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viernes, 19 de octubre de 2012

Kim Dotcom habla de Mega, relevo de Megaupload

Por Javier Lacort / ALT1040

Hace unas semanas echábamos un primer vistazo a Megabox, la versión renovada de Megaupload con la que Kim Dotcom pretende revolucionar la industria discográfica. Hoy sabemos algo más sobre los nuevos planes de Kim, sobre todo de la parte que se encarga del almacenamiento de archivos en la nube, Mega. Y tiene un aspecto fantástico.
Dotcom ha concedido una entrevista a Wired en la que habla sobre este futuro servicio, especialmente de los resquicios legales que podrían derivar en nuevos litigios con el gobierno norteamericano. 

Concretamente, con el FBI, que ya le cerró a principios de este año Megaupload. Para ser exactos, Kim habla de cómo Mega pone al usuario en el centro de su servicio, y de cómo es éste quien decide sobre los archivos que sube a sus servidores, pudiendo cifrarlos para asegurarse de que únicamente él será quien tenga acceso a ellos. Esto es así gracias al algoritmo Advanced Encryption Standard, el cual cifra el archivo subido con un simple clic secundario, y posteriormente entrega una clave única al usuario. Dicha clave no estará alojado en los servidores de Mega, por lo que ni siquiera el servicio podrá acceder a dicho archivo. Ni el servicio… ni el gobierno federal.

En palabras de Dotcom, y asesorado por sus servicios jurídicos, nadie podría clausurar Mega esta vez, salvo una repentina ilegalización del cifrado de datos. Se muestra tranquilo ante esta remota posibilidad. “De acuerdo con la Carta de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la privacidad es un derecho humano básico, usted tiene el derecho de proteger su información privada y sus comunicaciones frente al espionaje”, añade.

Con estas declaraciones, hace un llamamiento a su servicio a todo aquel especialmente preocupado por la seguridad y la protección de sus archivos en línea. Asimismo, asegura que Mega empleará dos conjuntos redundantes de servidores que estarán ubicados en diferentes partes del mundo, a lo que Kim y su compañero Mathias Ortmann añaden que si algún país actúa contra la legalidad e interviene sus servidores, o incluso si un desastre metereológico los dañara, los archivos de los usuarios continuarían estando a salvo al permanecer en otro servidor ubicado en otro país, para que no vuelva a repetirse el escenario del pasado mes de enero en lo que Kim asegura que fue un abuso por parte del gobierno de EEUU. Por otra parte, aseguran también que han cumplido por completo con todas las leyes de los países en los que tienen previsto ubicar los servidores.

En la última parte de la entrevista se aborda la espinosa cuestión de los derechos de autor, supuesto detonante de la redada sufrida por Megaupload y la persecución legal al estrambótico Dotcom. Al parecer, el tratamiento de estos derechos será el mismo que en el anterior servicio: si propietarios de derechos de autor ven cómo éstos son violados por usuarios que publican sus contenidos y/o claves, podrán denunciarlo para que sean borrados. Mega pondrá facilidades para ello, a cambio de una condición incontestable: No se podrá denunciar a Mega por la acción de uno o varios de sus usuarios, una forma de prevenir la segunda parte del acoso.

Se espera la salida de Mega para finales de este año, y ya con una fuerte polémica de inicio entre detractores y partidarios, reflejados en las voces críticas que ven a Mega como una mera segunda parte de Megaupload, sobre todo de cara al pirateo de archivos, y los defensores de la libertad en internet que abogan por un servicio así, donde el usuario es quien toma el control de sus archivos y decide qué hacer con ellos y si protegerlo o no. Entre estos últimos se encuentra Julie Samuels, abogado de la Electronic Freedom Foundation (Fundación por la Libertad Electrónica), quien valora este nuevo servicio comouna vuelta de tuerca al juego del ratón y el gato, donde las leyes y los servicios van mutando para adaptarse a los nuevos escenarios.

