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martes, 15 de febrero de 2011

“Inside Wikileaks: mi tiempo con Julian Assange en el sitio web más peligroso del mundo”

Por Sonia Phalnikar / Rosa Muñoz Lima
Deustsche Welle


El lanzamiento de un libro-revelación, escrito por el antiguo vocero de Wikileaks en Alemania, Daniel Domscheit-Berg, enfrentó a sus editores con no pocas críticas de los medios. El libro salió a la venta este viernes en Alemania, bajo un título que podría traducirse al español como “Inside Wikileaks: mi tiempo con Julian Assange en el sitio web más peligroso del mundo”.

Quizás por ello, la conferencia de prensa que acompañó a la presentación del texto del “delator” del más notable y polémico sitio web de delaciones en el mundo, tuvo lugar un día antes, en una recóndita sala de un edificio del siglo XVIII, en el histórico distrito de Berlín Mitte.

El autor, un antiguo programador de 32 años, fue un colaborador íntimo de Julian Assange hasta que dejó Wikileaks el pasado septiembre, luego de tensos desacuerdos entre ambos en torno al funcionamiento de la organización.

A raíz de su separación del proyecto, Domscheit-Berg creó un sitio web alternativo para filtraciones que, según él, se diferenciará de su antecesor por su real compromiso con la transparencia. “Wikileaks era una organización muy poco transparente, incluso para alguien como yo, uno de sus portavoces oficiales”, declaró Domscheit-Berg a Deutsche Welle tras la conferencia de prensa.

Pequeños, pero con poder

El libro ofrece un vistazo, desde adentro, a la elusiva presencia virtual de Wikileaks, así como a la carismática y polarizadora figura de su fundador, Julian Assange. Domscheidt-Berg, que se incorporó al equipo de Wikileaks a finales de 2007, revela detalles de conversaciones confidenciales con Assange, así como la fascinación que le causó entonces la cruzada del hacker australiano contra las conductas inadecuadas de corporaciones y gobiernos.

“Fue sencillamente increíble tenerlo cerca, porque yo sabía que él estaba luchando por la misma causa que yo”, escribe Domscheit-Berg. “Porque yo sabía que él pretendía remover la sociedad, golpear a los bastardos en la cabeza, como dijo una vez”, agrega el autor.

Entonces vino la filtración mayor en 2008. Aquellos documentos, que revelaban acusaciones de actividades ilegales en una operación off-shore del banco suizo Julius Bär, colocaron a Wikileaks en el mapa de la industria, los políticos, los medios y la opinión pública internacional.

“Julius Bär era una casa bancaria con recursos ilimitados, con una poderosa y agresiva representación legal, pero no pudieron hacer nada frente a nosotros y nuestro inteligentemente estructurado sistema”, recuerda Domscheit-Berg, quien utilizó el seudónimo de Daniel Schmitt durante su paso por Wikileaks. “Eso nos hizo sentir orgullosos”, afirma y asegura que entonces hicieron creer a los medios que Wikileaks era mucho mayor de lo que realmente era: “sólo un par de tipos con un pequeño y viejo servidor”.

Éxitos y peleas

El libro se torna pesimista en la medida en que el propio crecimiento de Wikileaks incrementa la presión sobre el grupo y conduce a desacuerdos entre Assange y Domscheit-Berg sobre el tipo y la frecuencia de filtraciones, las finanzas y la transparencia de su funcionamiento.

Domscheit-Berg describe una pelea desesperada de último minuto en 2010 para borrar los nombres en los 91.000 documentos secretos de la guerra de Afganistán, luego de que Assange lo mantuviera desinformado sobre detalles cruciales del acuerdo negociado con tres medios de prensa.

“Nos habíamos vuelto demasiado grandes y nuestros casos demasiado serios para tomárnoslo todo tan a la ligera. Él (Assange) era adicto a los estados de emergencia. Todo tenía que ser tan extremo, devastador e importante como fuese posible”, comenta Domscheit-Berg en su libro.

