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lunes, 6 de agosto de 2012

¿Por qué Autodesk persigue a empresas de aplicaciones?

Nuevo territorio: Carl Bass, director general de Autodesk, habló en un foro en marzo sobre los esfuerzos de su compañía por ofrecer más servicios a través de la nube. 
Fuente: David Paul Morris | Bloomberg via Getty Images


Autodesk posee un software de diseño e ingeniería con gran volumen de ventas, pero está contactando a desarrolladores de aplicaciones para mantenerse al día con las últimas tendencias.

Socialcam fue una start-up de éxito con una aplicación sencilla que permitía a la gente grabar y editar vídeos rápidamente en teléfonos inteligentes, y compartir los clips con los amigos. Eso podría haberla convertido en un objetivo natural para una compañía como Google, Facebook o Apple, que tratan de mantenerse al día en las redes sociales. Sin embargo, Socialcam ha sido comprada recientemente a un precio de 60 millones de dólares (49 millones de euros) por Autodesk, una compañía más conocida por un software caro, utilizado por arquitectos, diseñadores de productos y animadores de Hollywood.
¿Por qué iba a prestar atención Autodesk -una empresa con 2.200 millones de dólares (1.810 millones de euros) en ingresos el año pasado- a una simpática aplicación social que los usuarios pueden conseguir de forma gratuita? Porque vender software caro a empresas, aunque pueda parecer lucrativo, se está convirtiendo en una forma menos fiable de mantenerse al día con las tendencias de computación. A medida que los empleados usan tabletas y teléfonos inteligentes tanto en el hogar como en el trabajo y el software de escritorio se pasa a la web, las líneas divisorias entre los consumidores y los clientes empresariales se están desdibujando.
Autodesk lanzó una división de consumo hace menos de tres años y poco después creó SketchBook, su propia aplicación móvil de dibujo y pintura, que se convirtió en un éxito. Desde entonces, el director general de Autodesk, Carl Bass, ha trabajado para atraer a más consumidores, en particular mediante la compra de la web informativa Instructables y la aplicación de edición de fotos Pixlr. Este año, para completar su oferta, también lanzó una versión para consumidores de su software de simulación 3D, llamado 123D. La suite de aplicaciones permite a los usuarios hacer un modelo en 3D de un sujeto con una cámara inteligente para después editarlo o 'esculpirlo', y después imprimir el archivo mediante una impresora 3D o un sistema de corte por láser. Después vino la adquisición de Socialcam este verano.
Bass ha cerrado este tipo de acuerdos para ampliar la base de usuarios de la empresa a pesar de que estos productos de consumo suponen menos del 2 por ciento de los ingresos de Autodesk, una cifra que es poco probable que cambie. Lo que Autodesk ofrece al consumidor es gratuito y costeado por publicidad, o cuesta uno o dos dólares en las tiendas de aplicaciones, mientras que sus paquetes de software típicos cuestan miles. La razón por la que persiguen estos flujos de ingresos centrados en aplicaciones, señala Bass, es que los productos de consumo de Autodesk ayudan a innovar más rápido y mejor. Históricamente, la innovación dentro de la TI (Tecnología de la Información) se inició en grandes organizaciones, como empresas militares y otras de gran tamaño, y de ahí pasó a estratos más bajos. Sin embargo hoy día, asegura Bass, las tendencias de software están empezando al nivel de los usuarios individuales, sobre todo con la proliferación de tiendas de aplicaciones móviles con miles de ofertas. Las aplicaciones, añade, también requieren de un estilo de desarrollo más rápido y una curva de aprendizaje más simple que el negocio tradicional de software de Autodesk.
Dominar ese sector ayudará a Autodesk a medida que haga que todo su software, incluyendo su producto estrella AutoCAD, tenga un mayor grado de colaboración y movilidad. Bass cree que las amenazas más graves hacia Autodesk en la actualidad no vienen de sus competidores tradicionales sino de empresas más pequeñas que rápidamente podrían sacar partido de una nueva plataforma tecnológica o modelo de negocio y que, como señala Bass, "no tienen nada que perder".
No obstante, uno de los aspectos de la revolución de las aplicaciones aún sorprende a Bass. "Tengo más correos de personas que han comprado Sketchbook y Pixlr por 99 centavos (0,82 céntimos) que algunas de nuestras aplicaciones a 5.000 dólares (4.116 euros), señala. "El correo siempre comienza así: 'Estimado Sr. Bass, he pagado 99 centavos por Sketchbook y esperaba que tuviera este filtro, o hiciera esto otro'. Rara vez me llega algo así relacionado con nuestros productos profesionales de 5.000 dólares. Por 99 centavos de dólar, la gente se siente con muchos derechos". 
Copyright Technology Review 2012.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Autodesk se transforma a sí misma con una aplicación

Retratos móviles: Estos dibujos de Thomas Heermann (a la izquierda, en el iPad) y Chris Cheung (a la derecha, en el iPhone) fueron realizados con la aplicación creada por ellos, SketchBook de Autodesk. 
Fuente: Susan Murtaugh y Jacques Pena/Autodesk


Un fabricante de software de diseño de gama alta descubre accidentalmente un éxito comercial.

