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martes, 29 de enero de 2013

El plan de Bill Gates para resolver los problemas más graves del mundo

Bill & Melinda Gates Foundation/Prashant Panjiar
Por costumbre, muchos padres en Etiopía no dan nombre a sus recién nacidos, en caso de que los bebés mueran. Eso está empezando a cambiar a medida que mejora la tasa de sobrevivencia como consecuencia de mejores servicios de salud. En la foto, Sebsebila Nassir con una empleado de un centro médico.
Podemos aprender mucho sobre cómo mejorar el mundo del siglo XXI de un ícono de la era industrial: la locomotora a vapor.
Se requirieron muchas innovaciones para poder aprovechar la energía del vapor, como William Rosen relata en su libro T he Most Powerful Idea in the World, algo así como 'La idea más poderosa en el mundo'. Entre las más importantes figuraba una nueva forma de medir la producción de energía de los motores y un micrómetro que podía calcular distancias pequeñas.
Estas herramientas de medición, Rosen escribe, permitieron a los inventores ver si su incremento gradual de cambios de diseño causaban las mejorías —como una mayor potencia o menos consumo de carbón— necesarias para producir mejores máquinas. Hay una lección más grande aquí: sin la retroalimentación de mediciones precisas, Rosen escribe, los inventos están "condenados a ser escasos y erráticos". Con ella, la invención se vuelve algo común.
A lo largo del último año, he quedado impresionado por la importancia que tiene la medición para mejorar la condición humana. Uno puede lograr un progreso increíble si se fija una meta clara y encuentra una medida que impulse el progreso hacia ese objetivo, en un ciclo de retroalimentación similar al que Rosen describe.
Esto podría parecer básico, pero es impresionante la frecuencia con que no se hace y la dificultad para que se haga correctamente. Históricamente, la ayuda extranjera se ha medido con base al monto total del dinero invertido, pero no con base a la eficacia de la ayuda de personas. Por ejemplo, a pesar de la innovación la medición del desempeño de maestros a nivel internacional, más de 90% de los educadores en Estados Unidos aún no reciben retroalimentación sobre cómo mejorar.
European Pressphoto Agency
Bill Gates
Una innovación —ya sea una nueva vacuna o una semilla mejorada— no puede tener impacto a menos de que llegue a la gente que se beneficiará de ella. Necesitamos innovaciones en la medición para encontrar formas nuevas y más eficaces de proporcionar estas herramientas y servicios a las clínicas, las granjas familiares y las aulas de clases que las necesitan.
Durante el último año, he encontrado muchos ejemplos de la diferencia que puede marcar la medición, desde una escuela en Colorado hasta un centro de salud en la zona rural de Etiopia. Nuestra fundación está apoyando esos esfuerzos, pero necesitamos hacer más. Conforme los presupuestos de gobiernos y fundaciones se vuelven más limitados en todo el mundo, todos debemos tomarnos a pecho la lección de la máquina de vapor y adaptarla para resolver los problemas más grandes del mundo.
Unos de los mayores éxitos en términos del uso de la medición para impulsar el cambio global ha sido un acuerdo firmado en 2000 por la Organización de Naciones Unidas. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, respaldados por 189 países, tienen a 2015 como la fecha límite para realizar mejoras porcentuales específicas en una serie de áreas cruciales, como la salud, la educación y los ingresos básicos. Muchas personas dieron por hecho que el pacto sería archivado y olvidado como muchos pronunciamientos de gobiernos y la ONU. Las décadas anteriores habían aportado muchas declaraciones bien intencionadas para combatir problemas desde la nutrición hasta los derechos humanos, pero la mayoría carecía de una hoja de ruta para medir el progreso. Sin embargo, los Objetivos del Milenio fueron respaldados por un consenso amplio, eran claros y concretos, y enfocaron las prioridades más importantes.
Cuando Etiopía firmó la declaración de los Objetivos Milenio en 2000, el país incorporó cifras concretas a su ambición de llevar servicios de salud primarios a todos sus ciudadanos. La meta concreta de reducir la mortalidad infantil en dos tercios creó un blanco claro para medir el éxito o fracaso. El compromiso de Etiopía atrajo un aumento en dinero de donadores destinado a mejorar los servicios de cuidados de salud primario del país.
Con la ayuda de Kerala, un estado de India, que desarrolló una red exitosa de centros de salud comunitarios, Etiopía lanzó en 2004 su propio programa y ahora cuenta con más de 15.000 centros de salud atendidos por 34.000 empleados. (Esta es una de las mayores ventajas de la medición: la habilidad que proporciona a los líderes políticos de hacer comparaciones entre países y después aprender de los mejores).
