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viernes, 19 de octubre de 2012

Virus y software malicioso invaden los equipos médicos de los hospitales

Por David Talbot

Según los participantes en una comisión gubernamental, los equipos computerizados de los hospitales son cada vez más vulnerables a las infecciones con software malintencionado. Este tipo de infecciones pueden atascar los equipos de exploración de los pacientes e interferir con otros sistemas de software, llegando a hacer que los equipos queden temporalmente fuera de servicio.
Susto sanitario: Gran parte de los equipos médicos hospitalarios usa software vulnerable a los virus. 
Fuente: PR Newswire


Aunque no hay constancia de que se hayan producido lesiones, el problema del software malicioso en los hospitales aumenta claramente en todo el país, afirma Kevin Fu, uno de los principales expertos en seguridad de equipos médicos e investigador de la Universidad de Michigan (en Estados Unidos) y la Universidad de Massachusetts, Amherst (EE.UU.) y uno de los participantes en la comisión.
En los últimos años, los equipos médicos controlados por software están cada vez más interconectados, y muchos sistemas funcionan con variantes de Windows, un objetivo común de los piratas. Los aparatos suelen estar conectados con una red interna que a su vez está conectada a Internet, y también son vulnerables a infecciones provenientes de portátiles u otros aparatos que se introducen en los hospitales. El problema se ve exacerbado por el hecho de que muchas veces los fabricantes no permiten que se modifiquen los equipos, ni siquiera para añadir funciones de seguridad.
Un ejemplo típico podría ser el Centro Médico Beth Israel Deaconess de Boston (EE.UU.), donde 664 aparatos médicos funcionan con sistemas operativos Windows antiguos que los fabricantes no modifican, ni permiten que lo haga el hospital –ni siquiera para añadir software antivirus- porque no existe un acuerdo sobre si las modificaciones supondrían violar las regulaciones de la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés), explica Fu. 
En consecuencia, estos ordenadores se ven infectados por software malicioso habitualmente, y uno o dos tienen que ser desconectados de la red cada semana para limpiarlos, afirma Mark Olson, director de seguridad de datos en el Beth Israel. 
“A mí me deja anonadado”, afirma Fu. “El software malicioso convencional corre libre por los hospitales porque los aparatos médicos usan sistemas operativos sin reforzar. Los hospitales tienen muy pocas opciones cuando un fabricante se niega a permitir actualizaciones del sistema operativo, o a colocar parches de seguridad”, añade.
Las preocupaciones por las posibles consecuencias para los pacientes se describieron el jueves de la semana pasada en una reunión de una comisión de expertos en aparatos médicos del Consejo de Seguridad de Datos y Privacidad  del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología del cual Fu es miembro, en Washington D.C. (EE.UU.). En la reunión Olson describió cómo el software malicioso había llegado a ralentizar los monitores de seguimiento fetal usados para hacer reconocimiento de las mujeres con embarazos de alto riesgo que estaban en tratamiento en unidades de cuidados intensivos.
“Es común que esos aparatos, por razones que no comprendemos del todo, estén comprometidos hasta el punto de que no son capaces de registrar y seguir los datos”, explicó Olson en la reunión, refiriéndose a los monitores de embarazos de alto riesgo. “Afortunadamente existe un refuerzo, porque son pacientes de alto riesgo. Están en una unidad de cuidados intensivos y siempre hay alguien vigilando. Pero si en ese momento están atendiendo a otro paciente, hay un lapso de tiempo en el que las cosas pueden salir mal”, añade Olson.
Los sistemas informáticos que fallaban fueron repuestos hace varios meses por el fabricante, Philips. Los nuevos sistemas, basados en Windows XP, tienen mejores protecciones y el problema se ha resuelto, explicó Olson en una entrevista posterior.
En la reunión, Olson también detalló problemas parecidos que amenazan a toda una serie de aparatos, desde los que preparan las fórmulas magistrales y la alimentación intravenosa, hasta los sistemas de archivo de imágenes asociados con equipos de diagnóstico, incluyendo enormes aparatos de resonancia magnética valorados en 500.000 dólares (unos 380.000 euros).
Olson informó a la comisión de que muchas clases distintas de equipos se ven afectados por las infecciones, lo que hace temer que algún día algún paciente llegue a resultar herido. “También nos preocupan las situaciones en las que los analizadores de gases en la sangre, los preparadores de compuestos, el equipo de radiografías, los sistemas de entrega de medicina nuclear, puedan verse comprometidos hasta el punto en que no se puedan utilizar, o hasta el punto de que sus valores se ajusten sin que el software lo sepa”, explicó. Afirmó que cuando una máquina se atasca por culpa del software malicioso, en teoría podría “saltarse un par de lecturas de un sensor e informar de un valor erróneo, lo que podría ser dañino”.
