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viernes, 26 de octubre de 2012

Publicidad: cuando los estereotipos no representan a la región

Los latinoamericanos blancos, rubios o castaños y de narices respingadas son una ínfima minoría, pero son el estereotipo publicitario de la región. Es algo aspiracional, dicen empresas y publicistas.

 

Autor: Rodrigo Lara Serrano / MBA América Economía


La conferencia había terminado. La mujer se acercó al experto canadiense en medios de comunicación: “Dígame ¿por qué los diarios traen siempre sólo malas noticias?” El experto respondió: “¿Cómo? Los diarios están llenos de buenas noticias”.
La mujer parpadeó, perpleja.“Los avisos, señora, son las buenas noticias”. La publicidad se basa en ello, no en presentar el mundo como es, sino como debería ser. Al menos para los avisadores. Y en América Latina están convencidos de que todos somos atléticos, blancos, rubios y de narices respingadas. Es difícil encontrar otro lugar donde la brecha entre imagen publicitaria de las personas y su realidad sea tan amplia.
Empresas y agencias de publicidad se responsabilizan mutuamente. O afirman que son sus clientes quienes aspiran a ser quienes no son. Pero hoy con las nuevas clases medias, algo cambia.
Diversos al máximo
Argentina y Uruguay poseen la proporción más alta de población de origen caucásico en Latinoamérica, por lo que la distancia entre publicidad y etnicidad predominante debería ser baja. Pero no es así. “La mayoría de los grandes anunciantes eligen a sus modelos según un criterio que se relaciona más con el típico ente occidental caucásico anodino y sin facciones bruscas”, dice Diego Mongelli, antropólogo redactor creativo de la agencia de publicidad BTL.
“La representación étnica en la publicidad de Argentina no debe llegar al 50%”. La situación en Argentina es de una complejidad parecida a la de Brasil: existen al menos tres grupos distintos de argentinos descendientes de indígenas “originarios” y otras seis a siete comunidades de origen migratorio que llegaron masivamente, ello sin contar la reciente migración coreana y la actualísima presencia senegalesa.
Sebastián Santana, director creativo de la agencia de publicidad BBDO, tiene una mirada lapidaria. “De las comunidades más mostradas en publicidad son la mediterránea latina y la anglosajona. No sé si el argentino actual se identifica con estos grupos o ya se acostumbró a verlos en la tanda publicitaria”, explica. Esta visión estrecha sería más decisión de las empresas que de los equipos publicitarios: “En la interna del día a día de agencia, se viven muchos momentos tensos al presentar castings que no cierran con el estándar de belleza anglosajona que muchos clientes buscan”, dice Santana. La cruda realidad es que “en algunas empresas es imposible plantearles la posibilidad de abrirse a otros grupos étnicos, aunque a nosotros nos pese”.
ADN imaginario
En Santiago de Chile, donde la homogeneidad étnica es mayor debido al mestizaje más uniforme con los habitantes precolombinos, la negación de ese componente étnico es también más alta. Basta con encender la televisión.“Lo que tienes que tener en tu closet está en hot. Ven a Falabella”, dice el enunciado con que la empresa chilena presenta su colección 2013. Lo hace de la mano de cuatro mujeres que presentan rasgos europeos anglo-nórdicos: cabello rubio, ojos claros, más de 1,80 metro de altura, piel blanca y nariz respingada.
Una evidente excentricidad en una nación en la cual este tipo de mujer es minoritario. Y no es una impresión subjetiva. Según estudios genéticos, el 84% de los chilenos tiene ADN mitocondrial (que se hereda por línea materna) de origen indígena. En otras palabras, en ocho de cada 10 habitantes hay al menos un antepasado amerindio de origen femenino. Un trabajo de 1994, del investigador Ricardo Cruz-Coke, de la Universidad de Chile, estableció que el mix genético promedio en Chile es de cerca de un 64% de genes de origen europeo y 35% amerindio.
“Nunca nos hemos asumido como una sociedad mestiza”, dice Sonia Montecino, de la Universidad de Chile. “No hemos resuelto simbólicamente, ni políticamente, nuestro vínculo con el mundo indígena. Eso se refleja en la publicidad, porque ésta trabaja con las representaciones dominantes”, comenta.
Para Cristián Leporati, director de la Escuela de Publicidad en la Universidad Diego Portales, el “blanqueamiento” se ha convertido en parte esencial del ascenso social y económico de los chilenos, porque “tanto los grupos originarios, como los mestizos como nosotros, operan bajo el esquema de la aspiracionalidad”.
La trampa
Aquí se encuentra el problema. Para Santana, “el marketing desarrolló algo nefasto que llaman   ́aspiracional`, por lo cual se centran las búsquedas en los castings hacia personas que no reflejen lo que somos la gran mayoría de los argentinos, pero que, según el marketing, reflejan lo que queremos ser”.
Mongelli aporta un ángulo distinto: lo aspiracional es caucásico porque la elite se siente y se presenta así. “Para generar esa aspiracionalidad es necesario que lo que se presente no sea como la mayoría de las personas”, afirma.
El resultado lo resume Montecino, para quien no sólo es un tema de patrón europeo, sino que también se observa en el tema de la delgadez, “que no tiene que ver con los fenotipos indígenas”. En Perú se ha pasado de los lamentos a la acción. Entre 2004 y 2007, en la Mesa Contra el Racismo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, se abordó públicamente la reducción de la imagen del peruano a una caricatura europea.
Fundada por Wilfredo Ardito con unos amigos, la entidad entregó premios a las personas, compañías u organismos por su labor contra la discriminación. Y también “premió” a aquellas marcas con publicidad considerada discriminatoria. Entre las “reconocidas” con este último galardón figuraron entonces Backus, Gloria, Ripley o Saga Falabella. “La publicidad peruana es conservadora y mantiene los mismos estereotipos de belleza, éxito y felicidad familiar asociados a personas blancas”, dice Ardito, hoy miembro de la sección peruana de Amnistía Internacional. “El andino” aparece en la publicidad vinculado a pobreza, lugares turísticos o a productos y servicios para personas emergentes, como cementos o microcréditos”.
Ascenso en marcha
Un factor, no obstante, estaría acelerando un viraje: el cambio en la estructura de ingresos. Rafael Hernández, director de planeamiento estratégico de Publicidad Causa, cada vez se cuestiona más el paradigma de que la gente no quiere ver la realidad. “El desarrollo económico ha servido para decir que el éxito tiene muchos rostros, colores y manifestaciones”, señala.
Maritza Paredes, profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica del Perú, estima que el fenómeno es más ambiguo. “Hay un esfuerzo por recoger diversidad étnica y cultural en ciertos segmentos, pero esto evidencia que hay sectores que pueden acceder a estos productos y servicios. No creo que muestre que hay una mayor integración en la sociedad”. Integración que, tanto en la zona andina como en Brasil, posee un actor más: los descendientes de africanos.
En Colombia, según el último censo realizado en 2005, el 10,6% de la población colombiana es descendiente de ex esclavos africanos. A diferencia de su ausencia histórica en imágenes publicitarias, ahora empieza a haber un cambio, la población negra suele aparecer ahora dentro de grupos de varias personas, y sin ser necesariamente protagonistas.
Para Germán Yances, analista de medios de comunicación, en Bogotá, su aparición obedece a que se están convirtiendo en un grupo de consumidores. Un estudio sobre la población afro del DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas), realizado entre 2005 y 2006, concluyó que –en la televisión regional– el 23% de los comerciales de televisión se orientaron a la etnia afro. En las redes nacionales la participación es mucho menor.
El escollo principal es la percepción de que la mayoría “blanca” es lo normal. El indígena y el negro/chino son el “otro”, lo raro. Puesto así, quienes poseen ascendencia indígena tienen un incentivo para negarlo. Es lo que subyace a la postura de Ximena Tapia, presidenta de la Unión Colombiana de Empresas Publicitarias, UCEP.
Donde el reconocimiento avanza más aceleradamente es en los avisos relacionados al “servicio” más complejo de la sociedad: la representación política. En Argentina, indica Santana, “no es extraño ver representados todos los grupos étnicos en un spot político. Hasta se centran más en los grupos menos reconocidos por la publicidad”. En la otra punta están los productos y servicios de belleza femenina, completamente remisos al cambio. “En México la televisión responde a un concepto estereotipado de la belleza”, asevera el documentalista (y poeta) Mardonio Carballo.
¿Es inofensiva esta divergencia? Se puede polemizar. Lo que no tiene debate es que la brecha llega a lo ridículo. “Por ejemplo, soy morocho, algo rellenito y estoy un poco pelado. No veo muchas personas que me representen en la tanda comercial. Lo mismo le debe pasar a la mayoría de los argentinos”, sonríe Santana.
(*) Con informes de Laura Villahermosa desde Lima, Jenny Carolina González desde Bogotá,Tamara Muñoz y David Cornejo desde Santiago de Chile y David Santa Cruz desde el DF de México.

