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martes, 3 de diciembre de 2013

El consumidor y la tecnología tienen la llave para salvar al sector de noticias

Por Wharton Universia

En una actitud que avivó aún más el debate sobre el futuro de los medios informativos y del periodismo independiente, el multimillonario Pierre Omidyar, fundador de eBay, invirtió el mes pasado US$ 250 millones en una web de noticias creada en asociación con el periodista y escritor Glenn Greenwald. La inversión de Omidyar se produjo tras el anuncio hecho hace unos meses de que el fundador de Amazon, Jeff Bezos, había comprado The Washington Post en una inversión también de US$ 250 millones. La viuda de Steve Jobs, Lauren Powell, y Chris Hughes, de 29 años, uno de los fundadores de Facebook, también están invirtiendo en empresas de viejos y nuevos medios.

¿Ese nuevo grupo de dueños de los medios de información conseguirá configurar un modelo de negocio capitaneado por la tecnología que sea lucrativo y proteja la integridad del periodismo imparcial y exento de ideología? A fin de cuentas, según especialistas de Wharton, el cliente es quien tendrá la última palabra.

Sea cual sea el nuevo modelo que los adeptos del mundo de la tecnología lleven al sector de los medios, tendrá que lidiar con los principales aspectos que asfixian a la industria actualmente. Las nuevas empresas "han sufrido mucho desde el punto de vista financiero en los últimos años", observa Pinar Yildirim, profesora de Marketing de Wharton. Las cifras de circulación y los ingresos por publicidad se han reducido ahora que los lectores y las empresas decidieron prestar más atención a Internet. La industria ha buscado adaptarse al nuevo normal: algunos periódicos y revistas disminuyeron el número de ediciones o el número de días que producen un producto impreso. Otras organizaciones informativas comenzaron a cobrar por el acceso online. Un número aún mayor intentó añadir contenido que imita lo que tiende a ser más común en Internet, principalmente contenido relacionado con entretenimiento, observa Yildirim.

Omidyar dijo que se sintió motivado más por un deseo de proteger el periodismo independiente que por la perspectiva de retorno sobre la inversión realizada, por lo menos de momento. En un blog publicado en su web el mes pasado, Omidyar dijo que la inversión realizada en la iniciativa de Greenwald (llamada de momento "NewCo") surge del "interés que desde hace algún tiempo tiene por el periodismo". En 2010, Omidyar fundó Honolulú Civil Beat, una web de noticias con el objetivo de hacer "periodismo investigativo". A principios de verano, consideró comprar el Washington Post con la idea de adquirir el periódico antes de que Bezos se hiciese con él. En aquella época, Omidyar dijo que había comenzado a evaluar el impacto social que podría ayudar a crear con una inversión en "algo totalmente nuevo construido desde cero".

Entonces él se puso en contacto con Greenwald, que junto con los compañeros Laura Poitras y Jeremy Scahill, ya planeaban lanzar una empresa online que sirviera de apoyo a los periodistas independientes. "Teníamos numerosas ideas en común. Decidimos, entonces, juntar fuerzas", dijo Omidyar. Su plan aún está en ejecución. "En este momento, estoy en la etapa inicial de la creación de una nueva empresa de medios de masas. No sé aún cómo o cuándo será lanzada, o a lo que se parecerá. De momento, el plan de la web es hacer la cobertura de noticias de interés general "con la misión principal de prestar apoyo y capacitación a los periodistas independientes de diversos sectores y campos de acción". Omidyar añadió que él quiere construir una plataforma de medios que ayude a los periodistas a "buscar la verdad en sus campos de especialización".

Detrás de los titulares: cuatro escenarios

Según el profesor de Gestión de las Operaciones y de la Información de Wharton, Eric K. Clemons, hay cuatro motivaciones posibles para que el inversor en tecnología se interese por iniciativas relacionadas con los negocios de medios tradicionales.

Él descarta de entrada la primera premisa según la cual "las empresas tradicionales de medios representan una gran oportunidad de inversión", destacando que, dada la suerte de muchas de esas compañías, "se trata claramente de un absurdo, y no hay necesidad de que nos alarguemos en ese punto".

Clemons rechaza brevemente también la segunda premisa posible: "Los medios tradicionales son tan importantes que los inversores en alta tecnología invierten en ellos por el deseo altruista de preservar la libertad de expresión, que era para los Padres Fundadores la piedra angular de la democracia". Él dice: "Si estuviéramos hablando de Warren Buffett o de Dave Packard, de Hewlett-Packard, hasta lo podía creer. Pero no es lo que se pasa con esos individuos que están invirtiendo actualmente en empresas de medios".