Olson afirmó que, a menudo, el software malicioso está asociado con botnets, redes de robots que están siendo controlados, y cuando se instalan dentro de un ordenador intentan contactar con servidores de mando y control para recibir instrucciones. Los botnets suelen usarse para enviar correo basura, pero también pueden llevar a cabo ataques sobre otros sistemas de ordenadores o llevar a cabo otras tareas asignadas por las organizaciones que los controlan.
En septiembre de este año, la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) emitió un informe avisando de que los aparatos médicos computerizados podían ser vulnerables a ataques de piratas, lo que supone una amenaza de seguridad, y pidió a la FDA que se dedicara a resolver el tema. El informe de la GAO se centra sobre todo en la amenaza existente para dos tipos de aparatos inalámbricos: los desfibriladores y las bombas de insulina. La vulnerabilidad es estos aparatos ha recibido muchísima atención por parte de la prensa (ver “Seguridad personal” y “Manteniendo la seguridad de los marcapasos ante los hackers”) pero no se sabe que se haya llevado a cabo ningún ataque sobre ellos.
Fu, que es uno de los principales investigadores de los riesgos que describe el informe de la GAO, afirma que esos dos tipos de aparatos son “una gota en un vaso de agua”: miles de aparatos conectados con la red y usados para el tratamiento de pacientes también son vulnerables a las infecciones. “Estos son aparatos que salvan vidas. Los pacientes están muchísimo más seguros con ellos que sin ellos, pero empieza a haber grietas”, afirmó. (Fu fue el Innovador del año de Technology Review en 2009).
Rara vez se informa de los problemas con el software malicioso en los aparatos hospitalarios a las autoridades estatales o nacionales, explicaron tanto Olson como Fu. Esto se debe en parte a que los hospitales creen que tienen pocas opciones. A pesar de unas recomendaciones enviadas en 2009 a hospitales y fabricantes por parte de la FDA, animándolos a trabajar juntos y haciendo hincapié en que para eliminar los riesgos de seguridad no siempre es necesario una revisión regulatoria, muchos fabricantes interpretan la letra pequeña de otra forma y no ofrecen actualizaciones, sostiene Fu. E informar de estos fallos no es necesario a menos que algún paciente haya sufrido lesiones. “Quizá ese sea un fallo por nuestra parte: no intentamos aumentar la visibilidad de la amenaza”, afirmó Olson. “Pero creo que a todos nos parece que ésta es cada vez mayor”.
En la reunión, Brian Fitzgerald, director adjunto de la FDA afirmó que en sus visitas a hospitales de todo el país ha comprobado que los problemas del Beth Israel son comunes a muchos de ellos. “Es un perfil muy habitual”, afirmó. Ahora la FDA está revisando su postura respecto a la regulación del software, explicó Fitzgerald a la comisión. “Tendrá que ser un proceso gradual, porque implica cambiar la cultura y la tecnología, incorporar a nuevo personal y hacer un enfoque sistemático del asunto”, afirmó.
En una entrevista hecha este lunes a Tam Woodrun, ejecutivo de software del fabricante de aparatos médicos GE Healthcare, afirmó que los fabricantes están en una situación complicada y los problemas se amplifican ahora que los hospitales aspiran a una mayor interconexión. Añadió que, a pesar de las recomendaciones de 2009 de la FDA, las regulaciones hacen que los cambios de sistema sean difíciles de lograr: “Volver y actualizar el sistema operativo, con software que funcione en la siguiente versión, es un costoso proceso regulador”, indicó.
Olson dijo que, en su experiencia, GE Healthcare sí que ofrece parches de software y recomendaciones para mantener los equipos seguros, pero que no todos los fabricantes comparten la misma postura. Añadió que los aparatos menos protegidos están colocados detrás de cortafuegos. Pero hacer eso con todos los equipos controlados por software de un hospital requeriría más de 200 cortafuegos, una perspectiva inadmisible, afirmó.
John Halamka, director de comunicación en el Beth Israel y profesor de la facultad de medicina de la Universidad de Harvard (EE.UU.), explicó que empezó a pedir ayuda a los fabricantes para aislar sus aparatos de las redes después de unos problemas surgidos en 2009: el gusano Conficker causó problemas en una estación ginecológica de Philips, una estación radiológica de GE y en aplicaciones de medicina nuclear que “no se podían parchear debido a restricciones regulatorias”. Y afirmó que “no hubo lesionados, pero tuvimos que cerrar los sistemas, limpiarlos y después aislarlos de Internet y de la red local”.
Y añadió: “Muchos directores de tecnología no saben cómo proteger sus propios productos con cortafuegos restrictivos. Todos han dicho que están trabajando para mejorar la seguridad, pero aún no han producido las mejoras necesarias”.
Fu sostiene que los equipos médicos tienen que dejar de usar sistemas operativos inseguros y sin soporte. “Más hospitales y fabricantes tienen que alzar la voz respecto a la importancia de la seguridad en los aparatos médicos”, afirmó después de la reunión. “Los ejecutivos de algunos de los fabricantes principales están empezando a dedicar recursos de ingeniería para que la seguridad sea la adecuada, pero existen miles de aparatos médicos basados en software”, concluye el experto.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Los virus informáticos: una amenaza seria contra la tecnología médica