lunes, 17 de septiembre de 2012

América Latina, una potencia tecnológica emergente

En edificios envejecidos, escondidos en calles que pasan desapercibidas en los barrios bohemios de Condesa y Roma en Ciudad de México, está ocurriendo una especie de revolución. Veinteañeros en camisetas trabajan en sus laptops, escribiendo códigos y diseñando interfaces de usuario para portales en Internet de nuevas empresas tecnológicas.
Junto con debates sobre diseño, la metodología Lean Startup (una filosofía que busca cambiar la forma en que se forman compañías y se lanzan productos) es un tema de conversación frecuente entre juegos de ping pong. Si no fuera por el hecho de que el grupo habla en español, las escenas que tienen lugar en estas oficinas serían indistinguibles de las que ocurren en Palo Alto, Mountain View, Sunnyvale o cualquiera de los suburbios del sur de la Bahía de San Francisco que forman parte de Silicon Valley. Pero esto no es Sunnyvale.
En momentos en que Europa tiene que lidiar con su crisis financiera y Asia se prepara para una inminente desaceleración, América Latina está experimentando una expansión sin precedentes de su economía tecnológica. Durante mucho tiempo considerada una región rezagada, rica en minerales, recursos naturales y dictaduras, Latinoamérica en 2012 está cultivando silenciosamente una cultura de emprendimiento tecnológico prácticamente sin precedentes en otras economías emergentes.
Desde Chile hasta México, focos de entusiastas de nuevas empresas tecnológicas que han trabajado en la oscuridad están llamando la atención de un pequeño pero creciente grupo de inversionistas y otros emprendedores de Estados Unidos y más allá. Y el interés en compañías nuevas de Internet, que nunca ha sido particularmente notorio en el radar de los graduados de las mejores universidades de América Latina, está en alza. Las escuelas de negocios a lo largo de la región organizan con regularidad competencias de propuestas y 'hackathons' (una especie de maratón donde programadores colaboraran para desarrollar software), alentando a la próxima generación de líderes empresariales a que adopte el concepto de la economía del conocimiento.
Varios puntos a tener en cuenta:
• Startup Weekend, una organización con sede en EE.UU. y financiada por la Fundación Kauffman que impulsa 'start-ups', tiene ahora 13 sedes en México, más que en cualquier país fuera de EE.UU.; se planean más sucursales en el futuro cercano.
• Startup Chile, un programa patrocinado por el gobierno concebido para atraer nuevas compañías tecnológicas al país, lanzó hace poco su quinta edición, en la que recibió 1.500 solicitudes de 37 países, por 101 plazas disponibles.
• La firma de capital de riesgo del inversionista Dave McClure, 500 Startups, una importante fuerza en Silicon Valley, adquirió hace poco Mexican.vc, una pequeña empresa con un portafolio de compañías mexicanas. McClure ha indicado que espera hacer inversiones adicionales en la región.
• Primera vez, firmas de Argentina, Brasil, Chile y México tendrán una representación importante en TechCrunch Disrupt San Francisco, la conferencia anual para nuevas empresas tecnológicas e inversionistas.
• Hace poco, dos aceleradoras de 'start-ups', NXTP Labs (Argentina) y 21212.com (Brasil) "invadieron" Silicon Valley acompañadas de dos decenas de nuevas empresas. Han organizado un concurso de propuestas ante inversionistas estadounidenses, un importante logro para las compañías de la región.
• Dos veces en las últimas semanas, empresas tecnológicas de América Latina adquirieron competidores con el fin de ampliar su penetración en el mercado. Aunque esto es común en EE.UU., está lejos de ser la norma en América Latina, e ilustra cómo está madurando el mercado. Además, en ambos casos, todas las empresas involucradas fueron producto de programas de aceleradoras e inversionistas locales.
• Un fondo de capital de riesgo de EE.UU. y México con sede en Monterrey, Alta Ventures, completó hace poco la recaudación para un fondo de capital de riesgo de US$70 millones, posiblemente el más grande de este tipo en la historia de México; el fondo invertirá principalmente en nuevas empresas mexicanas del sector tecnológico. Otro aspecto prácticamente sin precedentes de este acuerdo es que la mayor parte del dinero provino de inversionistas mexicanos.
A la región, por supuesto, no le faltan problemas. México continúa luchando contra narcotraficantes, aunque principalmente en el norte del país. Brasil necesita desarrollar su infraestructura de respaldo para las pequeñas empresas y la actual burocracia puede ser sofocante para los emprendedores (por ej., puede demorar más de 100 días establecer una empresa en Brasil, comparado con nueve en México). La presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, se está volviendo cada vez más errática a medida que su país se desacelera. Y algunos líderes en América Latina, entre ellos el venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa y el boliviano Evo Morales, continúan despertando sentimientos anticapitalistas y antiestadounidenses en el resto de la región. Estos factores pueden inhibir el interés de los inversionistas estadounidenses.
América Latina, sin embargo, también tiene condiciones de mercado fuertes y con potencial de mejorar, lo que sugiere que será un terreno cada vez más fértil para el comercio tecnológico. Por ejemplo, los habitantes de la región son increíblemente "sociales". La mitad de los 10 principales mercados del mundo, según el tiempo que pasan en sitios de redes sociales como Facebook y Twitter, están en América Latina. Se estima que las ventas de comercio electrónico en Latinoamérica ronden los US$69.000 millones en 2013, más de 50 veces el total de hace una década. Se espera que la penetración de los teléfonos móviles en México exceda 100% para 2013; más de 20 millones de mexicanos —cerca de uno de cada cinco— ya poseen teléfonos inteligentes. Y se prevé que el gasto publicitario en línea en América Latina se duplique frente a los niveles de 2010, a más de US$4.000 millones en 2014.
Entre los programadores y diseñadores de Condesa y Roma existe la sensación de que son los pioneros tecnológicos de América Latina. Ellos y sus colegas en otras partes de la región han adoptado el espíritu de Silicon Valley, pero lo han adaptado a sus propias comunidades. En lugar de pedir ayuda a sus vecinos al norte, les interesa más colaborar con programadores de Silicon Valley para producir tecnologías que cambien el mundo. Sienten que ha llegado la hora de Latinoamérica, y están ansiosos por aprovechar este día.
M. Christopher Johnson es un experimentado consultor de estrategia, emprendedor, inversionista y escritor. Es editor de Latin America Startup Blog y reside en Ciudad de México.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Un futuro de oportunidades para los videojuegos en Latinoamérica