El tercer motivo posible, es decir, que los medios tradicionales representan "un activo infravalorado", y que "si The New York Times y Washington Post pasaran por una reforma que los hiciera más dinámicos, ellos serían generadores fantásticos de ingresos online", tampoco es una teoría muy cuerda, dice Clemons. "No es posible cobrar a quien lee noticias", dice. "Con la mentalidad americana, creada en gran medida por Google, no se puede cobrar por el contenido". El problema con publicaciones como The New York Times o BusinessWeek, no es que sean "aburridos" o "ignorados", dice Clemons. "El problema es que los anuncios online no son grandes generadores de ingresos para las empresas de medios. Otro problema es que la mayor parte del contenido no se lee en la web de los dueños de medios". La mayor parte del contenido se lee actualmente de forma libre, en otros lugares".

Pero Clemons dice que las compañías tradicionales de medios tienen, efectivamente, "oportunidades de sinergia fantásticas cuando son incluidas en el porfolio correcto". Un ejemplo de esa sinergia, dice, es la compra de la revista BusinessWeek en julio de 2009 por Bloomberg. Bloomberg quería el contenido de la revista, los autores y editores para su negocio de noticias ya existente, dice Clemons, acordándose de una reunión que tuvo con Michael Bloomberg, en 1981, poco después de la creación de su empresa. [Bloomberg] sabía ya en la época que necesitaría una estación de radio, de televisión y un periódico", dice. "Él creyó que compraría The New York Times; de momento, sin embargo, es dueño de BusinessWeek", que rebautizó después como Bloomberg BusinessWeek.

Clemons dice que Washington Post podría ser "un gran generador de ingresos online" para Bezos si puede marcar puntos en dos áreas: en primer lugar, los anuncios deben estar "cuidadosamente dirigidos, tal y como Amazon dirige sus recomendaciones". En segundo lugar, esas recomendaciones deben estar estructuradas de tal manera que produzcan ventas de forma inmediata para los anunciantes, "de la misma forma que lo hace Amazon con las ventas y ejecución". Según Clemons, otra empresa importante del sector de la tecnología, Google, también debería invertir en una iniciativa de medios. Google no necesita contenido, porque la empresa "sólo lo copia [de otras fuentes] y lo recoloca en una de sus páginas", dice Clemons, pero eso permitiría que su mercado online prosperara, de manera parecida a lo que Bezos podría hacer con Washington Post.

Otra posible razón para todo ese interés del sector de la tecnología por las empresas de medios, dice Clemons, es que "las empresas de medios tradicionales son importantes para el avance de una ideología que es importante para el inversor, sea liberal o conservador, verde, o incluso interesado en proteger sus otros activos". Para él, esa teoría es al mismo tiempo "plausible y preocupante", y destaca que "[...] la idea de los [fundadores de Google] Larry Page y Sergei [Brin] de que la empresa tenga acceso directo no sólo a lo que ellos quieren que leamos —sino que produzca lo que quieren que leamos— es preocupante".

La búsqueda de un nuevo modelo de negocio

Hoy es irreal esperar que el buen periodismo sea una operación lucrativa para el inversor, dice Kevin Werbach, profesor de Estudios jurídicos y de Ética de los negocios de Wharton. "No está claro si todavía hay un modelo de negocio lucrativo para el periodismo de alta calidad producido en escala", dice, añadiendo que ni incluso en el pasado "hubo una empresa de noticias a gran escala que pudiera financiarse a sí misma directamente de forma autónoma". Werbach dice que a las empresas de noticias siempre se les dio bien incorporar otras cosas. En el medio impreso, los reportajes se mezclaban con los clasificados y anuncios. En las transmisiones de televisión, las noticias se mezclaban con la programación de entretenimiento, "porque parte del negocio que permitía el acceso 'a las ondas aéreas públicas' de forma gratuita consistía en informar al público. Esas dos posibilidades se han venido abajo".

¿Qué significa la caída de ese modelo de negocio para el medio informativo hoy en día? "Estamos explorando otros medios de financiar las cosas que sean ventajosos social y económicamente, pero que el mercado, en realidad, no apoya", dice Werbach.

