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jueves, 25 de octubre de 2012

Un gran avance en ancho de banda

Fuente: Scott Balmer


Un toque de álgebra en las redes inalámbricas promete multiplicar el ancho de banda por diez, sin necesidad de añadir nuevas infraestructuras.

Un equipo de investigadores ha conseguido mejorar considerablemente el ancho de banda inalámbrico, y no lo ha hecho añadiendo estaciones, ni ocupando una porción mayor del espectro, ni aumentando los vatios del transmisor, sino usando álgebra para eliminar la tarea de reenviar paquetes perdidos de datos, una labor que suele atascar la red.
Al proporcionar a los aparatos móviles nuevas formas de enfrentarse a la falta de datos, la tecnología no solo elimina un proceso ineficaz, sino que también es capaz de combinar impecablemente flujos de datos que provienen de redes wifi y LTE, un salto adelante respecto a otros métodos que pasan de una a otra. “Cualquier red IP se beneficiará de esta tecnología”, afirma Sheau Ng, vicepresidente de investigación y desarrollo de NBC Universal.
Varias empresas han adquirido la licencia para usar la tecnología en los últimos meses, pero los detalles están sujetos a acuerdos de confidencialidad, afirma Muriel Medard, profesora del Laboratorio de Investigación en electrónica del Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU., MIT por  sus siglas en inglés) y directora del proyecto. La tecnología la han desarrollado investigadores del MIT, de la Universidad  de Oporto (Portugal), de la Universidad de Harvard (EE.UU.), del Instituto de Tecnología de California, Caltech (EE.UU.) y de la Universidad Politécnica de Múnich (Alemania). Las licencias se comercializan a través de una start-up del MIT y Caltech llamada Code-On Technologies. 
El problema subyacente es inmenso y no para de crecer. En un día cualquiera en Boston, por ejemplo, el 3 por ciento de los paquetes de datos se pierden debido a interferencias o congestión. Los paquetes perdidos provocan retrasos por sí mismos y a continuación generan nuevo tráfico de ida y vuelta en la red para sustituirlos, amplificando el problema original.
Los beneficios prácticos de la tecnología, que se denomina TCP codificado, se han podido experimentar en una prueba llevada a cabo recientemente en un tren Acela que hace el recorrido de Nueva York a Boston, y que es famoso por su mala conectividad. Al aumentar el ancho de anda disponible –la cantidad de datos que se pueden transmitir en un periodo determinado- Medard y sus alumnos pudieron ver vídeos de YouTube sin interferencias en el tren, mientras que otros pasajeros tenían problemas simplemente para conectarse a la red. “Nos preguntaban: ¿Cómo lo hacéis? Y les dijimos: ¡Somos ingenieros!”, bromea.
Estudios más rigurosos llevados a cabo en el laboratorio han demostrado importantes beneficios. Al probar el sistema en redes wifi del MIT, donde se suele perder un 2 por ciento de los paquetes, el grupo de Medard descubrió que un ancho de banda normal de un megabit por segundo se disparaba a dieciséis megabits por segundo. En una circunstancia en que las pérdidas eran del 5 por ciento –algo normal en un tren en rápido movimiento- el sistema aumentó el ancho de banda de 0,5 megabits por segundo a 13,5 megabits por segundo. En situaciones sin pérdidas había poco o ningún beneficio, pero este tipo de casos en una red inalámbrica son muy raros.
El trabajo de Medard “es un avance importante que promete mejorar significativamente el ancho de banda y la calidad de la experiencia para los usuarios de móviles que experimentan una mala cobertura”, afirma Dipankar “Ray” Raychaudri, director del laboratorio Winlab en la Universidad de Rutgers (EE.UU.). Él espera que el uso de la tecnología se haya generalizado dentro de dos o tres años.
Mientras tanto, para probarla, el grupo de Medard colocó servidores de proximidad en la nube de Amazon. El tráfico IP se envió a Amazon, codificado, y después se descodificaba como una aplicación en teléfonos. Los beneficios podrían ser aún mayores si la tecnología se incorporara directamente en los transmisores y routers, afirma Medard. También podría usarse para fusionar tráfico procedente de redes wifi y móviles en vez de obligar a los aparatos a pasar de una frecuencia a otra.
La tecnología transforma la forma en que se envían los paquetes de datos. En vez de mandar paquetes, envía ecuaciones algebraicas que describen series de paquetes. Así que si desaparece un paquete, en vez de pedirle a la red que lo reenvíe, el aparato receptor puede descubrir por sí mismo cuál es el que falta. Como las ecuaciones involucradas son sencillas y lineares, la carga de procesado para el teléfono, router o estación es imperceptible, sostiene Medard.
Aún está por ver que los beneficios experimentados en el laboratorio se puedan lograr en una instalación a escala completa. Pero el hecho de que las mejoras sean tan grandes sugiere que es un avance importante, afirma Ng, el ejecutivo de la NBC, que no tiene relación con la investigación. “En el laboratorio, si solo encuentras un pequeño margen de mejora, los ingenieros son escépticos. Pero viendo lo que han logrado en el laboratorio, desde luego es una mejora considerable y eso es muy esperanzador”, añade Ng.
Si la tecnología funciona como se espera en aplicaciones a gran escala, podría servir para retrasar el inminente problema de la falta de espectro. Cisco Systems afirma que para 2016 el tráfico de datos móviles se habrá multiplicado por 18. Y Bell Labs va aún más lejos y predice un factor de crecimiento de 25. La Comisión Federal de las Comunicaciones de Estados Unidos ha afirmado que el espectro de frecuencias inalámbricas disponibles puede agotarse en un par de años.
Medard no llega a afirmar que esta tecnología vaya a impedir que se agote el espectro, pero sí señala que el sistema actual es tremendamente ineficaz. “Existen ineficiencias graves que deberían remediarse antes de pensar en adquirir más recursos”, afirma.
Explica que cuando su grupo se conectó en el Acela, el vídeo que vieron fue de estudiantes universitarios jugando a una versión real del videojuego Angry Birds. “La calidad del vídeo era buena. La del contenido aún no la hemos resuelto”, afirma Medard.
Copyright Technology Review 2012.