operación
Los virus informáticos pueden afectar dispositivos médicos de alto riesgo.
Dave Lee / BBC Mundo
Un grupo de expertos de la salud en Estados Unidos advirtió que equipos médicos de alto riesgo están infectados por virus informáticos y programas malignos.
Temen que las infecciones puedan ser tan severas que afecten incluso a los pacientes.
La culpa de las vulnerabilidades es de sistemas de computación obsoletos, que no pudieron ser cambiados, según los analistas.
Se informó que un hospital en Estados Unidos ha estado eliminando virus de hasta dos máquinas por semana.
Las advertencias se produjeron como parte de una discusión en Washington, Estados Unidos, y fueron recopiladas por la publicación Technology Review del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés).

Poca actualización

Mark Olsen, alto funcionario de seguridad de la información en el Beth Israel Deaconess Medical Center, en Boston, dijo que el hospital tiene 664 piezas de equipos médicos que funcionan con versiones viejas de Windows.
Esto significa que los equipos se ven afectados por fallas que en versiones posteriores de Windows ya están solucionadas.
Kevin Fu, un experto en tecnología médica, explica que las máquinas no fueron actualizadas porque había temores de que una renovación violaría las regulaciones de la Administración Federal de Alimentos y Drogas (FDA, por sus siglas en inglés).
La FDA aprueba el uso de cierta tecnología tras comprobar su seguridad, más no su invulnerabilidad, es decir que no se considera cualquier exposición potencial a ciberamenazas.

"Daños colaterales"

virus
Acostumbrados a estos virus, ahora los médicos también tienen que preocuparse de los informáticos.
"Me parece alucinante", le dijo Fu a Technology Review.
"Los programas malignos convencionales están descontrolados en los hospitales porque los dispositivos médicos usan sistemas operativos vulnerables. A un hospital le quedan pocos recursos cuando un fabricante se rehúsa a permitir actualizaciones (del sistema operativo) o parches de seguridad".
El panel estuvo de acuerdo con que también hay temores de que los dispositivos médicos puedan terminar siendo parte de los llamados botnets o grandes redes de computadores interceptados que se usan con frecuencia para enviar correo no deseado.
Fu le dijo a la BBC que los dispositivos médicos pueden empezar a mostar desempeño lento por el efecto de las infecciones con un virus informático.
"Imagine que uno tiene un monitor cardiaco que utiliza Windows y resulta infectado por un virus informático, por lo que se vuelve más lento".
"Esta lentitud del computador puede causar que el dispositivo no capte una lectura del sensor. Definitivamente lleva a arquear las cejas. ¿Quién está revisando esto?".
monitor cardiaco
El autor se pregunta que pasaría si un virus informático causa que un monitor cardiaco falle en sus lecturas.
Él dijo que no hay evidencia todavía de que los programas malignos o malware estén alcanzando los equipos médicos como resultado de un ataque criminal.
En vez de eso, dijo que es más probable que se trate de "daños colaterales" de programas malignos convencionales diseñados para infectar computadores normales.
"Lo que estamos encontrando es que el software le ha generado inmensos beneficios a la medicina, pero hemos olvidado que el software tiene estos inconvenientes", dijo.
En Reino Unido, el Servicio de Salud Nacional (NHS, por sus siglas en inglés) tiene retos similares.
"La necesidad de implementar la seguridad y la privacidad al diseñar los sistemas, estén o no incrustados, es extremadamente importante, en particular para la industria de la salud", dice Raj Samani, quien trabajó en el sector de la salud y ahora es funcionario jefe de seguridad para la firma especializada en seguridad McAfee.
Una investigación del canal británico Channel 4 descubrió en 2008 que los computadores del NHS fueron afectados por más de 8.000 virus.