A finales de marzo, visité el centro de salud Germana Gale en la región de Dalocha, en Etiopía, en donde observé los registros de inmunización, los casos de malaria y otra información pegada en las paredes. Estos datos se trasladan a un sistema —parte en papel y parte computarizado— que ayuda a los representantes del gobierno a ver en dónde están funcionando las cosas y a tomar acción en los lugares donde el programa no está teniendo éxito. En años recientes, la información de los centros ha ayudado al gobierno a responder más rápidamente a brotes de malaria y sarampión. Quizá más importante es el hecho de que el gobierno tiene ahora un registro oficial de la tasa de nacimientos y mortalidad infantil en las zonas rurales de Etiopía, algo de lo que carecía. Ahora, el país mantiene registros cuidadosos de estos datos.
Los trabajadores de salud proveen la mayoría de los servicios en los centros, aunque también visitan los hogares de mujeres embarazadas y de personas enfermas. Se aseguran de que cada hogar tenga acceso a un toldillo en la cama para proteger a la familia de la malaria, una letrina, capacitación de primeros auxilios y otras prácticas básicas de salud y seguridad. Todas estas intervenciones son bastante sencillas y han mejorado de manera dramática la vida de las personas en este país.
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Un ejemplo es la historia de una madre joven en Dalocha. Sebsebila Nassir nació en 1990, cuando 20% de los niños en Etiopía no vivían para celebrar su cumpleaños número cinco. Dos de los hermanos de Sebsebila murieron durante la infancia. Pero cuando un centro de salud en Dalocha abrió sus puertas, la vida empezó a cambiar. El año pasado, cuando Sebsebila quedó embarazada, recibió revisiones frecuentes. El 28 de noviembre, viajó a un centro médico donde una partera la ayudó durante su parto de siete horas. Poco después de que su hija naciera, un trabajador médico le administró vacunas contra la poliomielitis y la tuberculosis.
De acuerdo a la costumbre de Etiopía, los padres esperan a darles nombre a sus bebés porque a menudo los niños mueren en las primeras semanas de vida. Cuando la primera hija de Sebsebila nació hace tres años, ella siguió la tradición y esperó un mes antes de ponerle un nombre. Esta vez, con más seguridad sobre las probabilidades de su nuevo bebé, Sebsebila escribió "Amira" —princesa en árabe— en la casilla respectiva de la tarjeta de inmunización el día en que nació su bebé. Sebsebila no está sola: muchos padres en Etiopía ahora se sienten seguros de hacer lo mismo.
Desde 1990, Etiopía ha reducido la mortalidad infantil en más de 60%, lo que pone al país en camino a lograr su Objetivo del Milenio de bajar la mortalidad infantil en dos tercios para 2015, frente a 1990. Aunque el mundo como un todo no logrará la meta, se ha progresado mucho: en 2011, el número de niños menores de 5 años que murieron en todo el mundo cayó a 6,9 millones, frente a 12 millones en 1990 (a pesar de una población global en expansión).
Otra historia de éxito impulsada por una mejor medición es la poliomielitis. Comenzando en 1988, las organizaciones globales de salud (junto con muchos países) establecieron la meta de erradicar la enfermedad, lo que enfocó la voluntad política y abrió las arcas para pagar por campañas de inmunización a gran escala. Para 2000, el virus había sido casi eliminado; ahora hay menos de 1.000 casos en todo el mundo.
Pero eliminar los últimos casos es la parte más difícil. Para detener la propagación de infecciones, los trabajadores de salud tienen que vacunar a casi todos los niños menores de 5 años varias veces al año en países afectados por la poliomielitis. Existen solo tres países que no han erradicado la enfermedad: Nigeria, Pakistán y Afganistán. Hace cuatro años visité el norte de Nigeria para intentar comprender por qué la erradicación es tan difícil allí. Vi que los servicios rutinarios de salud pública estaban fracasando: menos de la mitad de los niños recibían vacunas de manera regular. Un problema enorme era que muchos poblados pequeños de la región no figuraban en los mapas dibujados a mano ni en los listados que documentaban las ubicaciones de los pueblos y el número de niños.
Para solucionar esto, los trabajadores recorrieron las zonas de alto riesgo en la región norte del país, lo que les permitió agregar 3.000 comunidades previamente ignoradas a las campañas de inmunización. El programa también está utilizando imágenes satelitales de alta resolución para crear mapas incluso más detallados. Como resultado, los administradores ahora pueden distribuir a los vacunadores de manera más eficiente.
Adicionalmente, el programa está experimentando con el uso de teléfonos equipados con GPS para los trabajadores de salud. Las rutas son descargadas desde el teléfono al final del día para que los administradores puedan ver el recorrido que los vacunadores siguieron comparado con la ruta que se les asignó. Esto ayuda a asegurar que las zonas que fueron pasadas por alto puedan ser visitadas después.
Creo que este tipo de sistemas de medición nos ayudará a completar la tarea de la erradicación de la poliomielitis dentro de los próximos seis años. Y estos sistemas pueden ser empleados para expandir la vacunación rutinaria y otras actividades de salud, lo que significa que el legado de la erradicación de la poliomielitis irá más allá de la misma enfermedad.
