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martes, 30 de octubre de 2012

La primera campaña 100% digital



Por Cristina F. Pereda / El País

La pelea por la victoria en las elecciones presidenciales de Estados Unidos se libra en los últimos días distrito por distrito, condado por condado. En Ohio, Virginia y Florida, ambas campañas despliegan equipos de voluntarios para conseguir los últimos votos. Pero sólo Obama for America les ha equipado con la mejor herramienta que podían imaginar: sus teléfonos móviles. Voluntarios, profesionales, ciudadanos -y cualquiera que quiera adentrarse en las tripas de la campaña- están conectados a través de Dashboard, la red social de los demócratas. La plataforma ha reinventado toda la maquinaria que cimentó las aspiraciones del candidato en 2008 y comparte con los voluntarios datos sobre dónde están los votantes, qué distritos electorales serán más decisivos, quién queda por convencer.

Mark Sullivan, profesional de la publicidad online y voluntario desde 2008, ha salido a la calle con su teléfono para registrar a nuevos votantes. En Dashboard recibe anuncios sobre talleres, encuentros para seguir debates o cómo organizar sesiones de llamadas. “El uso principal de la plataforma es conseguir conectar al electorado, voluntarios y empleados de la campaña entre sí”, afirma. Y gracias a su versión para teléfonos móviles, los datos que recaban voluntarios como Sullivan quedan registrados automáticamente en todas las oficinas de Obama for America.

La campaña demócrata ha trabajado desde 2008 con varias consultoras para perfeccionar al máximo el uso de las herramientas online. Dashboard permite a los usuarios registrarse con su identidad en Facebook, por lo que la organización conoce la localización del usuario, su nivel de interacción en la red y su reacción a los diferentes mensajes de la organización. Dan Siroker, fundador de Optimizely y voluntario de 2008 que acabó ascendiendo a director de análisis de datos, todavía colabora con la campaña. Siroker creó una plataforma que sirve, por ejemplo, para experimentar con diferentes versiones de un mismo email y después analizar cuál ha resultado en más donaciones online, o estudiar las reacciones de los internautas y responder a las tendencias de los usuarios. Como si estuvieran en su salón en el momento que comentan las últimas declaraciones del presidente.

"Cuando Obama da un discurso, la campaña analiza el tráfico a su página, desde dónde llegan los usuarios y las decisiones que toman después”, afirma Siroker. “Averiguamos qué elementos hacen que se comporten como nosotros queremos”. Cuando Twitter hervía durante el segundo debate presidencial con 105.000 mensajes por minuto con las declaraciones de Mitt Romney sobre los “archivadores llenos de mujeres” con los que dijo haber equilibrado la paridad en su gobierno en Massachusetts, Obama for America publicó en apenas unas horas un vídeo en YouTube para rentabilizar el error del republicano. En Facebook distribuía imágenes con las diferencias entre uno y otro candidato para el futuro de las mujeres. En Twitter presumía de haber aprobado la ley de igualdad salarial.

La orquesta de cuentas en redes sociales y páginas web de los demócratas interpreta a diario diferentes mensajes en perfecta sincronía con los discursos y actos públicos del presidente. Ambos candidato se comunican directamente con los votantes, publican anuncios e incitan a los ciudadanos a participar en las elecciones. "El hecho de que ambas campañas vean esto como una obligación es un indicador de la importancia de invertir recursos en una estrategia digital", asegura Mindy Finn, responsable de colaboraciones institucionales de Twitter. Para la revista Rolling Stone, la de 2012 es "la madre de todas las campañas online". The Guardian bautizó Dashboard como “el santo grial”.