Él destaca que hay dos cosas que las empresas de medios informativos necesitan tomar en cuenta actualmente: subsidios y patrocinio. "La financiación pública de noticias y del periodismo no será significativo en EEUU porque nos volvemos muy escépticos respecto al Gobierno, y también porque eso incurre en el peligro de influir en el producto", dice él. "La alternativa es apoyar al periodismo de la forma en que Michelangelo y Mozart fueron financiados: a través de la bondad de los ricos. Jeff Bezos, Pierre Omidyar y Chris Hughes están apoyando financieramente el periodismo porque creen que eso es importante, y puede marcar la diferencia".

Yildirim dice que alguien podría objetar que el valor real de la empresa de noticias hoy consiste de forma exclusiva en informaciones por las cuáles las personas están dispuestas a pagar. "Es un desafío para periodistas y reporteros salir en busca de informaciones exclusivas y encontrarlas, así como crear un ambiente tal que las personas en posesión de esas informaciones exclusivas puedan hablar a la prensa sin que tengan que pedir asilo en Rusia", dice ella en alusión al ex trabajador de la Agencia de Seguridad Nacional, Edward Snowden, que se refugió en Rusia por haber sido acusado de espiar al Gobierno después de filtrar informaciones confidenciales sobre los programas de vigilancia de los EEUU.

La elección es del lector

La creación de un ambiente protegido para periodistas que elaboran reportajes investigativos parece ser el principal objetivo del nuevo equipo de inversores de tecnología en el medio informativo, dice Yildirim. Pero el consumidor de noticias de hoy puede comportarse de formas que, en realidad, van totalmente en contra del periodismo independiente, dice ella.

Dos factores están alterando los fundamentos del negocio de medios informativos, según Yildirim. En primer lugar, las historias transmitidas por las noticias consiguen alcanzar un gran público hoy debido al coste decreciente de su difusión. "En segundo lugar, como el consumidor tiene mayor acceso a fuentes de noticias, él puede optar por una de ellas y quedarse así más o menos aislado", dice ella. Según la teoría de la investigación de marketing, esa tendencia de elección personal aparece siempre que las personas se incorporan a un grupo, y con eso distorsionan los descubrimientos.

"Un modelo de periodismo que sea totalmente independiente puede no ser tan exitoso", dice Yildirim. Citando una investigación sobre prejuicios mediáticos, ella observa que los lectores de noticias suelen querer dos cosas: "En primer lugar, ellos quieren oír noticias que sean imparciales, es decir, reportajes que estén exentos de omisiones estratégicas y de representaciones de datos, elecciones de palabras y de temas". Yildirim reconoce que ese deseo es coherente con el concepto de periodismo independiente. Pero ella identifica un problema en la segunda exigencia de los lectores. "Las personas también leen noticias porque quieren una segunda opinión que confirme sus creencias y valores. Si un reportaje contraría su opinión, la persona puede decir que la historia no es correcta, es parcial y partidaria, y puede dejar de consumir las noticias procedentes de esa fuente". Ella señala que el informe anual del Pew Research Center sobre el estado de los medios confirma esa visión y muestra que las personas con tendencias de izquierdas suelen informarse a través de empresas como MSNBC, mientras que personas con tendencias de derechas prefieren Fox News. Yildirim añade que lo mismo vale para los periódicos. "Existe una preferencia evidente por fuentes de carácter ideológico".

Está claro que alguien podría decir que la parcialidad de las empresas de noticias moldean las preferencias del público, y eso es parcialmente correcto, dice Yildirim. Pero ella observa que lo opuesto también es verdad, y cita una investigación académica mostrando que es "la demanda la que genera esas empresas ideológicas". Además, ella no espera que las empresas de noticias dejen de ser ideológicas en el futuro próximo.

Publicidad al rescate

Parece haber, de hecho, una salida para las noticias con tintes ideológicos: la publicidad como fuente de ingresos para ayudar a reparar, en parte, la tendencia de los medios al partidismo observado en el mercado, dice Yildirim. "La parcialidad de los medios puede ser atenuada en el momento en que la publicidad sea la fuente de ingresos de la empresa, y no la circulación", dice ella en un artículo de investigación del Journal of Marketing Researchque escribió en asociación con Esther Gal-Or y Tansev Geylani. "Mostramos que el consumidor quiere ideología, pero los anunciantes quieren visitas a las webs y, en la mayor parte de los casos, no se preocupan de a qué ideología están vinculadas. Como consecuencia, las empresas de noticias cuyo objetivo es la maximización de los ingresos por publicidad pueden ser más independientes". Yildirim añade que la mayor parte de los innovadores o inversores en tecnología en el negocio de medios informativos probablemente tendrán que recurrir a los ingresos por publicidad.