Ernesto Gálvez, creador de la primera empresa colombiana de videojuegos para Xbox 360 y PS3, cree que el apoyo institucional y el auge de las herramientas libres abren un camino prometedor para los jóvenes desarrolladores.

En Colombia no había compañías desarrolladoras de videojuegos cuando Ernesto Gálvez decidió materializar su sueño de crear una empresa de tecnología. “Teníamos conocimientos, talento y sabíamos qué partes se necesitaban para crearlos, pero carecíamos de todo el equipo necesario para hacerlo y de la tecnología”, explica este ingeniero de producto que a día de hoy acumula ya más de diez años de experiencia en el sector.
Al fundar Inmersion Games -la que sería la primera empresa colombiana de videojuegos para Xbox 360 y PS3- Gálvez y sus compañeros eran conscientes de que la avanzada tecnología que necesitaban era inaccesible, sobre todo por su elevado precio. "Intentamos crearla nosotros mismo, simulamos lo que ésta nos permitiría hacer y generamos un prototipo”, explica Gálvez.
Sin embargo, tras este paso, se encontraron con que en 2002 en Colombia no era nada habitual contactar con empresas de otros países que pudieran interesarse por su trabajo o facilitarles recursos. Estaban a punto de tirar la toalla cuando dieron con una compañía norteamericana que, observando su potencial, se ofreció no solo a compartir sus avanzadas herramientas de desarrollo, sino también un porcentaje de sus ganancias.
Una década después, tras varios éxitos para PC y consolas -como Monster Madness o CellFactor-, Gálvez se ha convertido en asesor de empresas, universidades y gobiernos en la construcción de iniciativas para el fomento de la creación  de contenidos digitales. Durante la conferencia Emtech Colombia participó en el panel sobre el ecosistema emprendedor y conversó con MIT Technology Review en español sobre las oportunidades para los jóvenes creadores de videojuegos y el futuro del sector en Latinomérica.
En opinión de Gálvez, el panorama ha cambiado mucho en los últimos años. Cuando Inmersion Games inició su andadura, la “admiración” de los empresarios colombianos no se traducía en deseos de invertir. “Éramos un grupo muy joven y los videojuegos eran un negocio desconocido”, recuerda. El apoyo tuvo que venir de Norteamérica, donde la industria estaba en plena ebullición.
Gálvez empezó a trabajar con los demás miembros de su equipo en Parque Soft, una incubadora de empresas de arte digital, tecnología y ciencia que fue pionera en el país cuando también Inmersion Games daba sus primeros pasos. Hoy, sin embargo, agrupa a más de 300 empresas y 1.000 profesionales en Colombia; y también el Gobierno viene generando políticas para la creación de contenidos digitales en los últimos años. “Hay convocatorias para presentar proyectos, cada vez más ciudades e instituciones están interesadas en impartir formaciones relacionadas con la generación de contenidos y se han creado carreras de ingeniería multimedia e informática y muy pronto las habrá de videojuegos”, asegura Gálvez.
Para este emprendedor, el terreno ya ha sido abonado, y aunque “le falta más abono y esperar a que se den los frutos”, asegura que en menos de 3 o 4 años podremos ver muchas empresas desarrolladoras de juegos y producciones en Colombia. “Falta algo de aprendizaje pero pronto empezará a haber latinos en el mercado, y también un mercado latino para el que se genere contenido con identidad local”, afirma.
Otro de los vientos que ahora soplan de cara es el avance de la tecnología de software libre y el desarrollo de herramientas informáticas que utilizan iconos para hacer accesible la programación a personas que no son expertas en código. Esto facilita que los jóvenes puedan materializar sus ideas en productos que, “pese a no ser grandes superproducciones”, sí pueden ser muy rentables.
Según Gálvez, mientras las grandes compañías invierten millones en ingeniería, hay también modelos de negocio en los que dos o tres personas que “identifican bien el mercado y el dispositivo para el que crean su juego” obtienen grandes beneficios utilizando herramientas libres que les permiten empezar con productos sencillos. “Por ejemplo, hay una versión de software libre muy buena de una de las herramientas que nosotros usamos para generar modelos tridimensionales”, comenta.
En opinión del emprendedor colombiano, en el campo de la creación de contenido, el diseño de las ideas -“saber entender la cultura a la que te diriges para poder interactuar con ellos de una manera que los atrape y apasione”- es más importante que disponer de las tecnologías más punteras. “Han evolucionado tanto que en muchas ocasiones tienes más de lo que necesitas”, asegura.
En lo que respecta a las tecnologías del futuro en el campo del diseño de videojuegos, Gálvez considera que con el auge de las plataformas móviles, los controles táctiles seguirán dominando. “Steve Jobs hizo un gran trabajo consiguiendo que un dispositivo se pudiera manejar con un solo dedo”, afirma. “Hay que jugar con esa simplicidad”, añade.
Además, el ingeniero recomienda las interfaces de movimiento -como el Kinect- como plataformas “supremamente innovadoras y atractivas” en la que los jóvenes desarrolladores pueden explorar. “Vamos hacia la telepresencia, hacia el reconocimiento facial y corporal, hacia sistemas que sepan que estás ahí  o cómo te sientes”, añade. De hecho, Gálvez considera muy probable que todas las consolas que salgan en 2013 cuenten con algún tipo de sistema de telepresencia.
Sin embargo, aunque la tecnología para desarrollar videojuegos permite crear productos cada vez más complejos y nos permite vislumbrar un futuro de robots dotados de una especie de inteligencia artificial similar a la que se programa para ellos, Gálvez recuerda que hay un gran reto pendiente y más urgente que la perfección tecnológica: acabar con la brecha social que impide que tecnologías mucho más básicas sigan fuera del alcance de millones de personas. “Quienes desarrollan tecnología siguen en su carrera, creando cosas cada vez más grandes, y lo anterior queda atrás y lo infrautilizamos”, lamenta. “Los jóvenes tienen una oportunidad de convertir esa tecnología que ya existe en útil para las personas”.
En opinión del emprendedor colombiano, es necesario incluir elementos que conecten a la persona con la realidad, porque “fascinar y entretener al usuario es importante, pero más importante es que sigamos siendo humanos”, concluye.
Copyright Technology Review 2012.