Los candidatos deben añadir al ciclo de información de 24 horas al día y 7 días a la semana, la capa de actividad que ocurre en la red. Impredecible, espontánea y capaz de hacer descarrilar la agenda mejor planificada. Hace cuatro años, Facebook tenía 40 millones de usuarios en EE UU; hoy son 160 millones, prácticamente la totalidad del electorado. El 38% de los usuarios de redes sociales ha recomendado material de contenido político en más de una ocasión y un 34% ha publicado sus propias ideas o comentarios sobre asuntos relacionados con las elecciones, según un estudio reciente del Centro Pew Internet. Otro 35% ha utilizado herramientas online para animar a otros ciudadanos a votar. Las campañas han llegado a ellos gracias a los 31 millones de personas que siguen a Obama en Facebook, otros 21 millones en Twitter y casi un cuarto de millón en YouTube. Romney le sigue de lejos con 1,5 millones de fans en Twitter, 10 millones en Facebook y 25.000 suscriptores a su canal de vídeo.

Todavía es difícil saber qué resultados obtendrá cada uno de los candidatos a raíz del esfuerzo realizado en las redes sociales, pero ninguno ha querido prescindir de ellas. Obama for America ha comprado mensajes de Twitter para que aparezcan destacados durante todo un día en la página de los usuarios. La Gallina Caponata amenazada por Romney o sus “archivadores llenos de mujeres”. Romney for President se adelantó y compró el trending topic ‘RomneyRyan2012’. "Internet es un factor en las campañas y tiene impacto en todos los aspectos de la política, desde la recaudación de dinero hasta la comunicación de mensajes de los candidatos o las reacciones de éstos", dice Finn. "Lo que hemos visto en esta campaña no lo habíamos observado antes".

Otro de los cimientos de toda esta estrategia es la publicidad online. En 2008, Obama destinó 16 millones de dólares a anuncios digitales, cuatro veces más que su rival. De ellos, 10 millones fueron a parar a Google. En los primeros seis meses de 2012, los demócratas ya habían invertido 36 millones de dólares, según datos de la Comisión Federal Electoral. Un recuento de Comscore apunta a que los demócratas han publicado más de 800 millones de anuncios en internet para construir la marca "Obama" y persuadir a los votantes: “Obama Presidente”, "Amantes de las mascotas por Obama", "Mujeres por Obama", "Jóvenes por Obama".

Y detrás de cada anuncio, los analistas recaban desde Chicago información sobre su efectividad y estudian cómo mejorarlos. “Se trata de utilizar los datos para tomar mejores decisiones y la campaña lo puede utilizar para conseguir que los ciudadanos donen más dinero". Un nuevo récord de recaudación de Obama habla del éxito de la estrategia: Cuatro millones de estadounidenses -uno de cada 75 ciudadanos- ha donado dinero a su campaña.

Guerra de aplicaciones en la campaña de EE.UU.

Por BBC Mundo

Obama y Romney
Si las elecciones estadounidenses de 2008 impusieron la tendencia de hacer política a través de las redes sociales -Twitter y Facebook-, la batalla de este año la protagonizan las aplicaciones para móviles.
Ya sea como medios de promoción de los partidos o como organizadores de información clave, decenas de aplicaciones han sido creadas para que los usuarios puedan tener la campaña electoral en el bolsillo.
La mas reciente de todas es Vote Planner, destinada a ayudar a los usuarios en la toma definitiva de decisiones.
El programa permite crear un plan electoral -tanto para las elecciones presidenciales como para las legislativas- y después publicarlo en las redes sociales.
Además de servir como guía para los votantes, la aplicación aspira a motivar a otros ciudadanos a sufragar a través de las publicaciones de los planes.