Assange falló en su liderazgo en un momento crítico, cuando el sitio web se inundó con filtraciones aún más explosivas y una presunta fuente fue arrestada en los Estados Unidos, lamenta el autor. “En algún momento, él comenzó a describir a las personas como “bienes’, semejante a un hombre de negocios que habla de “recursos humanos’ o a un militar que se refiere a sus tropas”, se lee en el libro. “Esto mostró que él veía a nuestra gente como carne de cañón”, recrimina Domscheit-Berg.

Huyendo ¿de pequeños Julianes?

Harald Schummann, periodista del berlinés diario Tagesspiegel, quien conoció a Domscheit-Berg y Assange en una conferencia de prensa en Islandia el pasado año, confirma que ya entonces los ánimos estaban caldeados entre ambos. “Assange me pareció una persona emocionalmente distante”, recuerda, “era un paranoico, en cierto sentido, como un hombre que siempre está huyendo”.

Pero la descripción que Domscheit-Berg hace de la actitud de Assange hacia las mujeres, es quizás lo más llamativo, en este momento en que el australiano de 39 años lucha contra su extradición a Suecia bajo acusaciones de haber cometido allí delitos sexuales. A Julian parecía divertirle la idea de dejar pequeños Julianes en cada continente, y decía haber trabajado en ello, pues creía que sus genes merecían reproducirse, asegura Domscheit-Berg. “Si se ocupaba o no de esos supuestos hijos es otro asunto”, agrega.

A finales de 2010 Assange suspendió a Domscheit-Berg por “deslealtad”. Tras discrepancias en torno a la estrategia de manejo de documentos el alemán y otros colaboradores se fueron alejando del proyecto, llevándose consigo un buen volumen de material, para asegurar que estuviese a salvo, insiste Domscheit-Berg.

¿Un mejor Wikileaks?

Por su parte, el antiguo vocero no sólo se llevó la experiencia de Wikileaks sino además a otros cinco colegas, incluido uno de los principales técnicos. Juntos, los ex miembros de Wikileaks han creado un sitio alternativo que entrará en funcionamiento el próximo verano boreal: “Openleaks”.Openleaks aspira a hacer más seguro y extendido el manejo de filtraciones. Se trata de una versión refinada, “confiable y creíble” de Wikileaks, asegura el blogger y activista de Internet germano Markus Beckendhal. La plataforma, con “una robusta infraestructura técnica para proteger a sus fuentes”, dice Beckendhal, no publicará documentos originales sino que conectará a las fuentes de filtraciones con medios, organizaciones de derechos humanos, asociaciones empresariales, entre otras instituciones.

lunes, 14 de febrero de 2011

¿Tienen futuro las filtraciones anónimas?

Están surgiendo sucesores de WikiLeaks, aunque se enfrentan a una serie de obstáculos.

Mientras que el gobierno de EE.UU. trata de construir un caso judicial contra Wikileaks, el sitio de publicación de documentos secretos a cargo de Julian Assange, el hacker australiano convertido en celebridad, y actualmente alojado en Suecia, toda una nueva generación de servicios inspirados en Wikileaks, y que permiten los envíos anónimos y seguros de documentos filtrados, están surgiendo por todo el mundo. Aunque la tecnología de estos sitios puede que sea sólida, los potenciales filtradores y aquellos a los que envían las filtraciones se enfrentan a crecientes amenazas por parte de la ley, por simples motivos de espionaje.

