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lunes, 2 de noviembre de 2015

Por qué los emprendedores deben vender negocios, no ideas

Luis Martín Cabiedes, autor de ¿Tienes una startup?, refiere sobre dónde deben poner atención los emprendedores a la hora de desarrollar su proyecto.

Source: http://mba.americaeconomia.com/articulos/reportajes/por-que-los-emprendedores-deben-vender-negocios-no-ideas

Toda empresa comienza con una idea, pero ésta no basta para construir un negocio, Luis Martín Cabiedes, autor de ¿Tienes una startup?, dice que “el verdadero emprendedor no es alguien que sueña, sino alguien que hace”.
A diario encontramos millones de personas con grandes ideas, pero muy pocas llegan a concretarse, el principal inconveniente es la falta de financiamiento, pero los emprendedores no se dan cuentan que con un plan de negocios concreto y sólido la historia puede cambiar; se les olvida que “nosotros los inversionistas evaluamos proyectos empresariales, no ideas”, explica el filósofo de carrera.
Esta es la historia de la mayoría de los emprendedores alrededor del mundo. Las entidades están tirando una importante cantidad de dinero en startups que no están lo suficientemente preparadas para competir en el mercado. “Durante un tiempo hemos pensado que cualquiera podría ser emprendedor” y no es así, menciona Luis Martín Cabiedes.
La búsqueda de personas que le apuesten a una idea no es fácil. Empero, lo primero que debe quedar claro, es que para el inversionista el proyecto no es tan importante como para el emprendedor, lo que él busca es una empresa que le haga ganar; pondrá el dinero y luego lo sacará con toda la rentabilidad posible.
El también académico expone que él no invierte en ganadores de concursos, sino en empresarios. Si el proyecto no se ajusta a las expectativas del inversionista, es muy difícil que logre avanzar a otro nivel. “Si tu proyecto no puedes resumirlo en la superficie de una servilleta, quizá no merezca la pena contarlo”, agrega.
“Esto es como la Fórmula 1”, -detalla el autor de ¿Tienes una startup?-, “el emprendedor debe saber conducir el coche mejor que nadie. El inversionista vigila la evolución de la carrera y decide si el coche debe continuar o entrar en boxes”.
Innovación no es sinónimo de éxito
La dificultad para conseguir capital también se debe a la carencia de preparación para la gestión empresarial y de conocimientos sobre el negocio y el mercado, así como a la definición errónea de conceptos como la innovación.
En el ecosistema emprendedor debe quedar claro que “ser innovador no es sinónimo de éxito, sólo es una posibilidad; emprender e innovar no tiene nada que ver”. El inversionista aclara que él no busca compañías innovadoras, sino buenas startups invertibles: “a los emprendedores les digo que copien sin parar hasta que no puedan más. Y cuando hayan copiado todo lo copiable, que lo mejoren (…) Antes de innovar, hay que saber muy bien en que negocio estás”.
No hay que olvidar que lo mejor que le puede pasar a una idea es que la copien, esto significa que es buena; el problema no está en el hurto, sino en la ejecución. Además, cuanto antes dejes que otras personas conozcan lo que haces y te ayuden, más probabilidad tendrás de no cometer un error fatal.
“Recuerda que hay mucho emprendimiento, pero poco emprendedor de verdad. Por consiguiente, si quieres que tu negocio obtenga el financiamiento que necesita, conviértete en uno de ellos”, finaliza Luis Martín Cabiedes.

lunes, 22 de abril de 2013

Cómo los inversores de capital riesgo están avivando el valor de las empresas tecnológicas


Por Wharton Universia

La consagrada empresa minorista J. C. Penney abrió sus puertas hace más de cien años y hoy en día registra ingresos anuales por valor de cerca de US$ 13.000 millones en sus 1.100 tiendas. Sin embargo, el valor de mercado de Pinterest, un sitio web de solo tres años de vida, con un modelo de negocio cuya eficacia aún no ha sido comprobada, y unos ingresos casi imperceptibles, está alcanzado el valor de mercado de US$ 3.000 millones de J. C. Penney.

Pinterest, una especie de álbum de fotos online, obtuvo recientemente US$ 200 millones en fondos de capital riesgo elevando su valor implícito hasta US$ 2.500 millones, según un reportaje publicado el 20 de febrero por Wall Street Journal. Creada por tres jóvenes emprendedores en marzo de 2010, la startup de tecnología tiene hoy 48 millones de usuarios, según datos de diciembre de 2012, frente a nueve millones el año anterior, informa el artículo.

Aunque Pinterest sea muy popular, todavía no se ha comprobado la eficacia de su modelo de negocio. Los usuarios, inclusive empresas, crean de forma gratuita cuentas en el sitio web. Pinterest está preparándose para aceptar publicidad pagada y acaba de desvelar, recientemente, una herramienta gratis de medición analítica para las cuentas de empresas que quieran saber qué posts están relacionados con sus sitios web.

Pinterest tal vez esté reflexionando muy seriamente sobre qué hacer para ser rentable, pero es imposible prever si las estrategias financieras de la empresa producirán ingresos suficientes para cubrir los costes necesarios para ello y generar beneficios saludables, que serán especialmente importantes en el momento en que la empresa cotice en bolsa. Pero no importa. Pinterest ha logrado atraer el interés de empresas de capital riesgo del tamaño de Andreessen Horowitz (del mismo Marc Andreessen que participó en la creación de Netscape) y, de momento, tiene dinero de sobra.