miércoles, 11 de julio de 2012

"Latinoamérica tiene una oportunidad histórica para destacar en innovación tecnólogica": Pedro Moneo





Hoy comienza EmTech Colombia, la conferencia de tecnologías emergentes que 'MIT Technology Review' en español trae por primera vez a América Latina. Su impulsor, Pedro Moneo, analiza por qué poner aquí el foco.

El mundo está cada vez más globalizado y los países emergentes jugarán un papel fundamental en el panorama tecnológico del futuro próximo. Así lo asegura Pedro Moneo, director de las ediciones en español y en portugués de MIT Technology Review. Moneo está convencido de que "el próximo Mark Zuckerberg vendrá de alguna de estas regiones", y por eso está impulsando en Latinoamérica la selección de jóvenes innovadores con gran potencial (los TR35) y la celebración de conferencias sobre tecnologías emergentes comoEmTech Colombia, que durante hoy y mañana tendrá lugar en Medellín. En esta entrevista, Moneo nos cuenta por qué, en su opinión, es fundamental que Latinoamérica apueste por el emprendimiento tecnológico.
TR.es: ¿Por qué llevar EmTech a Latinoamérica y por qué a Colombia?
Pedro Moneo: Latinoamérica está viviendo un momento muy interesante, donde converge un periodo de bonanza económica con una bastante aceptable estabilidad política e institucional y, más importante, con un momento de elevada penetración de las TIC [Tecnologías de la Información y la Comunicación]. MIT es consciente de esto y acaba de elegir su primer presidente latino de la historia que, por cierto, vivió también en Colombia. Este es un país que destaca por su buena estructura, su eficiencia, la seriedad y el compromiso de sus líderes y por su visión de futuro. Tanto Colombia como, en especial, Medellín, nos parecieron entornos seguros donde hacer nuestra primera apuesta latinoamericana.
¿Qué acogida crees que tendrá?
El público colombiano no deja de sorprendernos por su hambre por contenidos nuevos, interesantes y relacionados con tecnología y emprendimiento. Es impresionante el uso de las redes sociales en el país. Tanto en redes como en las candidaturas a los premios TR35 Colombia o al foro de inversión que se celebrará en EmTech Colombia, como en la solicitud de entradas para el evento, hemos tenido un éxito sin precedentes en ninguna de nuestras ediciones internacionales.
¿Tiene este país capacidad para convertirse en uno de los grandes focos de innovación mundiales?
Creo que Colombia, como la mayor parte de las economías emergentes, tiene una oportunidad histórica para destacar en este campo, y a la vez tiene un compromiso muy importante derivado del bono demográfico. Un 47 por ciento de los colombianos tienen menos de 27 años de edad. Esta población nativa digital saltará pronto al mercado de trabajo, y Colombia tiene que hacer un enorme esfuerzo por crear un ecosistema que genere el empleo necesario para proporcionárselo, en gran parte con puestos de trabajo tecnológicos. De ahí nace la enorme responsabilidad de Colombia, de crear una economía digital competitiva a escala global que pueda absorber a los jóvenes que buscan empleo.
En este sentido, ¿está haciendo bien sus deberes?
Sin duda. Es impresionante el progreso que ha realizado, sobre todo en materia de telecomunicaciones e Internet en los últimos años. Creo que va por buen camino, aunque es muy difícil que un país consiga generar un sistema de emprendimiento saludable y sostenible con el coste del capital que existe en Colombia. Por eso, el reto es desarrollar un ecosistema emprendedor competitivo, donde los jóvenes quieran y puedan emprender, y existan las herramientas públicas y privadas para que sus empresas prosperen. Esto implica un profundo trabajo en el área regulatoria, en materia de movilidad y atracción de talento, reforma de los programas educativos y muchas áreas.
¿Cómo está afectando a países como Colombia la democratización y digitalización de contenidos?
Mucho. Los contenidos digitales se consumen en un 85 por ciento en la lengua nativa de usuarios. Esto representa una ventaja competitiva y una oportunidad de negocio para los hispanohablantes en este momento. Países como Colombia podrían aprovechar esta coyuntura creando una industria moderna de contenidos digitales, especialmente en español.
Por otra parte, a todos nos interesa que Internet y la información sean universales. Los pocos Gobiernos que están intentando frenar su avance están viendo como su capacidad de control se reduce rápidamente. La tecnología da poder a las personas. Las nuevas plataformas dan además capacidad de comunicación y coordinación a los ciudadanos, con modelos alternativos o complementarios a los Gobiernos que van a facilitar, agilizar, abaratar y mejorar los servicios a la población. Al existir este tipo de movimientos y herramientas, Gobiernos e instituciones deberán ser mucho más ágiles y eficientes, o corren el riesgo de que muchas de sus áreas de actuación actuales sean sustituidas por movimientos colaborativos.                                
¿Cómo influye en esto la brecha digital?
Creo que estamos viviendo un momento en que la brecha digital se va a reducir drásticamente, aunque obviamente una persona que no reciba educación en el mundo digital verá sus opciones de progreso muy mermadas. Saber programar es ya casi igual de importante que hablar inglés.
¿Crees que, como sucedió con la Revolución Industrial, Latinoamérica se está viendo obligada a adaptarse a marchas forzadas a las nuevas estructuras económicas y cambios tecnológicos?
Creo que los procesos de globalización y las plataformas tecnológicas que ya se han creado han ayudado a hacer las apuestas por nuevas industrias tecnológicas mucho más livianas en inversión. Al menos para las tecnologías digitales, la posibilidad de acceso al mercado de manera competitiva requiere mucho menos esfuerzo que en etapas industriales anteriores. Ahora bien, si estos países quieren entrar con éxito en industrias de alto componente tecnológico y mayor plazo de retorno como son la energética, la aeroespacial o la biotecnológica, sí requerirán una planificación adecuada, una capacidad de compromiso a largo plazo, y una política de alianzas externas e internas de primer nivel.
Un punto adicional es una gran reforma estructural del sistema educativo, ya que el actual fue concebido al final de la Ilustración y perfeccionado a raíz de la Revolución Industrial. Los nuevos “obreros” de la tercera revolución industrial tienen necesidades muy diferentes.
¿Habrá un segundo EmTech en Latinoamérica?
Nosotros no hacemos movimientos tácticos. Hemos venido para quedarnos. EmTech Colombia es el primero de muchos proyectos que pretendemos lanzar en el país. Para nosotros, Colombia es un piloto, un laboratorio seguro donde lanzar ideas que luego nos gustaría extender a todo el continente. Queremos también hacer ediciones de Emtech en otras economías importantes como son la brasileña y la mexicana.
Poner en marcha un proyecto como EmTech, con el rigor que demanda una institución como MIT. ha sido un reto muy importante, pero no podemos estar más satisfechos con el apoyo que se nos ha prestado desde la Alcaldía de Medellín, todas las organizaciones que de ella dependen y todos los patrocinadores que nos han ayudado en esta primera edición. Quiero felicitar al alcalde de Medellín y a todo su equipo por su visión y por la calidad del trabajo que han desarrollado.                                             
Copyright Technology Review 2012.