Otro lugar en que la medición está empezando a lograr grandes mejoras es la educación. En octubre, Melinda (la esposa de Gates) y yo nos sentamos entre una docena de estudiantes de último año de secundaria de la escuela Eagle Valley cerca de Vail, Colorado. Mary Ann Stavney, una maestra de idiomas y arte, daba una lección sobre cómo redactar relatos no ficcionales. La profesora interactuaba con sus alumnos, caminando entre ellos y suscitando muy buena participación. Pudimos observar que Mary Ann es una maestra estrella, un reconocimiento otorgado a los mejores docentes de la escuela y un componente importante del sistema de evaluación de maestros en el condado Eagle.
El trabajo de Stavney como maestra estrella está apoyado en un proyecto de tres años que nuestra fundación financió para poder comprender mejor cómo desarrollar un sistema de evaluación y retroalimentación para educadores. Recopilando aportes de 3.000 maestros, el proyecto subrayó varias medidas que las escuelas deberían emplear para evaluar el desempeño de los profesores, incluyendo información de exámenes, encuestas de estudiantes y valoraciones hechas por evaluadores capacitados. A lo largo del año escolar, cada uno de los 470 maestros en el condado Eagle es evaluado tres veces y observado en clase al menos nueve veces por maestros estrellas, su rector y colegas conocidos como maestros mentores.
Las evaluaciones del condado Eagle son empleadas para proporcionarle al maestro no solo una calificación sino también retroalimentación específica en áreas a mejorar y formas de desarrollar sus puntos fuertes. Además de orientación individual, los mentores y los maestros estrella dirigen reuniones en las que los docentes colaboran para compartir sus aptitudes. Los maestros pueden hacerse acreedores de aumentos anuales de salario y bonificaciones basadas en observaciones de aulas y logros de los estudiantes.
El programa encara desafíos debido a la reducción de presupuestos, pero el condado Eagle hasta ahora ha sido capaz de mantener su sistema de evaluación y apoyo intacto, una razón por la que los resultados de exámenes de estudiantes han mejorado en esa región en los últimos cinco años.
Creo que el cambio más fundamental que podemos hacer en la educación estadounidense desde el jardín infantil hasta último año de secundaria, en un momento en que EE.UU. está detrás de países en Asia y el norte de Europa en la graduación de estudiantes de buen nivel, es crear sistemas de retroalimentación de maestros que cuenten con financiación adecuada, alta calidad y maestros de confianza.
Y hay muchas otras áreas en las que nuestra habilidad de medición puede mejorar las vidas de las personas en formas poderosas, áreas en que estamos quedando cortos, sin necesidad.
En países pobres, aún necesitamos mejores formas de medir la eficacia de los trabajadores gubernamentales que proporcionan servicios de salud. Ellos son el vínculo crucial para dar herramientas como vacunas y educación a la gente que más las necesita. ¿Qué tan capacitados están? ¿Asisten a su trabajo? ¿Cómo podría la medición ayudarles a tener mejor desempeño en su trabajo?
En EE.UU. deberíamos estar midiendo el valor que las universidades aportan. Actualmente, los ranking de las universidades se enfocan en las calificaciones y la calidad de los estudiantes que ingresan, y en los juicios y prejuicios sobre la "reputación" de un centro educativo. Los estudiantes recibirían un mejor servicio con medidas de qué universidades preparan de mejor forma a sus estudiantes para el mercado laboral. Así sabrían en dónde les rendiría mayor fruto el pago de una matrícula.
En la agricultura, crear un objetivo global de productividad podría ayudar a los países a enfocarse en un área clave pero ignorada: la eficiencia y productividad de cientos de millones de pequeños agricultores que viven en la pobreza. Una libreta de notas pública de cómo los gobiernos, donantes y otros están ayudando a estos agricultores en los países en desarrollo serviría mucho en el esfuerzo por reducir la pobreza.
Y si pudiera mover una varita mágica, me encantaría tener una forma de medir cómo la exposición a riesgos como enfermedades, infecciones, malnutrición y embarazos problemáticos influyen en el potencial de los niños: en su habilidad de aprender y contribuir a la sociedad. Medir eso podría ayudarnos a cuantificar el impacto más amplio de esos riesgos y contribuir a abordarlos.
La vida de los más pobres ha mejorado más rápido que nunca antes en los últimos 15 años. Y yo soy optimista de que nos irá incluso mejor en los próximos 15 años. El proceso que describí —fijar metas claras, elegir un método, medir los resultados y después usar esas mediciones para refinar constantemente nuestro método— nos ayuda a proporcionar herramientas y servicios a todas las personas que se beneficiarán, ya sean estudiantes en EE.UU. o madres en África. Siguiendo la pauta de la máquina de vapor de antaño, gracias a la medición, el progreso no está "condenado a ser escaso y errático". Podemos, de hecho, convertirlo en algo común.
—Gates es el copresidente de la Fundación Bill & Melinda Gates y el cofundador deMicrosoft. Este ensayo fue adaptado de la carta anual que Gates envía a la fundación.