Hay por lo menos 25 startups cuyo valor de mercado es 1.000 millones de dólares o más, y Pinterest es una de ellas, según un reportaje del 4 de febrero publicado por New York Times. Forman parte del club de las startups millonarias nombres bien conocidos como Evernote, en el sector de aplicaciones de productividad, Airbnb, web de reservas de hospedaje, SurveyMonkey, software de cuestionarios online, y Spotify, empresa de streaming de música online. Pero esos valores elevados sacan a relucir una preocupación: es posible que el mercado esté dirigiéndose hacia otra burbuja tecnológica semejante al furor provocado por las empresas puntocom a finales de la década de los 90, que llevó a numerosas empresas de Internet a la suspensión de pagos e hizo que los inversores perdieran fortunas inmensas.

Jeremy Siegel, profesor de Finanzas de Wharton, advirtió en 1999 que las acciones de las empresas de Internet y de otros sectores de tecnología estaban sobrevaloradas poco antes del estallido de la burbuja de las compañías puntocom. Según Siegel, hoy el sector no corre el mismo riesgo que en aquella época. "Las diferencias son enormes", dice. En aquel entonces, las compañías de tecnología —entre ellas empresas bien capitalizadas de S&P 500, como AOL, Sun Microsystems y EMC— estaban negociando sus acciones a precios estratosféricos, dice Siegel, añadiendo que empresas frágiles, sin buenas ideas comerciales, también eran valoradas de forma excesiva sólo porque estaban entre las puntocom.

En abril de 1999, en un editorial de Wall Street Journal, Siegel alertó sobre el hecho de que las valoraciones elevadas de las empresas de tecnología no se sostendrían. En aquella época, él dijo que AOL estaba cotizada a un precio 700 veces mayor que los ingresos obtenidos en los últimos 12 meses, lo que era "una valoración sin precedentes para una empresa con aquel valor de mercado", lo que la colocaba entre las diez empresas más valoradas del país. Y, sin embargo, la proveedora de servicios de Internet aparecía sólo en el lugar 311 en beneficios y en el 415 en ventas respecto a las demás empresas. (Después, AOL se separó de Time Warner y hoy está cotizada en US$ 2.800 millones).

Esas evaluaciones infladas no son la norma actualmente en el sector tecnológico. "Las grandes empresas del sector están negociando sus acciones por menos de 20 veces los ingresos obtenidos", observa Siegel, citando como ejemplos la valoración de las líderes del mercado Google y Apple. "No están sobrevaloradas".

Las acciones de Apple cotizan a US$ 450 cada una, lo que corresponde a cerca de diez veces los 
beneficios proyectados por acción, de US$ 44,19, en el año fiscal 2013. Las acciones de Google se negocian a US$ 815, o 18 veces los beneficios proyectados por acción de US$ 45,55 en el año fiscal 2013. Las acciones de Microsoft se negocian por un valor diez veces superior a las ganancias del año fiscal 2013, mientras las acciones de Yahoo se negocian a un valor 21 veces superior al beneficio anual de la empresa. Esos ratios de precio/beneficio difícilmente podrían considerarse inflados en relación al mercado. El 22 de marzo, el índice S&P 500 estaba siendo negociado por un valor 14 veces mayor que el beneficio previsto; el Nasdaq 100, 15 veces, y el Dow, en torno a 13 veces. El mercado hoy "no está ni un poco inclinado a la especulación", porque los inversores recuerdan bien las lecciones dolorosas aprendidas del colapso de las empresas puntocom, dice Siegel. "Las personas quedaron escaldadas. 
No se han olvidado de ello y son más cautelosas".

Hay, sin embargo, numerosos motivos por los cuáles Pinterest y un grupo selecto de startups están alcanzando precios que son la envidia de cualquier tienda física.

Nuevo ciclo de crecimiento

Los medios sociales han puesto de manifiesto una tendencia tecnológica que ha llegado para quedarse mucho tiempo, gracias, en gran medida, al éxito de Facebook, Twitter y LinkedIn. El crecimiento exponencial de usuarios de Pinterest y de otras startups multimillonarias es señal de que esas empresas pueden ser las próximas líderes del sector tecnológico. Los inversores de riesgo quieren embarcarse inmediatamente en esas empresas y salir de ellas con beneficios en el momento de una OPV o poco después.

En el plano macroeconómico, también ayuda el hecho de que el interés del inversor ha aumentado a medida que la economía americana se recupera, observa Saikat Chaudhuri, profesor de Gestión de Wharton. Con el surgimiento de un nuevo ciclo de crecimiento, los inversores se sienten más dispuestos a invertir. "Ellos son optimistas respecto al futuro y ya hacen apuestas", dice.

Pero a diferencia de la última burbuja tecnológica, "observamos que los inversores son más críticos", añade Chaudhuri. Por lo tanto, aunque quieran invertir, "han demostrado también una mayor mesura". Él señala que hoy los inversores no pierden el tiempo: quieren saber inmediatamente en qué está invirtiendo la startup y cómo planea hacer que la empresa sea rentable", en el argot del sector, cuando el modelo de negocio producirá ingresos y beneficios.

Los inversores de riesgo también se han vuelto más selectivos, principalmente después de que el sector se consolidara. El número de empresas de capital riesgo —1.000— se ha reducido a la mitad en los últimos cinco años, dice Doug Collom, vicerrector de Wharton del campus de San Francisco.
Históricamente, el retorno medio anual de los inversores de riesgo siempre fue del 15% al 20%, sin embargo, recientemente, ese número descendió hasta un 6% debido a la dificultad de encontrar buenas apuestas, añade Collom. Los inversores en startups no están obteniendo la suficiente compensación por el nivel de riesgo que corren. Además, hay lugares mejores para invertir.

No sólo se está reduciendo el número de fondos de capital riesgo, sino también el tamaño del fondo, observa Raffi Amit, profesor de Gestión de Wharton. "La industria está pasando por un proceso de gran transición y consolidación". Lo que atenúa de algún modo ese declive es el hecho de que, hace diez o 15 años, normalmente eran necesarios millones de dólares para que una empresa despegara; hoy, bastan de US$ 50.000 a US$ 100.000, dijo.