viernes, 8 de junio de 2012

América Latina se prepara para enfrentarse a una economía global inestable

Por Wharton

Es posible que el mejor ejemplo del despertar de América Latina como fuerza económica en los últimos años sea la forma en que la región reaccionó ante la crisis mientras el resto del mundo se desmoronaba. La crisis financiera de 2008-2009 golpeó a varios países que todavía no han logrado recuperarse del todo de la caída sufrida. Sin embargo, las economías latinoamericanas y del Caribe salieron en gran medida ilesas del golpe. De 2010 a 2011, la región creció en torno a un 5,5% y millones de personas salieron de la pobreza. "Conseguimos atenuar el impacto de la crisis financiera internacional y también parte de la volatilidad que hemos experimentado en el transcurso de los últimos meses", observa Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo Económico. "Conseguimos no sólo recuperarnos de la crisis, sino también crecer [...] ayudando al mundo a escapar de la recesión".

¿Será América Latina capaz de repetir la hazaña? Esa es la pregunta en la mente de muchos que trabajan con pronósticos y que ven el futuro de la economía global, en la mejor de los casos, como incierto. Esta vez, las amenazas son diferentes: el consumo de China, que elevó los precios de las commodities sudamericanas, está en fase de desaceleración. La zona del euro se hunde cada vez más en la crisis que se ha adueñado de la región. Y la recuperación de la economía americana, importante socio de América Latina, continúa siendo lenta.

Para los economistas, el crecimiento disminuirá un 3,6% este año en América Latina y en el Caribe en general. Sin embargo, la desaceleración en China y la crisis en Europa, sumadas al desempeño de la economía americana —si este fuera peor que el previsto— pueden afectar de forma negativa al crecimiento. El Banco Interamericano de Desarrollo concluyó recientemente que los países de la región están bien posicionados para lidiar con la crisis. Pero puede haber problemas en un escenario bastante malo en que los precios de las commodities caerían, la crisis de la deuda de la zona euro aumentaría y EEUU estaría a punto de caer en una nueva recesión.

Pocos prevén, sin embargo, que la situación acabe siendo tan grave. El crecimiento de China caerá hasta un 7,5%, lo que está lejos de la apatía, y Europa podrá volver a tener un crecimiento saludable en uno o dos años. "La recesión europea tendrá un impacto negativo. Eso es evidente", observa Mauro F. Guillen, profesor de Gestión de Wharton y director del Lauder Institute. "La situación de China no es tan grave, aunque la velocidad de crecimiento del país tal vez no sea la misma de los últimos años [...] En un escenario así, América Latina estaría bien".

La última crisis puso en evidencia que la salud económica de América Latina es importante para la economía mundial. En 2010 y 2011, la región representó un 7,5% del crecimiento mundial. La población local es optimista respecto a su capacidad de reaccionar al peor escenario posible, en que China crecería lentamente y Europa entraría en una recesión profunda.