Aplicaciones de campaña

"¿Tienes un teléfono inteligente? De ser así, todo esto será mucho más fácil". Es el mensaje de la aplicación Obama for America, desarrollada por la organización que lidera la campaña de reelección del presidente y que se lanzó en julio de este año.
A través de Obama for America, los usuarios pueden registrarse como voluntarios, hacer donaciones y recibir información directa sobre la campaña del mandatario.
teléfono móvil
Para hacer propaganda política o aportar transparencia, las aplicaciones son la estrella de la campaña electoral.
La más polémica de sus funciones es un mapa que permite localizar a los ciudadanos registrados como demócratas que se encuentren cerca de la ubicación del usuario.
Muchos han señalado los problemas de privacidad que implica.
Romney también se unió a la guerra tecnológica con una aplicación más simple. Su función principal: que sus usuarios fueran los primeros en enterarse del nombre del candidato escogido como vicepresidente: Paul Ryan.
La idea es evitar lo sucedido en las elecciones pasadas, cuando Obama anunció a través de un SMS que Joe Biden sería su mano derecha. Por errores de comunicación, muchos recibieron el mensaje con retraso y se enteraron antes por los medios de comunicación.
La aplicación Mitt’s VP sirve, además, como medio para recaudar fondos.

Vigilantes desde el teléfono móvil

Los organismos reguladores también han descubierto las ventajas de formar parte de la red móvil.
El Centro de Políticas Recíprocas desarrolló la aplicación Dollarocracy, ofreciéndoles a los usuarios la posibilidad de investigar el dinero invertido en las campañas.
Desde listas de donantes, hasta detalles de industrias y grupos de interés, se pueden acceder desde esta aplicación que intenta aportarle transparencia a la campaña.
Para controlar la veracidad de lo que los políticos dicen en sus discursos está Politifact, que agrupa los temas de interés y compara las palabras de los candidatos con los hechos.
Los más aficionados pueden optar por Presidential Election Race 2012 y estar constantemente informados sobre las actualizaciones en las encuestas y las predicciones a futuro.
Poll Tracker tiene una función similar, pero además aporta datos sobre los estados clave.

Sobredosis electoral

En medio de la guerra tecnológica electoral, hay un grupo creciente de usuarios saturado por la información masiva de la red móvil y los medios sociales. Para ellos también hay una alternativa.
Unpolitic.me, una extensión de Google Chrome, remplaza todas las alusiones a la campaña electoral en Facebook y Twitter y las transforma en fotografías de gatos.
Aún sin conocer los resultados de los comicios, no cabe duda de que la tecnología móvil es un gran escenario de la contienda electoral.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Facebook quiere amigos con poder en Washington


Mark Zuckerberg
Mark Zuckerberg busca un nuevo tipo de amistades.
Por Carlos Chirinos / BBC Mundo
La red social Facebook sigue los pasos de otras empresas vinculadas a internet y percatándose de que su éxito en los negocios puede traducirse en influencia, quiere participar en el financiamiento de campañas políticas y así poder tener algunos amigos en Washington.
Esta semana Facebook solicitó al Comité Federal Electoral de Estados Unidos autorización para formar un Comité de Acción Política (PAC, por sus siglas en inglés), lo que permitiría a la compañía y sus empleados hacer contribuciones a las campañas políticas.
En EE.UU. muchas grandes corporaciones, gremios y hasta personas a título individual forman un PAC para tratar de promover candidaturas, sobre todo al Congreso, de quienes consideren más cercanos a sus posiciones ideológicas o a los intereses de sus negocios.
Y aunque algunos desconfían de los dineros corporativos metidos en las campañas políticas, estos comités son una de las herramientas que los estadounidenses tienen para ejercer el derecho que les da la Primera Enmienda de la Constitución de "reunirse pacíficamente en asamblea y para pedir al gobierno la reparación de agravios".
Sin embargo, por la naturaleza del negocio de Facebook, algunos usuarios de la red y algunos analistas, advierten que el PAC podría ser un asunto complejo de manejar.