jueves, 25 de octubre de 2012

Las enseñanzas de Bill Gates para gestionar un negocio

Bill Gates


Actualmente se habla mucho sobre el estilo de innovación de Steve Jobs y de Apple, pero las personas, al parecer, olvidaron que uno de los precursores de la revolución tecnológica fue Bill Gates. Conozca la historia de este visionario y las cinco lecciones que él deja para aplicar en los negocios.

Autor: Fábio Bandeira de Mello, Administradores.com / MBA América Economía

 

Se pueden tener 15, 30, 40 o 60 años. En realidad, independiente a la edad y la generación a la que se pertenezca, en algún momento todos utilizaron algún producto o software de Microsoft: un texto escrito en Word, la planilla de cálculo en Excel y el chat del MSN.
Para tener una idea, el gigante de la tecnología e informática cuenta con la mayor cantidad de computadores repartidos por el mundo. Por cada 10 personas, por lo menos, siete utilizan el sistema operacional creado por la empresa, lo que refuerza el eslogan de la compañía: “un computador en cada mesa y en cada lugar”. Esto, sin tomar en cuenta servicios online, venta de licencias, producción de electrónicos, entre otros.
Si el alcance de Microsoft tiene una proporción difícil de dimensionar, todo esto fue posible por el visionario Bill Gates. A los 16 años ya tenía un negocio y demostraba una característica que lo acompaña hasta hoy: ser un emprendedor nato. Porque Microsoft nació cuando él todavía estaba estudiando en Harvard y decidió seguir su vocación para los negocios al abrir la empresa con Paul Allen, un amigo de la infancia.
El crecimiento de Microsoft fue tan rápido como implacable. En la segunda mitad de 1980, la empresa se convirtió en el niño mimado de Wall Street. No sólo desarrolló lenguajes de programación, sino que pasó a ser una compañía diversificada, producía de todo, desde sistemas operacionales como Windows hasta aplicaciones como Word y Excel, así como herramientas de programación. Todo este éxito permitió que Gates fuera clasificado regularmente como la persona más rica del mundo, posición ocupada por él de 1995 a 2007, y en 2009.
Para Erick Vils, fundador da WebSoftware, empresa de tecnología de la información de Río de Janeiro, el legado de Bill Gates para el mundo tecnológico es muy importante. “¿Se puede imaginar las alternativas a largo plazo que tendrían las personas y empresas en caso de no haber Windows y millones de softwares compatibles? Microsoft se preocupó siempre del legado y la compatibilidad entre las versiones de sus sistemas. Para nosotros, los fabricantes de software, habría sido una pesadilla tener que adaptar todos los sistemas a cada cambio de sistema operativo o lanzamiento de hardware fabricado por un asiático”, dice Vils.
 Aprovechando las oportunidades