Amenazas reales

América Latina es menos vulnerable que otras regiones, como Asia, en lo que se refiere a la situación de Europa, dicen los especialistas. Pero como la crisis adquiere formas distintas casi a diario, pocos saben exactamente qué esperar. Lorenzo Bini-Smaghi, economista italiano y ex miembro del Banco Central Europeo, dice que, en un probable escenario, durante "los próximos tres o cuatro años tendremos un crecimiento lento y mercados volátiles". Y añade: "Creo que, en última instancia, hay una buena oportunidad de que en tres o cuatro años Europa resuelva sus problemas". Dependiendo de la gravedad de la crisis europea, los bancos, sobre todo los españoles, tal vez opten por deshacerse de sus activos extranjeros, o decidan disminuirlos, lo que reduciría la disponibilidad de crédito en América Latina.

El problema de hecho es China. Como el gigante asiático ha asumido la posición de segunda mayor economía del mundo, después de la economía americana, su relación con América del Sur ha prosperado. "Si miramos hoy a Brasil, y observamos cómo ha florecido su comercio en los últimos diez años, vemos que ha sido consecuencia de la relación que el país mantiene con los chinos" y que ha impulsado su crecimiento, señala Felipe Monteiro, profesor de Gestión de Wharton y ex analista senior del Banco de Brasil. "En 2000, la relación con China era poco relevante. Pero eso ha cambiado hasta tal punto que China es actualmente el socio comercial más importante de Brasil".

Para alimentar su crecimiento hasta los dos dígitos, China consumió de forma frenética minerales, petróleo crudo, granos y todas las principales exportaciones de las grandes economías latinoamericanas. Los precios de las commodities llegaron a su punto máximo en los últimos años. El índice de Commodities Dow Jones-UBS, que comprende una amplia serie de precios del segmento, alcanzó su valor máximo en junio de 2008, y ha estado cayendo desde entonces, lo que llevó al Wall Street Journal, en diciembre, a cuestionar si el boom de las commodities estaba llegando a su fin o simplemente estaba haciendo un alto en el camino.

La demanda china, que sola consume más de un tercio de los minerales de la región y más de la mitad del mineral de hierro, ya está en declive. "Lo que China está intentando hacer, según el primer ministro chino, es desacelerar el crecimiento hasta un 7,5%", ante la expansión del 9,2% registrada por el país el año pasado, dice Eswar Prasad, presidente del sector de comercio y economía internacional del Instituto Brookings de Washington. "Además, el superávit económico del país ha estado cayendo desde 2007". Eso podría afectar a las economías dependientes de commodities. Ocho países latinoamericanos dependen de commodities en más del 50% de sus exportaciones, según datos del Bando Interamericano de Desarrollo.

El efecto de la desaceleración de la economía china tal vez sea más pronunciado en los precios de los minerales, que podrían caer un 30% en los próximos años, dicen los economistas. Las importaciones chinas de mineral de hierro, usados para la fabricación del acero empleado en la construcción de nuevos edificios y ciudades, se dispararon en los últimos años, pero hace seis meses alcanzaron su nivel más bajo. Los productores de acero del país dijeron que sus reservas eran suficientes para atender la demanda local. Eso es motivo de preocupación para Brasil. En 2010, el mineral de hierro representó un 43% de las exportaciones brasileñas a China, su mayor socio comercial.

Otros minerales deberían correr una suerte semejante, lo que puede ser motivo de preocupación para los productores latinoamericanos. Chile, por ejemplo, produce más de un tercio del cobre de todo el mundo. Los precios récords de 2011 hicieron que el valor de sus exportaciones llegara a US$ 42.620 millones, según datos del Banco Central del país. Pero con el enfriamiento de la economía china, los precios cayeron cerca de un 12% y los economistas prevén que la tendencia continúe.

No todas las commodities están en la misma situación. Aunque la demanda y los precios de los minerales caigan, la nueva clase media urbana china seguirá necesitando comer, y eso significa que la demanda de productos agrícolas seguirá siendo fuerte, lo que beneficiará a los productores de granos, como Argentina y Brasil.

Potencia brasileña

"Al examinar más de cerca la relación de Brasil con China, queda claro que no es correcto decir que se trata de una relación basada exclusivamente en commodities", dice Monteiro. "No lo es". La población de Brasil (con cerca de 203 millones de habitantes, representa más de un tercio de la población de la región) y el tamaño de su economía (el PIB de Brasil es mayor que el PIB del resto de todas las economías latinoamericanas juntas) convierte al país en una potencia económica regional.

Durante la última crisis económica, Brasil tuvo suficiente margen de maniobra fiscal para recortar impuestos de las rentas individuales y de varios bienes de consumo. Además, el país aumentó también los beneficios de desempleo a los trabajadores despedidos a causa de la crisis. Esta vez, el Gobierno parece igualmente posicionado para intervenir en caso de que la economía se desacelere. En febrero, las reservas en moneda extranjera del país sumaron US$ 365.000 millones, más del doble de las reservas que tenía en 2007. La deuda pública continúa siendo baja, en torno a un 40% del PIB. "No creo que Brasil sea inmune" a una crisis, dice Monteiro. "Pero no hay duda de que su situación es 
bastante sólida [...] Su mayor problema actualmente es el sobrecaliento de la economía".

El fuerte crecimiento económico permitió a Brasil crear la mayor clase media de su historia. Se estima que en la última década 20 millones de personas han salido de la pobreza. El año pasado, la presidente Dilma lanzó un programa que ayudará a millones de personas a salir del umbral de pobreza. Cerca de 16 millones de brasileños aún viven en esta situación.

Al igual que en China, el crecimiento de la clase media brasileña ha generado un mercado doméstico de peso que está consumiendo más productos de Brasil y del exterior, dice Monteiro. "Estamos hablando de un país de más de 200 millones de habitantes, y la macrotendencia indica que hay sólo otro país con un perfil demográfico mejor: India. Hay mucha gente incorporándose a la edad de trabajar que hoy alimenta parte del consumo doméstico", dice. "No creo que haya algún cambio significativo para bien o para mal en los próximos años. Brasil no tendrá un crecimiento en la zona de los dos dígitos [...] pero debería crecer a tasas del 4% al 5%".

El crecimiento de la clase media brasileña tiene su réplica en la región. En total, 73 millones de latinoamericanos han salido del umbral de pobreza. Eso significa que hay un mercado creciente en la región.