martes, 7 de febrero de 2012

Contrario a su rival Megaupload, RapidShare prefiere la discreción

El fundador de Megaupload Ltd., Kim Dotcom, quien alardeaba de su estilo de vida de playboy, se convirtió en la cara pública de la empresa de intercambio de archivos cuando fue arrestado el 20 de enero bajo cargos de piratería cibernética. En contraste, uno de sus principales rivales ha preferido mantener un perfil discreto, huyéndole a la publicidad mientras su empresa hace lobby en el Congreso estadounidense.
Christian Schmid es el fundador de RapidShare AG, con sede en Suiza, que junto a Megaupload está entre los ciberlockers más grandes del mundo. RapidShare atrae cada mes a millones de visitantes que cargan y descargan cientos de miles de archivos de diferentes tipos.
Los ciberlockers, que ofrecen almacenamiento en la nube de archivos que pueden ser abiertos desde cualquier aparato con un navegador de Internet, han estado en el ojo del huracán a medida que empresas de medios refuerzan sus campañas para detener la piratería de películas, series de televisión y libros.
Este tipo de sitios tiene usos legítimos, pero la industria del entretenimiento argumenta que algunos promueven el tráfico ilegal de propiedad intelectual. Las autoridades de Estados Unidos no han presentado ningún cargo en contra de RapidShare. Ira P. Rothken, abogado de Megaupload, sostiene que las acusaciones en su caso no tienen base legal y se defenderán.
Tanto Schmid como Dotcom son alemanes treintañeros, pero sus semejanzas terminan allí. Dotcom, quien suele ser fotografiado con mujeres escasas de ropa, carros de lujo y jets privados, es famoso por llamar la atención.
Schmid, por el contrario, se ha mantenido en la sombra y casi no hay fotografías suyas. Desde 2010, su empresa ha gastado más de US$600.000 en firmas de lobby que tratan de convencer a Washington de que RapidShare es una empresa totalmente legítima. El ejecutivo no quiso comentar para este artículo.
"Es tímido", sostiene su abogado, Daniel Raimer, quien añadió que a su cliente "no le gusta mucho otra gente. No le gusta conversar". Según Raimer, Schmid "incluso camina sin hacer ruido".
El ejecutivo fundó RapidShare en 2005 luego de no encontrar una manera de mandar un grupo de fotos personales a su mamá, ya que eran muy grandes para adjuntar a un correo electrónico, contó Raimer. RapidShare les permite a sus usuarios compartir archivos en una computadora central accesible desde cualquier navegador web.
La empresa, cuya sede se ubica en un edificio de oficinas en el centro de Cham, en la costa noreste del Lago de Zug en Suiza, despegó rápidamente.
No obstante, a medida que millones de usuarios subían y descargaban archivos hacia y desde RapidShare, la empresa casi inmediatamente se vio envuelta en acusaciones de violar derechos de autor. "Tenemos demandas que vienen y van todo el tiempo" en Alemania, dijo Raimer, quien citó "decenas" de juicios en proceso. "Es una batalla constante".
Como una empresa que no cotiza en bolsa, RapidShare no publica su información financiera, pero Raimer sostiene que ha generado ganancias del alquiler de espacio de almacenamiento en línea.
La reputación de RapidShare se vio comprometida en 2010 cuando el Congreso de EE.UU. incluyó a la empresa en la lista negra de firmas que promueven la piratería de ese año, argumentando que el sitio ofrecía "acceso a copias no autorizadas de trabajos de propiedad intelectual estadounidense".
Schmid rechaza esa acusación, según su abogado, quien añadió que RapidShare no fomenta el comportamiento ilícito.
El abogado fue despachado a EE.UU. donde ha pasado el último año intentando reparar la imagen de la empresa y establecerla como un negocio legal que ofrece almacenamiento de archivos en nube. Para llegar a los congresistas del país, contrató a la firma de lobby Dutko Worldwide, a la que le pagó US$480.000 el año pasado por sus servicios, según el Center for Responsive Politics, una organización con sede en Washington que rastrea el uso de dinero en la política estadounidense.
En Suiza, mientras tanto, RapidShare intentó apaciguar a los críticos vetando a los usuarios a los que encontraba tres veces o más con archivos que violaban derechos de autor. También implementó una herramienta automática que busca en sitios webs de terceros enlaces de RapidShare a material pirateado. Miles de usuarios han sido expulsados, asegura Raimer.
Tales medidas podrían haberle salido caro a RapidShare. En diciembre, tenía 41 millones de visitantes únicos en todo el mundo, 29% menos que un año antes, según comScore. Sin embargo, el sitio registró un alza en su membresía tras el cierre de Megaupload.