Una de las característica que hacen de Bill Gates exitoso es que aprovecha las oportunidades que aparecen. Para Vidal Olavo Plessmann, coordinador del curso de MBA en Desarrollo de Aplicaciones de Fiap, esta es una de las principales virtudes del CEO de Microsoft. “Gates fue visionario y buscó asociarse con IBM para crear el PC en los años 80”, recuerda.
En esa época, IBM, que era líder del mercado de los ordenadores de alto rendimiento, decidió ingresar al mercado de los computadores sin poseer el sistema operativo. Para eso, firmó un contrato con Microsoft que, en realidad, no poseía el software. Entonces, el todavía joven Bill Gates compró por alrededor de US$ 50 mil un sistema desarrollado por una pequeña empresa. Personalizó y mejoró el programa, transformándolo en MS-DOS. Licenció este producto y lo vendió por US$ 8 millones. 
Pero el talento de Gates no consistía sólo en dominar y conocer el mercado del software o en su capacidad de ver las oportunidades. La preocupación por las demás áreas ayudó a Gates a alcanzar todo lo que ha conquistado. “Grandes áreas como logística, distribución, márketing y comercial, a menudo tienen más peso que el área de desarrollo. Microsoft ha sabido hacer esto muy bien durante años”, explica Vils. 

Hasta los que no les gusta utilizar Microsoft reconocen su legado. Ese es el caso de André Tenenbaum, director de la agencia de soluciones digitales ZONAInternet. “Puedo decir que nunca fui simpatizante de Bill Gates, al igual que los usuarios que no pueden ver las ventajas de una plataforma más amigable que Amiga y Mac. Pero lo admiro por ser un ejecutivo con visión que supo explorar comercialmente su idea y transformar su negocio y los computadores personales en algo para todos”, destaca Tenenbaum.
Las cinco enseñanzas de Gates
Gates, así como Microsoft, se transformó en un ícono muy odiado por algunos y amado por otros. Sin embargo, al frente de Microsoft dejó un legado que traspasa la barrera tecnológica y logra un modelo singular de administración de una empresa. A continuación lo que se puede aprender de él para gestionar un negocio.
1. Dominar el lenguaje: Gates habla el lenguaje de los programadores y es uno de sus triunfos como líder. Conversar con colegas técnicos proporciona un canal abierto de comunicación que permite inspirar a los empleados de Microsoft a volar cada vez más alto.
2. Estar en el lugar y hora correcta: una de las críticas hacia Microsoft es que no es una gran innovadora, sino que se ocupa principalmente de robar ideas de otros. Pese a ello, lo que la compañía hace es reconocer el potencial de las ideas y comercializarlas. Gates siempre estaba enterado de todo lo que pasaba a su alrededor, de forma de aprovechar una oportunidad, potenciarla y avanzar en el negocio.
3. Contratar gente muy inteligente: “Personas con alto QI” es una expresión que Microsoft utilizaba para designar a los más brillantes. Desde el inicio, Gates siempre buscó las mejores mentes. Él sabía que tener un equipo vencedor sería fundamental para lograr el éxito, y él buscaba a ese equipo.
4. Mantener la sensación de una compañía pequeña: en el inicio de Microsoft, Gates llegó a la conclusión de que el mejor software era creado por pequeños grupos de desarrolladores. Su idea siempre fue valorizar cada equipo para que produjeran más. “Aunque somos una empresa grande, no podemos pensar así o estaremos muertos”, decía Gates.
5. Ser apasionado por lo que se hace: la pasión por Microsoft, así como por cada servicio y producto creado, estuvieron presentes durante la trayectoria de Bill Gates al frente de la compañía. Ese fue uno de los grandes combustibles para que la empresa consiguiera mantenese tanto tiempo como las líderes en tecnología.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Bill Gates y Warren Buffett persuaden a otros 11 magnates a donar la mitad de su fortuna