Pero los demás inversores de riesgo están apostando de forma más conservadora. Quieren ver primero donde están invirtiendo los demás. "Existe el fenómeno de manada. Algunos sectores se consideran calientes, por eso un volumen desproporcionado de capital se mueve hacia empresas de esos sectores", dice Amit.

Si los inversores de riesgo notan que otras empresas con historiales comprobados, como Kleiner Perkins y Accel Partners, están apoyando una empresa de tecnología, es muy probable que decidan apoyarla también, porque la startup ha sido "validada", dice Collom. A medida que otros nombres importantes del segmento de capital riesgo invierten en la misma empresa, eso crea una "dinámica muy intensa que empuja los precios al alza, elevando el valor de la empresa mucho más allá de los parámetros de la racionalidad", añade. Por lo tanto, el valor de US$ 2.500 millones de Pinterest se vuelve realidad porque los inversores de riesgo comienzan a preguntarse si la empresa no será el próximo Google.

No descarte el FCD

El método tradicional de evaluación de empresas se hace a través de los modelos de flujos de caja descontados, o FCD, que proyecta los FCD de la empresa a lo largo de varios años y después descuenta ese FCD para llegar al valor actual. Pero la utilización de ese modelo se convierte en un problema cuando la empresa no proporciona retorno financiero alguno. "Es difícil evaluar empresas muy jóvenes, que no tienen flujos de caja positivos y tampoco ingresos", dice Luke Taylor, profesor de Finanzas de Wharton. Sea como sea, "el modelo de flujo de caja descontado no deja de ser un procedimiento financiero correcto".

Es lo que piensa también David Wessels, profesor adjunto de Finanzas de Wharton. En el libro "Evaluación: Medir y administrar el valor de las empresas" [Valuation: Measuring and Managing the Value of Companies], Wessels dice que el modelo de FCD es la mejor manera de evaluar las empresas con índice elevado de crecimiento, ya que los principios fundamentales de economía y finanzas pueden ser aplicados incluso en territorios aún no explorados. Pero en vez de usar el desempeño histórico de la empresa en el modelo, dice Wessels, se debe comenzar examinando la evolución a largo plazo esperada de esa empresa en su mercado y trabajar entonces hacia atrás. Ya que las proyecciones de largo plazo son inciertas, es importante crear escenarios financieros diferentes.

OpenTable versus Groupon

Wessels y el resto de autores del libro citado, Tim Koller y Marc Goedhart, analizaron el negocio de OpenTable, proveedor de servicios de reservas online para restaurantes.

La empresa genera ingresos cobrando a los clientes US$ 1 por cada persona en la mesa que usa la web para hacer reservas y 25 céntimos si el cliente usa la web del restaurante. Hay también una tarifa mensual por valor de US$ 250 para restaurantes que usen el sistema informatizado propietario de OpenTable que controla las reservas y los lugares en la mesa, monitoriza los clientes y opera el sistema de marketing vía email. Además, hay incluso una tasa única de instalación de US$ 800.

De 2004 a 2008, los ingresos de OpenTable pasaron de US$ 10 millones a US$ 56 millones, lo que representa una tasa de crecimiento anual compuesta del 53%. Las tasas de suscripción representaron un 54% de los ingresos totales de 2008, mientras las tarifas representaron un 42%, siendo el resto resultado de las tarifas de instalación.

En 2008, OpenTable informó que 34 millones de personas usaron sus servicios en 10.335 restaurantes. Eso equivale a cerca de un 30% de los 30.000 restaurantes que aceptan reservas en EEUU. Los autores prevén que en 2018 OpenTable represente un 60% del mercado americano, y se lucrará con la expansión constante en el extranjero. La previsión del 60% se basa en la cuota de mercado de OpenTable en San Francisco en 2008.

Si el número de restaurantes ha aumentado un 2% al año, es decir, dos veces la tasa de crecimiento de la población americana, habrá entonces 36.500 restaurantes en EEUU aceptando reservas en 2018. Una cuota del 60% para OpenTable significa que la empresa tendría 21.900 restaurantes clientes. Respecto a las operaciones de la empresa en el extranjero, los autores partieron del principio de que el crecimiento se igualaría al de EEUU con un atraso de seis años. Según los cálculos hechos, OpenTable tendría ingresos globales récord de US$ 306,8 millones en 2018.

Para probar de forma más exhaustiva su proyección, los autores compararon de entrada la trayectoria de crecimiento de OpenTable con los primeros cinco años de expansión de las empresas de Internet creadas en los años 90 y que hoy tienen ingresos superiores a US$ 10 millones. "Hicimos una comparación con otras empresas de crecimiento rápido en el pasado para ver si la proyección era razonable", dice Wessels.

Los ingresos de OpenTable pasaron de US$ 10 millones a US$ 56 millones entre 2004 y 2008, 
igualando el rendimiento de las empresas medianas de Internet. El libro, cuya quinta edición fue lanzada en 2010, pronosticó que en 2012 OpenTable tendría ingresos totales de US$ 141,2 millones, un poco por encima de la empresa mediana de Internet, sin embargo dentro de los límites normales de la industria.

Los autores analizaron también el objetivo del margen de explotación de OpenTable del 30% al 35% y compararon la previsión con otras empresas de Internet, como Expedia, Priceline, Orbitz y Monster.com. El alcance del margen de OpenTable es mayor, sin embargo los autores previeron que es posible alcanzarlo porque la empresa es líder en el mercado de reservas online y enfrenta poca competencia.