El desenlace, naturalmente, es que la economía está en la base de todas las posiciones que las empresas de noticias asumen, observa Yildirim. "Aún en el periodismo fuerte e independiente, esas empresas de noticias son esencialmente productos disponibles en el mercado, por eso necesitan posicionarse". El público, en general, no suele leer noticias directamente en la Associated Press o en otras fuentes informativas, porque necesita ayuda para interpretar los acontecimientos descritos por las historias, añade. Él necesita orientación sobre qué posición tomar en diversos asuntos. En ese punto es donde entran los comentarios y los textos de opinión.

Pero la "necesidad de un periodismo imparcial es mayor de lo que jamás fue, porque vivimos en un mundo de medios basados en la afinidad, en que los ciudadanos pueden construir, y de hecho construyen, cámaras de eco de sus convicciones", dijo el columnista Bill Keller recientemente en artículosintercambiados con Greenwald después de la inversión hecha por Omidyar. "Es muy fácil sentirse 'informado' sin jamás encontrarse con informaciones que desafíen nuestros prejuicios".

Inversores en tecnología como Omidyar contribuyen con "perspectivas empresariales y tecnológicas sobre el problema que ciertamente serán útiles", dice Werbach. Él detecta en sus afirmaciones "una percepción de misión más que de triunfalismo, típico del Valle del Silicio. Tengo la esperanza de que luchen contra la cámara de eco online, en vez de reforzarla. La tecnología puede proporcionarles perspectivas que no son las nuestras, si aquellos que la diseñan incorporan eso a su arquitectura, y si los consumidores de noticias están abiertos a ella".

Yildirim también cree que la tecnología, gracias a la fuerza de su difusión, puede derribar las cámaras de eco y crear un público más informado. "Nuestros medios de comunicación se expandieron tanto, y, desde varios puntos de vista, esa expansión, aparentemente, aumentó el volumen de información de que disponemos", dice ella. "Es bueno creer que las cámaras se derribarán; sin embargo, es importante acordarse también de que el consumidor escoge qué informaciones consumirá y cómo las consumirá: qué noticias leerá, qué empresas seguirá, en cuál de ellas creerá, o no. Y, a menos que él esté abierto a un cambio de comportamiento, la tecnología por sí sola no será suficiente".