lunes, 1 de octubre de 2012

Los delincuentes informáticos copian los trucos de Stuxnet

Código deshonesto: Una porción de código del virus Flamer. 
Fuente: AP | Sebastian Widmann


Técnicas utilizadas por programas maliciosos respaldados por el Gobierno están surgiendo en el código utilizado por los delincuentes cibernéticos ordinarios.
El código malicioso que los Gobiernos aparentemente utilizan para espiarse, acosarse y sabotearse entre ellos ha acaparado los titulares en los últimos años, aunque la naturaleza tan específica de este tipo de ataques ha hecho que los usuarios normales de Internet hayan tenido poco que temer hasta ahora. Eso podría estar cambiando, ya que algunos expertos señalan que las técnicas utilizadas en el malware de alta sofisticación y respaldado a nivel estatal están llegando a manos de programadores menos hábiles que se dirigen a los usuarios habituales de Internet (y a sus cuentas en línea o a los datos de sus tarjetas de crédito).
"Los cibercriminales también leen las noticias", señala Roel Schouwenberg, investigador de seguridad de la empresa rusa de seguridad informática Kaspersky. Schouwenberg añade que "las ciberarmas sofisticadas (y patrocinadas a nivel gubernamental) y los ataques dirigidos nos dan una idea de lo que podemos esperar que entre en la corriente principal".
El malware patrocinado por el Gobierno llegó a ser ampliamente conocido en 2010 con el descubrimiento de Stuxnet, un programa dirigido a los sistemas de control industrial iraníes y que se cree que fue patrocinado por Israel y Estados Unidos. Desde entonces, se han descubierto varios paquetes de malware de gran sofisticación, que también se cree que han sido elaborados por Gobiernos o contratistas del Gobierno. Estos paquetes incluyen Duqu, que salió a la luz a finales de 2011, y Flame, encontrado en mayo de 2012.
Una de las razones por las que los programas maliciosos son tan eficaces es porque tienden a explotar vulnerabilidades de software desconocidas, conocidas como 'zero-days', en programas ampliamente utilizados como Microsoft Windows, para obtener el control de un ordenador. Schouwenberg señala que esas vulnerabilidades pueden ser rápidamente "copiadas y pegadas" por otros programadores, como ocurrió tras el descubrimiento de Stuxnet, pero también suelen ser parcheadas con relativa rapidez por las empresas de software. Lo más preocupante es la forma en que las características de diseño de alto nivel están siendo copiadas, asegura.
"Están copiando la filosofía de diseño", señala Schouwenberg, que agrega que una de las técnicas más populares encontradas en 'malware criminal' convencional está inspirada en el descubrimiento de Stuxnet. Por ejemplo, Stuxnet instalaba controladores de dispositivos falsos usando certificados digitales de seguridad robados a dos empresas taiwanesas de componentes informáticos, con lo que podía pasar a través de cualquier software de seguridad. El malware actual utiliza certificados falsos de forma similar, para esconder software malicioso frente a los programas antivirus.
"Stuxnet fue el primer malware serio con un certificado robado y desde entonces se ha convertido en algo cada vez más común", indica Schouwenberg. "Hoy día el uso de certificados falsos en malware es muy común".
Aviv Raff, director de tecnología y cofundador de la empresa israelí de seguridad informática Seculert, está de acuerdo. "Las características de diseño de Stuxnet, Duqu y Flame están apareciendo en el malware criminal oportunista", asegura.
Schouwenberg señala que en este momento está en busca de trucos usados ​​en el recientemente descubierto Flame, descrito por algunos investigadores como "el más complejo jamás encontrado".
Flame tenía un diseño modular, lo que permitía a sus operadores enviar partes actualizadas según fuera necesario, por ejemplo, para llevar a cabo determinadas acciones o ataques. "Creo que definitivamente este tipo de enfoque se hará más común", asegura Schouwenberg, que cree que podría ser atractivo para los creadores de malwarecomo forma de vender su trabajo a otros. "Proporciona una oportunidad para ampliar las ventas, si es que pueden vender algo, y luego ofrecer kits de actualización y mejora más adelante".
Schouwenberg señala que un diseño modular también dificulta que las empresas de seguridad puedan dar seguimiento a una determinada pieza de solftware malicioso. "Cuando solo cargan los módulos para objetivos específicos es mucho más difícil captar todos los componentes y ver y saberlo todo sobre ellos".
Sean Sullivan, investigador de la empresa de seguridad finlandesa F-Secure, está de acuerdo en que esta es una buena forma de entender la forma en que los delincuentes cibernéticos comunes crean tecnología. "Los delincuentes operan en un ecosistema donde el 'malware como servicio' tiene un consumo masivo. Compran componentes y los incluyen en sus operaciones. Como si se tratara de un negocio, los optimizan con fines de lucro", señala.
Sin embargo, Sullivan también afirma que muchos criminales cibernéticos han invertido en su propio código y no pueden dedicar recursos a la misma escala de un contratista o una agencia del Gobierno.
"La seguridad operacional requerida por los responsables de Stuxnet, Flame, etc. hace que simplemente no puedan subcontratar nada, tienen que hacer de todo, de principio a fin", indica Sullivan, "Esto supone una gran inversión y, ciertamente, no es en absoluto rentable".
No obstante, Schouwenberg asegura que es probable que la afluencia de nuevas ideas costosamente desarrolladas hacia el malware criminal aumente en los próximos años. Las agencias y contratistas gubernamentales de todo el mundo buscan abiertamente a programadores con las habilidades necesarias para crear malware sofisticado, afirma, lo que sugiere que tendremos más Stuxnets, Duqus y Flames en el futuro. "Ese es un gran cambio comparado con la situación unos años atrás", señala.
Copyright Technology Review 2012.