Por último, propusieron tres posibles escenarios para OpenTable: uno que excedía las expectativas para 2018, otro que satisfacía las expectativas esperadas y un tercero que quedaba por debajo de las expectativas previstas. Si la empresa tuviera un desempeño superior al previsto, su evaluación final se estimaría en US$ 1.400 millones. Si sólo alcanzara las expectativas, el valor calculado sería entonces de US$ 719 millones. Sería de US$ 545 millones si OpenTable se quedara por debajo de lo esperado. La empresa salió a bolsa en 2009.

En 22 de marzo, la capitalización de mercado de OpenTable era de US$ 1.400 millones. El año pasado, la empresa tuvo ingresos de US$ 161,6 millones con un margen de explotación del 23%.
La empresa excedió las expectativas, así como un día podrá suceder también con Pinterest y otras startups muy valoradas, pero podía fácilmente haberse quedado en la cuneta, tal y como le sucedió a la web de transacciones diarias Groupon.

Antes de la OPV de Groupon, en noviembre de 2011, la empresa valía más de US$ 6.000 millones. El primer día de negociación de las acciones, el valor de Groupon se situó en US$ 16.600 millones. Más tarde, sin embargo, salieron a relucir problemas contables de la empresa, los beneficios descendieron y el crecimiento de los ingresos cayeron por debajo de las expectativas de Wall Street . El mes pasado, la empresa despidió a Andrew Mason, consejero delegado y fundador de Groupon. La empresa está valorada actualmente en US$ 3.800 millones, lo que representa unas pérdidas de US$ 13.000 millones en capitalización de mercado en poco más de un año.

La salida a bolsa es un evento preocupante. Después de una OPV, el foco de los inversores pasa del crecimiento del número de usuarios y del ruido en torno a la empresa a su rendimiento financiero, porque el modelo de negocios de la startup se pone a prueba. "La prueba real tiene lugar cuando la empresa sale a bolsa", dice Collom.

Hasta entonces, los inversores de riesgo tienen sólo una corazonada aparentemente acertada respecto a la startup, es decir, creen que vale el dinero empleado, pero los dados ya se han lanzado y siguen rodando. La mayor parte de las apuestas no dan el retorno esperado. Incluso entre las inversiones que llegaron al nivel de Pinterest, "se discute mucho si las empresas serán capaces de mantener su valor", dice Collom.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Empresas tecnológicas como fuerza del cambio en México

Muchas de las empresas tecnológicas con mayor éxito en la actualidad tienen humildes comienzos como start-ups.
Por Nastaran Tavakoli-Far
BBC

 Cuando Jorge Tellez dejó Monterrey, la ciudad era todavía un buen lugar para vivir. Tras seis años en Estados Unidos regresó a México en 2010, y para entonces la violencia relacionada con el narco había traído ya cambios dramáticos.
Aun así, Tellez decidió que volver era su obligación. Como experto en desarrollo internacional, fue testigo de cómo la creciente volatilidad del país provocó una fuga de cerebros y se decidió a ayudar a revertirla.
"Si tenemos que convertirnos en líderes, ¿qué clase de ejemplo estamos dando si nos vamos y dejamos que los demás se encarguen de solucionar los problemas del país?", pregunta.
Y su manera de sentar ejemplo fue fundar Menthora, una comunidad en red que ofrece un foro con preguntas y respuestas para usuarios de tecnología.
Tellez es solo uno entre el creciente número de jóvenes mexicanos que usan start-ups o nuevas compañías tecnológicas en un esfuerzo por crear cambio social positivo dentro del país.
Este es el tipo de ejemplo que México necesita con urgencia, justo en un momento en el que la sociedad debe hacer frente a una ola de asesinatos relacionados con el crimen organizado.

Creando Oportunidades

Desde que el expresidente Felipe Calderón lanzase su campaña en contra del narco en 2006 ha habido 50.000 asesinatos relacionados con el tráfico de drogas. Y la tendencia sigue en aumento.
Las cifras recogidas por la consultora Lantia sugieren un incremento del 10% en homicidios relacionados con el crimen organizado en los seis primeros meses de 2012, comparados con la última mitad de 2011.
Pero la economía va viento en popa. En 2011 el ritmo de crecimiento del país, un 4%, superó al de Brasil, un 2,7%. Y los pronósticos sugieren que México experimentará el mayor crecimiento en la región durante este año.
El desempleo no ha dejado de bajar a medida que el país se recupera de la recesión que vivió en 2009. En septiembre se situó en el 4,7%, su nivel más bajo en casi cuatro años.
Y Tellez cree que sería aun más bajo si más gente se contagiase del espíritu start-up. "Intento ayudar a la gente a que cree su propio negocio, así pueden crear sus propios puestos de trabajo", afirma.
Añade que en México normalmente es necesario conocer a la gente adecuada si se quiere empezar una aventura empresarial, pero él quiere que el saber requerido para comenzar un negocio esté disponible para cualquiera.
Además, opina que el movimiento de start ups es un mejor vehículo para el cambio que el sistema político del país. Tellez trabajó para el equipo de la campaña presidencial de Felipe Calderón en 2006 y la experiencia le provocó un gran escepticismo. Fue un proceso lento y lleno de "puñaladas por la espalda".
Por otro lado, "es posible fortalecer a la gente a través de la tecnología", afirma, y "se puede tener un impacto expandible".