El crecimiento ha beneficiado a gente como José Marti, que después de alquilar durante muchos años su camión a las constructoras de Santo Domingo, capital de la República Dominicana, decidió montar un negocio propio en 2009: un modesto salón de belleza, dirigido por su esposa, y un negocio de entregas. "Las cosas van bien, mejor de lo que yo esperaba", dice. Marti contrató tres trabajadores el año pasado. Él añade que buena parte de su negocio está constituido por dominicanos que están mejorando sus casas y comprando productos y materiales que antes no podían comprar".

No hay duda de que la clase media está creciendo, y la demanda de coches y bienes de consumo en general también", observa Andrew Powell, investigador jefe del Banco Interamericano de Desarrollo. "La integración también es mayor en América Latina [...] La demanda interna es mucho mayor que en el pasado".

Según observadores, eso ayudará a la región a mantener su crecimiento. El Fondo Monetario Internacional cree que América Central debería crecer un 4% en 2012 y 2014; el Caribe, un 3,5% y un 3,3%, y América del Sur, un 3,8% y un 4,3%, respectivamente. Si la región alcanza, o no, esas metas dependerá de lo que suceda en los próximos meses. Pero la actitud local parece ser la siguiente: "Ya hemos pasado por eso antes". "Tenemos mucha experiencia en reaccionar a los choques externos", dice Fernando Lorenzo, ministro de Economía de Uruguay. "Creo que la región está mejor preparada que en el pasado".

Margen de maniobra

Procedente de una región que siempre ha sido sinónimo de inestabilidad económica, ese optimismo puede parecer fuera de lugar. Fue en América Latina, a fin de cuentas, donde tuvimos una crisis de crédito tan severa a finales de los años 70 que acabó desembocando en la infame "década perdida". De forma más reciente, el efecto Tequila, ocasionado por el colapso del peso mexicano, provocó serios estragos en la segunda mayor economía de la región.

Los días de gastos abusivos y contrataciones excesivas de préstamos parecen ser cosa del pasado. La deuda pública típica de los países latinoamericanos y del Caribe era del 42% del PIB en 2010, lo que representa una caída acentuada respecto a hace algunos años. En 2003, un país típico de la región tenía una deuda del 57% del PIB. Además, los gobiernos hicieron reservas. En toda la región, los niveles de reservas son un 60% más elevadas que antes de la crisis de 2008-2009, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo.

Eso deja a los gobiernos un espacio de maniobra para introducir estímulos que alivien el malestar que puede causar una desaceleración financiera mundial. Durante la crisis de 2008-2009, 13 países introdujeron medidas, desde aumentos del salario mínimo en Honduras hasta infraestructura pública e inversión en vivienda en Chile, para contrarrestar los efectos de la crisis mundial.

"El cambio en América Latina se reflejó en la balanza de pagos. Hay, en general, una deuda pública externa mucho menor y mayor volumen de reservas", observa Powell. El Banco Interamericano de Desarrollo estima que de ocho a 19 países tengan capacidad fiscal para poner en marcha algún tipo de programa de estímulo dependiendo del desempeño de la economía mundial. "Aún en un escenario negativo, en que el problema sea más grave, América Latina está en posición de responder con las mismas políticas a las que recurrió en 2008 y 2009".

El hecho es que los gobiernos de la región ya afirmaron que están bien posicionados para reaccionar a una crisis. En una reunión del Banco Mundial el mes pasado, representantes de México, Argentina y Uruguay dijeron que sus países están mejor preparados fiscalmente para enfrentarse a una posible crisis de lo que estaban en 2007. "Tenemos cerca de tres meses de liquidez", dijo José Meade, secretario de Finanzas y de Crédito Público de México en la mencionada reunión. "Nuestra posición es mejor [...] Tenemos una balanza que nos permite lidiar mejor con la crisis".


lunes, 28 de mayo de 2012

Consumidor latinoamericano: Un potencial enorme, pero sin respuestas fáciles

Por Wharton

El mundo es plano o, por lo menos, es lo que dice la teoría aceptada. En los mercados emergentes, sin embargo, la idea de que hemos entrado en la era de un mercado global "plano" no es totalmente verdad. Aunque los consumidores de algunos países en desarrollo tal vez tengan el mayor poder adquisitivo de su historia, persisten, sin embargo, diferencias importantes entre esos consumidores y los submercados de que forman parte.

"Es muy difícil establecer una regla general que se aplique a todos los consumidores de esos mercados en el caso de una empresa global", observa Augusto Garzon, director gerente de Unilever de América Latina. "La verdad es que hay preferencias que están más globalizadas que otras. Es posible ser global cuando se trata de ciertas marcas o de ciertas categorías. Pero en algunas categorías —la manera en que el consumidor se plantea un producto alimenticio, por ejemplo— las preferencias son muy específicas".

La idea de que el mundo no es realmente "plano" fue sólo una de las ideas debatidas por un panel de especialistas en negocios en América Latina durante un evento denominado "Todos los ojos puestos en América Latina" con ocasión del Congreso sobre América Latina 2012 de Wharton que acaba de tener lugar en Filadelfia. Cinco especialistas —Garzon, Joel Muniz de Boston Consulting Group, Juan Carlos Lombera, de Colgate-Palmolive, Andre Barbieri, de Itaú Unibanco y Nick Handrinos, de Deloitte— discutieron el poder de compra cada vez mayor del consumidor latinoamericano, la rápida difusión del crédito por la región y, en un largo debate con que dio comienzo el panel, el desafío de conseguir equilibrar las demandas organizativas de una estrategia "global" de negocios y la realidad innegable de que los consumidores en algunas regiones y en algunos países simplemente no actúan o compran de igual manera que otros.

No existe un "Brasil"

Se trata de un equilibrio que puede ser muy difícil de conseguir en América Latina, donde las demandas específicas de mercado son agravadas por condiciones económicas aún inciertas, una infraestructura bancaria aún incipiente y una desconfianza que persiste por parte de las empresas globales. En suma, los participantes del panel llegaron a la conclusión de que así como no hay un mercado global único, tampoco hay un mercado latinoamericano único. "No existe 'América Latina' como tal", dijo Handrinos, "y no existe un 'Brasil'".

"Pensamos de forma global, pero actuamos de manera local", añadió Muniz, jefe de prácticas para el consumidor de BCG para América Latina y de marketing, ventas y precios para México. "Lo importante es que exista la certeza de que cuando se actúa a nivel local se esté customizando de la manera correcta, para el consumidor acertado. Cuando se viaja hoy por el mundo, hay dinámicas que se repiten en las grandes ciudades, pero hay también cosas que son exclusivas de América Latina, o sólo de la clase media".