viernes, 17 de agosto de 2012

El nuevo rostro de la CiberGuerra

Por Editorial TICBeat

Los ataques informáticos cada vez son más sofisticados y tienen objetivos más concretos e importantes. Como ejemplo, el troyano Stuxnet, que infectó las instalaciones nucleares de Irán, fue un software complejo creado por instituciones con grandes recursos, no por un hacker en su habitación. Esta infografía muestra de un vistazo cómo es la situación.
La siguiente infografía, elaborada por Veracode, pinta un panorama delicado en lo que se refiere a seguridad informática. No tanto por la vulnerabilidad de los equipos sino por la potencia de quienes se dedican a crear estos virus y troyanos. Se trata de organizaciones con recursos importantes y tienen objetivos definidos.

martes, 14 de agosto de 2012

El boom de los mercenarios de la red

Teclado
En los bajos fondos de la internet están aquellos expertos informáticos que se pasaron al lado oscuro.
Por Anahí Aradas / BBC Mundo

En el mundo de la informática existe un "lado oscuro" al más puro estilo de la Guerra de las Galaxias y a él pertenecen aquellos expertos que optan por usar sus habilidades para robar información a través de la red y luego venderla al mejor postor, ya sean miembros del gobierno, empresas o particulares.
¿Quieres saber qué trama tu competencia? ¿Fisgonear en los emails de tu mujer? ¿Obtener datos de tarjetas de crédito?
"Hay un mercado negro muy lucrativo de este tipo de servicios y cada vez es más descarado", explicó a BBC Mundo el informático forense y presidente de la Federación de Ingenieros Informáticos de España.
"En nuestro caso, es habitual que nos llamen clientes para cometer delitos. Sobre todo robos de identidad en internet o robo de cuentas de correo electrónico. En disputas matrimoniales por ejemplo, se instalan programas para espiar o rastrear el celular de la pareja".
En ocasiones este tipo de servicios ilegales se ofrecen abiertamente en la red. Es el caso de páginas como hiretohack.net en donde la oferta de trabajos incluye "crackear" teléfonos celulares, cuentas de correo electrónico o modificar bases de datos.
"Una vez tengamos los resultados deseados, te mandaremos un par de pruebas y las instrucciones de pago. Cuando recibamos te daremos la información deseada. De forma directa y transparente", aseguran en la página.