Publicado el: 03/12/2013

martes, 6 de agosto de 2013

La compra del 'Washington Post' por Jeff Bezos ilustra el nuevo orden editorial

Jeff Bezos, el presidente ejecutivo de Amazon.com Inc., AMZN -0.65% compró The Washington Post por US$250 millones en un sorpresivo acuerdo que ilustra el declive económico de la industria de los periódicos y el traspaso del poder de la prensa tradicional a las plataformas digitales.
El acuerdo coloca a uno de los diarios más emblemáticos de Estados Unidos, que destapó el famoso escándalo de Watergate que culminó con la renuncia del presidente Richard Nixon en los años 70, en manos de un empresario de Internet que ha ganado prominencia apenas en los últimos 20 años.
Bloomberg News
El acuerdo se produce en un momento en que los periódicos de todo el mundo pasan apuros por sobrevivir. Los ingresos publicitarios de los diarios impresos en EE.UU., por ejemplo, cayeron 55% entre 2007 y 2012, según la Asociación de Periódicos de Estados Unidos, a medida que anunciantes y lectores migran a la web. Los diarios se han visto obligados a reducir costos y en algunos casos declararse en bancarrota. Hace apenas tres días, New York TimesCo. NYT +0.55% vendió The Boston Globe por US$70 millones, frente a los US$1.100 millones que pagó en 1993.
Internet está "transformando cada aspecto del negocio de las noticias", dijo Bezos en una carta a empleados del Washington Post. "No hay un mapa y trazar un camino hacia adelante no será fácil. Necesitaremos inventar, lo que significa que necesitaremos experimentar", escribió Bezos.
El empresario añadió que no estará involucrado en la administración diaria del periódico.
En una entrevista el lunes, el presidente de la junta del Post, Don E. Graham, elogió la trayectoria de Bezos y lo calificó como un innovador bien conectado con la paciencia para hacer rentables los negocios difíciles, pero reconoció los desafíos.
"Jeff es una persona de negocios, no un mago. Tendrá que trabajar igual de duro que todos lo demás para solucionar el problema de las noticias. Pero aporta mucho", dijo Graham.
A principios del año, Graham trajo al banco de inversión Allen & Co. para comenzar a buscar a alguien que comprara el Washington Post. La decisión de vender había venido meses después de reflexión entre los miembros del directorio de la empresa, indicó una persona al tanto de la situación. Graham "no podía ver cómo expandir [el periódico] y comenzó a preguntarse si habría un mejor dueño", indicó esta persona.
Graham habló con muchos candidatos directamente, aprovechando su amplia red de contactos en Silicon Valley. Graham, que ha sido un asesor para el presidente ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, ha dedicado años desarrollando relaciones con titanes de la tecnología, incluyendo Bezos, que le ayudó a hacer contrataciones importantes como el veterano de Amazon, Vijay Ravindran, el jefe de WaPo Labs.
Graham contactó personalmente a Bezos. Al principio, Bezos se echó atrás, mencionando la falta de tiempo para lidiar de forma adecuada con una transacción. Después, en julio, Jeff Bezos le escribió un e-mail a Graham en el que decía: "Si usted está interesado, yo también", cuenta esta fuente.
Bezos, que lanzó Amazon en 1995, vale unos US$26.000 millones, cortesía de su participación en el gigante de comercio electrónico. Como parte de una venta de acciones programada, Bezos se embolsó US$185 millones este mes, representando menos de 1% de sus activos. Forbes lo colocó en el puesto número 19 en la lista de las personas más ricas del mundo, por delante de Larry Page, de Google Inc.GOOG -0.81%
Bezos no estuvo disponible para una entrevista.
Al negociar un posible acuerdo, Graham y Bezos mantuvieron dos conversaciones de tres horas cada una en persona en la costa oeste de EE.UU., antes de que Bezos enviara su equipo personal a Washington. El equipo no estaba asociado a Amazon.
En ese momento, la compañía conversaba con otros interesados, un pequeño grupo de empresarios, como Bezos, y algunas compañías estratégicas.
A la luz de la venta, Post Co. cambiará de nombre, aunque no ha revelado a cuál. La empresa, que conservará sus activos educativos y televisivos, retendrá sus propiedades inmobiliarias y unos cuantos negocios de periodismo, incluyendo el sitio web Slate.com y la revista Foreign Policy.
En los últimos diez años, la circulación diaria del Post se ha reducido de 769.000 en 2002 a 472.000 en 2012, según documentos oficiales del diario. Sus ingresos han descendido 31% a US$582 millones en el mismo lapso de tiempo. Mientras tanto, su ingreso operativo cayó de una ganancia de US$109 millones en 2002 a una pérdida de US$53,7 millones en 2012.
Para combatir las pérdidas, el Post ha realizado varias rondas de recortes. Este año reemplazó al editor del diario, Marcus Brauchli.
El Post ya vendió Newsweek en 2010 después de un acusado declive en el semanario. Mientras que el periódico bandera representaba sólo una pequeña parte de la compañía –que también tiene sistemas de cable, estaciones de TV y el negocio educativo de Kaplan—, los problemas en Kaplan empeoraron la salud financiera de la compañía.
Graham, cuyo abuelo Eugene Meyer adquirió el periódico en 1933, dijo en una carta al personal que "a medida que el negocio de los periódicos continúa planteando interrogantes para las que no tenemos respuestas", él y la editora, Katherine Weymouth, su sobrina, empezaron a plantearse "si nuestra pequeña compañía de capital abierto seguía siendo la mejor casa para el periódico".
Los ingresos del Post, subrayó, "habían caído durante siete años consecutivos", y añadió que "nuestra respuesta tenían que ser los recortes de costos y sabíamos que había un límite para eso".
Graham insistió en que Bezos mantenga a Weymouth como presidenta ejecutiva y editora, así como a Stephen P. Hills como presidente y gerente general.
En otra carta independiente, Weymouth describió el día de la venta como uno que "mi familia no se esperaba que llegara nunca"
—Greg Bensinger, Stu Woo, Evelyn Rusli y Jeffrey A. Trachtenberg contribuyeron a este artículo.

