miércoles, 9 de abril de 2014
Las empresas acuden a asesores de crisis en redes sociales
jueves, 4 de octubre de 2012
Gestión de las redes sociales en una crisis – infografía
martes, 20 de diciembre de 2011
Lo que un líder debe hacer en tiempos de crisis
Mientras Europa se esfuerza por encontrar una salida a la crisis de su deuda soberana,Michael Useem, profesor de Gestión de Wharton, considera que se trata de una oportunidad para que los líderes locales respondan al desafío que se les ha encomendado: colocar las necesidades de Europa por encima de las de sus países y de sí mismos. Para los políticos que buscan la reelección, tal vez sea un desafío difícil, sin embargo Useem dice que la disposición de tomar decisiones difíciles y de colocar las necesidades de los otros por encima de las suyas son las cualidades más inspiradoras e importantes que un líder puede demostrar en tiempos de crisis.
viernes, 22 de julio de 2011
Los pasos en falso que dio News Corp. en el manejo de la crisis de las escuchas
Por JOHN BUSSEY
Ninguna empresa quiere que una crisis llegue a este punto: su presidente ejecutivo y su lugarteniente interrogados severamente por escépticos parlamentarios, con errores criticados, reputaciones en tela de juicio y todo el drama transmitido para todo el mundo.
Para el titular de News Corp., Rupert Murdoch, y su hijo James, las audiencias realizadas en Londres el martes 19 de julio sobre el escándalo de las escuchas telefónicas fueron el clímax de un par de semanas malas. Para la empresa y sus accionistas, tal vez haya sido la confirmación de algo más perturbador: "Si uno mira el asunto desde ambos lados del Atlántico, han hecho mal todo lo que podían hacer mal... es un fracaso de los principios básicos del manejo de crisis", dice Harris Diamond, presidente ejecutivo de Weber Shandwick, una empresa de relaciones públicas. "Es simplemente desconcertante ver la defensa que se ha hecho y luego el fracaso de la defensa para resistir".
Rupert Murdoch habla ante una comisión parlamentaria.
¿Severo? Puede ser. Pero consideren que durante años News Corp. insistió en que el escándalo de escuchas telefónicas que la afecta era prácticamente un asunto aislado: un periodista y un investigador que habían comenzado a actuar por su cuenta, una pequeña cantidad de correos de voz interceptados.
Altos gerentes de News Corp. responsables de manejar la crisis quizás hayan creído que fue así y tal vez también hayan pensado que habían investigado y lidiado con el problema apropiadamente. Pero resulta que más personas estaban involucradas y muchas más líneas fueron intervenidas, posiblemente miles. Las autoridades del Reino Unido también investigan si empleados de News Corp sobornaron a la policía.
"La gerencia debería haber respondido de una manera más integral a los problemas que fueron planteados por las escuchas originales", dice Andrew Brimmer, un socio en Joele Frank, una empresa de manejo de crisis. "¿Qué ocurre con una crisis postergada? Lo típico es que explote en algún momento", consideró.
El castigo por los pasos en falso dados en la fase temprana de una crisis corporativa —gastos, reputación perdida, distracción— puede ser brutalmente alto.
Pregúntenle a BP, que al comienzo minimizó el derrame de petróleo del año pasado en el Golfo de México. O a Toyota, que al principio titubeó respecto a la preocupación generada por la supuesta súbita aceleración en sus autos.
En el caso de News Corp., la creciente lista de bajas incluye: dos altos ejecutivos que debieron irse, un diario cerrado, una adquisición empresarial clave perdida (por ahora), investigaciones policiales en el Reino Unido y Estados Unidos, las energías de los altos gerentes consumidas por el problema y accionistas cada vez más inquietos.
Los expertos que lidian con crisis como esta dicen que el gran error de News Corp. fue no comprender —o ignorar— las dimensiones del problema desde el comienzo. El momento para hacer el manejo de la crisis, dicen, fue entre 2006 y 2011, cuando seguían apareciendo pruebas de desmanes, cuando fueron realizadas investigaciones inadecuadas por la policía y la compañía, y cuando las víctimas se seguían quejando y llegando a acuerdos extrajudiciales con News Corp.
Lo que queda en este escenario, dicen, es algo similar al manejo de un choque: tratar de que los escombros no golpeen a demasiados activos de la empresa y a transeúntes.