"No hace ni falta contratar a un cracker"

Hackear
Hay una gran cantidad de programas y aparatos disponibles en el mercado para espiar computadoras ajenas.
Pero según explica Graham Cluley, de la firma de seguridad Sophos, la realidad es que no hace falta contratar a un cibercriminal para perpetrar este tipo de robos. Muchas de estas páginas, cuenta, lo que hacen es suministrar programas y sistemas actualmente disponibles en el mercado.
Prueba de ello, señaló, es lo sucedido en el llamado caso Leveson, que investiga en Reino Unido a los periodistas de News International sospechosos de acceder ilegalmente a cuentas de correo electrónico y teléfonos celulares de celebridades, policías, militares e incluso miembros del gobierno.
"Hay aparatos muy baratos que puedes conectar entre tu teclado y la conexión USB que recolecta cada impresión que haces", cuenta Cluley, "también están los programas spyware, que no solo detecta el tecleo sino hasta puede tomar fotos de la pantalla. Pueden incluso grabarle a la víctima con su webcam sin que se den cuenta".
¿Quiénes son entonces estos delincuentes cibernéticos?
Según Dmitry Bestuzhev, director del equipo de Investigación y Análisis Global de Kapersky Labs, son precisamente aquellos que desarrollan estos programas con fines delictivos.
"Muchos proceden de países de habla rusa, países de la exUnión Soviética. También de China y en América Latina hay países muy activos como Brasil y otros más nuevos como Perú. Muchos peruanos fueron a estudiar a Rusia, donde obtuvieron un alto nivel de matemáticas", apunta Bestuzhev.

Lo que valen nuestros datos

PIrata informático
Existe un amplio mercado de reventa de datos personales sustraídos de cuentas privadas en la red.
Kapersky Labs ha cuantificado cuánto dinero puede hacer un pirata informático vendiendo en el mercado negro la información que extrae de internet.
De acuerdo a los cálculos realizados por la firma, un pirata informático puede llegar a vender los datos de una tarjeta de crédito por US$10, la imagen de un pasaporte escaneado por US$25 y un pasaporte hecho en base a ese escaneo por US$1.000.
Las cifras se multiplican a medida que los cibercriminales infectan no cientos sino miles de computadoras. "Todos ganan excepto la víctima", explica Bestuzhev.
Pero tal y como señalan los expertos, más allá del cibercrimen digamos "tradicional" están los nuevos 007, espías que en lugar de tirarse en paracaídas actúan sentados frente al computador.
Hablamos de los expertos informáticos y principales actores de las actuales guerras cibernéticas.

Científicos a sueldo

Uno de los ejemplos más notorios de la obra de estos personajes en la sombra es el gusano informático Stuxnet, un virus espía que saboteó y que se cree retrasó considerablemente el programa nuclear iraní.
Ciber ataques
Los mercenarios más sofisticados son los que están detrás de las armas cibernéticas.
En 2011 el diario The New York Times, citando a expertos militares y de inteligencia estadounidenses, identificó a Israel y Estados Unidos como responsables del agresivo virus.
De acuerdo Kapersky Labs, Stuxnet pasará a la historia por iniciar una auténtica carrera armamentística en el ciberespacio y ahí es donde entra en juego la figura del pirata informático "patrocinado".
"Algunos países tienen sus propias divisiones de ataque", explica Bestuzhev "la gente que trabaja para estos gobiernos suelen ser en general buenos científicos, gente muy brillante e inteligente que trabaja en el desarrollo de ciberarmas".
"En algunos casos", apunta Dmitry, "estos ni siquiera saben lo que están desarrollando. Los ponen en equipos y cada uno está a cargo de módulos específicos".
"Pero no todos los gobiernos tienen suficientes recursos humanos para desarrollar sus propias ciberarmas, es por ello que tratan de comprar programas maliciosos listos para usar y entrenamiento".
"Muchos países usan el internet para espiarse los unos a los otros porque es más fácil", dice Cluley por su parte, "es más barato y más seguro que métodos tradicionales de espionaje".
"Pero debido a la complejidad de internet es muy difícil dilucidar quién es responsable de un ataque", finalizó.

viernes, 10 de agosto de 2012

Virus Humanos contra Virus Digitales

Por Editorial TICBeat

La siguiente infografía ofrece una selección de virus que infectan a las personas y los comparan con otros que infectan a los ordenadores. Se puede encontrar el Ébola y también Stuxnet. Aunque a primera vista el tema puede resultar chocante en realidad se trata de una recopilación de datos.
Los virus que afectan a los seres humanos y los que afectan a los ordenadores son distintos, de diferente naturaleza y también diferente propósito, si cabe. Sin embargo se han llamado igual, ¿por qué? En esta infografía, recogida por Cool Infographics, se comparan ambos tipos.

jueves, 14 de junio de 2012

¿Es el fin de la era "antivirus"?