Herramienta política

La solicitud pone en evidencia que, independientemente de esa cara amigable y aparentemente democrática de una red que fundamenta su negocio en "conectar amigos", se trata de una empresa con las necesidades e intereses de cualquier otra compañía grande.
"Facebook PAC le dará a nuestros empleados una manera de hacer que sus voces sean escuchadas en el proceso político, al apoyar candidatos que compartan nuestro objetivo de promover el valor de la innovación en nuestra economía, mientras damos a la gente el poder de compartir y hacer el mundo más abierto e interconectado", dijo un portavoz de la red.
Aunque es una declaración todavía muy general, demuestra que la directiva de la compañía reconoce que ella misma debe conectarse con amigos en posiciones de poder.
De ser autorizado el nuevo Comité, los empleados de Facebook podrán donar US$5.000 por elección y por candidato, y hasta US$15.000 anualmente a algún partido nacional.
Según las reacciones a la noticia que se pueden leer en la propia Facebook y otras redes sociales, algunos usuarios rechazan el perfil político que está tomando la red.
Pero los usuarios no deberían verse involucrados en el juego político, en la misma medida que los clientes de las empresas telefónicas de EE.UU. no tienen nada que ver con los PAC que puedan tener esas corporaciones.
Sin embargo, algunos temen ser víctimas de mensajes políticos de candidatos favorecidos por Facebook.
O peor, que los datos que voluntariamente aportan al sitio sean usados en campañas proselitistas que usen la red como herramienta de comunicación, un temor que se alimenta en los problemas de privacidad que ya ha confrontado el sitio en el pasado.

Huella política

capitolio de Washington
En 2010 Facebook tenía 2 "cabilderos" en Washington, hoy tiene 21.
El afán de la empresa que dirige Mark Zuckerberg por influir en el proceso legislativo es un fenómeno de los últimos dos años.
Según el registro del Senado de EE.UU. en 2010 la firma contrató las dos primeras personas encargadas de hacer el trabajo de cabildeo o lobby en los corredores del poder de la capital estadounidense.
Para 2011 ya cuenta a su servicio 21 cabilderos, inviertiendo más de US$500.000 en esas labores en lo que va de año.
"Facebook es un actor importante que está mostrando tener el apetito para conseguir un mayor peso en Washington", dijo a BBC Mundo Michael Beckel, portavoz del Centro para las Políticas Sensibles, una organización que hace seguimiento al dinero corporativo que se invierte en las elecciones estadounidenses.
Backel asegura que "en el ecosistema político de Washington las contribuciones de los PAC pueden ser usadas como inversiones estratégicas", para promover legislaciones favorables a un sector particular o para bloquear iniciativas dañinas.
Según el registro del Congreso, Facebook Inc -nombre legal de la compañía- ha mostrado interés en el debate de 9 proyectos de ley que tienen que ver con temas como tecnologías de la información, derechos, privacidad, patentes, medios de comunicación y comercio.
Son áreas en el que la red no está sola: Google, eBay, Amazon, Microsoft, son empresas similares con PAC activos desde hace algunos años.

Protestar en Facebook

pantalla de facebook en teléfono movil
Otras empresas de tecnología han formado comités políticos.
"En la práctica la cuestión a observar es a qué tipo de candidatos Facebook estará destinándoles dinero y qué tipo de políticas públicas estarán respaldando con sus dólares", escribió este martes en The Atlantic la especialista de tecnología Nancy Scola.
La mayoría de estos comités dividen igualitariamente sus contribuciones entre republicanos y demócratas, entre otras razones porque reconocen el carácter pendular del poder y su alternancia.
Pero aunque pudiera ser estratégicamente aconsejable como inversión, Facebook, al igual que otras empresas, deberá estar muy atenta de las repercusiones que podría tener entre sus usuarios.
"Si se vincula demasiado a una marca política en particular o luce muy conectado a una ideología, los usuarios de Facebook se podrían rebelar contra eso y podrían usar el Facebook para protestar contra Facebook", dijo Beckel a BBC Mundo.
Beckel asegura que su organización monitoreará el nuevo PAC como a "cualquier otro", pero sugiere que la red podría usar su filosofía para ayudar en el esfuerzo por hacer el vínculo entre política y dinero más transparente.
"En la medida que Facebook se ofrece a si misma como ejemplo de apertura y transparencia podría voluntariamente encabezar el camino hacia una mayor transparencia política presentando al recaudar fondos para candidatos, algo que actualmente no exige la ley".