viernes, 1 de febrero de 2013

Las revistas ajustan sus precios a la era digital

Los lectores de la revista Cosmopolitan en Estados Unidos pueden suscribirse a la versión impresa por todo un año por US$10. Pero si quieren acceder a la edición digital en sus iPads, tendrían que pagar US$19,99.
En la industria de los libros y periódicos, las versiones digitales son usualmente más baratas que las impresas. Sin embargo, algunas revistas en EE.UU. han empezado a nadar contra la corriente cobrando más por sus ediciones digitales.
Las revistas en EE.UU., que se han visto golpeadas por una caída en la publicidad, que solía aportar 75% de sus ingresos, están recurriendo a las tabletas y las ediciones digitales para impulsar sus ingresos de circulación. Al hacerlo, esperan revertir décadas de descuentos en las suscripciones de sus ediciones impresas que han llegado a tal extremo que hoy recibir publicaciones como Esquire por un año cuesta apenas US$8.
"Esto representa una oportunidad para que el negocio de las revistas pase a depender más de los ingresos (que generan los) consumidores y menos en la publicidad", dijo en una entrevista David Carey, presidente de la editorial Hearst Magazines, que publica Cosmo.
John Loughlin, subdirector ejecutivo y gerente general de Hearst, es aún más contundente: "Espero que este sea el fin de las suscripciones impresas de US$6 y US$7 y US$8 y US$9", resaltó.
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En América Latina, sin embargo, las ediciones impresas siguen llevando la delantera. "Aquí las suscripciones de las revistas impresas todavía crecen y son aún muy fuertes", aseguró Sergio Quijano, gerente de nuevos medios de Publicaciones Semana, de Colombia.
Por Semana, su revista bandera, la empresa cobra 265.000 pesos al año (unos US$147) por la versión impresa y US$99 para acceso a la revista desde las tabletas iPad y Galaxy Tab. El suscriptor de la edición impresa, sin embargo, recibe la versión digital gratis.
Quijano agregó que la empresa lanzó sus versiones para aparatos móviles gratis, pero que poco a poco ha ido cerrando el contenido para que sólo tengan acceso los suscriptores que pagan por él. Ese es el caso de Semana y Dinero, otra de sus publicaciones, y hará lo mismo próximamente con su revista JetSet. "Creemos que tenemos que cobrar por el contenido de valor".
"Pensamos que el modelo tiene que moverse hacia el cobro y estamos muy atentos a lo que está pasando en New York Times, The Wall Street Journal, The EconomistyFolia Brasil", acotó.
Editorial Televisa, que publica en México revistas como Cosmopolitan y Esquire, concuerda con Quijano en que la suscripción a las ediciones impresas no ha bajado en la región tanto como en EE.UU.
"Por lo contrario, en el mercado mexicano, el precio de la suscripción digital es bastante similar al precio de la revista de suscripción", dijo un vocero de Editorial Televisa. Por ejemplo, una suscripción de 12 meses de la revista Esquire en México cuesta 360 pesos, unos US$28,5, y el mismo plan en versión digital unos US$27.
Hasta ahora, a los consumidores en EE.UU. no parece importarles pagar un precio más alto por el contenido digital. A principios de enero, Hearst dijo que había acumulado casi 800.000 suscripciones digitales. La cifra estuvo por debajo de su meta de 1 millón, pero constituye la mayor base de suscriptores digitales de la industria. Esto a pesar de que el precio promedio de la suscripción digital es de US$19,99 anuales, el doble que el de la edición impresa de US$10.
Hearst no es un caso aislado. The Economist hace poco desacopló sus suscripciones impresa y digital y elevó de US$127 a US$160 el precio por las dos.
En los últimos 12 meses, Condé Nast, editorial de revistas como Vogue y New Yorker, también subió los precios de sus paquetes de suscripciones digitales e impresas, lo que en la práctica significó elevar el precio de las suscripciones digitales que antes los abonados a la edición impresa recibían gratis.
A pesar de las alzas en las tarifas, los suscriptores de ediciones impresas que eligieron acceder a los formatos digitales renovaron sus planes a una tasa 25% superior a la de quienes no lo hicieron, dijo el presidente de Condé Nast, Bob Sauerberg. Hasta el momento, la compañía tiene alrededor de 500.000 suscriptores exclusivos de sus ediciones digitales y 1,5 millones de lectores impresos que se conectan a la versión de tableta.
"Estamos usando esta nueva plataforma y la clara demanda por acceso sin restricciones a nuestro contenido como una manera de redefinir nuestras ofertas de suscripción a un precio más alto", explicó Sauerberg.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Notas de prensa en Twitter y Facebook – infografía