Amigos flexibles

El emprendedor César Salazar está convencido de la capacidad de cambio social de las empresas tecnológicas.
Actualmente el país está demostrando un gran interés en la cultura de las nuevas empresas tecnológicas. Tan solo en lo que va de año se han celebrado 17 eventos que aglutinan empresas tecnológicas, y hay 13 más planeados para noviembre y diciembre.
En 2011 hubo solo siete reuniones de este tipo y tan solo una el año anterior, cuando el fenómeno llegó al país.
Al mismo tiempo una serie de entidades de capital riesgo parecen haber desembarcado para quedarse, entre ellos Mexican VC, Alta Ventures y Angel Ventures Mexico.
César Salazar, un emprendedor mexicano, fundó México VC en abril de 2011 con la idea de financiar y orientar empresas mexicanas tras tener una frustrante experiencia buscando financiación para sus propios proyectos.
Su empresa ofrece US$25.000 en efectivo y US$30.000 en servicios. Ha invertido en 16 compañías en los últimos 18 meses tras recibir 300 aplicaciones, y fue recientemente adquirida por la empresa californiana 500 Start-ups.
Salazar ve un notable interés en resolver problemas reales, y aquí es donde Mexican VC quiere poner su dinero.
Entre las empresas que financia está Rubberlt, un discreto servicio de entrega de preservativos. Salazar asegura que se quiso involucrar porque la contracepción es todavía un tema tabú en el país, y además considera muy importante hablar sobre sexo seguro, habiendo perdido a muchos amigos a causa del SIDA.
"Los emprendedores creen en los mecanismos del mercado para resolver problemas", afirma.
Cleste North es otra emprendedora con muchas ganas. Cofundó NuFlick, una plataforma en internet para películas y arte independiente, muchas de los cuales exploran cuestiones sociales. Dado que la distribución puede ser complicada y costosa, su proyecto provee a los autores con una plataforma muy necesaria para contactarlos con su posible audiencia.
"En general, las películas independientes hablan sobre cuestiones que las de los grandes estudios no tratan", dice.
Bajo su punto de vista, la corrupción y los intereses creados impiden al gobierno actuar de forma efectiva para promover el cambio social, y aquí hay lugar para que entren las start-ups.
"Son flexibles, y más rápidas haciendo nuevas propuestas", añade.

Beneficios sociales

Rubberlt es una start-up mexicana dedicada a la distribución de preservativos.
HJ Barraza también ve con buenos ojos otras maneras de ayudar a la sociedad. Barraza forma parte de Humana, un think tank de innovadores sociales.
Él y sus colaboradores trabajan para lanzar start up dedicadas a promover el desarrollo comunitario y a promover el voluntariado.
"Cuando se habla de bien social la gente piensa automáticamente en filantropía y donaciones, lo cual es algo muy mexicano", afirma Barraza, que también opina que lasstart-ups pueden tener éxito allí donde las empresas de caridad no lo tuvieron.
"Al depender de donaciones dedican gran parte de sus recursos a conseguir dinero en vez de a resolver problemas reales", afirma.
Y es que una actividad de emprendimiento por sí sola puede tener beneficios sociales.
El entusiasta de las start-ups estadounidense Jonathan Nelson cree que estas pueden favorecer el comportamiento positivo. "La de emprendimiento es una economía basada en la reputación, por lo que siempre se está obligado a ayudar a los demás".
Nelson fundó Hackers and Founders en 2007 para proveer de comunidades en red a empresas tecnológicas. Ahora tiene presencia en 8 países, incluido México.
Habiendo crecido en Honduras y Costa Rica, sabe cuáles son las necesidades de la región.
"La única forma en la que México cambiará es cuando los negocios den más beneficios que las drogas", afirma. "Solo el petróleo, las finanzas y las start-ups tienen márgenes de ganancias similares."

viernes, 21 de septiembre de 2012

Una dinastía de Silicon Valley se adapta a las start-ups rápidas y baratas

 
Fuente: Draper Jr: Draper Richards; Tim Draper: DFJ; Draper III and Adam Draper: Jessica Leber | Technology Review

Adam Draper forma parte de la familia más importante en el mundo del capital riesgo. ¿Será capaz de encontrar su lugar en el cambiante panorama de la financiación en Silicon Valley?