Bill Gates y Warren Buffett han persuadido a otros 11 multimillonarios como ellos a que se comprometan a donar la mitad de su fortuna, incluidas figuras del mundo tecnológico como Gordon Moore y Reed Hastings.
Los nuevos 11 se unen así a Giving Pledge, una campaña que Gates y Buffett lanzaron en 2010 con el objetivo de iniciar una nueva era en la filantropía estadounidense en la que magnates hacen donaciones a una edad en la que aún pueden influir en cómo se usa su dinero.
Leah Nash for The Wall Street Journal
Bill Gates
Conforme su Giving Pledge ahora incluye a 92 familias, la pregunta es cómo, si es que lo hace, el programa de dos años está realmente cambiando la manera en que los estadounidenses practican la filantropía.
"La meta es elevar la visibilidad de la filantropía y las cosas maravillosas que puede hacer", dijo Gates en una entrevista. El compromiso está haciendo que multimillonarios empiecen a dar a una edad más temprana y de una manera más inteligente a través de reuniones privadas donde los miembros intercambian experiencias y frustraciones, agregó.
"Sé que las personas están colaborando entre ellas bastante más de lo que lo harían de otro modo", aseguró. "Todos están evolucionando en sus donaciones".
Algunos críticos y multimillonarios que han declinado participar dicen que están esperando a ver pruebas de que Giving Pledge en realidad aporta dinero adicional a causas, en especial aquellas que benefician a la gente más necesitada.
"Es fabuloso siempre y cuando veamos un incremento en los proyectos de filantropía. Han pasado dos años, ¿cuáles son los 10 o 20 proyectos principales que han surgido de ello?", se pregunta Marc Benioff, fundador de Salesforce.com, quien ha donado US$100 millones a un hospital infantil en San Francisco pero no quiso participar en la iniciativa de Gates y Buffett.
En 2011, las donaciones filantrópicas estimadas en Estados Unidos crecieron 4% frente a 2010, a US$298.000 millones, según la Fundación Giving USA. Las donaciones otorgadas por fundaciones aumentaron 1,8%.
Moore, el cofundador de 83 años de Intel Corp. y uno de los nuevos firmantes de Giving Pledge, dice que fue un pionero en la donación de la mitad de su fortuna, cuando hace más de una década abrió una fundación dedicada a la ciencia, el medio ambiente y otras causas en el área de la Bahía de San Francisco. "No va a cambiar mucho lo que estoy haciendo", explica, pero "es una buena idea y ha facilitado mucho dinero que de otra manera habría estado guardado por un largo tiempo".
Desde su lanzamiento, Giving Pledge ha atraído a multimillonarios tan jóvenes como Mark Zuckerberg, el fundador de 28 años de Facebook Inc., quien hizo su primera donación a las escuelas públicas de Newark, la ciudad más grande del estado de Nueva Jersey.
Firmar el compromiso incluye una promesa no vinculante de dar al menos la mitad de la fortuna de uno en vida o mediante un testamento. No impone requisitos contractuales sobre cómo debe distribuirse el dinero ni penalidades por no otorgarlo. Giving Pledge, coordinada a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, no mantiene un registro de las donaciones de los firmantes.
La mayor utilidad del grupo, dicen sus participantes, son las reuniones anuales privadas en las que comparten historias y debaten sus métodos filantrópicos. En la reunión más reciente, en mayo, los firmantes conversaron sobre los méritos de la llamada "inversión de impacto", o la financiación de compañías con ánimo de lucro que podrían producir beneficios sociales.
Algunos detractores insisten en que Giving Pledge plantea interrogantes sobre el poder de los súper ricos para moldear temas de interés público como la educación.
"Unos cuantos ricos no deberían decidir el destino de tantos miles de millones de dólares para beneficio público, sea social, cultural o de otra índole", opina Peter Krämer, un magante naviero alemán.
Krämer sugiere en cambio altos impuestos sobre herencias y patrimonios, y la eliminación de créditos tributarios.
Gates dice que los miembros de Giving Pledge podrían discrepar sobre cuántos impuestos deberían pagar, pero él se concentra en lo que hacen con el dinero que les queda. "Hay un rol para la filantropía de hacer cosas que no se harían de otra forma, la toma de riesgos, la innovación y encontrar cosas a las que la actividad del gobierno o los mercados no se extienden", señaló.
—David Crawford contribuyó a este artículo.

miércoles, 25 de enero de 2012

Pese a la crisis, Bill Gates pide más dinero para los programas de salud en países pobres