Por Editorial TICBeat

Twitter y Facebook son dos herramientas completamente diferentes para publicar notas de prensa (o cualquier otro tipo de contenido). Cada una tiene sus funciones y trucos, por lo que no es necesario limitarse a escribir un enlace.
Obviamente, en Twitter el mensaje ha de ser más corto, pero su nuevo diseño hace mucho más fácil acceder a las imágenes, así que esta es una ventaja a tener en cuenta. Por su parte,Facebook da la opción de comentar directamente todo lo publicado.
Además, es más probable llegar a un usuario a través de la red social de Mark Zuckerberg, ya que es mucho más utilizada de forma diaria que el sitio de los 140 caracteres. Sin embargo, el crecimiento de Twitter es mayor.
En esta infografía de PR Web puedes encontrar más información sobre ambas plataformas.
(Haz clic en la imagen para ampliar)
Twitter Facebook nota de prensa

martes, 6 de noviembre de 2012

El pago por contenidos online despega en Europa

Por Manuel Ángel Méndez / El País

Gráfico_Compradores online













Noticias, música, vídeos y juegos. Son las cuatro categorías que verán un aumento importante en el número de consumidores dispuestos a pagar por ese contenido en la Red, según un nuevo informe de Forrester Research.
En siete de las principales economías europeas, el mercado de contenidos online de pago crecerá un 65% hasta 2017, generando más de 10.200 millones de euros de ingresos.España supondrá casi el 10% de ese pastel: más de 920 millones de euros en 2017, un crecimiento del 45% respecto al 2012, según cifras facilitadas por la consultora.
Los datos, obtenidos a base de entrevistas con miles de consumidores y análisis de decenas de variables como penetración de smartphones y tabletas, uso de Internet etc, hay que tomárselos con algo de filosofía. Hacer predicciones a cinco años vista es hoy más que nunca un deporte de riesgo. Aún así, indican una tendencia innegable: cada vez hay más servicios online de pago con contenidos de calidad, mejores precios y mássmartphones y tabletas con los que acceder a ellos como, donde y cuando queramos, algo que no ocurría hace apenas tres o cuatro años.
En el informe hay datos reveladores. Por ejemplo: el 20% de los usuarios de tabletas pagará por leer noticias en 2017 (eso sí, no dice qué tipo de publicaciones ni noticias, si generalistas, especializadas...); o este otro: el número de compradores de música onlinese doblará hasta los 65 millones de personas en los siete países analizados (Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, España, Suecia y Holanda).

Gráfico_Mercado de contenidos online













Forrester señala varios casos de éxito en el pago online como otra de las palancas que está animando el sector. A Spotify, Netflix, o los periódicos The Times, Financial Times, The New York Times y el Wall Street Journal les va más o menos bien con sus experimentos de pago... Sin embargo, la consultora no dice que Spotify aún no es rentable por los (¿abusivos?) derechos que tiene que pagar a las discográficas, que Netflix está sufriendo para expandirse internacionalmente y que la prensa sigue sin poder compensar sus enormes costes de estructura. Es decir, buenas noticias pero, ¿suficiente? Tal vez, de momento, no. Queda mucho por afinar.
La otra cara del despegue del pago online es el impacto en la publicidad digital. El primer indicio ya lo vimos durante el primer semestre del año: cayó un 1,1% en España. Con los consumidores (más) dispuestos a pagar por contenido, habrá todavía menos hueco para la publicidad online rentable tal y como la conocemos hasta ahora.
En vez de banners, dice Forrester, las marcas preferirán desarrollar sus propios canales de contenido y esponsorizar el de publicaciones digitales de pago o, al menos, combinar mejor ambos mundos. Otra confirmación de lo que ya se venía sospechando desde hace tiempo: imposible que la publicidad digital lo aguante todo. Que le pregunten a Facebook.

lunes, 22 de octubre de 2012

Por qué los periódicos brasileños no están en Google

Google noticias
Este lunes no había contenido de periódicos brasileños en Google News.
Daniel Pardo
 / BBC Mundo