Michael Gordon, cuyo Group Gordon asesora a compañías en crisis, dice que News Corp. recientemente ha estado "manejándolo correctamente...". Y agregó: "Se tienen que separar los errores iniciales que causaron la crisis de cómo la empresa la manejó una vez que la presión aumentó" hace dos semanas, cuando hubo nuevas revelaciones sobre el alcance de las escuchas. "Tomaron algunas decisiones audaces", incluyendo el cierre de The News of the World, el periódico involucrado en el escándalo. "Muchas compañías se toman meses para llegar a ese punto y tienen que ser arrastradas por el barro para llegar allí", sostuvo.
Con respecto a lo ocurrido en los primeros años, News Corp., que es propietaria de The Wall Street Journal, dice que confió en una investigación policial, una inspección interna y asesoramiento legal externo que determinaron que las escuchas eran limitadas. En una señal de que más cabezas podrían rodar, Murdoch le dijo a la comisión parlamentaria: "Siento que gente en la que confié —no estoy diciendo quién ni sé a qué nivel— me ha decepcionado".
Entran en escena, también tardíamente, los administradores de crisis: News Corp., en los últimos días, ha contratado una serie de expertos legales y en relaciones públicas —Edelman, Sard Verbinnen, Williams & Connoly y Mark Mendelsohn, entre otros— para que la ayuden a lidiar con el cada vez peor humor de los inversionistas, los reguladores y las autoridades. La compañía también le pidió al miembro de su junta directiva Joel Klein, un ex funcionario del Departamento de Justicia de EE.UU., que guíe la respuesta a la crisis y creó un comité independiente para que investigue lo que ocurrió.
Los consejos de otros expertos son claros: esta vez, vayan hasta el fondo de lo ocurrido, descubran si hubo un encubrimiento y determinen si lo que estaba podrido era solamente News of the World, que apuntaba a un público masivo, o si se extiende a otras parte de News Corp. Después hagan público todo, compensen a las víctimas y demuestren que la compañía se asegurará de que nunca vuelva a ocurrir.
"Por eso es que estamos aquí hoy", le dijo James Murdoch a la comisión parlamentaria. "Estamos intentando ser tan transparentes como podamos".
La forma en que News Corp. manejará la próxima fase de la crisis determinará una de dos cosas: ¿podrá News Corp. comenzar a reconstruir su reputación? ¿O la crisis empeorará hasta transformarse en un ataque más serio a la gerencia de la compañía?
jueves, 5 de mayo de 2011
El encargado de apagar el último incendio en Sony
Por Daisuke Wakabayashi
La pugna de Sony Corp. por minimizar los coletazos de la violación a sus sistemas de seguridad en línea pone de relieve el rol de Kazuo Hirai, el jefe de la división de videojuegos y el candidato principal para convertirse en el próximo presidente ejecutivo del conglomerado.
Hirai, de 51 años, encara la mayor crisis de su carrera. La división de videojuegos, cuyo rumbo ayudó a enderezar tras cuatro años de pérdidas, está lidiando con el robo de información de más de 100 millones de cuentas de sus redes en línea. Su manejo de la situación probablemente afectará su carrera para suceder al presidente ejecutivo Howard Stringer.
Hirai, un ejecutivo bilingüe e igualmente a gusto en Japón y Estados Unidos, ha sido el encargado de enfrentar esta crisis, dicen fuentes de la empresa. Hirai participa en casi todas las reuniones sobre el tema, hablando inglés con los equipos técnicos en California y japonés con el director de información, Shinji Hasejima, en Tokio, y trabajando con equipos globales en asuntos legales y planes generales de negocios.
Algunas fuentes de Sony declaran estar "sorprendidas" por cómo Hirai se ha involucrado a fondo, dada su falta de experiencia en el manejo de crisis y su propensión a delegar responsabilidades a sus ejecutivos.
"Lo que ocurrió no es bueno para Sony, pero es una oportunidad fantástica para que él demuestre su capacidad de liderazgo", dice Atul Goyal, analista de la firma de corretaje de valores CLSA. "Si se equivoca, debilitará sus probabilidades de ascender a la presidencia ejecutiva. Si acierta, demostrará ser un sucesor capaz", señala.
Hirai y Stringer no estuvieron disponibles para hacer comentarios al respecto.
En el ojo del huracán
Sony ha sido blanco de los ataques de políticos y defensores de la privacidad en Internet, que señalan que la compañía demoró más de la cuenta en informar a sus usuarios acerca de la violación de seguridad y debió haber hecho más para proteger la información personal de sus clientes.
Sony informó que un pirata informático o hacker accedió a la información personal de 77 millones de usuarios de PlayStation Network, la red que permite a los usuarios de la consola jugar entre sí en Internet y descargar juegos, películas y programas de televisión. Los datos de 24,6 millones de cuentas en Sony Online Entertainment, la plataforma de múltiples jugadores para juegos de computadoras personales, también fueron robados.