Tal y como resaltó Muniz, algunas culturas simplemente lidian de manera diferente con la culinaria —con la manera de cocinar— y de maneras muy distintas. Aunque los locales de comida rápida sean populares en Estados Unidos y en algunas regiones de Europa Occidental, por ejemplo, los latinoamericanos tienden más a ver en el acto de cocinar —y muy despacio— un gesto de cariño con la familia y los seres queridos. Las empresas exitosas en la región, a causa de eso, tomaron esa tendencia en cuenta produciendo alimentos adaptados directamente a esa peculiaridad cultural.

"Es muy importante entender esas diferencias si alguien quiere entender sus necesidades globales", dijo Muniz. "Es imprescindible comprender muy bien los mercados locales".

Un ejemplo más específico es el pan. Aunque pueda parecer simple partir del principio de que el pan es pan, y que el mismo pan producido en un país también podría comercializarse en otro, la verdad es que hay una enorme diversidad en aquello que algunos segmentos de clientes, e incluso en el interior de algunos países, exigen del pan que consumen. Muniz dice que las panaderías exitosas de América Latina producen en México un tipo diferente de pan del que es producido en Argentina. El mercado simplemente exige eso.

"Los modelos de consumo son totalmente distintos", dijo Muniz. "Por lo tanto, a veces, desde el punto de vista del I+D, y desde una perspectiva de la marca, simplemente no tiene sentido tener una 'única estrategia'. Lo que hemos comprobado es que las empresas necesitan definir claramente cuándo y dónde deben abrazar la complejidad, y reconocer también cuándo deben ganar escala y hacerse globales".

Ostentación financiera

La idea de "escala", prevé el panel, será especialmente importante en el futuro. Y la razón de eso es bien simple: la población de América Latina está creciendo a un ritmo espectacular, y junto con ese crecimiento el poder adquisitivo también aumentará. Algunos especialistas creen que la clase media latinoamericana será el doble de aquí a 2020. En otras palabras, está surgiendo un nuevo mercado en las economías latinoamericanas, y gracias a una disponibilidad cada vez mayor de crédito en la región, el consumidor latinoamericano se encuentra en posición de hacer ostentación de su situación financiera. Se trata de un cambio de enorme importancia que las empresas necesitan conocer, y explorar, dijeron los panelistas.

"Estamos observando un cambio en la población de las clases más bajas hasta las clases medias", dijo Barbieri. "En los últimos seis años, cerca de 67 millones de personas en Brasil ascendieron socialmente. Es una población del tamaño de Italia [...] Y el crédito fue uno de los principales impulsores del crecimiento del número de consumidores".

Muniz dijo que, en el caso específico de Brasil, es muy fácil conseguir crédito, con tal de que el individuo esté dispuesto a soportar los intereses elevados que acarrea. (Las tasas de la tarjeta de crédito pueden llegar a un 150%). Es evidente, sin embargo, que la mayoría de los brasileños no se deja sacudir por eso: el crecimiento continuado de la economía incluso por delante del coste elevado de la contratación de crédito es una prueba de ello.

"No hay más que entrar en una tienda cualquiera de Brasil y, en 30 minutos, el consumidor consigue una línea de crédito en prácticamente cualquier comercio minorista de tamaño grande o medio", dijo Barbieri. "Ellos tan solo están distribuyendo crédito, por eso se observa un gran aumento en el poder adquisitivo local. Es una verdadera bola de nieve".

El aumento del acceso al crédito en Brasil no es de ninguna manera un fenómeno aislado en la región. En toda América Latina, concluyó el panel, poblaciones enormes —inclusive mucha gente del área rural— están obteniendo acceso no sólo al crédito, sino también a los servicios formales de los bancos por primera vez. En México, por ejemplo, un porcentaje notable de la población (un 40%) continúa sin acceso a los servicios bancarios. Pero ese porcentaje tendrá que disminuir, y de forma significativa, en la medida en que los bancos y las instituciones financieras no tradicionales comiencen a explorar un mercado no explorado hasta ahora.

El grado de atracción de ese mercado gigantesco es de tal orden que incluso Walmart, peso pesado americano del comercio minorista, está apostando por la conquista de toda esa gente sin acceso a los bancos. La empresa acaba de conseguir una licencia para operar en el ramo bancario en México. Esta es la primera vez que la empresa abre una filial en el sector financiero.

"Las empresas están preguntándose: ¿qué debo hacer para atraer esa población sin acceso al banco, que tiene miedo de entrar en un banco, pero tal vez no tenga temor de entrar en una tienda?", dice Muniz. "Se trata de usar modelos diferentes para llegar a esa población [...] El desafío consiste en saber cómo llegar hasta ella. Esas personas no están en los centros urbanos, muchas de ellas están muy lejos de esos centros. El coste de servirlas es mucho más elevado, y por eso es por lo que hay tasas de interés de un 70% a un 80%, y que parecen realmente abusivas hasta el momento en que se comprende cuanto cuesta llegar a ellas".

Problemas más graves

Aunque exista un mercado inmenso y no explorado en América Latina, servir a ese mercado es más complicado de lo que se pueda suponer, dijeron los panelistas. Ellos rápidamente admitieron que las dificultades de capitalizar el crecimiento de la región van mucho más allá de las preferencias de mercado específicas del consumidor de cada una de esas regiones. Esos mercados, aunque con un potencial de rentabilidad enorme, están todavía desarrollándose desde diversos aspectos, y aunque sea verdad que hoy están más estables que en el pasado, quedan algunos obstáculos políticos.

Handrinos, por ejemplo, llamó la atención sobre el caso de Chile, un país que está pasando por un crecimiento y una expansión económica sin precedentes. Al principio, puede parecer un lugar ideal para hacer negocios. Pero cuando se explora un poco más el escenario, hay cuestiones complejas que de forma inmediata salen a relucir.

"En Chile, el crecimiento parece bueno, y la percepción en general es de optimismo", dijo Hadrinos. "Al mismo tiempo, sin embargo, crece de forma exponencial la desconfianza respecto a las empresas y al Gobierno. Existe la idea de que el Gobierno es demasiado indulgente con las empresas y, posiblemente, consiente del daño medioambiental fácilmente observable. Para mí, ese es un problema enorme".