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viernes, 15 de noviembre de 2013

La abuela que asesora a una empresa de Silicon Valley

Justo antes de lanzar su producto más reciente en octubre, la empresa de pagos móviles Square Inc. consultó a Natalie Yellin. Es una de las asesoras de mayor confianza para la compañía, que fue co-lanzada por Jack Dorsey, uno de los fundadores de Twitter Inc. TWTR -1.28% Muchos de los empleados de la cúpula de Square se comunican con ella a diario.
Le pidieron a Yellin que probara Square Cash, el nuevo sistema a través del cual los usuarios pueden transferir dinero por e-mail. Con total confidencialidad, probó el producto varias veces e informó su opinión al equipo de desarrollo de la firma.
Brian Grassadonia
Natalie Yellin junto a su nieto Brian Grassadonia.
Yellin es una periodoncista jubilada y administradora financiera de oficina de 75 años que vive en Detroit. Contra todo pronóstico, se convirtió en una figura de renombre en esta compañía de 600 empleados con sede en San Francisco. "Soy la abuela de Square", dice.
El nieto de Yellin, Brian Grassadonia, trabaja en Square casi desde la creación de la firma en 2009. Grassadonia, de 30 años, supervisó el desarrollo y lanzamiento de Square Cash. Para la prueba inicial del producto que hizo su abuela, le envió al joven US$50 como regalo de cumpleaños.
Yellin tuvo su primera experiencia como la mascota de Square en 2011, cuando perdió la paciencia esperando que Grassadonia le devolviera sus llamadas sobre un viaje familiar al Gran Cañón. Abrió una cuenta en Twitter —con el nombre @grannyny porque es como la llama su nieto (Granny) más sus iniciales (N.Y.)— sólo para conectarse con él. Tuiteó un pedido de tres palabras para que su nieto la llamara, e incluyó el nombre en Twitter de Square junto con el de Grassadonia.
Al incluir el nombre de la empresa en Twitter, @Square, hizo que apareciera en enormes monitores en la oficina de la compañía. Uno de los colegas de Grassadonia vio el tuit y lo reenvió en un e-mail a toda la compañía. "Brian, ¡llama a tu abuela!", decía el asunto del mensaje.
En ese momento, el joven trabajaba en un nuevo proyecto, tras ayudar a supervisar el lanzamiento del primer producto de la empresa: un accesorio que se enchufa a teléfonos inteligentes y le permite a pequeños vendedores aceptar pagos con tarjeta de crédito. Le dijo que estaba demasiado ocupado para ir al Gran Cañón con la familia.
Sin embargo, sus colegas abrieron espacio en su agenda para Granny. "Todos comenzaron a seguirla", dice Grassadonia. "La gente comenzó a acercarse a mí todos los días para decir: 'Acabo de hablar con tu abuela, está muy bien'".
Cuando Grassadonia pasa tiempo sin llamarla, Yellin alerta a su red en Twitter. Su nieto dice que es común que sus colegas le saquen fotos con sus teléfonos y las suban a Twitter, para que las vea su abuela.
Actualmente, Yellin pasa gran parte de su tiempo libre en Twitter, donde ha publicado más de 13.000 mensajes. Tuitea sobre su apoyo a programas de la empresa que buscan promover a las mujeres en empleos tecnológicos. Les envía mensajes de aliento a empleados de marketing de Square que sabe que corren maratones. Comparte recetas con personal de atención al cliente. No recibe un salario de la empresa.
"Tuiteo con sus colegas más que con él", dice Yellin sobre su nieto.
Eso incluye a Dorsey, que tiene 2,5 millones de seguidores en Twitter. Yellin es una de las 1.000 personas que sigue, y llegó a escribirle: "@grannyny amamos a su nieto".
Los mensajes a Granny de Dorsey y otros altos miembros de Square llamaron la atención de muchos de sus seguidores.
Yellin, quien enviudó hace una década, tiene una rutina en los medios sociales. Al levantarse, toma su iPad para comenzar a intercambiar mensajes con un grupo de unas 50 personas. Entre ellos está Marcia Dorsey, la madre de Jack.
Yellin monitorea Internet en busca de menciones de Square. Así encontró a Miguel González, un graduado universitario recién graduado de Houston que viajaba a mercados de agricultores y ferias de artesanías, para promocionar Square ante los vendedores, y luego tuiteaba sobre la experiencia. Yellin comenzó a alentarlo en mensajes privados y públicos a intentar conseguir un empleo en Square.
El año pasado González se entrevistó con ejecutivos de la empresa y fue contratado a tiempo completo. Ahora viaja por el mundo como coordinador de las relaciones con los vendedores de Square. "Por supuesto que Granny me apoyó desde el principio", dice el joven de 29 años. Grassadonia dice que González ahora es un empleado clave, en parte gracias a su abuela. "Lo puso en nuestro radar".
Cuando Yellin visitó San Francisco en junio de 2012, Square le organizó una fiesta de pasteles. Casi 100 personas se acercaron a una sala de reuniones para conocerla y sacarse una foto con ella. "Acabo de conocer a @grannyny. Probablemente sea la visita de una celebridad de Twitter más emocionantes que hayamos tenido. ¿Ashton qué?", tuiteó el ingeniero Eric Manago tras la fiesta. (El actor e inversionista de Square Ashton Kutcher pasó por la oficina ese mismo año).