Legisladores de EE.UU. difundieron el miércoles una carta en la que Sony dijo que encontró un mensaje de burla para la compañía durante el ataque, pero que aún no sabe quién fue el responsable.
Cuando Sony se disculpó ante los medios japoneses el domingo, en su primera conferencia de prensa sobre la situación, Hirai fue el ejecutivo de mayor rango en inclinarse en señal de disculpa.
Hirai ha sido el rostro público de Sony durante la crisis, eclipsando al propio Stringer, quien no ha hecho una aparición pública desde que se expuso la violación de datos.
Desde la oficina de Sony en Nueva York, Stringer ha desempeñado un papel tras bambalinas. Sony dice que habla con Hirai a intervalos de pocas horas.
Pero Stringer en general ha dejado el caso en manos de Hirai, quien ha seguido una senda inusual en Sony. El ejecutivo casi no tiene experiencia en el negocio de electrónicos para el consumidor, a diferencia de la mayor parte de la cúpula del conglomerado japonés. Hirai, no obstante, es el que mayor experiencia tiene en el negocio de servicios en Internet. La red PlayStation Network comenzó en 2006 y su éxito ha sido usado como modelo —técnica y estratégicamente— para la forma en que Sony planea integrar servicios con sus productos electrónicos para el consumidor tradicionales.
miércoles, 8 de septiembre de 2010
Toyota, BP y GS, tres casos de reputación mal manejada
Dale Carnegie dictaminó que “toda publicidad es buena”. Pero los desastres sucedidos a Toyota, British Petroleum o Goldman Sachs, firmas que “cuidaban al extremo cada imagen institucional, desmienten terminantemente el aserto”, apunta Peter Goodman.Los tres constituyeron “veras implosiones de reputación”, sostiene Howard Rubinstein, un prestigioso experto en relaciones públicas. A su criterio, la banca y las dos empresas “sufrieron ataques de características similares, dañinos para sus marcas o identidades. Examinarlos será fuente de análisis y sacará a luz errores que deberán ponerse en evidencia y luego evitarse”.
Varios expertos opinan que las tres firmas agravaron problemas prexistentes por no respetar una regla de oro: “cuando las cosas van mal, debe exponérselas de inmediato pues, de lo contrario –apunta Goodman- y se ingresa a una fase de deterioro en credibilidad difícil de revertir”.
En suma, Toyota, BP y GS exacerbaron cada situación resistiéndose a confesar. En su lugar, culparon a terceros o adoptaron actitudes negativas ante la opinión pública, el mercado y los medios. Lo malo, según James Donnelly (Ketchum, gigante en RR.PP), es que “nunca se habla de quienes se manejan bien. Pero las complicaciones llaman al punto la atención y dejan claro que Carnegie no tenía razón: la mala publicidad no siempre es deseable.
Eric Dezenhall, ex asesor comunicacional bajo George W.Bush, afirma que
“las estrategias convencionales son inútiles si las circunstancias resultan muy desagradables. Cuando eso ocurre, la mejor opción en RR.PP. será sencillamente absorber el golpe y volver a la normalidad. Sin duda, cosas como la hipocresía y el ridículo son arduas de superar”.
Todos esos analistas coinciden en que British Petroleum marcha al frente en materia de papelones. “Fue una de las peores políticas de RR.PP. que he visto en 56 años de actividad”, señala Rubinstein. Anthony Hayward, hoy ex director ejecutivo, apeló a todas las excusas disponibles para no admitir una catástrofe que empezó con once muertos”.
Toyota estaba en mejor posición, indican los expertos consultados. Pero la mayor automotriz mundial tenía (¿o tiene?) estereotipos culturales rígidos y una conducción de tipo familiar. Mientras tanto, Goldman Sachs es un ejemplo contrario a los otros casos. Como dice Donnelly, “si hubo pánico durante la crisis sistémica de 2007/09, la banca lo ocultó. No obstante, lo hizo a tal punto que, ahora, encarna la hipocresía típica de Wall Street”. Especialmente, tras revelarse que engañó durante ocho años del Banco Central Europeo sobre las cuentas de Grecia.
En julio, GS pagó una multa de US$ 550 millones para arreglar con complaciente secretaria de hacienda norteamericana un proceso por estafa. Su presidente ejecutivo, el imperturbable Lloyd Blankfein., declaró que “la banca hace el trabajo de dios”.