jueves, 31 de mayo de 2012

Batalla por el gran ancho de banda


Las redes inalámbricas luchan por satisfacer la creciente demanda de datos y descargas móviles.

AT&T tiene un problema en Chicago (Estados Unidos). La ciudad fue una de las primeras en ser actualizada para acoger la nueva generación de red LTE (siglas en inglés de 'evolución a largo plazo') de este proveedor de servicios inalámbricos, que incluye más datos en una misma señal de radio y ofrece velocidades de descarga mucho más rápidas. Sin embargo, unas pruebas independientes publicadas este mes mostraron que las descargas de AT&T en Chicago se producen a una velocidad menor a la mitad que la de la red LTE de Verizon. La culpa la tiene la falta de espectro radioeléctrico. Las licencias de radio de AT&T permiten utilizar solo una porción de 10 megahercios de las ondas de radio para su red LTE en Chicago, en comparación con los 20 megahercios que tiene en otras ciudades.
AT&T se enfrenta al mismo problema en Los Ángeles, y esto representa solo parte de una dificultad que enfrenta a toda la industria de las comunicaciones móviles: cómo conciliar las expectativas de los consumidores (que demandan descargas más rápidas y baratas en sus dispositivos móviles) con un espacio limitado en las ondas.
Las redes no están en peligro de quedarse sin capacidad por el momento. Los proveedores han gastado grandes sumas de dinero en comprar derechos sobre el espectro radioeléctrico, y están usando toda su creatividad para sacar más provecho de lo que ya tienen. (La velocidad exacta varía, pero una conexión LTE es 10 veces más rápida que la de una red 3G). El Gobierno federal otorga licencias sobre el espacio del espectro, y los proveedores de servicios inalámbricos y otras empresas compraron hace muchos años dichas licencias, anticipando la necesidad de ampliación.
Sin embargo, la de algún modo imprevista explosión de la demanda de ancho de banda inalámbrico, provocada por la aparición de tabletas y teléfonos inteligentes, ha hecho que sea más urgente asegurar el suministro de cara al futuro. El portavoz de AT&T Mark Siegel señala que el tráfico de red y la cartera de espectro de la compañía afectan al tipo de servicio que reciben los usuarios en las diferentes áreas. "Vamos a seguir invirtiendo e innovando para aprovechar al máximo y usar del modo más eficiente el espectro disponible a través de nuestra red", indica.
Lo más probable es que sean capaces de solucionar el problema en poco tiempo. La compañía posee un espectro no utilizado adquirido en 2006 que, en última instancia, planea utilizar para la red LTE. Recientemente ha pagado 1.900 millones de dólares (1.530 millones de euros) al fabricante de chips Qualcomm por espectro inalámbrico para dar servicio a mercados importantes, entre ellos San Francisco, Nueva York y Los Ángeles. Verizon está al mismo tiempo tratando de vender una porción de espectro que posee desde hace años y comprar otra (que considera más adecuada para la LTE) de un consorcio de compañías de cable. AT&T y T-Mobile tienen planes para reciclar parte de su espectro actualmente utilizado para las conexiones 2G (más lentas) y actualizarlo para dar servicio a las conexiones LTE y poder transportar más datos.