Durante la 68º Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa en Sao Paulo, la semana pasada, se dio un álgido debate sobre la decisión de la mayoría de los periódicos brasileños de estar ausentes en el agregador de noticias de Google.
Después de varios intercambios, los diarios de Brasil -representados por la Asociación Nacional de Periódicos (ANJ, por sus siglas en portugués)- decidieron el año pasado no permitirle al buscador en internet que recomiende sus artículos en el portal, Google News, que presenta los enlaces a la noticias más populares que se han publicado en diferentes medios de comunicación.
El abogado alemán Felix Stang, que representaba en el foro a la parte que defiende el derecho de los periódicos a cobrar por su contenido, dijo en Sao Paulo: "Plataformas como las de Google compiten directamente con los diarios y las revistas porque funcionan como páginas principales que usan contenido de ellos".
Por su parte Marcel Leonardi, director de políticas públicas de Google, argumentó que el portal es una plataforma para el contenido periodístico en el mundo entero que enlaza mil millones de clics a sitios de noticias en todo el mundo.
"Cobrar a Google por este servicio es como si un taxista cobrara la recomendación de un restaurante", añadió.
El acalorado debate fue reportado por Isabela Fraga en el portal del reconocido centro de periodismo Knight Center, y el dato -por muchos desconocido- de que los periódicos brasileños decidieron boicotear a Google News generó una enorme cantidad de titulares en América Latina durante el fin de semana.
La decisión de los diarios de retirar su contenido del portal se relaciona con una interesante discusión sobre internet. ¿De qué se trata?

Vieja historia

"Google Noticias se beneficia comercialmente de este contenido de calidad y se niega a discutir un modelo de remuneración por la producción de estos materiales", le dijo a Fraga el presidente de la ANJ, Carlos Fernando Lindenberg Neto.
Después de varios estudios, la ANJ concluyó: "Estar en Google Noticias no ha contribuido al crecimiento de nuestras audiencias en el medio digital. Al contrario, al proveer algunas líneas de nuestras notas al internauta, el servicio reduce las posibilidades de que este busque la historia completa en nuestros sitios", aseguró Lindenberg.
Aunque han perdido tráfico desde que tomaron la decisión, los periódicos no han cambiado de opinión.
El periodista de BBC Brasil Luís Barrucho dice que, en diciembre de 2010, las dos partes habían hecho un acuerdo según el cual Google mostraría solo una línea del artículo que promocionaba, en lugar de las tres que acostumbraba.
Sin embargo, la medida no fue suficiente para generar más clics en los sitios de los diarios, según le dijo Lindenberg a Fraga.
Y por eso "al final del año pasado la ANJ acordó la retirada total de los artículos, en nombre de todos sus afiliados, tras la decisión de Google de no pagar por el contenido que publicaba en su servicio de noticias", dijo Barrucho.

Internet en el foco

Periódicos en Brasil
El 92% de los periódicos brasileños, que no son pocos, son representados por la AJN.
El episodio es un capítulo de una vieja y más amplia pelea que han protagonizado los periódicos y los nuevos portales de internet que publican el contenido de los primeros de una forma u otra. También forma parte del debate sobre los derechos de autor en la red, que discute la idea de que se pueda acceder al contenido de internet gratuitamente o, por el contrario, pagando.
Bill Keller, exdirector de The New York Times, hizo famosa la discusión en 2011 al describir la agregación como "tomar las palabras escritas por otras personas, empaquetarlas en tu propia página web y cosechar ingresos que de otra manera serían dirigidos a los creadores del material. En Somalia esto sería llamado piratería. En los medios, es un respetado modelo de negocios".
Hay varias formas de agregar contenido. Mientras que hay sitios que copian material de otros, algunos -como Google News- recomiendan los enlaces de internet -con una introducción de tres frases- de los artículos que son más relevantes y populares en internet. También hay portales como el conglomerado de blogs Gawker que agregan pero a la vez añaden una opinión o información a lo que seleccionan de otros medios.
Sitios como Drudge Report, Newser y Yahoo! News también figuran entre los portales que los periódicos, que tienen corresponsales en varias partes del mundo reportando las noticias, culpan de robar su contenido.
La agencia de noticias Associated Press también retiró su material de Google News por razones similares, aunque después de siete semanas lo devolvió.
En su nota sobre lo ocurrido en Brasil, el blog especializado PaidContent reportó: "Ya hemos visto este problema presentarse en Bélgica, Alemania y Francia, donde los periódicos nacionales denunciaron a Google en los tribunales y ante los reguladores por republicar sus titulares".
Ahora que el debate sobre los derechos de autor en los periódicos llega a Brasil, la pregunta que queda por responder es a quién afecta más este boicot: ¿a los medios de comunicación brasileños, que se quedan sin una enorme plataforma de tráfico, o a Google, que pierde el contenido de importantes diarios del gigante latinoamericano?