lunes, 23 de enero de 2012

Los cierres de servicios para compartir archivos

Por Editorial TICBeat


La reacción de pánico de los sitios de almacenamiento es obvia tras el cierre imprevisto de Megaupload por el FBI en los Estados Unidos y los propios internautas la comprueban personalmente.  En esta infografía se presenta, a nivel  europeo, cuáles han sido las páginas que a lo largo del tiempo han tenido que ser cerradas por intercambiar archivos protegidos por derechos de autor.
Se podría decir que casi en la totalidad de los países de Europa  ha cerrado al menos una página por permitir almacenar y compartir archivos con copyright.
Es por ello por lo que coincidiendo con  el cierre de Megaupload (que ha repercutido en otros cyberlockers) proponemos esta infografía, realizada porAshley Angell, en la que se muestrab algunas de las páginas que han dejado de funcionar después de tener problemas con las autoridades competentes.

Cómo se cierra un sitio de Internet que está en otro país

Un botón de apagado y encendido
En una acción coordinada el pasado jueves, las autoridades de EE.UU. "apagaron" los servicios de Megaupload.
Por David Cuen / BBC Mundo
Desde que internet se volvió popular, inició un debate sobre la jurisdicción de la red. ¿A qué leyes debe responder un sitio web que puede ser operado desde un país, encontrarse físicamente en otro y tener una audiencia global?
Hasta ahora no existe una ley internacional que defina con claridad qué tribunales pueden juzgar lo que ocurre en una página web. Pero el consenso en la práctica ha sido que si un país se siente afectado por lo que hace un sitio en internet, tiene el derecho de buscar una solución en la corte.
Y esa es precisamente la lógica que siguió el gobierno de Estados Unidos.
La acusación contra Megaupload fue presentada ante un tribunal en el estado de Virginia. La ubicación no es casual. Virginia es la sede de la empresa Carpathia Hosting, una de las muchas empresas de servidores que el sitio rentaba a lo largo del mundo.
Según el FBI, Megaupload violó la ley de Virginia al permitir que algunos de sus usuarios alojaran en dichos servidores dos películas protegidas por derechos de autor.

Vínculos estadounidenses

El documento de más de 70 páginas presentado en Virginia también asegura que, a pesar de que la empresa no se encontraba territorialmente en Estados Unidos, tenía fuertes vínculos con empresas del país que le suministraban una importante cantidad de ingresos, dañando a otras industrias -principalmente estudios de cine y empresas discográficas- estadounidenses.
Advertencia del FBI
El FBI decomisó 18 dominios de internet asociados a Megaupload.
Por ejemplo, según la acusación, Megaupload recibió más de US$110 millones en pagos de usuarios por suscripciones a través de PayPal, además de recibir más de un millón de dolares en ganancias publicitarias a través de empresas de EE.UU. como Ad Sense de Google y AdBrite.
En resumen, la acusación establece que al hacer negocios con empresas estadounidenses, el sitio en internet se ponía a disposición de las leyes del país.
Una vez que la acusación se registró ante un tribunal, Estados Unidos consiguió órdenes judiciales para realizar búsquedas en ocho países congelando así más de US$50 millones en activos.
No es la primera vez que un gobierno extranjero actúa contra sitios en internet cuya sede se encuentra en otro país.
En el año 2000, por ejemplo, el gobierno de Francia se enfrentó a Yahoo! porque éste permitía la venta de objetos nazi en sus páginas de subasta, lo que era contrario a la ley francesa.
El caso terminó desechándose, pero no sin que antes un tribunal de apelaciones en EE.UU. fallara que no podía decirse que los sitios en internet que operaban en un país no estuvieran obligados a respetar el marco legal de otro territorio.