Con cada vez más frecuencia, los proveedores buscan tácticas creativas que alivien la presión en sus redes. "El espectro es sin duda un factor limitante, pero los proveedores también se ven limitados por otras cosas, sobre todo por la red de retorno (o backhaul)," señala Bill Moore desde RootMetrics, una empresa dedicada a recoger datos sobre el ancho de banda de la red de telefonía móvil e información sobre el rendimiento que están disponibles gratuitamente en línea. La red de retorno hace referencia a las conexiones físicas que enlazan las torres de telefonía móvil con las redes de Internet y teléfono. Todas las compañías están trabajando para mejorar su red de retorno sustituyendo el cable de cobre por fibra óptica de alta capacidad.
La obtención de los permisos necesarios para reemplazar o instalar la fibra subterránea es un proceso lento, afirma Bryan Darr, director general de Mosaik Solutions, que recoge datos sobre la cobertura de la red inalámbrica. Esta lentitud explica la alianza para conectar sus redes de Verizon con un consorcio de las compañías de cable más importantes, que fue anunciada el año pasado. "Los operadores de cable tienen una gran cantidad de cable subterráneo capaz de manejar mucho tráfico", asegura Darr. "También saben que necesitan estar conectados a la industria inalámbrica, ya que es ahí donde reside el futuro de contenidos como la televisión".
Una manera de eludir los atascos causados ​​por las restricciones sobre el espectro y la red de retorno es hacer que los teléfonos inteligentes y las tabletas usen la tecnología wifi tanto como sea posible, afirma Darr. AT&T está invirtiendo activamente en esta estrategia mediante la instalación de puntos de acceso wifi en estadios y zonas de alta densidad en Manhattan y San Francisco. Los teléfonos de AT&T más recientes se conectan automáticamente a través de wifi cuando están dentro de rango, reduciendo la carga en las torres móviles. "Una vez que funcione de forma más fluida para las llamadas y los datos, será de gran ayuda", señala Darr. Este pasado mes de febrero AT&T anunció que había trabajado con otros operadores, como China Mobile, en un exitoso ensayo de puntos de acceso wifi especiales capaces de reconocer un dispositivo autorizado y hacerse cargo de su conexión sin perder llamadas o interrumpir las descargas en curso.
Los expertos señalan que las grandes compañías están intentando cubrir las demandas de sus clientes. "De los cuatro principales operadores nacionales, tres están aumentando su velocidad", afirma Moore desde RootMetrics. El cuarto, Sprint, presentará sus primeras redes LTE este año, lo que le permitiría también acelerar su velocidad. Moore cree que hay suficiente espectro para todos, pero señala que las compañías se encuentran atrapadas en una especie de carrera armamentista con sus propios clientes. "Todo lo que veo por ahora es que las velocidades están subiendo -afirma Moore- y eso hará que el consumidor también suba su demanda". En parte como resultado de esto, casi todos los proveedores de servicios inalámbricos han ido eliminando progresivamente los planes de datos ilimitados el año pasado. Esto significa que pueden limitar el uso de ancho de banda o cobrar más por él si encuentran que la demanda de datos es superior a su capacidad para satisfacerla.
Copyright Technology Review 2012.