Fuente: Veer | PixelEmbargo


El software de seguridad convencional no sirve de nada ante ataques sofisticados como Flame, pero los métodos alternativos tan solo acaban de arrancar.

Hace dos semanas, algunos laboratorios de seguridad en Irán, Rusia, y Hungría anunciaron el descubrimiento de Flame, “el software malicioso más complejo que se haya visto” según el laboratorio húngaro CrySyS.
Durante al menos dos años Flame ha estado copiando documentos y grabando audio, patrones de uso del teclado, tráfico de red y llamadas de Skype y obteniendo capturas de pantalla de los ordenadores infectados. Esa información pasaba a varios servidores de comando y control operados por los creadores del virus. En todo este tiempo ningún software de seguridad hizo saltar la alarma.
El de Flame solo es el último de una serie de incidentes que sugieren que el software antivirus convencional se ha quedado anticuado como método de protección de los ordenadores contra los virus. “Flame ha sido un fracaso para la industria de los antivirus”,escribió la semana pasada Mikko Hypponen, fundador y director de investigación de la empresa antivirus F-Secure. “Deberíamos haber sido capaces de hacerlo mejor, pero no fue así. Nos dejaron fuera de juego en nuestro propio campo”.
Los programas que son el eje de la seguridad informática tanto para las empresas y los gobiernos como para los consumidores operan como el software antivirus de los ordenadores personales. Las amenazas se detectan comparando el código de los programas y su actividad con una base de datos de 'firmas' identificadas como virus. Las empresas de seguridad como F-Secure y McAfee investigan constantemente informes sobre nuevos virus y actualizan sus listados de firmas en consecuencia. El resultado, supuestamente, es un muro infranqueable que no deja entrar a los malos.
Sin embargo en los últimos años ha habido ataques de alto nivel no solo contra el gobierno iraní, sino también contra el de Estados Unidos, usando software que, al igual que Flame, fue capaz de pasar bajo el radar del software basado en estas firmas. Muchas empresas estadounidenses técnicamente sofisticadas incluyendo Google y la empresa de seguridad informática RSA han sido atacadas de forma parecida -aunque por software malicioso menos caro- con el objetivo de conseguir sus secretos empresariales. Y según los expertos, las empresas más pequeñas también son atacadas habitualmente.
Ahora, algunos expertos y empresas dicen que ha llegado el momento de degradar la categoría de la protección antivirus tradicional. “Sigue siendo una parte integral de la lucha contra los virus, pero no va a ser lo único”, afirma Nicolas Christin, investigador en la Universidad Carnegie Mellon (EE.UU.). “Tenemos que dejar de intentar construir líneas Maginot que parecen a prueba de balas pero que en realidad son fáciles de sortear”, explica.
Tanto Christin como varias de las principales start-ups de seguridad están trabajando en nuevas estrategias de defensa para que los ataques sean más difíciles de llevar a cabo y que además permitan a las víctimas responder.
“La industria se ha equivocado al centrarse en las herramientas de los atacantes, en sus jugadas, que son muy cambiantes”, afirma Dmitri Alperovitch, director de tecnología y cofundador de CrowdStrike, una start-up con sede en California (EE.UU.) fundada por veteranos de la industria antivirus que ha recibido 26 millones de dólares (unos 20 millones de euros) en fondos de inversión. “Tenemos que centrarnos en el francotirador, no en el arma. Las tácticas, el factor humano de la operación, es lo menos reproducible”.
CrowdStrike aún no ha hecho públicos los detalles de su tecnología, pero Alperovitch afirma que la empresa planea ofrecer una especie de sistema de alarma inteligente capaz de detectar incluso ataques completamente nuevos y rastrear su origen.
Según Alperovitch este tipo de enfoque es posible porque, a pesar de que un atacante podría modificar fácilmente el código de un virus como Flame para volver a pasar inadvertido ante los antivirus, él o ella tendrían el mismo objetivo: acceder y extraer datos valiosos. La empresa afirma que su tecnología se apoyará sobre los 'grandes datos', lo que posiblemente signifique que analizará grandes cantidades de ellos relacionados con trazas de actividad en el sistema de un cliente para averiguar cuáles podrían provenir de un infiltrado.  