Un servicio popular

Megaupload no sólo ha tenido problemas con Estados Unidos.
Desde 2009 -y a pesar de tener ahí su sede- el acceso al sitio fue bloqueado en Hong Kong, China. En 2011 corrió la misma suerte en Malasia y en India, países que alegaron también violaciones a derechos de autor y consiguieron órdenes judiciales para bloquear el servicio.
Según cifras de Google, Megaupload era responsable por el 4% del tráfico de internet en todo el mundo.
De acuerdo con Sandvine, una empresa especializada en análisis de tráfico en la red, en países como Brasil Megaupload representaba hasta el 11,39% del tráfico en internet.
Algunos analistas, como el sitio Techdirt, han expresado su preocupación por el hecho de que la acusación contra Megaupload esté llena de "interpretaciones" de la ley que parecen "sacadas de contexto" y que "podrían regresar para cazar a otros servicios de internet que proveen servicios completamente legítimos".
Entre dichas interpretaciones señalan el que la acusación establece que al no contar con un motor de búsqueda que le permitiera a los usuarios encontrar archivos, era claro que el sitio estaba "tratando de esconder el espectro de su infracción".
Techdirt recuerda que en otros casos de piratería el argumento ha sido que, al contar con un motor de búsqueda, los sitios facilitan el acceso a material protegido con derechos de autor.
Varios analistas creen que la disputa en los tribunales será larga y complicada y que dichas "interpretaciones" podrían ayudar a los abogados de Megaupload.
Mientras tanto otros sitios de alojamiento de archivos como Hotfile o Rapid Share seguirán con cuidado cada uno de los detalles del proceso.

viernes, 20 de enero de 2012

¿Llegó la primera guerra digital?

Manifestantes
El apagón digital y el cierre de Megaupload son síntomas de una guerra hasta ahora llevada en silencio.
 Por Anahi Aradas
 / BBC Mundo Tecnología

El cierre de Megaupload y la huelga digital de esta semana no son más que síntomas de una guerra ya no tan silenciosa que hace una década tiene lugar en el mundo por el control de internet.
El World War Web (la guerra mundial de Internet), como la califican ya muchos en las redes sociales, es una fiera batalla que mantienen dos bandos bien definidos, los que defienden la llamada "neutralidad de internet" y los que no, es decir, entre los que quieren mantener su estado actual y los que quieren regularla.
Un conflicto que se desarrolla tanto a nivel político, legislativo como económico y cuyas víctimas, como en toda guerra, son los ciudadanos de a pie, como hemos podido comprobar con los usuarios de Megaupload que en estos momentos deben estar preguntándose cómo van a recuperar el dinero de sus suscripciones o los contenidos que subieron a la página.

¿Por qué ahora?

Según Javier de la Cueva, abogado experto en derecho de internet, las polémicas leyes Sopa y Pipa en Estados Unidos, son ejemplos de ofensivas legislativas que esconden, no sólo intereses económicos sino el renovado afán político por controlar la red.
"Wikileaks, los disturbios en el norte de África... El poder político se ha aliado con la industria del entretenimiento porque tiene el mismo interés de controlar el internet", explicó de la Cueva.
"La ley Sinde española le concede al gobierno la potestad de controlar internet, quitándole a los jueces esta potestad, y es lo que se está tratando de implantar en Estados Unidos", aclaró.
Y a nivel económico no hay nada nuevo bajo el sol, dice, ya que la "tensión existente está describiendo el ciclo histórico que vivimos, el que existe entre la propiedad intelectual colectiva, representada por Wikipedia y Linux y una privativa, que es la de la industria del contenido".