BRUSELAS—Bill Gates, el segundo hombre más rico del mundo, quiere más dinero.
El cofundador y ex presidente ejecutivo de Microsoft Corp., ahora convertido en filántropo, no quiere el dinero para sí mismo. En cambio, a medida que la crisis económica mundial comienza su quinto año, Gates teme que los gobiernos agobiados por las deudas reduzcan su apoyo financiero a programas de salud en países en desarrollo.
Agence France-Presse/Getty Images
"No veo que vayamos a recibir el mismo tipo de incremento [en las ayudas] que tuvimos de 2000 a 2010; eso no es realista", expresó Gates el lunes, en una entrevista en esta ciudad. "La pregunta ahora es si podremos mantener un aumento modesto para que la gente que, por ejemplo, necesita medicamentos contra el sida, tenga la posibilidad de recibirlos", añadió.
Hoy, Gates participará en el Foro Económico Mundial, en Davos, Suiza, donde tiene previsto exhortar a los donantes acaudalados —en especial los gobiernos— para que sigan financiando una serie de proyectos clave en el mundo en desarrollo, desde medicamentos contra la tuberculosis y mosquiteros para camas contra la malaria hasta vacunas y cuidados para mujeres embarazadas.
Estos son tiempos difíciles para la ayuda sanitaria global. Los años de auge tuvieron lugar entre 2002 y 2008, cuando el gasto total batía un nuevo récord cada año, según una investigación realizada en el Instituto para la Métrica y Evaluación en la Salud de la Universidad de Washington en Seattle.
A pesar de que la crisis golpeó en 2007, no tuvo un efecto inmediato: la financiación total de la salud mundial subió 17% entre 2007 y 2008, por ejemplo. Sin embargo, el nivel del incremento anual cayó a 4% entre 2009 y 2011, según estimaciones preliminares realizadas por el instituto y publicadas recientemente en la revista Health Affairs.
"Ha sido muy difícil para los políticos convencer a sus electores para que aumenten el monto de dinero que conceden a los países pobres", señala Katherine Leach-Kemon, del instituto de Seattle y coautora del estudio. Calcula que el gasto de todos los donantes en causas relacionadas con la ayuda sanitaria a países en desarrollo ascendió a US$28.000 millones en 2011. Los aportes al desarrollo de las agencias de Naciones Unidas cayeron ligeramente entre 2010 y 2011. El crecimiento en esa clase de gastos de entidades financiadas por el gobierno también declinaron a 4%, en parte un reflejo de la reducción de las contribuciones del gobierno estadounidense.
Pero no todos los países se han apretado el cinturón. Mientras que Italia ha realizado considerables recortes recientemente, Gran Bretaña todavía prevé cumplir con sus compromisos originales, señaló Gates.
Un ejemplo del potencial que tienen estos programas que da ánimos a Gates es la lucha por la vacuna contra la polio en India, donde no se ha registrado ni un solo caso en los últimos 12 meses. No hace mucho, el país de 1.200 millones de habitantes era considerado el epicentro de la enfermedad y uno de los mayores obstáculos para erradicarla.
En todo el mundo, el número de casos de polio se redujo de un estimado de 350.000 en 1998 a 1.349 en 2010, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Como resultado, "ha habido en la última década más de tres millones de niños que no han quedado lisiados por la enfermedad", sostiene Gates, cuya fundación paga cerca de una quinta parte de los US$1.000 millones anuales que cuestan las vacunas contra la polio en todo el mundo.
Los recortes en el gasto de la salud mundial podrían afectar los programas enfocados en el sida, especialmente en África. El costo de un programa que proporciona medicamentos contra esta enfermedad ha caído a US$300 por paciente por año, según Gates. Pero a diferencia del caso de la malaria o la tuberculosis, los medicamentos contra el sida deben ser proporcionados durante el resto de la vida del paciente.
En los últimos meses, Gates se ha esforzado por persuadir a otros multimillonarios a donar la mayor parte de su riqueza en vida o en su testamento. En la última carta anual sobre las actividades de su fundación, señala que hasta el momento se han sumado 69 personas. Uno de ellos es Mark Zuckerberg, el cofundador de Facebook.
La Fundación Gates, cuyas arcas incluyen hasta el momento contribuciones de más de US$9.500 millones de parte de Warren Buffet, ha concedido desde su creación en 1994 donaciones por US$26.190 millones.

miércoles, 19 de octubre de 2011

¿Qué está haciendo Bill Gates para sacarle jugo a la inflación?