lunes, 26 de noviembre de 2012

De la cúpula de una empresa a la consultoría

Cuando Samuel J. Palmisano se jubile el próximo mes, disfrutará de un generoso regalo de despedida: el ex presidente ejecutivo de International Business MachinesCorp. IBM -0.56% (IBM) ganará US$20.000 cualquier día que pase más de cuatro horas asesorando a su antiguo empleador, del que se retiró el primero de octubre.
Esto significa que, en teoría, recibirá US$400.000 al año por 20 medios días de trabajo, el doble de lo que su predecesor, Louis V. Gerstner Jr., gana por día mediante un arreglo de consultoría similar. El contrato de Palmisano no tiene fecha de expiración ni especifica el número de días que tiene que trabajar. El contrato de Gerstner es a 10 años y expira en marzo.
Bloomberg News
Samuel Palmisano, ex presidente ejecutivo de IBM.
Muchos ex ejecutivos tienen puestos lucrativos de consultoría en sus ex empresas. Las juntas directivas realizan estos acuerdos para garantizar una transición tranquila y prevenir que los ex jefes se unan a la competencia, se lleven a empleados o entablen demandas contra la compañía.
Las empresas han contratado a ex ejecutivos clave como consultores desde al menos los años 70, y la práctica ha ganado acogida ya que las juntas directivas querían extender su acceso a los conocimientos de estos ex ejecutivos, de acuerdo a varios abogados especializados en remuneración de ejecutivos.
En algunos casos, los arreglos son tan generosos que van más allá de la tumba, como el acuerdo de consultoría para Phillip "Rick" Powell, quien dejó el cargo de presidente ejecutivo de First Cash Financial Services Inc. FCFS +0.42% en 2005. Bajo el trato de Powell, la operadora de casa de empeños y locales de cambios de cheques tenía que pagar US$3,5 millones por servicios de consultoría en caso de que Powell muriera durante 2011, según documentos de la empresa. (Powell, de 62 años, quien desde el año pasado ha estado defendiéndose de cargos por uso indebido de información privilegiada, sigue vivo y coleando).
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Este polémico incentivo causa molestia entre ciertos inversionistas activistas, sobre todo porque estos acuerdos en algunas ocasiones se llevan a cabo cuando una compañía está presionando a un ejecutivo a que deje el cargo.
"Los acuerdos de consultoría a menudo son un sustituto a los paquetes de indemnización", indica Brandon Rees, director de la Oficina de Inversión de la federación de sindicatos en EE.UU., AFL-CIO.
En la última década, la popularidad de los acuerdos de consultoría ha decaído entre los presidentes ejecutivos, pero está ganando terreno entre otros altos directivos que van de salida, de acuerdo a un análisis de The Wall Street Journal. En los cinco años que terminaron el primero de agosto, 16 ex ejecutivos de las 1.000 compañías más grandes de EE.UU. recibieron al menos US$500.000 en honorarios, concluyó la firma de investigación de salarios Equilar Inc. Esto se compara con 28 jefes que ganaron la misma cantidad entre 1996 y 2001, según un estudio previo de The Wall Street Journal.
De todos modos, "hay una trayectoria general alcista" desde 2007 en el número de contratos de consultoría para otros altos ejecutivos, como directores financieros o asesores legales, explica Theo Francis, un investigador independiente de compensación. Francis revisó casi 300 acuerdos de este tipo para The Wall Street Journal.
Estos acuerdos, sin embargo, no siempre funcionan. A principios de 2008, AcxiomCorp. ACXM -1.08% prometió pagarle a su presidente ejecutivo saliente, Charles Morgan, US$500.000 anualmente por hasta tres años de consultoría. Morgan acordó ayudar a su sucesor, John Meyer, a fortalecer los vínculos de la empresa con su clientela y asesorar sobre la estrategia tecnológica, según su acuerdo de consultoría.
Pero menos de dos meses después del pacto, los directivos dejaron de usar los servicios de Morgan. Un vocero de Acxiom se rehusó a explicar el motivo. Debido a su acuerdo, Morgan recibió de todos modos US$1,5 millones. El ejecutivo no devolvió llamadas pidiendo sus comentarios.
Algo similar ocurrió en Boeing Co. BA +0.16% cuando Scott Carson se retiró en enero de 2010, tras dirigir la división de aviones comerciales. Carson ganó alrededor de US$1,5 millones por asesorar a Boeing por no más de 75 horas al mes. El contrato de dos años expiró en marzo pasado. Jim Albaugh, el sustituto de Carson, "tenía experiencia relativamente limitada con nuestros clientes comerciales", y por tanto el ex ejecutivo "ofreció continuidad", sostuvo un vocero del fabricante estadounidense de aviones.