Antecedentes

Ya en 2005, J.D Lasica, periodista, bloguero y consultor sobre medios sociales hablaba sobre este fenómeno en su libro "La guerra de Hollywood contra la generación digital", basado en entrevistas realizadas a actores de la industria del entretenimiento, del mundo tecnológico, periodistas y políticos.
En esta obra, profetizaba el intento de la industria de bloquear los contenidos de internet, así como la habilidad de los ciudadanos de generar y compartir contenido.
"Las tecnologías participativas online y "many to many" pueden desplazar el núcleo de la esfera de influencia mediática desde un reducido número de poderosos propietarios de medios de comunicación hasta la población entera", citaba el libro.
Pero lo cierto, es que más allá de perder influencia como único medio de difusión de información y entretenimiento, es que internet está arrasando al sector.
Según Motion Pictures Association of America (MPAA) la industria pierde anualmente cerca de US$6.000 millones debido a las copias ilegales.
No sólo eso, a medida que internet se convierte en el medio favorito para disfrutar de este tipo de contenidos, en detrimento de la televisión o el cine, la industria ve peligrar cada vez más sus dividendos en beneficio de las empresas de internet que lo manejan, por lo que no es raro que emplee todos sus medios para recuperar terreno.

La ley como arma

En este sentido, leyes como la Sinde recientemente aprobada en España, la ley Lleras discutida y rechazada en Colombia, la ley Doring planteada en México, son como la Sopa y la Pipa: armas con las que la industria cuenta para retomar el control de sus contenidos.
"Buena parte de estas legislaciones lo que buscan es controlar los derechos de la propiedad intelectual y tiene como repercusión que el gobierno pueda controlar los contenidos de la red", comenta Joel Gómez, especialista en derecho informático del despacho Lex informática abogados de México.
Una de las legislaciones más ambiciosas en este sentido, apuntó Gómez, es el Acuerdo comercial antifalsificación (ACTA), un marco legal internacional que se extiende a contenidos distribuidos en internet y al que los países pueden adherirse y cuyas negociaciones son secretas.

La batalla de cabilderos

Barack Obama
La Casa Blanca vive una batalla de lobbys entre la industria de internet y la industria del entretenimiento.
Pero este tipo de regulaciones choca de frente con los intereses de una industria global, con fuerte presencia en Estados Unidos.
La industria de internet encarnada por los colosos de Silicon Valley ha pasado de ser un pequeño actor político en 1999 a uno de los mayores contribuyentes a la compaña de Obama en 2008.
Según datos de la Federal Election Comission, ese año Obama logró recaudar US$9,2 millones de la industria de internet, tres veces más de lo recaudado por cualquier otro político a lo largo de su carrera.
Se trataba de la primera vez que este sector superaba a la industria del entretenimiento.
Aún así Hollywood es un tradicional aliado del Partido Demócrata que Obama está lejos de querer perder.
Tras su retirada de apoyo de la ley Sopa, Hollywood reaccionó con amenazas de paralizar los fondos a su partido, lo que podría poner en riesgo su campaña presidencial en 2012
Algunos ven el cierre de Megaupload como un oportuno guiño de Obama a su tradicional aliado, ensombrecido no obstante por la decisión del senado de aplazar la discusión sobre la ley Pipa debido a las protestas.
Una victoria también mínima para Hollywood, dicen algunos, considerando que desaparecida Megaupload todavía existen decenas de recursos donde los usuarios pueden seguir compartiendo contenidos.

Anonymous

Paralelamente a este enfrentamiento entre titanes tenemos al grupo internacional de piratas informáticos Anonymous, que en respuesta al cierre de Megaupload bloqueó seis importantes páginas de internet, entre ellas las del Departamento de Justicia estadounidense y la de Universal Music Group.
Pero algunos consideran que sus actividades juegan un papel secundario en esta trama.
"Anonymous es una cosa muy efímera", afirma de la Cueva, "tiene una importancia mediática efectiva, pero tan sólo supone dejar una página sin funcionar durante ocho horas. Su huella es muy nula".