Si existe sangre azul en Silicon Valley, corre por las venas de Adam Draper. Como miembro de la cuarta generación de la dinastía más importante del capital riesgo, tiene un currículo que incluye haber sido amparado por inversores de leyenda, como William Henry Draper III, su abuelo.
Adam tiene ahora 26 años, ha dejado la universidad en el último año y forma parte de una nueva generación de emprendedores para quienes todo va un poco más rápido y es un poco menos rígido. Eso explica por qué cuando estaba a punto de darle a 'enviar' a una historia sobre su último emprendimiento -un reto fascinante para la industria del capital riesgo que su familia ayudó a construir- dio un giro de 180 grados.
Ya no iba a montar ese negocio. Iba a hacer otra cosa.
“Lo siento”, me escribía en su correo electrónico. “Esto se ha movido rápido”.
Cuando me reuní por primera vez con Draper hace un mes en la cafetería Red Rock Coffee de Mountain View (Estados Unidos), era para hablar sobre BoostFunder, la plataforma en línea que había cofundado este año para casar start-ups con inversores. Partía de la idea de que las start-ups Web y de móviles ya son tan baratas de lanzar que no necesitan la ayuda del capital riesgo, por lo menos no al principio. Su sitio web, que sería una especie de directorio en línea, permitiría a los inversores con dinero estudiar una lista de jóvenes empresas.
Las historia resultaba atractiva, tanto por sus edípicas dimensiones familiares, como por las lecciones que encerraba sobre la industria del capital riesgo. Draper me dijo: “Me encantaría que se me conociera por democratizar la financiación de start-ups, haciendo que sea tan barato empezar una empresa que cualquiera pueda hacerlo. En cierto sentido, si funciona, se carga el modelo creado por mi abuelo y mi padre, pero creo que es algo bueno para el futuro del emprendimiento”.
A lo largo de la pasada década, los beneficios obtenidos por los inversores de capital riesgo han sido bastante bajos y parece que los emprendedores cada vez necesitan menos capital riesgo. Hay quien habla abiertamente de la muerte de la industria. BoostFunder iba a unirse a otros sitios como AnfelList (ver “Business Impact: Cambios dentro del sector del capital riesgo”) para hacer que las empresas de capital riesgo desaparecieran de la ecuación, por lo menos en las primeras fases de inversión, cuando las necesidades de financiación son menores. La start-up de Adam parecía el ejemplo perfecto. Había invertido menos de 50.000 dólares (unos 38.000 euros) en ella.
La familia Draper ha convertido en tradición el ir por delante de las tendencias de la industria. El bisabuelo de Adam fundó la primera empresa de capital riesgo de la costa oeste de Estados Unidos en 1959, cuando las inversiones en tecnología se seguían considerando 'casos especiales'. Su abuelo, Bill Draper, hizo su fortuna siendo de los primeros en invertir en telefonía en Internet y desfibriladores cardiacos. Su padre, Tom, es el fundador de Fisher Jurvetson, una empresa de capital riesgo entre cuyas hazañas se incluye establecer una red de inversión en China, India y Brasil cuando la mayoría de las empresas de capital riesgo aún hacían caso omiso de los mercados emergentes.
Los Draper más mayores no son ajenos a la transformación de su industria. Ahora hay más competencia para conseguir acuerdos, especialmente de primeras fases. Cada vez es más difícil multiplicar por mil tus inversiones, como consiguió Bill Draper cuando se puso a hacer un seguimiento a unos programadores estonios a los que presentó un cheque (la empresa era Skype). Ahora Draper Fisher Jurvetson se esfuerza por destacar en un panorama abarrotado. Hace poco la empresa contrató a su primer director demarketing y subió a bordo a un socio a tiempo completo cuyo trabajo es ayudar a las empresas de carteras de inversión a reclutar empleados, según me contó Josh Stein.
Esto no quiere decir que no hubiera algunas dudas respecto a BoostFunder. Se podía ver, al analizar las ciento y pico empresas que había en el sitio, que estas start-ups eran una mezcla de proyectos divertidos y ligeros con una pizca de innovación seria. Una de las empresas que buscaban la atención de los inversores era Dareme.to, una especie de Kickstarter para 'retos', cuya aplicación para teléfono móvil permitiría a la gente reunir dinero para animar a sus amigos a hacer locuras.
Cuando le pregunté a Bill Draper -que a sus 83 años es el decano de los Draper y sigue siendo socio de su empresa Draper Richards- qué le parecía el sitio de su nieto, dio un rodeo por respuesta. “Es muy bueno. Bueno, la verdad es que aún no puedo decir que sea muy bueno. Pero es muy prometedor”.
Además estaba el asunto de cómo conseguiría ingresos BoostFunder. El servicio era completamente gratuito. Me di cuenta un poco tarde de que esto podía suponer un problema. Fue al preguntarle a Adam por su modelo de negocio cuando me enteré del cambio.
Draper afirmaba que BoostFunder no iba a funcionar porque para ganar dinero con las transacciones necesitaría una licencia financiera, una pesadilla legal a la que no se quería enfrentar y que implicaría “hacer sacrificios respecto al producto”. Pero había tenido una nueva idea y había ido al despacho de su padre en Draper Fisher Jurvetson a finales de agosto para hablar sobre ella. “Llamé a mi padre. Él dijo: 'Me encanta, vamos a quedar'. Y lo estuvimos hablando”, afirma Draper. Lo decidieron allí mismo y después llamó a su abuelo para venderle la idea. Y no hubo más que hablar. A partir de entonces BoostFunder sería una incubadora de start-ups.
“Me di cuenta de que mi verdadero valor es la capacidad para ayudar a las start-ups a arrancar, y me encanta ese aspecto del negocio. En pocas palabras, empezaré una incubadora usando BoostFunder como nombre y aprovechando el tirón de las tres generaciones de Draper que han ayudado a crear empresas”, me explicó Draper en un correo electrónico.
El nuevo modelo se parece mucho a la exitosa incubadora Y-Combinator (ver “Business impact: El hombre que susurraba a las start-ups”). El negocio de Draper piensa comprar acciones de unas 10 o 15 empresas jóvenes a cambio de proporcionarles conocimiento, conexiones y de 10.000 a 20.000 dólares de financiación (unos 7.600 a 15.000 euros), dinero que saldrá de los “amigos y familia” de Draper. Quiere que la incubadora se convierta en el siguiente paso lógico para las start-ups que salen de los programas de emprendimiento de las universidades, una especie de conexión entre los miembros de su generación y los inversores de capital riesgo, lo que él denomina “un puente hacia Silicon Valley”. (El propio Draper se encuentra en una encrucijada parecida, acaba de terminar su última clase en la universidad de California, Los Ángeles, y está a punto de conseguir su título).
Draper acababa de demostrarme por qué los inversores de capital riesgo –aunque sean tus parientes- siguen teniendo un papel que jugar. No es fácil echarse atrás o dar un giro de 180 grados sin tener quien te aconseje. Existen numerosas pruebas de que a las empresas que tienen inversores con un nombre conocido, como Tim Draper, les va mejor. Ahora entiendo por qué. Adam Draper afirma que su “sueño es extender el emprendimiento”. Incluso en un mundo de start-ups rápidas y baratas, eso se sigue haciendo a la antigua: con dinero y contactos.
Copyright Technology Review 2012.