Un servicio lanzado recientemente es el Al Jazeera Transparency Unit, que anima a los usuarios a subir documentos, fotos y videos "para arrojar luz sobre actividades notables y de interés periodístico acerca del gobierno y las empresas que, de otro modo, podrían acabar sin publicar [...] desde derechos humanos a la pobreza o la corrupción oficial". El editor ejecutivo del New York Times, Bill Keller, ha señalado que su diario está planeando "una especie de carril de acceso rápido para las filtraciones," a pesar de que el Times hasta el momento se ha negado a dar detalles. Además, un ex empleado de Wikileaks, Daniel Domscheit-Berg, utilizó el Foro Económico Mundial del mes pasado, celebrado en Davos, Suiza, para anunciar el lanzamiento de prueba de OpenLeaks, que no pretende servir como almacén de documentos en sí, sino para proporcionar tecnología habilitadora con la que los medios de comunicación, las ONG y otras organizaciones puedan crear sus propias vías de entrada de filtraciones.

La tecnología de envíos anónimos es difícil de implementar, pero fácil de entender. En primer lugar, el sitio receptor debe ser incapaz de hacer un seguimiento del ordenador de origen desde el que se sube el contenido filtrado. Wikileaks anima a sus contribuyentes a utilizar el servicio Tor, que dirige las conexiones de Internet a través de una cadena de servidores, cada uno de los cuales es capaz de identificar sólo el ordenador anterior de la cadena. Al hacer rebotar una conexión por todo el mundo un par de veces, Tor hace que el seguimiento del ordenador de origen sea muy difícil (ver un vídeo que muestra cómo funciona Tor.) Supuestamente, Wikileaks tampoco guarda los registros de conexiones de ordenadores externos que tal vez podrían ayudar a rastrearlos.

En segundo lugar, el sitio receptor debe estar protegido de fisgones que hagan un seguimiento del tráfico entrante y saliente, lo que podría ayudar a identificar las fuentes. Wikileaks está alojada actualmente por el PSI sueco Bahnhof, que cifra todo el tráfico a través de su red—y, en esencia, dirige a sus clientes a través de una red privada virtual—de modo que ni siquiera los empleados de Bahnhof pueden ver lo que se envía desde y hacia Wikileaks.

Estas precauciones ayudan en gran medida a proteger la fuente de un documento filtrado, aunque no protegen al receptor y al editor de la información filtrada frente a las acciones legales. Jay Rosen, profesor de periodismo de la Universidad de Nueva York, cree que el New York Times y Al Jazeera tendrán que ser más prudentes que Assange acerca de lo que aceptan y publican. "Debido a que no está organizada bajo las leyes de ningún país, [WikiLeaks] es menos vulnerable—aunque yo no diría invulnerable—a las presiones legales de los distintos organismos estatales", señala. "Sin embargo un periódico que abra su propio buzón utilizando OpenLeaks se encuentra en una posición diferente. Esto podría afectar las decisiones de las fuentes, y también podría afectar la manera en que muchas organizaciones de noticias aceptan la oferta de OpenLeaks de proporcionar la tecnología".

Jonathan Zittrain, profesor de derecho en Harvard y cofundador del Centro Berkman para Internet y Sociedad, afirma que la situación es complicada e incierta. "En los EE.UU., los filtradores se enfrentan a la Ley de Espionaje", afirma. "Los sitios de filtraciones podrían ser acusados de 'ayuda y complicidad', aunque el coste político de llevar a cabo una persecución como ésta podría ser alto".

En 2005, la reportera del New York Times Judith Miller pasó 12 semanas en la cárcel por negarse a identificar a una de sus fuentes ante un gran jurado federal. Miller divulgó su fuente como condición de su liberación. La legislación sueca, que en teoría cubre al actual sitio de Wikileaks, impide que las autoridades exijan saber las fuentes periodísticas. Sin embargo, el presunto contribuyente de WikiLeaks Bradley Manning ha sido mantenido en confinamiento solitario en los EE.UU. durante más de seis meses, en lo que algunos observadores creen que es un intento de desgastarlo para que implique a Assange en la filtración de los cables diplomáticos y un vídeo de 2007 de un ataque de helicóptero en Irak que mató a un fotógrafo de Reuters.