Daños colaterales

Censura
Algunos creen que leyes como Sopa o Pipa podrían censurar internet e impedir el acceso de los ciudadanos a la cultura.
Como en toda guerra, los daños colaterales impactarán en el ciudadano de a pie dicen los expertos.
"Hay usuarios que usan de manera positiva estas herramientas y se van a ver afectados", admite Gómez.
"Quieren intervenir las comunicaciones y fundamentalmente lo que nos están haciendo es impidiendo el acceso a la cultura", dice por su parte de la Cueva.
No obstante, este último se muestra escéptico ante la posibilidad de un escenario en donde resulte imposible compartir archivos a través de la red.
"Continuamente hablamos de redadas contra la piratería, así seguiremos durante mucho tiempo. Pero internet se diseñó para resistir un ataque nuclear. La única forma en la que lograrán que no nos pasemos archivos por internet es desconectándolo todo".

jueves, 19 de enero de 2012

El FBI cierra Megaupload


Megaupload
La página Megaupload es una de las más populares de internet.
En una operación para ponerle fin a lo que fue calificado como "uno de los casos criminales de derechos de autor más grandes que han sido entablados por Estados Unidos", funcionarios del FBI cerraron este jueves una de las páginas de intercambio de archivos más grandes de la red.
Se trata de la página Megaupload.com, que según la agencia de rankings en internet Alexa ocupa el puesto 72 de las páginas más vistas en la red.
El sitio de intercambio es especialmente popular en América Latina, estando entre los 20 sitios más populares en países como Argentina, México y Chile.
Agentes del FBI detuvieron a cuatro personas acusadas de delitos de piratería en internet, incluyendo a dos de los fundadores de Megaupload, mientras otras tres personas mencionadas en la acusación continúan libres.
Se les acusa de producir pérdidas de más de US$500.000 millones a los propietarios de derechos de autor.
La medida se produce tan solo un día después de que miles de páginas web cerraran sus servicios en protesta por el proyecto de ley SOPA, que pretende facilitar el cierre de sitios en la red que infrinjan leyes de derechos de autor, pero activistas señalan supondría un serio golpe a la libertad en internet.

Páginas de terceros

Los cargos en contra de Megaupload incluyen infracciones de derechos de autor, conspiración para cometer chantaje sistematizado y lavado de dinero.
Una corte federal en Virginia ordenó que 18 dominios asociados con la compañía, basada en Hong Kong, sean confiscados.
El Departamento de Justicia dijo que se habían suscrito más de 20 órdenes de registro de allanamiento en nueve países y que se habían confiscado aproximadamente US$50 millones en activos.
La entidad explicó que al promocionar el uso de vínculos a páginas de terceros para publicitar su contenido, "los conspiradores no tuvieron la necesidad de publicitar el contenido en la página de Megaupload".
Estas páginas de terceros también podrían sufrir un impacto.
Según David Bravo, abogado especialista en propiedad intelectual y derecho informático, "el impacto para estas páginas es el mismo que el que se produciría si a los encargados de hacer un índice de la enciclopedia le eliminan buena parte de sus contenidos".
"No obstante, parece claro que se empezarán a indexar contenidos de otros servicios de alojamiento de datos similares", explicó Bravo a BBC Mundo.

"Represalias"

El grupo de hacktivistas Anonymous aseguró haber atacado sitios oficiales del gobierno de EE.UU. y de sellos musicales, en represalia por el cierre de Megaupload.com.
La cuenta de Twitter @youranonnews lanzó una advertencia poco después de la noticia del desalojo: "¿El gobierno baja Megaupload? 15 minutos después Anonymous baja sitios de gobierno y de sellos musicales"#esperennos
El operador de Anonymous, Barret Brown, aseguró a la agencia de noticias rusa Russia Today que el ataque a justice.gov "fue en represalia por Megaupload".
Los sitios del Departamento de Justicia de EE.UU. y de Universal Music Group se encuentran fuera de servicio. No han dado ninguna declaración oficial.