chips múltiples, en todo caso no eran igual de potentes.

Es posible que los primeros consumidores de computadoras sacrificaran rendimiento para ahorrarse algo de dinero, pero no era precisamente de los procesadores que dependía el precio.

"La memoria todavía era cara", subraya Hoff.

"Una página de texto puede tener 3.000 caracteres. Eso costaba unos US$300".

"Si uno va a poner unos miles de dólares de memoria (en una computadora), ¿no es más sensato gastar US$500 en un procesador hecho en pequeña o mediana escala y tener 100 más rendimiento?".

"En esa época, no tenía sentido hablar de computadoras personales", dice.

Eventualmente, el precio de la memoria empezó a bajar y la capacidad de almacenamiento a subir.

Gordon Moore

Moore nunca declaró que su observación fuera ley.



La ley de Moore

Los productos de Intel empezaron a ser más y más atractivos, aunque tomó otros tres años y cuatro generaciones de chips antes de que uno de sus procesadores llegara a una computadora personal disponible comercialmente.

Pero Intel sabía que su sistema ganaría la partida al final.

Podía incluso predecir cuándo llegarían los microprocesadores a romper la barrera del precio/rendimiento.

En 1965, Gordon Moore, quien más tarde cofundaría Intel con Robert Noyce, hizo una audaz predicción.

"La complejidad de los circuitos integrados se duplicaría cada año con una reducción de costo conmensurable".

Y, como consecuencia, los precios bajan al mismo tiempo que las suben prestaciones.

La teoría, que eventualmente llegó a ser conocida como La Ley de Moore, fue más tarde revisada y refinada.

Hoy en día, declara que el número de transistores de un circuito integrado se duplicará apróximadamente cada dos años.

"Gordon siempre presentó su idea como una observación más que una ley", apunta Hoff.

Incluso en los primeros años, dice, Intel estaba superando las predicciones de Moore.

Chips omnipresentes
Con el paso de los años, la revolución de computadora personal echó raíces.

Los microprocesadores son ahora ubicuos.

No obstante, Hoff piensa que su versatilidad no ha sido aún plenamente apreciada.

"Una de las cosas que le critico a los medios de comunicación es que cuando hablan de microprocesadores se refieren a una computadora de escritorio o a una portátil.

"No se acuerdan de los automóviles, las cámaras digitales o los celulares que también usan cómputo", apunta.

Y se lanza a analizar el poder de procesamiento de las cámaras digitales, y cuánto poder de cómputo tienen hoy en día.

Como un verdadero experto en tecnología, lo que a él le interesa reside en la frontera más lejana de la ingeniería electrónica.

Los intentos por obligarlo a elevar sus logros personales o a evaluar su lugar en la historia terminan sólo en chistes.

Él prefiere hablar de sus proyectos actuales.

"Tengo un montón de computadoras aquí en casa y me la paso jugando con microcontroles. Me gusta programarlas y hacer que me resuelvan mis problemas técnicos".

Pero si Hoff se rehusa a reconocer su propio estatus, otros están ansiosos por hacerlo.

Quizás el honor más alto llegó en 2010, cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le otorgó la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación.

Su nombre está ahora al lado de otros galardonados, que incluyen a Gordon Moore, Robert Noyce, Steve Jobs, Bill Gates y Ray Dolby.

Como ellos, Hoff ayudó a moldear el mundo en el que vivimos hoy.