Cuando Chris Cheung y Thomas Heerman, dos gerentes de nivel medio en la compañía de software Autodesk, mostraron por primera vez su nueva aplicación de dibujo para el iPhone, recibieron algunas miradas escépticas. ¿Por qué iba a querer alguien hacer garabatos en esa pequeña pantalla? ¿Y qué importancia podía tener una aplicación de 2,99 dólares (2,23 euros) dentro de una empresa con alrededor de 2.000 millones de dólares (1.493 millones de euros) en ingresos anuales?
Dos años más tarde, las aplicaciones SketchBook de Autodesk para teléfonos y el iPad son éxitos de ventas con siete millones de descargas. No suman una gran cantidad de ingresos: tal vez 15 millones de dólares (11,2 millones de euros). Sin embargo, este ejemplo de innovación va más allá del dinero. Con su primer éxito entre los consumidores, Autodesk posee hoy día más clientes de los que logró tener combinando los 29 años anteriores.
"Es la mejor publicidad que hemos tenido en años", indica el director general de Autodesk, Carl Bass. Es más, las aplicaciones de cosecha propia están enseñando a Autodesk cómo llegar a un nuevo público de rápido crecimiento que utiliza tabletas y teléfonos. El año pasado, Autodesk lanzó una nueva división de productos de consumo que incluye SketchBook y otros programas de diseño para los que no hace falta poseer ordenadores de alta gama.
Los orígenes de las aplicaciones son un recordatorio de que las grandes empresas también pueden innovar, aunque no necesariamente de forma predecible. "No se puede institucionalizar la innovación. Si se pudiera, todo el mundo lo haría", afirma Bass. Reconoce que probablemente no hubiera dedicado recursos al proyecto de la aplicación. "Sin embargo, ¿sabes qué? Dos personas lo hicieron y no pidieron permiso a nadie”.
Cuando Cheung, gerente de producto en Autodesk, y Heerman, su jefe, asumieron la responsabilidad de SketchBook en 2008, un programa de pintura y dibujo para PC y un complemento para Autodesk, conocida mayormente por su potente software AutoCAD utilizado por arquitectos e ingenieros. Con un precio aproximado de 100 dólares (75 euros), SketchBook tampoco generó mucho interés entre los distribuidores. La tarea fundamental a la que debían enfrentarse Cheung y Heerman, que trabajan en una oficina de Toronto (Canadá) lejos de la sede de la compañía en San Rafael, California (EE.UU.), fue el lanzamiento de la próxima actualización normal del programa para PC.
El año pasado, Apple había lanzado el iPhone y Cheung se preguntaba si SketchBook podría funcionar en el dispositivo. Con el consentimiento de Heerman, pidió a los desarrolladores explorar esa cuestión una vez se asegurasen de que la versión para PC estuviera lista a tiempo. Mientras tanto, otras pequeñas empresas empezaron a lanzar aplicaciones de dibujo para el iPhone, aclarando la cuestión sobre si a alguien le gustaría o no dibujar en la pantalla de un teléfono.
Aún así, el proyecto mantuvo un perfil bajo: a pesar de que Cheung y Heermann tenían que involucrar al equipo fiscal, el legal y el financiero de Autodesk antes de poder ofrecer SketchBook en la App Store en línea de Apple, nunca hicieron una presentación formal entre los altos directivos. Heermann señala que Bass vio la aplicación solo una vez antes de su lanzamiento, cuando Heermann se la mostró de pasada en un pasillo. El director general afirmó: "Genial, me gusta".
Cuando la aplicación SketchBook finalmente fue lanzada en septiembre de 2009, Cheung, de 40 años, y Heermann, de 47 años, esperaban conseguir 100.000 descargas en un año. Llegaron al millón en 50 días. De pronto, conscientes de las posibilidades, se movieron rápidamente para crear una versión para el iPad e hicieron que estuviera disponible el día en que los dispositivos salieron a la venta en abril de 2010.
Heermann cree que la fecha de lanzamiento de las aplicaciones puede que haya sido decisiva porque los productos destinados normalmente a los consumidores están comenzando a ganar popularidad entre las plantillas laborales corporativas, un fenómeno conocido como 'consumerización'. Ese cambio podría suponer un problema para aquellas empresas que tarden en adaptarse. Ahora que Autodesk es uno de los mayores vendedores de aplicaciones, señala Heerman, que en la actualidad ocupa el cargo de director de productos de consumo en la compañía, "es casi como hacer que la compañía se ponga en forma y esté lista para el futuro".
Copyright Technology Review 2011.