Dentro del gobierno de los EE.UU., la Oficina de Administración y Presupuesto envió un memorandum de 14 páginas en enero detallando las formas en que las agencias federales debían tomar medidas enérgicas contra filtraciones potenciales, incluyendo el uso de psiquiatras y sociólogos para localizar a empleados potencialmente descontentos.

"No se puede automatizar el proceso de denuncia de irregularidades. Tiene que ser una conversación humana", señaló Michah Sifry, co-fundador del Foro de Democracia Personal, una conferencia anual que explora el impacto de la tecnología en la política y el gobierno, en Nueva York. "Si Bradley Manning hizo lo que presuntamente hizo, pasó mucho tiempo pensando si podía confiar en este tipo, Assange", señaló Sifry, citando partes publicadas de registros de chats entre Manning y el hacker Adrian Lamo. Finalmente, Manning no fue captado descargando o subiendo archivos. Fue Lamo quien lo entregó a las autoridades.

Obviamente, las medidas de seguridad en Internet no pueden impedir que las oficinas y el personal de un sitio de filtraciones no puedan ser infiltrados. Assange señaló recientemente al programa 60 Minutes que antes de su arresto por cargos no relacionados en el Reino Unido, llevaba un estilo de vida nómada, porque "cuando uno está involucrado en información en la que las agencias de espionaje también están interesadas... si estás en un mismo lugar durante demasiado tiempo... es inevitable que la ubicación sea interceptada". En Estados Unidos, entrar a escondidas en casas y oficinas para instalar registradores de pulsaciones de teclas en ordenadores personales es una actividad normal de las fuerzas de la ley después de obtener aprobación por una orden judicial. Para las agencias de noticias y otros receptores potenciales de filtraciones, la infiltración es un riesgo real.

Una vez que la información es filtrada, el problema más grande es la clasificación, la comprensión, la validación, la preparación y la publicación de la información recibida. Wikileaks asegura que ha obtenido 251.287 cables diplomáticos estadounidenses clasificados como "secretos", pero que ha publicado sólo 1.942 de ellos hasta la fecha. Sin embargo, el New York Times y el periódico británico The Guardian afirman haber obtenido el archivo de cables completo a través de otra fuente, y ambos han dejado de informar sobre los cables, alegando que no han encontrado más historias de interés periodístico.

El ex diplomático británico Carne Ross expresó sus dudas sobre esta conclusión después de conversar con los editores de ambos periódicos en un reciente panel de discusión en la Universidad de Columbia. Por ejemplo, uno de los cables al parecer exponía una vigilancia aérea encubierta del Líbano por parte de EE.UU., algo sobre lo que Bill Keller afirmó a Ross que no estaba al tanto. "Ni los periódicos ni WikiLeaks tienen la capacidad para analizar completamente el volumen total de cables filtrados", escribió Ross más tarde, "debido a la gran cantidad de cables, aunque también a su extremadamente amplio y complejo significado político".

lunes, 7 de febrero de 2011

OpenLeaks: la tecnología es más poderosa si es neutral

Watch live streaming video from dldconference_2 at livestream.com


Por Geraldine Juárez para ALT1040
Artículo original: http://alt1040.com/2011/01/openleaks-la-tecnologia-es-mas-poderosa-si-es-neutral

El día de ayer Daniel Domscheit-Berg de OpenLeaksdió una charla en la conferencia Digital Life Design en Munich, Alemania, la cual fue transmitida en línea desde su sitio. A diferencia de la conferencia que dió en elChaos Communication Congress en diciembre del año pasado en Berlín, esta vez Domscheit-Berg fue mucho más articulado y ofreció datos más específicos —aunque no definitivos— del tan esperado sistema de filtraciones.