BOSTON—Si está jubilado, o casi, usted probablemente quiera tres cosas de sus inversiones: seguridad para su dinero, una tasa de interés razonable, y cierta protección contra los riesgos de la inflación en el futuro.
Suerte con eso.
Los acontecimientos en los mercados financieros, y las políticas de la Reserva Federal, han reducido las tasas de interés y bloqueado la mayoría de sus opciones.
¿Qué puede hacer?
[gates1018]Associated Press
Bill Gates
Aquí hay algo intrigante. El cofundador de Microsoft, Bill Gates ha estado sacando ventaja en silencio de una inversión poco conocida en el mercado bursátil que podría satisfacer las tres condiciones. Y está disponible para cualquier persona.
Antes de analizarla, veamos los dilemas que enfrentan millones de inversionistas de edad avanzada en EE.UU.
Las acciones no ofrecen seguridad para sus fondos (aunque una canasta de acciones de alta calidad ofrece un nivel bastante razonable de seguridad en el curso de, por ejemplo, cinco años o mas).
Certificados de depósito, fondos de mercado de dinero y bonos de corto plazo no ofrecen una tasa de interés razonable. Los depósitos a un año pagan alrededor de 1% —comparado con la inflación oficial en EE.UU. que actualmente es de 3,8%— y los depósitos a corto plazo pagan incluso menos.
Y si en cambio compra bonos a más largo plazo, para ganar intereses más altos, se pone en riesgo frente a la inflación. Incluso los bonos del Tesoro de EE.UU. a 30 años rinden poco más de 3%.
Este problema ha estado llevando a muchos inversionistas a una cuarta opción: bonos del Tesoro protegidos contra inflación, conocidos como TIPS.
Hasta hace poco tiempo atrás, estos bonos se encontraban entre mis inversiones favoritas para inversionistas conservadores (y de hecho para la mayoría de nosotros). Los TIPS son bonos emitidos por el gobierno de EE.UU., pero a diferencia de los bonos regulares su retorno aumenta y desciende con la inflación. Hace sólo unos meses, el llamado retorno "real" sobre bonos TIPS de largo plazo, que significa la tasa de interés además de la inflación, fue de casi 2%. Eso era bastante bueno.
Ya no es así. Los bonos TIPS se han disparado en precio, ya que los inversionistas se han abalanzado sobre ellos como si fueran el último bote salvavidas disponible.
Los bonos son como un subibaja. Cuando el precio sube, la tasa de interés baja. Cualquiera que compre bonos TIPS hoy se asegura retornos mediocres, o peor.
El bono TIPS a cinco años de hecho arroja un retorno "real" negativo de medio punto porcentual al año. Dicho de otra forma: quien compre ese bono hoy y lo conserve por cinco años tiene garantizada una pérdida de 3% de su poder adquisitivo.
Se deben comprar bonos TIPS de al menos 10 años de vencimiento para obtener un retorno superior a la inflación, e incluso en ese caso es un mísero 0,3% anual.
Entonces, ¿qué hace Bill Gates?
El cofundador de Microsoft, y uno de los hombres más ricos del mundo, ha estado consolidando su posición en silencio en dos fondos de inversión cerrados (cuyo capital no puede ser ampliado por nuevas suscripciones) que invierten en bonos protegidos contra la inflación. Lo que hace que estos fondos sean intrigantes es que efectivamente ofrecen una forma de comprar bonos protegidos contra la inflación con un descuento de 11%. Para bonos, es un ahorro importante.
Los fondos son Western Asset/Claymore Inflation-Linked Securities y Western Asset/Claymore Inflation-Linked Opportunities & Income.
Los fondos cerrados son híbridos curiosos: son fondos de inversión regulados que por lo demás parecen acciones de empresas. Se compran y venden en el mercado bursátil. Y sólo emiten una cantidad limitada de acciones, así que los inversionistas que quieran ingresar al juego deben comprar las acciones de inversionistas que quieren salir.
Un aspecto de los fondos cerrados es que el precio de la acción no siempre tiene correlación con el valor subyacente de las inversiones de los fondos. Un fondo cerrado puede tener US$1 por acción en efectivo puro, y sin embargo las acciones pueden cambiar de manos en el mercado bursátil por 90 centavos o incluso menos.
En el caso de WIA y WIW, las acciones —valen alrededor de US$12,50 en ambos fondos— bajaron a 89 centavos por dólar. El descuento es inusualmente alto.
Los fondos invierten en una mezcla de bonos, casi todos ellos relacionados con la inflación. Esto incluye bonos del Tesoro, bonos ligados a la inflación emitidos por gobiernos extranjeros (como Francia), y bonos corporativos.