lunes, 17 de septiembre de 2012

El regreso de los gemelos Winklevoss

Los gemelos Winklevoss, conocidos por perder su batalla legal contra Mark Zuckerberg por la creación de Facebook, están de regreso, esta vez con una red social para inversionistas profesionales.
Armados con al menos US$65 millones que recibieron como indemnización en el acuerdo legal con Zuckerberg y Facebook Inc., Tyler y Cameron Winklevoss están respaldando a su compañero de Harvard Divya Narendra, su aliado en la lucha contra Facebook, con una inversión en el sitio web. Los Winklevoss han inyectado US$ 1 millón en SumZero, red fundada en 2008 por Narendra y Aalap Mahadevia, también de Harvard.
"El grupo se ha vuelto a reunir", dijo Tyler Winklevoss durante un almuerzo reciente en Nueva York con su hermano Cameron y Narendra.
Los hermanos Winklevoss y Narendra se hicieron famosos como consecuencia de la película de 2010 'Red Social' que gira en torno a la fundación de Facebook y las disputas legales entre Zuckerberg y sus primeros colaboradores.
En persona, los gemelos son más afables que los personajes que fueron creados para la película. A menudo, un hermano terminaba las frases del otro, mientras ambos comían hamburguesas de cordero.
En diciembre de 2002, los gemelos y Narendra se reunieron en un dormitorio de una residencia estudiantil durante su tercer año de universidad para discutir Harvard Connection, una idea para una red social. El nombre luego cambió a ConnectU y a fines de 2003 Zuckerberg fue contratado para ayudarlo a diseñar. A principios de 2004, Zuckerberg creó Facebook y posteriormente se separó del grupo. Esto desató una batalla legal sobre los derechos de propiedad de lo que hoy es un gigante de los medios sociales.
Hasta el año pasado, los gemelos se dedicaron casi completamente al litigio y a otro tipo de batalla: la búsqueda de la victoria en la competencia olímpica de remo.
Ambos esfuerzos llegaron a su fin el año pasado. En diciembre de 2011, los hermanos decidieron no intentar clasificarse para los Juegos Olímpicos de Londres. También llegaron a un acuerdo final que incluyó efectivo y acciones en Facebook. Supuestamente el acuerdo concedió a los gemelos US$20 millones en efectivo y US$45 millones en acciones privadas de la empresa en un momento en que estaba valorada en US$15.000 millones. (Hoy en día, Facebook tiene una capitalización de mercado de US$ 47.100 millones. Incluyendo acciones restringidas y opciones sobre acciones otorgadas a los empleados, su capitalización de mercado es de US$60.300 millones, menos de los US$104.000 millones que se calcularon en el momento de su salida a bolsa). Los gemelos se rehusaron a revelar los términos del acuerdo.
Philip Montgomery para The Wall Street Journal
De Izquierda a derecha: Cameron Winklevoss, Tyler Winklevoss (los dos de 31 años), y su socio Divya Narendra en Nueva York.
En febrero, los hermanos formaron Winklevoss Capital como un vehículo para invertir su riqueza personal. Su primera inversión en junio fue SumZero, que reúne a inversionistas para compartir ideas comerciales e investigación.
SumZero.com guarda un parecido con las primeras versiones de Facebook. Por un lado, Narendra cree que la clave para asegurar la alta calidad de las ideas es la exclusividad. El sitio sólo permite que se hagan miembros los inversionistas que trabajan en el "lado de las compras". SumZero define a ese grupo como profesionales de la inversión en fondos de cobertura, fondos de inversión y firmas de private equity. Los analistas del "lado de las ventas", tales como los bancos de Wall Street, no pueden unirse a la red.
El sitio ofrece un boletín de noticias semanal disponible para cualquier persona, pero solicita el permiso de los usuarios antes de publicar el material.
El atractivo para los miembros está en la oportunidad de leer las ideas de otros inversionistas, pero también para difundir las inversiones que ya tienen.
El sitio, fundado hace cuatro años, cuenta con unos 7.500 miembros. Narendra asegura que sigue revisando cada solicitud personalmente y suele rechazar 75% de ellas. Incluso los gemelos Winklevoss no tuvieron acceso al sitio antes de que se convirtieran en inversionistas del mismo.
Tyler compara el concepto a los primeros días de Facebook, cuando sólo las personas con el sufijo ".edu" en sus direcciones de correo electrónico de determinadas universidades eran candidatos a poder inscribirse. "Es el mismo chequeo", dice.
El sitio también requiere que los miembros compartan regularmente ideas de estrategias de inversión para mantener el acceso al material publicado por otros. Los miembros que no presentan una idea durante seis meses pierde acceso a la base de datos, pero pueden recuperarlo si publican una nueva. El portal también permite que los usuarios se sigan entre sí y configuren alertas sobre el material publicado de las acciones que siguen.
Aunque estos miembros utilizan el sitio de manera gratuita, SumZero vende acceso limitado a los inversionistas externos, que pagan US$129 al mes por una pequeña cantidad de ideas de inversión que Narendra elige después de obtener el permiso de sus autores.
Narendra dijo que el sitio probó con la publicidad, pero que concluyó que abarata la experiencia del usuario.
Los Winklevoss planean ser más que inversionistas pasivos. SumZero se trasladará a su nueva sede en Manhattan cerca del parque Madison Square, cuando se abra en octubre, lo que les permitirá trabajar frecuentemente con Narendra. "Realmente queremos ser parte de esto", dijo Tyler Winklevoss.
"Siempre nos vimos en una carreras como empresarios o inversionistas ángeles", dijo Cameron. "Mi juguete favorito cuando era niño eran los Legos. Me encantaba construir cosas y eso es lo que estamos haciendo con SumZero".