Openleaks iniciará con 6 socios pequeños, no solo medios sino entidades interesadas en general en informar al público, como lo son las ONGs. Además no solo se dedicarán a filtraciones sino a diversificar y distribuír sus herramientas de una forma accesible y sin discriminar a nadie interesado en implementar sistemas que ayuden a relevar información de interés público: se niegan a cetralizar su herramienta como lo hizó Wikileaks. Cuando Openleaks haya cumplido su objetivo con los socios iniciales considerán invitar a más: “pero no tenemos prisa, un paso a la vez, queremos un proyecto sustentable y a largo plazo que contribuya a ofrecer un mecanismo que ayude al mundo en el futuro”.

Openleaks retrasó su lanzamiento este mes ya que siguen en beta y el libro de Domscheit-Berg acerca Wikileaks, al parecer, le esta quitando tiempo. Sin embargo se anunció que en algún momento de febrero estarán listos. Se mencionó que el proyecto estará apoyado con una base de conocimiento, en donde serán recopiladas experiencias no sólo de ellos sino de otras organizaciones relevantes para abordar juntos la cuestión de la transparencia de una forma más responsable, que evite responder por un solo individuo y utilizar la herramienta como arma política “porque la tecnología es más poderosa si es neutral.”

También se anunció la creación de una fundación dedicada exclusivamente al estudio e implicaciones de la transparencia y el whistleblowing para la sociedad. “Creo que tenemos que hacer todo lo que podamos para abordar estas cuestiones tan importantes y no hay un think tank que se se dedique a analizarlos a fondo”, afirmó el ex-colaborador de Wikileaks.

El punto más interesante para mí fue la necesaria distinción que Domscheit-Berg hace en cuanto a que “transparencia radical no significa descartar la privacidad.” La transparencia es un deber de los gobiernos, su obligación es rendir cuentas. La privacidad es un derecho civil de los individuos. No es lo mismo: “la transparencia no tiene conexión con el social media en lo absoluto.” Y si bien son dos lados de la misma moneda, es necesario considerar la mejor forma de publicar información que puede poner en riesgo la privacidad de una fuente o alguien relacionado con el contenido. “Por mucho que se apoye la transparencia se tienen que reestringir las posibilidades de hacer daño a los demás”.

A la pregunta de cuál es la relación de la transparencia, las filtraciones y el gobierno abierto, Domscheit-Berg contestó que:

Hay una gran diferencia entre estos temas. Open Government es la información que un gobierno decide liberar.Whistleblowing o transparencia de abajo hacia arriba, es la luz que alguien decide poner en algún tema cuando el gobierno se niega crear esa transparencia”.

Para él la gente tiene derecho a más y mejor información y esto es lo que ellos quieren forzar.

En cuanto a Wikileaks comentó que su verdadera innovación fue su funcionalidad para envíar información de forma anónima, “este mecanismo se necesita, pero Wikileaks tiene mucho control sobre como se asocia y como se publica la información que se recibe. Se convirtió en un actor político y nosotros queremos evitar esto.”

OpenLeaks no pretende ser la respuesta definitiva para las filtraciones y la aceleración de la transparencia, sino ser flexible para aproximarse y adaptarse a lo que sigue constantemente. Para Domberg-Schmidt, Wikileaks ‘fue probablemente una idea demasiado buena como para ser realizada perfectamente al primer intento.”


lunes, 31 de enero de 2011

Openleaks, la nueva web de filtraciones

Por Oscar Gutiérrez y Claudi Pérez / El País
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Imagen: Daniel Domscheit-berg
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El método: un ciudadano cuenta con un documento que por su relevancia quiere poner al alcance de tanta gente como sea posible; teclea la ruta www.openleaks.org y elige el medio de comunicación u organización que pueda acceder a la información durante "un tiempo de exclusividad" y publicarla si lo cree pertinente. Hasta ahí, el primer paso de una filtración a través de la plataforma Openleaks, web creada por un docena de personas y liderada por un grupo de disidentes de Wikileaks. Entre los cabecillas del proyecto está el alemán Daniel Domscheit-berg, ex portavoz y número dos de la organización que dirige el australiano Julian Assange.