Christin, de Carnegie Mellon, que ha estado investigando las motivaciones económicas y los modelos de negocio de los ciberatacantes, afirma que ese enfoque tiene sentido. “El coste humano de estos sofisticados ataques es una de las partes más caras”, explica. Frustrar un ataque ya no es cuestión de neutralizar un trozo de código de un genio solitario, sino de vencer a grupos de personas con mucha habilidad. “Hacen falta expertos en el campo capaces también de colaborar con otros y no son fáciles de encontrar”, afirma Christin. El software de defensa capaz de bloquear las tácticas más comunes lo pone aún más difícil para los atacantes, sostiene el experto.
Otras empresas han empezado a hablar en términos parecidos. “El lema policial de la década de los años 80: ‘el crimen no compensa’, vuelve a tener vigencia”, afirma Sumit Agarwal, cofundador de Shape Security, otra start-up californiana que acaba de salir a la luz. La empresa ha recibido 6 millones de dólares (unos 4,75 millones de euros) en financiación del antiguo director general de Google, Eric Schmidt, entre otros. La empresa de Agarwal tampoco quiere hablar de su tecnología, pero su objetivo es aumentar el coste de llevar a cabo un ciberataque respecto del beneficio económico que se obtiene del mismo, haciendo que no merezca la pena.
Una empresa que sigue un planteamiento parecido es Mykonos Software, que ha desarrollado una tecnología que ayuda a proteger sitios web haciendo perder el tiempo a los hackers para que no resulte rentable llevar a cabo un ataque. Mykonos fue adquirida por la empresa de redes Juniper este año.
Las empresas antivirus han destacado rápidamente que Flame no era un virus de ordenador corriente. Procedía del mundo del espionaje internacional, bien dotado de recursos. Pero estas ciberarmas producen daños colaterales (el gusano Stuxnet dirigido al programa nuclear iraní acabó infectando aproximadamente a 100.000 ordenadores). Y criminales y otros grupos con menos recursos están adoptando algunas características de su diseño. 
“Nunca se habían dirigido tantos miles de millones de dólares de tecnología de defensa al dominio público”, afirma Agarwal de Shape Security. Mientras el ejército estadounidense hace todo lo que puede por impedir que aviones o submarinos caigan en manos de otros, los virus militares como Flame o Stuxnet están ahí afuera para que cualquiera los vea, explica.
Tanto Agarwal como Alperovitch de CrowdStrike afirman que el resultado es una nueva clase de virus que se está usando contra empresas estadounidenses de todos los tamaños. Alperovitch afirma que conoce casos de bufetes de abogados relativamente pequeños que están siendo atacados por competidores mayores y de empresas de tecnología verde con menos de cien empleados cuyos secretos son un objetivo.
Alperovitch sostiene que su empresa permitirá que las víctimas respondan a los ataques dentro de los límites de la ley, entre otras cosas, identificando el origen de los ataques. “Responder pirateando a los atacantes sería ilegal, pero se pueden tomar medidas contra la gente que se beneficia de tus datos, lo que aumenta los costes empresariales de los atacantes”, afirma. Entre ellos se incluye pedir al gobierno que recaude dinero en la Organización Mundial del Comercio o hacer público lo sucedido para poner en evidencia a quienes hacen espionaje industrial.
Investigaciones llevadas a cabo por Christin y otros académicos han demostrado que existen cuellos de botella en el proceso que permitirían acciones legales relativamente sencillas para neutralizar las operaciones de cibercrimen. Christin y sus compañeros analizaron timos que manipulan los resultados de búsqueda para promocionar farmacias ilegales y concluyeron que la mayoría se podrían cortar de raíz yendo a por un puñado de servicios que redirigen a los visitantes de una página web a otra. Y el año pasado investigadores de la Universidad de California San Diego (EE.UU.) demostraron que los ingresos de la mayoría del spam que se mueve en todo el mundo pasan por tan solo tres bancos. “La intervención más eficaz contra el spam sería cerrar esos bancos o aprobar nuevas leyes”, afirma Christin. “Estos sistemas complejos suelen tener puntos concentrados en los que puedes centrarte y hacer que resulte muy caro llevar a cabo los ataques", afirma.
Pero Agarwal avisa de que incluso los contraataques dentro de la legalidad pueden acarrear problemas: “Imagina que eres una gran empresa que se cruza accidentalmente en el camino de la mafia rusa. Podrías crear un problema aún mayor que lo que pretendías”, asegura.
Copyright Technology Review 2012.