América Latina, una potencia tecnológica emergente

En edificios envejecidos, escondidos en calles que pasan desapercibidas en los barrios bohemios de Condesa y Roma en Ciudad de México, está ocurriendo una especie de revolución. Veinteañeros en camisetas trabajan en sus laptops, escribiendo códigos y diseñando interfaces de usuario para portales en Internet de nuevas empresas tecnológicas.
Junto con debates sobre diseño, la metodología Lean Startup (una filosofía que busca cambiar la forma en que se forman compañías y se lanzan productos) es un tema de conversación frecuente entre juegos de ping pong. Si no fuera por el hecho de que el grupo habla en español, las escenas que tienen lugar en estas oficinas serían indistinguibles de las que ocurren en Palo Alto, Mountain View, Sunnyvale o cualquiera de los suburbios del sur de la Bahía de San Francisco que forman parte de Silicon Valley. Pero esto no es Sunnyvale.
En momentos en que Europa tiene que lidiar con su crisis financiera y Asia se prepara para una inminente desaceleración, América Latina está experimentando una expansión sin precedentes de su economía tecnológica. Durante mucho tiempo considerada una región rezagada, rica en minerales, recursos naturales y dictaduras, Latinoamérica en 2012 está cultivando silenciosamente una cultura de emprendimiento tecnológico prácticamente sin precedentes en otras economías emergentes.
Desde Chile hasta México, focos de entusiastas de nuevas empresas tecnológicas que han trabajado en la oscuridad están llamando la atención de un pequeño pero creciente grupo de inversionistas y otros emprendedores de Estados Unidos y más allá. Y el interés en compañías nuevas de Internet, que nunca ha sido particularmente notorio en el radar de los graduados de las mejores universidades de América Latina, está en alza. Las escuelas de negocios a lo largo de la región organizan con regularidad competencias de propuestas y 'hackathons' (una especie de maratón donde programadores colaboraran para desarrollar software), alentando a la próxima generación de líderes empresariales a que adopte el concepto de la economía del conocimiento.
Varios puntos a tener en cuenta:
• Startup Weekend, una organización con sede en EE.UU. y financiada por la Fundación Kauffman que impulsa 'start-ups', tiene ahora 13 sedes en México, más que en cualquier país fuera de EE.UU.; se planean más sucursales en el futuro cercano.
• Startup Chile, un programa patrocinado por el gobierno concebido para atraer nuevas compañías tecnológicas al país, lanzó hace poco su quinta edición, en la que recibió 1.500 solicitudes de 37 países, por 101 plazas disponibles.
• La firma de capital de riesgo del inversionista Dave McClure, 500 Startups, una importante fuerza en Silicon Valley, adquirió hace poco Mexican.vc, una pequeña empresa con un portafolio de compañías mexicanas. McClure ha indicado que espera hacer inversiones adicionales en la región.
• Primera vez, firmas de Argentina, Brasil, Chile y México tendrán una representación importante en TechCrunch Disrupt San Francisco, la conferencia anual para nuevas empresas tecnológicas e inversionistas.
• Hace poco, dos aceleradoras de 'start-ups', NXTP Labs (Argentina) y 21212.com (Brasil) "invadieron" Silicon Valley acompañadas de dos decenas de nuevas empresas. Han organizado un concurso de propuestas ante inversionistas estadounidenses, un importante logro para las compañías de la región.
• Dos veces en las últimas semanas, empresas tecnológicas de América Latina adquirieron competidores con el fin de ampliar su penetración en el mercado. Aunque esto es común en EE.UU., está lejos de ser la norma en América Latina, e ilustra cómo está madurando el mercado. Además, en ambos casos, todas las empresas involucradas fueron producto de programas de aceleradoras e inversionistas locales.
• Un fondo de capital de riesgo de EE.UU. y México con sede en Monterrey, Alta Ventures, completó hace poco la recaudación para un fondo de capital de riesgo de US$70 millones, posiblemente el más grande de este tipo en la historia de México; el fondo invertirá principalmente en nuevas empresas mexicanas del sector tecnológico. Otro aspecto prácticamente sin precedentes de este acuerdo es que la mayor parte del dinero provino de inversionistas mexicanos.
A la región, por supuesto, no le faltan problemas. México continúa luchando contra narcotraficantes, aunque principalmente en el norte del país. Brasil necesita desarrollar su infraestructura de respaldo para las pequeñas empresas y la actual burocracia puede ser sofocante para los emprendedores (por ej., puede demorar más de 100 días establecer una empresa en Brasil, comparado con nueve en México). La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se está volviendo cada vez más errática a medida que su país se desacelera. Y algunos líderes en América Latina, entre ellos el venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales, continúan despertando sentimientos anticapitalistas y antiestadounidenses en el resto de la región. Estos factores pueden inhibir el interés de los inversionistas estadounidenses.
América Latina, sin embargo, también tiene condiciones de mercado fuertes y con potencial de mejorar, lo que sugiere que será un terreno cada vez más fértil para el comercio tecnológico. Por ejemplo, los habitantes de la región son increíblemente "sociales". La mitad de los 10 principales mercados del mundo, según el tiempo que pasan en sitios de redes sociales como Facebook y Twitter, están en América Latina. Se estima que las ventas de comercio electrónico en Latinoamérica ronden los US$69.000 millones en 2013, más de 50 veces el total de hace una década. Se espera que la penetración de los teléfonos móviles en México exceda 100% para 2013; más de 20 millones de mexicanos —cerca de uno de cada cinco— ya poseen teléfonos inteligentes. Y se prevé que el gasto publicitario en línea en América Latina se duplique frente a los niveles de 2010, a más de US$4.000 millones en 2014.
Entre los programadores y diseñadores de Condesa y Roma existe la sensación de que son los pioneros tecnológicos de América Latina. Ellos y sus colegas en otras partes de la región han adoptado el espíritu de Silicon Valley, pero lo han adaptado a sus propias comunidades. En lugar de pedir ayuda a sus vecinos al norte, les interesa más colaborar con programadores de Silicon Valley para producir tecnologías que cambien el mundo. Sienten que ha llegado la hora de Latinoamérica, y están ansiosos por aprovechar este día.
M. Christopher Johnson es un experimentado consultor de estrategia, emprendedor, inversionista y escritor. Es editor de Latin America Startup Blog y reside en Ciudad de México.