Como el cazador cazado, una filtración en la Red del diseño de Openleaks obligó esta semana a su equipo a abrir a todos los públicos el nuevo site: "Algún impaciente ha posteado un pdf en cryptome.org en el que filtra el contenido de la web que aún estamos preparando" dice la primera entrada del apartado de Noticias de Openleaks. El nuevo portal de filtraciones trabaja ya, no obstante, en lo que llaman "fase alfa" del proyecto y que incluye a un grupo seleccionado de "medios, organizaciones y ONG" destinatarios de las filtraciones.

Un margen de exclusividad

Más sobre el método: "Si el medio elegido por la fuente [que filtra] no publica el documento durante el tiempo fijado", explicó recientemente a este diario Domscheit-berg, "será distribuido al resto de organizaciones que usan Openleaks". El objetivo de este proceso, continúa este informático alemán de 32 años, "es garantizar que la información filtrada vea siempre la luz". Esta filosofía fue la que precisamente alejó a Domscheit-berg y otros empleados de Wikileaks del rumbo marcado por Assange hasta su ruptura a finales del pasado mes de septiembre. Según argumentó entonces Domscheit-berg, otrora responsable también de las finanzas de Wikileaks desde Alemania, la fijación de Assange por documentos sobre Estados Unidos cortaba el paso a filtraciones sobre otras materias.

"Wikileaks se ha convertido en una organización demasiado centrada en una sola persona" manifestó Domscheit-berg en una entrevista para un documental emitido por la cadena sueca SVT. "Y una persona es mucho más débil que una organización". Domscheit-berg pone un ejemplo de lo que empieza a ser Openleaks, una suerte de web de filtraciones a la carta: "Imagina que quieres informar de un caso de corrupción en tu ciudad. A través de Openleaks podrás distribuir los documentos a todos los medios locales al mismo tiempo". Y bajo la condición de anonimato.

Tecnología para proteger a la fuente

Junto al informático alemán trabaja en la nueva plataforma de filtraciones el islandés de 25 años Herbert Snorrason, ex empleado también de Wikileaks muy crítico con la forma en la que Assange lleva el proyecto -a su marcha escribió en Twitter una de las frases que pronunció el australiano en una discusión: "Si tienes un problema conmigo, cabréate"-. "No pretendemos publicar los documentos directamente [como sí ha hecho Wikileaks a través de su web]" explica Snorrason para marcar distancias con su anterior empresa. "En lugar de eso, proveeremos a otras organizaciones y medios de la capacidad para recibirlos y publicarlos".

Pese a las discrepancias con Wikileaks, su filosofía, como reconoce este joven estudiante de Historia, es la misma: "El acceso extendido a la información es un beneficio para la sociedad. Las fuentes de filtraciones necesitan ser protegidas y estimuladas, y la tecnología nos da una buena forma para hacerlo".

Lo último sobre el método: ¿Cómo se financia? Al igual que Wikileaks, el nuevo proyecto de Domscheit-berg necesita, según explica en su web, donaciones para financiarse. Openleaks abre tres opciones para colaborar: una cuenta en la web de micropagos Flattr; embolsos a través de paysafecard, Ukash o WebMoney, y prestar alojamiento en la Red. También descarta una vía: PayPal, que cerró el grifo a Assange tras el Cablegate y, aseguran, no es de fiar.

"¿Assange? El mundo no necesita otro Mesías, otra estrella del pop"

Daniel Domscheit-Berg (Alemania, 1978), activista tecnológico -sea lo que sea lo que eso significa- y principal colaborador de Assange durante años, dejó Wikileaks el pasado septiembre y ha creado su propio proyecto, Openleaks, que pretende estar plenamente operativo en unos meses. Está a punto de publicar un libro con un título explícito: Dentro de Wikileaks: mi tiempo con Julian Assange en la web más peligrosa del mundo, que no es precisamente una hagiografía del australiano.

Pregunta. ¿Cómo fue su salida de Wikileaks?

Respuesta. Trabajé allí durante tres años en funciones muy diferentes. Analizando documentos, redactando artículos y finalmente como portavoz oficial del proyecto. No éramos muchos, cada uno tenía su rol y todos eran igual de importantes. En mi opinión, todo iba bien hasta que en un momento dado eso se rompió y Julian Assange empezó a acaparar demasiada atención, el proyecto adquirió tintes de un personalismo exagerado y Assange adoptó un papel político con el que estaba y sigo estando en desacuerdo. Parecía que Wikileaks era un proyecto personal para convertir a Julian en alguien influyente políticamente. Al final ha acabado poniéndose a él mismo y a todo el proyecto en peligro. Y eso no era necesario. El mundo no necesita otro Mesías, no necesita otro gurú, otro líder, otra estrella del pop.

P. ¿Cuáles son las diferencias principales entre su proyecto y Wikileaks?

R. Sencillamente intentamos ser menos. Menos que Wikileaks. Como en el caso de Wikileaks, se trata de seguir más o menos el mismo camino: poner en marcha una caja en la que de alguna manera se diversifique el proceso de hacer llegar al público información relevante, al tiempo que se garantiza la neutralidad y se protege a las fuentes. Pero sin hacer más de la cuenta: sin jugar ese rol político que han adoptado Assange y Wikileaks. Preferimos garantizar más la neutralidad; creemos que eso es más importante. Una quinta parte de nuestros socios serán elegidos en una votación pública. No queremos que una sola organización resuelva todos los problemas; queremos que muchas más organizaciones de las que colaboran con Wikileaks puedan usar ese mecanismo.

P. ¿Cómo cambia que Al Jazeera y el New York Times preparen ese tipo de proyectos y vayan surgiendo Brusselsleaks, Greenleaks o Indoorleaks?

R. Es una noticia estupenda que refuerza nuestra filosofía. Nosotros seremos un competidor más, una alternativa a Wikileaks. Y esa diversificación, que consiste en dar poder a muchos, es muy positiva. Así es como funciona la democracia.

P. ¿Cuánto dinero necesita?

R. Esperamos levantar en torno a un millón de euros en donaciones. Pero por ahora no tenemos un céntimo.

P. ¿Lo que hacen es periodismo?

R. No lo creo. Tal vez hay algunas cosas de las que hacemos que se le parecen, pero no es periodismo. Somos proveedores de tecnología. Eso es todo.

P. El objetivo es, de alguna manera, forzar a los Gobiernos a que haya una mayor transparencia informativa. ¿Podría provocar todo este movimiento más secretismo?

R. Puede ser. Tal vez el cablegate ya lo ha provocado. En Davos mucha de la gente con la que he hablado no quiere escribir una sola palabra en el correo electrónico acerca de temas que puedan traerles complicaciones. Esa es la prueba de que algo está cambiando.

P. ¿Qué opina de quienes opinan que Wikileaks y ese tipo de proyectos tratan simplemente de satisfacer una curiosidad morbosa, como ha dicho Vargas Llosa?

R. Hay buenos argumentos para defender eso, pero me parece que es injusto decir que muchas de esas revelaciones que han aparecido satisfacen únicamente una curiosidad morbosa de la gente: el revuelo está más que justificado en algunos casos.

P. A Assange abrir ese debate le está dando serios problemas. ¿Teme algo parecido?

R. Yo soy más pragmático. Él es un visionario, yo un ingeniero. Es un tipo muy inteligente, uno de los más inteligentes que conozco. Ha hecho grandes cosas. Pero a la vez es una especie de dictador, un autócrata. Creo que hay que medirle con esas contradicciones: por un lado toda esa filosofía de la transparencia, de la democratización de la información; por otro, la forma tan personalista, tan dictatorial, con la que ha acabado llevando todo esto.